Por eduardo conesa






descargar 192.96 Kb.
títuloPor eduardo conesa
página1/8
fecha de publicación11.06.2015
tamaño192.96 Kb.
tipoDocumentos
e.exam-10.com > Derecho > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8




Facultad de Derecho de la UBA

REFORMULANDO EL CONTRATO SOCIAL ARGENTINO

POR EDUARDO CONESA



PROFESOR DE ECONOMIA Y FINANZAS Y DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UBA

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN EL INSTITUTO GIOJA DE INVESTIGACIONES JURIDICAS Y SOCIALES EL JUEVES 14 DE OCTUBRE DE 2004

REFORMULANDO EL CONTRATO SOCIAL ARGENTINO

Por Eduardo Conesa (Ph. D.)

Profesor Titular de Economía y Finanzas y Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho de la UBA
Este trabajo intenta contribuir al Proyecto Mariano Moreno para la reformulación del Contrato Social de la República Argentina iniciado por el Sr. Decano de esta Facultad de Derecho, Dr. Atilio Alterini. El énfasis del mismo estará en la reforma del Estado y en los aspectos que hacen a la creación de empleo, a la inclusión social y al desarrollo económico. Desde el punto de vista de su encuadre racional, las ideas que emanan de él implican un avance en la dirección marcada por la filosofía que hace del hombre concreto e individual el centro de su interés, idea que comienza entre los antiguos griegos como Protágoras y Sócrates y que se asienta en la creencia que nada es mas importante en nuestra vida que los otros hombres y mujeres individuales, y que debemos respetarnos los unos a los otros. Que hay en el ser humano concreto e individual un cierto resplandor divino que se manifiesta en las potencias de la razón, en la pasión por la verdad, en el amor, en la amistad, en la percepción de la belleza, la justicia y la bondad. En una palabra, que lo relevante son las mónadas humanas a la Leibniz y, por supuesto, Dios, su creador. Nuestra premisa entronca fuertemente con aquello de la igualdad liberal y el gran país que nuestros próceres fundadores quisieron construir y que ha frustrado en los últimos 30 años.
Metodología incremental

En la reformulación de nuestro Contrato Social entendemos que debe descartarse el enfoque “revolucionario” que pretende cambiar todo para que luego nada cambie. Las reformas deben ser soluciones parciales, concretas, realistas y ambiciosas al mismo tiempo, siguiendo aquel consejo de Ortega y Gasset “Argentinos a las cosas”1, aunque con un claro contenido arquitectónico. En esto seguimos la metodología propuesta por Karl Popper llamada “piecemeal approach to social engineering”2. Con esto significamos un no rotundo a la planificación utópica o al cambio radical de querer empezar todo de nuevo y todo de la nada. Aplicamos así el método científico a la política: el verdadero secreto del metodo cientifico es la disposicion para aprender de los errores, o “the readiness to learn from mistakes”. O sea el ensayo y el error. “The trial and error”. Pretendemos sacar lecciones concretas de los grandes errores que se han cometido en la conducción de nuestro país en los últimos treinta, cincuenta o setenta años y que son los que nos han conducido a este estado de postración. Consideramos que el país tiene que continuar funcionando durante cualquier reconstruccion. Esta es la simple razón que tenemos para reformar nuestras instituciones poco a poco, o como dice Popper “little by little”, hasta que vayamos adquirendo experiencia acerca de cómo van funcionando las instituciones de la nueva ingeniería social. Así dentro de las reformas que proponemos está la del regimen de nombramientos en el Estado y su conexión con la prioridad educativa, el regimen monetario, el regimen fiscal, el regimen de los hidrocarburos y los servicios públicos todo ello asentado en dos importantes reformas que ya se han efectuado exitosamente relativas al regimen cambiario y al superávit fiscal.

Democracia y Estado

La primera reforma a emprender es la compatibilización de la democracia con el correcto funcionamiento del Estado. Nuestra decadencia se debe en gran medida a la desorganizacion del Estado. Al respecto la revista The Economist de Londres del 5 de junio de 2004 contiene un largo artículo sobre la Argentina. La prestigiosa revista dice que después de 1913 y hasta 1950, la Argentina tenía un nivel de vida similar al de Francia y Alemania y muy superior al de España e Italia. Desde mediados del siglo veinte, sin embargo, algo malo nos pasa; la Argentina deja de crecer vertiginosamente como lo hizo durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX y empieza a estancarse. El estancamiento se hace más notable e incluso se convierte en clara declinación desde 1974 al 2002. En los últimos treinta años nuestro PBI per cápita decreció y ello tiene mucho que ver con la necesidad de replanteo del Contrato Social argentino.
Democracia, igualdad, educación y azar

La democracia como forma de gobierno descansa en la igualdad de potencial que en principio tienen todos los seres humanos. Los talentos están distribuidos al azar por el Creador. Por lo pronto la historia humana sería completamente distinta de la que conocemos si los seres humanos heredáramos el carácter y la inteligencia con tanta facilidad como se hereda el color de los ojos o los rasgos físicos en general. Para bien o para mal la inteligencia de Luis XIV no la heredan Luis XV o Luis XVI. Ni el Rey de Roma la de su padre, Napoleón Bonaparte. Si la especie humana fuera como las especies animales, la monarquía sería la mejor forma de gobierno pues una vez establecidas las credenciales de estadista de un monarca las podría transmitir por herencia a su descendencia.
Ortega y Gasset nos recuerda en La Rebelión de las Masas que los chinos, conocedores de esta trampa de la biología en el caso de la especie humana, invertían el orden de la transmisión de la nobleza y no era el padre quien ennoblecía al hijo, sino el hijo quien al conseguir la nobleza, la comunicaba a sus antepasados. Por eso, al conceder los títulos de nobleza, éstos se graduaban por el número de generaciones atrás que quedaban prestigiadas, y había quien solamente hacía noble a su padre y quien alargaba su fama hasta el quinto o décimo abuelo3.
Hoy repito solamente sabemos que el Creador reparte el talento de una forma misteriosa que en realidad no conocemos. Y entonces la denominamos azar. Lo confirma la palabra de Jesús: Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos (Lucas, XIII,30). Lo dice nuestra Constitución Nacional de 1853-60 que es la esencia de la argentinidad: “Todos los ciudadanos son iguales ante la ley y admisibles en los empleos públicos sin otra condición que la idoneidad”. Lo dice nuestro himno nacional. No solamente está allí lo referente al grito sagrado de LIBERTAD y a la entronización de la IGUALDAD sino que dice:
se levanta a la faz de la tierra

una nueva y gloriosa Nación,

coronada su cien de laureles

y a sus plantas rendido un león”
Y sigue el himno de 1813 con diatribas contra el León. Incidentalmente, se trata del viejo león de Castilla, cuya garra todavía vemos asomar hoy con la suba de los precios de la nafta y el gas oil, y con las presiones de Rodrigo Rato sobre nuestro atribulado Ministro de Economía, quien nos defiende como puede. Constataremos a lo largo de este trabajo que no será posible la reformulacion de nuestro Contrato Social y el retorno a una senda de desarrollo sostenido, sino reafirmamos nuestra independencia económica del Estado Español, como quería Mariano Moreno
Y bien debido a la libertad y a la igualdad consagradas enfáticamente en nuestra Constitución e Himno Nacional, se hace evidente que nuestros próceres optaron por un modelo de sociedad abierta al estilo Karl Popper. Esto es sin castas ni clases sociales. El azar que Dios parece haber puesto en la distribución de la inteligencia y el carácter en los seres humanos nos da implícitamente el mejor argumento que existe para la democracia como forma de gobierno: es un argumento complejo a caballo de la biología, la sociología, la filosofía, la teología, la Constitución, el himno nacional y los mismos Evangelios.
La educacion clave del éxito de una democracia. La democracia clientelista

La distribucion de los talentos al azar independientemente de la clase social, implica que un pais solo puede alcanzar su potencial si el Estado provee educación publica de calidad abundante y gratuita, especialmente a los sectores mas pobres y mayoritarios. La educacion permite detectar y surgir a los talentos. Educacion implica liberación y libertad. Educación implica capital humano y desarrollo económico. No en vano nuestro pais creció a fines del siglo XIX bajo el impulso que Sarmiento y Avellaneda supieron dar a la educación.
Debemos diferenciar claramente la verdadera democracia que se funda en la igualdad de oportunidades con profundas implicacias a favor de la educación de alta calidad para todos, de la democracia clientelista donde lo esencial es el reparto del botín de guerra de los girones del Estado. En un régimen clientelista, la renovación de las autoridades políticas implica también la renovación de buena parte de la administración, esto es de cientos de miles de funcionarios, y ello hace que el odio político florezca. Y también la tentación de recurrir a la reelección indefinida, sea Presidencial, sea de Gobernador si se trata de una provincia. Incluso se recurre al fraude o al golpe de Estado como medio de retener la renta de los empleos públicos. Estas son las tentaciones fatales que genera la democracia clientelista. Es que una elección popular de Presidente o Gobernador se ponen en juego demasiados puestos públicos de favor. Demasiadas canonjías.
Cuando se realizó el traspaso de la vieja administración conservadora al nuevo radicalismo en 1916, un rencor político creciente comenzó a respirarse en el aire público argentino. Tanto en el orden nacional como en el provincial. Y mucho más en este segundo ámbito. Y así durante el siglo XX tuvimos abundante fraude electoral y frecuentes golpes de estado que no hubieran existido si hubiéramos tenido administraciones civiles de carrera nombradas por exámenes objetivos y serios, cuya estabilidad no pudiera ser amenazada por un nuevo presidente de la República electo, aunque fuera de distinto partido del anterior. En otras palabras, si en los procesos electorales desde 1916 en adelante, se hubieran puesto en juego solamente los cargos electivos, pero no los administrativos del Estado, la Argentina hubiera llegado a ser un país desarrollado, con igual calidad institucional que Australia o Canadá durante todo el siglo XX, y no el "Congo blanco", como fuimos bautizados en alguna oportunidad.
El gasto público en la democracia clientelista

El gasto público es principalmente gasto en personal, y su crecimiento e ineficiencia está fomentado por la propia naturaleza del Estado clientelista donde gobernar es nombrar. A los amigos, parientes y clientela partidaria, se entiende. El exceso de gasto público improductivo es, a su vez, la causa profunda tanto de la inflación, como del estancamiento nacional.
Para contrarrestar el clientelismo debiera sancionarse una ley de jerarquía constitucional reglamentaria del art. 16 de la C.N. que establezca un riguroso sistema de mérito para el ingreso y ascensos en la carrera del servicio civil. La exigencia de exámenes objetivos y generalizados para el ingreso al funcionariado estatal nacional, provincial y municipal, crearía una valla infranqueable para los nombramientos de favor y a la consiguiente expansión del gasto público ineficiente. Este sería el verdadero cerrojo contra la inflación y la hiperinflación en lugar de la catastrófica fijación del tipo de cambio que se adoptó durante la Convertibilidad. Es muy cierto que en nuestro país el gasto público necesita de un dique de contención severo. Y aunque la ley de Convertibilidad prohibía al Banco Central emitir moneda para financiar el gasto público, permitía financiarlo alegremente con deuda pública. Se impone pues establecer un cerrojo más fuerte al crecimiento del gasto y que además aliente la calidad institucional. Ese cerrojo debe estar constituído por exámenes rigurosos como requisito previo a todo nombramiento profesional y como punto de partida de las carreras de los funcionarios públicos, siempre en el más bajo peldaño de la administración. Y luego el ascenso por mérito según el desempeño.
La eficiencia del Estado

El sistema de nombramientos por mérito y ascenso por carrera administrativa solucionaría un problema de las democracias que consiste en cómo identificar a los mejores para ubicarlos en el Estado al servicio del bien común.. Ello se debe hacer por la vía del sistema educativo y por exámenes de ingreso objetivos e igualitarios desde abajo. Un sistema así alienta la formación de capital humano. Si el Estado, que es el principal empleador del país, sigue criterios de mérito educativo en los nombramientos desde abajo, se generaliza un respeto por el saber que contagia a toda la sociedad.
La economía de la educación enseña que además de la función de transmitir conocimientos, los sistemas educativos de los países tienen dos funciones adicionales, una de socialización y otra de selección que son tan importantes como la de transferir conocimientos. En efecto, el sistema educativo, al "socializar" a las personas, les induce costumbres de puntualidad, persistencia, concentración, docilidad para obedecer órdenes y habilidad para el trabajo en equipo. Además, los diplomas primarios, secundarios o universitarios actúan como credenciales que también "certifican" cualidades de comportamiento y conocimientos que los empleadores consideran importantes pero que sirven solamente para "pronosticar" un nivel de desempeño futuro. Los títulos implican un mero “pronóstico” que puede estar muy equivocado pues el contrato de trabajo es un contrato "abierto" donde el empleador, en este caso el Estado, se obliga a pagar un sueldo y dar estabilidad a la relación laboral, pero no sabe qué nivel de cooperación y entusiasmo por la función va obtener del empleado. Esto sólo se puede saber con el tiempo y el desempeño efectivo del empleado. De allí la importancia de la carrera administrativa y la promoción por "mérito" una vez que se pasó el examen de ingreso inicial desde abajo.
Incidentalmente, el sistema de “concursos” abiertos que a veces se aplica para los altos cargos de la administración pública, y sobre todo para la designación de jueces, en realidad es un falseamiento de la auténtica carrera administrativa. No sirve para el perfil de un funcionario público, pues es un sistema que otorga demasiado peso a los antecedentes académicos, muy relevantes para un profesor universitario, o un científico, pero no para un magistrado, o un director nacional de ministerio, que debe tener conocimientos obviamente, pero sobre todo una gran dedicación a su trabajo específico, una gran experiencia práctica, un gran patriotismo, además de mentalidad ejecutiva y de resolución de problemas.

Cargar los dados a favor del desarrollo

Sea por genes, sea por los designios inescrutables del Creador que al no conocerlos llamamos azar, o por una mezcla de ambos, podemos decir que la Argentina supo tener gobernantes extraordinarios por su valentía e inteligencia, en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. No solamente cultos y honorables. Además capaces de jugar su vida y su fortuna por el país. Pero los dados comenzaron a dar mal en la segunda mitad del siglo pasado. ¿Qué se puede hacer para cargar los dados de manera tal de que lleguen personas capaces, honestas y patriotas al gobierno del país y así podamos tener prosperidad como la tuvimos desde 1850 hasta mediados del siglo pasado?
La clave está en conjugar la libertad y la igualdad de la sociedad abierta, con la idoneidad en el Estado. El resultado de esta ecuación desata la energía social, lleva a los mejores al gobierno, y su consecuencia es la prosperidad
Los países desarrollados han encontrado una forma sencilla de cargar los dados a favor de la prosperidad y del desarrollo. Han resuelto institucionalmente esta ecuación que los argentinos solo supimos resolver por azar desde 1853 hasta mediados del siglo pasado. Los nombramientos en la planta del Estado se hacen en dos categorías estancas y cerradas la una a la otra: profesionales y no profesionales. Los primeros ingresan por rigurosos exámenes competitivos e igualitarios desde los peldaños de abajo de la jerarquía y los ascensos se determinan por carrera administrativa. En los exámenes de ingreso los aspirantes utilizan la inteligencia que el Creador repartió al azar y los conocimientos que el incumbente adquirió con el estudio y el trabajo duro. En la carrera administrativa de más de 30 años, el funcionario del Estado debe mostrar además carácter, fibra, dedicación, vena para la defensa del bien común y así, sobre la base de su desempeño, va ascendiendo.
Este sistema es el que existe en Francia, en Alemania, en Japón, en Inglaterra y en todos los países que crecen. Es fundamental para mantener una prosperidad constante a través de las generaciones. Luego, los funcionarios integrantes de la meritocracia estatal se retiran y muchos de ellos pasan a dedicarse a la política. En las elecciones francesas de los últimos años, por ejemplo, la mayoría de los candidatos a Presidente fueron egresados de la Ecole National de la Administration Publique, lo cual mejora notablemente la calidad de la clase política. En Japón, un 30% aproximadamente de los miembros de la Dieta y el Senado son ex funcionarios de carrera de alta calidad.
  1   2   3   4   5   6   7   8

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Por eduardo conesa iconArgentina: Ciclos de acumulación y dinámica de la deuda por Eduardo Lucita

Por eduardo conesa iconEn la ciudad de San Salvador de Jujuy, a los seis días de junio de...

Por eduardo conesa iconFranco gutierrez eduardo

Por eduardo conesa iconEduardo Sanz Gadea

Por eduardo conesa iconColegio eduardo santos ied

Por eduardo conesa iconRelaciones internacionales Eduardo Araya 10/10/05

Por eduardo conesa iconColegio eduardo santos ied

Por eduardo conesa iconColegio eduardo santos ied

Por eduardo conesa iconConsistorio eduardo de la barra lastarria

Por eduardo conesa iconRelaciones Internacionales Eduardo Araya 30/08/05




Economía


© 2015
contactos
e.exam-10.com