Olvida las complicaciones y entra en el maravilloso mundo donde todo es fácil






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Actuar en el Mundo Sencillo


 

La acción es una faceta bastante importante en el Mundo Sencillo. Muchas personas, cuando oyen hablar del Mundo Sencillo, cometen el error de pensar que cuando estás allí no has de hacer absolutamente nada, que basta con dejar que actúe la magia del Universo y que sus agentes lo hagan todo por ti mientras estás tumbado por ahí comiendo caramelos. ¿No te parece que eso sería un poco aburrido? Vale…; ¿no te parece que al cabo de un par de días te resultaría bastante aburrido?

Aunque tienes muchas oportunidades de estar totalmente relajado sin tener que hacer nada para manifestar tus intenciones mientras todo se hace en tu nombre como por arte de magia, el Mundo Sencillo no es un lugar pasivo. En absoluto. El Mundo Sencillo es una realidad donde tu participación es vital.

Somos seres humanos con la tendencia y el deseo de actuar, así como de sentir pasión por ciertas actividades que nos aportan una gran felicidad. Nuestros cuerpos que son obras de arte maestras, fueron hechos para ser instrumentos de acción. Así que el Mundo Sencillo también incluye, por supuesto, algo de acción. Pero no cualquier tipo de acción, ni en cualquier momento. Ha de estar en concordancia con el Diseño para la Armonía, y se ha de realizar en el momento adecuado.

Cuando lo que haces concuerda con el Diseño para la Armonía, nunca hay esfuerzo, suele ser muy satisfactorio y normalmente divertido. ¡Y, por supuesto, es fácil! La acción en el Mundo Sencillo nunca es difícil o desagradable. Aunque a veces pueda suponer un reto —de una manera satisfactoria—, siempre hace que te sientas bien y en armonía. ¡Si no es así, es que no estás en el Mundo Sencillo y has de regresar a él!

En el Mundo Sencillo haces relajadamente aquello que te gusta y te aporta felicidad (placer y dicha son los indicios de que estás en armonía). Y si lo que te apetece hacer es el equivalente de tumbarte a comer caramelos, como hacer la siesta, leer un libro, jugar a algo o dedicarte al jardín —todo ello, actividades muy valoradas en el Mundo Sencillo—, habrá otros momentos en los que estarás mucho más activo, según lo que te apetezca hacer. También habrá momentos en que sientas la necesidad imperiosa de hacer algo en concreto con concentración y dinamismo.

Si has de hacer algo en particular para facilitar la manifestación de un deseo, la resolución armoniosa de un problema que has creado en el Mundo Complicado, o algún otro asunto, sentirás que has de actuar y sabrás lo que tienes que hacer sin que nadie te lo diga. En el Mundo Sencillo no te sientes forzado a actuar. Si te has de obligar a hacer algo, es porque has regresado al Mundo Complicado.

Para que tu acción esté en sintonía con el Diseño para la Armonía, ha de concordar con las sencillas directrices que rigen la acción en el Mundo Sencillo, que son bastante diferentes de las del Mundo Complicado. Cuando se cumplen estas condiciones para la acción armoniosa, experimentas un éxito sin precedentes, y aumenta tu júbilo y realización personal. Ese tipo de acción es sencilla, eficiente y eficaz; nunca es laboriosa o agotadora, y, por supuesto, jamás es en vano, como suelen ser las acciones en el Mundo Complicado.

¿Qué has de hacer para asegurarte de que has sintonizado con el Mundo Sencillo cuando actúas? La única acción que funciona en el Mundo Sencillo es la que está cargada de inspiración y energía. Por consiguiente, la ordenanza del Mundo Sencillo para actuar es la siguiente: Actúa sólo cuando estés inspirado y lleno de energía.

El impulso


Veamos las palabras «inspirado» y «lleno de energía». Inspirado significa que tu Espíritu te está motivando desde dentro. Tu Espíritu, siempre perfectamente sintonizado con la Fuente y con el Diseño para la Armonía, sabe exactamente lo que ha de hacer. No sólo sabe lo que has de hacer, sino también cuándo es el momento adecuado para que tu acción dé el fruto deseado y para que la emprendas. Sólo entonces te da la señal para actuar.

Rara vez, o nunca, tu Espíritu te dirá con antelación cuál es la acción adecuada y cuándo has de emprenderla, ni tampoco tendrás energía para actuar antes de sentir la inspiración. Sabrás exactamente lo que has de hacer en el momento preciso, y entonces también recibirás la energía para hacerlo.

Tu Espíritu te proporciona la información y la energía en el momento en que la necesitas porque siempre está pendiente de la Totalidad de la Creación y sintonizado con ella, que es una entidad en cambio constante. Estar en coordinación con ella requiere la precisión de vivir plenamente el presente. Puede que recibas pistas de lo que vas a hacer en el futuro, pero no cuentes con esos presentimientos porque probablemente son suposiciones del ego. Y lo que en un momento dado nos puede parecer que es lo más correcto, puede que no lo sea cuando llegue el momento de actuar.

¿Cómo te inspira el Espíritu? Te informa a través de un impulso o de un pensamiento que puede venir como una comprensión repentina o uno de esos «momentos en que se «te enciende la bombilla», un conocimiento moderado, o incluso como un recordatorio inconsciente de lo que has de hacer para facilitar la resolución perfecta y armoniosa de las cosas. Te da la entrada para actuar cuando las condiciones son propicias.

Por supuesto, has de estar receptivo para recibir estas señales de tu Espíritu. Si estás preocupado, intentando resolver o hacer que sucedan las cosas, no cabe duda de que estás fuera del Mundo Sencillo, y lo más probable es que ni siquiera seas consciente cuando tu Espíritu te dé la señal para llevar a cabo la acción propicia que moverá las cosas eficiente y eficazmente hacia una resolución armoniosa.

No sólo eso: si actúas cuando estás en el Mundo Complicado y según los recordatorios de tu ego miedoso, en lugar de hacerlo de acuerdo con los de tu Espíritu, es muy probable que estés actuando en contra de tus propios intereses y de los intereses de los demás, es decir, de los más altos intereses. Para recibir la inspiración de actuar de modo que facilite tu bienestar, y el de todos, has de estar lo suficientemente relajado y abierto a ello.

¿No es un alivio saber que estar relajado y hacer lo que te proporciona felicidad no es el placer pecaminoso que antes te hacía sentirte culpable, sino el requisito imprescindible para asegurar que todo salga bien?

Una oleada


Con la inspiración te sentirás lleno de energía para hacer lo que necesitas. Lleno de energía significa que la energía se ha despertado dentro de ti para hacer lo que se supone que has de hacer. Cuando recibas la señal de tu Espíritu, sentirás cómo te brota la energía para hacerlo. Es decir, junto con el impulso, sentirás una oleada: una oleada de energía.

Si es el momento de actuar, no se producirá la situación de que tienes una idea, pero estás demasiado cansado para actuar. ¡Si estás demasiado cansado o no tienes ganas de hacer algo, significa que no es tu momento para hacer lo que sea que tengas que hacer! Cuando sea el momento, estarás en el Mundo Sencillo, tendrás la inspiración y la irreprimible energía para llevar a cabo lo que sea. Cuenta con ello. Aunque sea algo que antes no te apeteciera mucho hacer, la energía fluirá a través de ti y no te supondrá ningún esfuerzo.

A veces puedes sentir la energía como respuesta a una inspiración de una forma sutil. Puede que unas veces, incluso antes de que te des cuenta de lo que estás haciendo, descubras que estás actuando correctamente. Otras, la energía surgirá en ti con tanta fuerza que sentirás que ya no puedes estar quieto, ¡que si no actúas, explotas! Cuando sucede esto, es muy desaconsejable resistirse. Y resistirse a la energía de una inspiración te sacaría inmediatamente del Mundo Sencillo, justo igual que si hicieras lo contrario: actuar sin la inspiración y la energía que la acompaña.

La energía de actuar siempre estará a la altura de la labor que se ha de realizar. La energía siempre acompañará a la inspiración, aunque sólo se trate, por ejemplo, de hacer una llamada telefónica. A veces, eso es todo lo que has de hacer por tu parte. Si eso es lo que estás inspirado a hacer, y es el nivel de energía que estás experimentando, confía en que, al menos por el momento, ésa es tu única misión. Intentar hacer algo más antes de sentir más energía te expulsaría del Mundo Sencillo.

Descubrirás que uno de los trucos favoritos del ego para devolverte al Mundo Complicado es decirte que eres un holgazán cuando haces sólo hasta donde alcanza tu energía. No te lo creas. Cuando te relajas y sabes que siempre recibes la cantidad de energía que necesitas para hacer tu parte en el momento preciso, experimentas la magia del Mundo Sencillo y ves que todo se hace con eficacia, con eficiencia y en el momento perfecto.

Confía en que si necesitas más energía, más energía tendrás. En el Mundo Sencillo nunca se te llamará a hacer algo que no esté acompañado de su correspondiente energía. No se puede decir lo mismo del Mundo Complicado, como estoy segura de que ya sabrás.

¿No hay inspiración o energía? Entonces es una de estas tres cosas


Si ves que se ha de hacer algo y has elegido el Mundo Sencillo, pero no estás inspirado ni tienes energía para actuar, puedes confiar en que sucede una de estas tres cosas:

 

 1.  Todavía no es el momento de hacerlo (y la inspiración y la energía aparecerán cuando sea el momento).

 2.  Le toca hacerlo a otra persona y tú has de relajarte y permitir que quienquiera que sea se inspire y sienta la energía para hacer lo que se ha de hacer. (A las personas que facilitan las cosas en el Mundo Sencillo las llamo «agentes del Mundo Sencillo».)

 3.  A pesar de lo que pueda parecer, no es necesario hacerlo. (Generalmente, te das cuenta de ello al cabo de un tiempo.)

 

Mi historia favorita que ilustra el segundo caso es bastante mundana y personal. Una mañana había terminado de desayunar, y me di cuenta de que me había comido la última fruta fresca que teníamos. Me apetecían mucho los frutos del bosque para desayunar y me fastidiaba que no quedaran para la mañana siguiente.

La mente de mi ego me sugirió que saliera a comprar a la tienda para desayunar al día siguiente, pero estaba absorta escribiendo un proyecto y, aunque realmente quería tener fruta, no me sentía inspirada o con energía para salir a comprarla. Así que me encogí de hombros y pensé: «Bueno, ya llegará de algún modo». Mi yo escéptico se apresuró a decir: «Y si no es así, tampoco pasará nada por que no pueda desayunar frutos del bosque». Suspiré y volví a invocar el Mundo Sencillo, me puse a escribir y me olvidé del tema.

Cuando por la tarde llegó Rick del trabajo, me dijo en voz alta al entrar: «¡Cariño! ¡Te he traído una sorpresa!» Entusiasmada por su tono y por la idea de recibir una sorpresa, corrí a recibirle para ver de qué se trataba. ¡Para mi gran satisfacción, me había traído varias cajitas de frambuesas y arándanos frescos!

Observarás que a él no le había mencionado ni que me faltara fruta ni qué fruta en concreto. De hecho, había dejado correr el asunto por completo, y posiblemente no hubiera vuelto a pensar en ello hasta la hora de desayunar al día siguiente. Cuando le pregunté cómo es que se le había ocurrido comprar frutos del bosque, me respondió: «Sé cuánto te gusta desayunar fruta, y los frutos del bosque estaban de oferta, así que decidí pararme en la tienda antes de venir a casa para comprarte unos cuantos».

¡Perfecto! Estaba en el Mundo Sencillo. Había tenido un deseo. Había confiado en que de algún modo se cumpliría. No me forcé a dejar de escribir para ir a la tienda cuando no me sentía inspirada ni tenía energía para hacerlo; por el contrario, dejé de preocuparme por mis necesidades (básicamente, me aparté para no estorbar), y el Mundo Sencillo se manifestó, como siempre lo hace.

Y no fue sólo en beneficio mío. Rick, que había sintonizado con su propia inspiración y energía, se sintió agradecido por haber coincidido con el Diseño para la Armonía y haber actuado de acuerdo con la idea y con la energía que le fue transmitida a través de su propio Espíritu. Hizo de Agente del Mundo Sencillo, siguiendo su propia inspiración y energía para actuar, y ensalzó de ese modo su experiencia y la mía. Yo me sentí feliz y él también. El Mundo Sencillo es sin duda alguna el lugar donde siempre se gana.

Todo lo que se ha de hacer siempre se hace en el Mundo Sencillo


Normalmente, nos preocupa que al dejar de esforzarnos y relajarnos nos olvidemos o no hagamos lo que creemos que se ha de hacer, y pensamos que entonces nuestro pequeño universo se derrumbará. ¡Al fin y al cabo, hay tanto por hacer! Nuestro ego miedoso nos dice que no hay suficiente tiempo o recursos para hacer todas las cosas, y eso nos pone los nervios de punta (poner los nervios de punta es la expresión científica para describir el estado en que te encuentras cuando el vórtice giratorio del Mundo Complicado te ha absorbido lo suficiente). Esto, por supuesto, garantiza que estamos demasiado turbados como para ser productivos.

La idea de que hay mucho por hacer y muy poco tiempo y energía para hacerlo sencillamente no es cierta, por muy real que nos parezca. Es (¡sorpresa, sorpresa!) otra de las trampas de nuestro ego para arrojarnos al Mundo Complicado. El ego miedoso es todo un experto en crear hologramas terroríficos para intimidarnos y asustarnos.

El Dictador del Mundo Complicado sabe que el estrés de sentirnos confundidos, bajo presión, y de tenernos que enfrentar a situaciones imposibles, todo esto sumado a una dosis de condena inminente por si acaso, nos situará siempre justo donde él desea que estemos…, a menos que sepamos elegir el Mundo Sencillo. El Mundo Sencillo es el antídoto para la confusión.

En el Mundo Sencillo siempre hay tiempo para todo lo que realmente se ha de hacer. ¡Cuando es necesario, el tiempo incluso se alarga en este sorprendente lugar que no se rige por las mismas leyes físicas del Mundo Complicado! En el Mundo Sencillo el tiempo es elástico y se puede expandir o contraer de acuerdo con la necesidad del momento. ¿Recuerdas mi historia del capítulo 3 sobre el viaje en el Mundo Sencillo que hicimos al lago Michigan, cuando llegamos a nuestro destino en un tiempo imposible según los cálculos ordinarios? Las restricciones físicas del tiempo y del espacio en el Mundo Complicado no necesariamente existen en el Mundo Sencillo.

Cuando estás en el Mundo Sencillo, todo lo que se ha de hacer se hace en el momento perfecto y con eficiencia mientras te relajas, confías y eres feliz. Y muchas veces, lo que según la mente de nuestro ego se ha de hacer, realmente no es así. Las cosas que no son necesarias o bien se postergan hasta que llega el momento adecuado, o bien se evaporan.

Y, como en mi historia de los frutos del bosque por sorpresa, todo aquello que se ha de hacer ahora, pero que no te sientes inspirado o con energía para hacerlo, se acaba haciendo como por arte de magia a través de los Agentes del Mundo Sencillo.

Los «debería»: ¡vaya mundo tan complicado!


Es de suma importancia que conozcamos la diferencia entre un mensaje de nuestro Espíritu y uno que provenga de nuestro ego miedoso: del nuestro o del de los demás. Lo más probable es que cualquier llamada a la acción que no proceda de tu Espíritu en forma de inspiración puedas clasificarla como un «debería», un «debiera», un «se supone que» o un «tengo que». Esto conlleva presión y generalmente conduce a la resistencia y al malestar.

Los «debería» y los «tengo que» evidentemente son instrumentos del ego para sacarte del Mundo Sencillo. Cuando respondes a estos motivadores que se basan en el MC y que los origina tu propio ego miedoso o el de otra persona que influye mucho en tu vida, te das de narices con el Mundo Complicado y te sientes cargado de resentimiento. El resentimiento es ciertamente un ancla del Mundo Complicado.

¿Por qué hemos de permitir que las exigencias de los demás motivadas por sus egos influyan en lo que tenemos que hacer? Porque tememos que, si no danzamos al son que nos marcan los otros, nos querrán menos, perderemos nuestra posición social o nos sucederá alguna otra cosa indeseable. ¿Sabes qué? Ése es otro truco del DMC para mantenernos en su mundo. (¡Siempre que hay miedo de por medio, ya sabes quién está detrás!) Sin duda lo crearás para ir en esa dirección —en la que tanto temes—, pero no tienes ninguna necesidad de hacerlo.

Cuando honras tus sentimientos y te niegas a hacer algo que te ha pedido otra persona porque no sientes la inspiración o la energía para hacerlo, te estás haciendo un favor a ti mismo y a la otra persona. Estás honrando el Diseño para la Armonía y ofreciendo al otro la oportunidad de unirse contigo en él. Puede que en el momento no sea capaz de apreciarlo, pero como le sucedió a mi amiga hace años cuando rechacé su invitación a cenar, lo hará más tarde.

Había ido a cenar a su casa hacía poco, y cuando volvió a invitarme, me sentía sin inspiración ni energía para ir. Se acababa de separar de su marido y sabía que se sentía sola. Por una parte, como amiga suya hubiera ido, por supuesto, si me hubiese sentido mínimamente inspirada para ir, pero cuando me invitó tuve la fuerte intuición de que no debía aceptar. Noté que era su ego miedoso el que me estaba invitando para evitar estar sola consigo misma y afrontar lo inevitable.

Consideré brevemente si debía ir, pero la respuesta fue un «No» rotundo. Cuando le dije amablemente, pero sin ofrecerle excusas, que ir a su casa esa noche no entraba dentro de mis planes, me preguntó si tenía algo programado. Cuando le respondí que no y no le di ninguna razón para no ir, salvo la de que sentía que no era lo que debía hacer, el silencio se hizo palpable, pero no dijo nada.

Al cabo de muchos años —mucho después de que el incidente se me hubiera olvidado por completo—, un día lo mencionó, y cuando lo hizo fue para darme las gracias.

«Cuando me dijiste eso me dolió —admitió ella—, pero sé que hiciste lo correcto. Esa noche al quedarme sola pude conectar con mis sentimientos de abandono y empecé a sanarlos. Y la forma en que actuaste fue una gran lección para mí respecto a ser sincera conmigo misma. Como fuiste sincera contigo misma y me dijiste que no porque eso es lo que sentías, y lo hiciste sin dudar ni ofrecer excusas, aprendí lo que es ser fiel a uno mismo. Ahora también actúo así. Me siento muy agradecida por esa experiencia. ¡Fue liberadora!»

Una de las cosas que puedes hacer por ti y por los demás y que más fuerza te dará es ser fiel a tu relación con el Diseño para la Armonía y hacer sólo aquello que sientas que debes hacer. Presta atención a tu motivación para actuar, y si hay algún «debería», reconsidera si realizar esa acción va a beneficiarte en tu vida. (Una pista: actuar fuera del Diseño para la Armonía nunca te beneficia.) Si no lo sientes, haz todo lo posible por estar en el Mundo Sencillo, centrado en el Amor, y con toda la amabilidad, claridad y gracia posible opta por evitar esa ación.

Puedes confiar en que si haces algo que no es adecuado para ti, tampoco lo será para nadie. La única razón del Mundo Sencillo para actuar es la inspiración. Si actúas por alguna otra razón, no estás en el Mundo Sencillo, ni has sintonizado con el Diseño para la Armonía, por lo tanto, nadie sale beneficiado.

Aunque los «debería» suelen venir de otras personas, también pueden proceder de tus propias construcciones mentales basadas en las conclusiones que has sacado del mundo que te rodea. Puede que sean las normas que aprendiste de tus padres, profesores o de otros modelos de conducta. Observa el humor macabro de esto: puede que todavía estés permitiendo que tus acciones las dicten los egos de personas que hace décadas que ya no forman parte de tu vida, ¡y algunas de ellas puede que ni siquiera estén ya en el planeta!

Simplemente di «sí» al Mundo Sencillo, y automáticamente dirás «no» a los «debería».

En el Mundo Sencillo no existe la indecisión


Un asistente del mecanismo del «debería» es la «indecisión». La indecisión es uno de los múltiples métodos de sabotaje del Dictador del Mundo Complicado. En el Mundo Sencillo no hay indecisión porque no existe una presión arbitraria para hacer algo. No hay nada que forzar. O estás naturalmente inspirado, lleno de energía y con ganas de hacer algo, o no haces nada.

La indecisión se produce cuando intentas retener o recobrar la autonomía de tu propia energía mediante la resistencia. Sucede cuando te resistes a tener que hacer algo sin estar inspirado y sin energía para hacerlo. Por supuesto, esperar a que llegue la inspiración y la energía es puramente Mundo Sencillo, pero cuando entra en juego la resistencia, estás en el Mundo Complicado.

No puedes estar en el Mundo Sencillo, sintonizado con el Diseño para la Armonía y bajo la guía de tu Espíritu, cuando estás ocupado rebelándote contra la persona que te está imponiendo el «debería», ya sea tu madre, tu pareja o el DMC de tu propia mente. Has de abandonar la resistencia para trascender la indecisión.

Lo único que has de hacer es invocar el Mundo Sencillo, respirar, relajarte, permitir, disfrutar y confiar en que te llegará la inspiración y la energía para hacer lo que sea necesario en el momento adecuado, sin importarte lo que diga alguien más, incluido tu ego. Si aplazas todo sistemáticamente, ¡te sorprenderás al descubrir cuánta energía liberas y lo productivo que te vuelves por el mero hecho de abandonar la resistencia y sintonizar con las directrices del Mundo Sencillo respecto a la acción!

A pesar de lo que pueda decirte tu ego, a veces la acción apropiada es la no acción absoluta, o lo que algunos clasificarían incorrectamente como indecisión. A veces hay una razón importante para demorar una acción que parece que se ha de hacer más bien pronto que tarde, como se me confirmó en el siguiente episodio doméstico.

Tenía un gran macetero con flores en el porche de la entrada de nuestra casa como cada verano y hacía bastante tiempo que no las regaba. Sabía que debían estar sedientas, pero aun así no las atendía. O me acordaba de hacerlo cuando iba a algún sitio con prisas y no tenía tiempo de detenerme a regar, y cuando volvía a pasar por delante y las veía, iba cargada con algo y luego me volvía a olvidar de ellas.

O —esto es lo más extraño— pensaba en regarlas y luego descartaba la idea sin que se me ocurriera ninguna otra razón que la de no tener ganas, siempre preguntándome por qué seguía esperando cuando era algo que se tenía que hacer y que costaba tan poco. La tierra se iba secando y secando, y yo parecía casi incapaz de hacer nada.

No obstante, no parecía que las flores lo notaran, al menos por el momento, pero sabía que les provocaría estrés si no calmaba su sed en breve. Me estaba preocupando por algo que en realidad era bastante absurdo, así que opté por relajarme al verdadero estilo del MS y confiar en que les suministraría el agua cuando fuera el momento correcto. Esperaba que en algún momento entendería la razón de esa extraña parálisis de falta de voluntad, y desde luego que así fue, y pronto.

A última hora de la tarde me puse a mirar por la ventana para ver el diluvio que había empezado a caer, vi que el macetero estaba a cubierto y no le llegaba nada del torrente que caía del cielo. En ese momento sentí un impulso y una oleada de energía, e inmediatamente me fui a buscar la regadera porque, por fin había sentido la inspiración y la energía para regar esas plantas.

Mientras estaba de pie en el porche bajo la tormenta, revisando la escena después de haber saciado la sed de mis flores, me di cuenta de que una de las canaletas verticales de desagüe se había desprendido y que el agua caía a chorros. ¡El agua ya no caía en el jardín, sino que se vertía directamente en la fosa de protección de la ventana del sótano!

Ya se nos había inundado el sótano en otra ocasión justo por la misma razón, por eso cambiamos los canalones de desagüe horizontales y verticales. Convencidos de que el problema estaba resuelto, no se nos había ocurrido revisarlas. Afortunadamente, Rick pudo sujetar el largo canalón que se había soltado y así evitamos el desastre de otra inundación.

Si hubiera regado las flores en otro momento durante ese par de días en que pensé en hacerlo, probablemente no habría salido afuera durante la tormenta, y el porche de la entrada es el único sitio desde donde se puede ver ese canalón sin tener que salir al jardín, lo cual no hubiera sido muy improbable con la que estaba cayendo. ¡Qué contenta me puse de no haberme forzado a regar las plantas y haber seguido las directrices del Mundo Sencillo para actuar!

Cuando abandonas el concepto de indecisión —cuando dejas de rebelarte contra las voces externas (e internas) que intentan seguir un plan que no es el de tu Espíritu—, te liberas para recibir la verdadera inspiración que viene acompañada de la motivación y la energía necesarias para actuar enseguida si así se requiere.

Y un truco más del ego miedoso


El DMC no sólo intentará tentarte a que hagas cosas en momentos en que no coinciden con el Diseño para la Armonía, o que no son necesarias, sino que normalmente te echará por tierra los impulsos para actuar que proceden de tu Espíritu. Si al ego le parece que éstos no encajan con su percepción de lo que ha de suceder, o (y esto es muy fuerte) si la instrucción le parece ilógica, te dirá —y muchas veces con sorna— que lo que tu Espíritu te está guiando a hacer no tiene sentido y que no le hagas ningún caso. No le escuches.

Pero has de saber que, aunque no lo acabes de entender, cuando sientes la inspiración de hacer algo —o de no hacerlo— aunque no te parezca lógico, las directrices de tu Espíritu nunca te dirán que hagas algo perjudicial. Si sientes que te ves impulsado a hacer algo semejante, no es tu Espíritu, y sencillamente has de invocar de nuevo el Mundo Sencillo para sintonizar con la verdadera inspiración.

Aunque a veces sientas que has de hacer algo que pueda irritar el ego de otra persona, nunca te inspirará a hacer ningún mal. En general, lo que te sientes inspirado a hacer en el Mundo Sencillo suele ensalzar los sentimientos de integridad, felicidad y realización personal de todos los implicados. Y siempre contribuirá al máximo bienestar de todos.

Un gran extra: ser un agente del Mundo Sencillo


Sí, actuar es una parte intrínseca de la vida en el Mundo Sencillo, y no sólo para satisfacer tus necesidades, deseos e intenciones específicos, sino para ser un agente del Mundo Sencillo y prosperar con la Totalidad. Todo lo que sucede en el Mundo Sencillo afecta positivamente a todas las partes de la Creación.

Aunque lo que hagas parezca ser puramente egoísta, siempre beneficia a todos y a todo, así como a ti mismo, siempre y cuando coincida con el Diseño para la Armonía y sigas los principios para la acción del Mundo Sencillo. Todo lo que haces en el Mundo Sencillo contribuye a la incesante y gran danza de la evolución que se interpreta allí.

Aunque rara vez podrás ver cómo algo que haces en el Mundo Sencillo —quizás algo muy pequeño y aparentemente insignificante— supone un gran cambio y genera más bienestar para todos, puedes estar seguro de que así es. Cuando estás en el Mundo Sencillo, no sólo todo actúa coordinadamente para favorecer tu propio bienestar, sino que todo lo que haces forma parte integral de su magia. ¿No te parece fascinante?

 

Elijo vivir en el Mundo Sencillo,
 donde todo es fácil.

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