La Nueva Era: Sus Origenes






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La Nueva Era: Sus Origenes


A. Raíces Históricos
Para entender el movimiento contemporáneo de la Nueva Era debemos identificar algunas de las raíces divergentes de su origen. En general, la Nueva Era es un resurgimiento moderno de antiguas tradiciones religiosas, junto con una mezcla de influencias: misticismo oriental, filosofía y psicología moderna, ciencia y ciencia-ficción y la contracultura de las décadas de 1950 y 1960. Pero por debajo de todas estas influencias está la manera en que la Nueva Era comprende la mente humana.
La visión budista Zen de la realidad, por ejemplo, es que una conciencia superior, o el verdadero ser, no es otra cosa que la mente de Buda. Para el practicante de la religión Zen, las distinciones son del verdadero ser. Las cosas que parecen ser externas son solamente conmociones dentro de la mente de Buda.
En otras palabras, la mente lo incluye todo. La Mente de Buda no es una cosa, pero paradójicamente nada tiene existencia aparte de ella.
Este es un concepto antiguo que surgió de la vida y las enseñanzas de un monje llamado Siddartha Gautama, quien recorrió la India hace 2500 años y llegó a ser conocido como el Buda o el iluminado. Ahora la doctrina de Buda tiene 500 millones de seguidores en todo el mundo. La mayoría concentrados en Asia Mayor, pero hay muchos también en Europa y América del Norte.
El budismo como otras religiones importantes del mundo no es un sistema monolítico de fe y de práctica, como por supuesto, tampoco lo es la filosofía de la Nueva Era. Pero la influencia del budismo en el pensamiento de la Nueva Era es incuestionable. Así lo es también la influencia de la religión ancestral del budismo: el hinduismo, que antecede al budismo por lo menos en mil años. Ambas tradiciones hacen hincapié en la reencarnación y el karma.
El hinduismo y el budismo enseñan que el ciclo inevitable de nacimiento-muerte-renacimiento puede ser superado solo mediante la acumulación de una significativa cantidad de karma, para que lo libre a uno de las ilusiones del mundo material. En el budismo la plenitud del karma se llama nirvana, un estado en que cesa el sufrimiento y se goza de felicidad perpetua.

La creencia de la evolución de los espíritus mediante lapsos de vida adicionales es también un dogma de las religiones autóctonas de América.
El Zen también ha modelado el pensamiento de la Nueva Era y tiene las marcas de la religión china tradicional: el taoísmo. Lo fundamental del taoísmo es la creencia de que "dentro y detrás del mundo fenomenológico está el Tao, el principio eterno e inmutable. El Tao es la fuente original de todo en el universo. El Tao produce espontáneamente todo a través del juego armónico de dos fuerzas: el Yin (el principio de la receptividad pasiva) y el Yan (el principio de la actividad). También la influencia gnóstica es inconfundible en el pensamiento de la Nueva Era, como lo reconocen los líderes del movimiento. El gnosticismo, que fuera catalogado por la iglesia primitiva como una herejía sostiene que los seres humanos están destinados a volver a unirse con la esencia divina de la cual han surgido. Aquellos que están en el "conocimiento" entienden que el hombre es divino, que su origen y destino divinos lo abstraer del resto de la creación y que sus poderes no tienen límite. El método de salvación del gnosticismo demanda un vistazo del funcionamiento más interno del cosmos que constituye la clave que descifra los enigmas del cielo y la tierra.
El gnosticismo emanó de la metafísica de Pitágoras del neoplatonismo de varias escuelas de lo oculto. El historiador gnóstico moderno Robert Anson Wilson traza los orígenes de la inteligencia superior hacia el pasado, pasando por los rosacruces, el renacimiento, las sociedades de magia, la brujería medieval, los caballeros templarios, los sufis europeos, etc.".
La Nueva Era también le debe mucho al paganismo cosmopolitano usado por los antiguos gobernantes helenistas y los césares romanos que tenía el propósito de unificar una vasta diversidad de religiones y culturas.


El movimiento trascendentalista (1836-1860) fue perfilado por escritores como Henry David Thoreau y Ralph Waldo Emerson, que estaba profundamente influenciado por la sabiduría del oriente. El desarrollo que hiciera Emerson del tema de la "supra-ánima" manifiesta una cosmovisión panteísta. Igualmente, Thoreau se relajaba con una copia del bhagavad gita. Los trascendentalistas adoptaron eclepticamente aspectos de las escritura orientales y las moldearon para adaptarlas a los patrones estadounidenses relacionados con la autonomía y la determinación individuales. El tracsendentalismo ha sido el primer gran movimiento religioso de Norte América con un notable componente asiático, señala J. Gordon Melton, director del Instituto de Santa Bárbara para el estudio de la religión americana. Dijo Melton en una entrevista que esa migración continúa, con varios cientos de miles de asiáticos que llegan a los Estados Unidos anualmente incluyendo grandes cantidades de hindúes y budistas. El espiritualismo fue otra rama de la conciencia religiosa estadounidense del siglo XIX. El camino para el espiritualismo había sido preparado por un médico australiano llamado Franz Anton Mesmer (1734-1815), cuyos discípulos trajeron el "nuevo método de sanidad por medio de la mente" a los Estados Unidos. El curandero vidente Phimeas Parkhurst Quimby, un relojero de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, una de sus aprendices, comenzaron a difundir la enseñanza de que la enfermedad es causada por las falsas creencias y no por desordenes físicos. De allí surgieron la ciencia cristiana, la ciencia de la mente, la ciencia religiosa, y la escuela de la unidad del cristianismo.
El investigador psíquico Collin Wilson narra "la gente descubría que todo lo que tenía que hacer era sentarse en un cuarto oscuro, preferentemente con la presencia de un médium, alguien que previamente había establecido comunicación con los espíritus y la manifestación a menudo se hacía sentir de inmediato".
El espiritualismo también fue la cuna de la teosofía, la doctrina creada por madame Helena Pretovna Blavatsky (1831-1891), una mística rusa excéntrica que vivía una vida de escándalo y murió en medio de acusaciones de que había sido un fraude. Ella y su compañero, el coronel Henry Solcott (1832-1907) volvieron a Estados Unidos en 1879 después de una prolongada visita a la India. El tipo de Induismo que importaron constituyó parte de la sociedad teosófica una sociedad ocultista que formaron en 1875. Nina Easton escribiendo en la revista Los Ángeles Times dijo que Blavatsky bien podría ser llamada "madrina del movimiento de la Nueva Era", porque en las palabras de Marion Meade, la biógrafa de Blavatsky, "ella preparó el camino para la Meditación Trascendental, Zen, Hare Krishnas; Yoga y vegetarianismo; karma y reencarnación; swamin, yoguis y gurúes contemporáneos".
Los sucesores de Blavatsky, Annie Besant (1847-1933), Guy Ballard (1878-1939) del grupo "Actividad Yo Soy", y Alice Bailey (1880-1949), continuaron la visión mesiánica de la teosofía con respecto a la venida de un nuevo maestro religioso mundial, inspirado por profecías "canalizadas" mediante médiums a partir de una jerarquía de "maestros ascendidos".
Bailey parece haber sido quien acuñó la expresión "Nueva Era", que aparece a través de sus escritos. Pero la amplia popularidad de la expresión sólo quedó establecida cuando la "Nueva Era" llegó a asociarse con la "Era de Acuario", el título de la canción de Hair, un espectáculo musical internacional de la década de 1960.
"Acuario", anota Marilyn Ferguson, quien marca el paso de la Nueva Era "es el que acarrea el agua en el antiguo zodíaco simbolizando el flujo y la satisfacción de una antigua sed. Es un símbolo apropiado... el tiempo de la 'verdadera liberación de la mente'".
Mientras que algunos iban al Oriente para buscar sabiduría, los proveedores orientales de misticismo estaban emigrado al Occidente.
En 1893 se llevó a cabo el primer Parlamento de Religiones Mundiales, en conexión con la Feria Mundial de Chicago. Entonces acudieron en masa por primera vez a las costas de los Estados Unidos una multitud de maestros espirituales, swamis y gurúes, quienes hicieron asequible y aceptable el misticismo oriental a miles de estadounidenses.
Después de causar asombro a las multitudes reunidas en la exposición de religiones mundiales, el swami hindú Vivekananda (1862-1902) se quedó en este país para formar la Sociedad Vedanta. En 1920 llegó a Paramahansa Yogananda y posteriormente estableció el Compañerismo de la Realización Personal. Después de los primeros años de la década de 1930, llegó a los Estados Unidos el "silencioso , autoproclamado avatar" Meher Baba, para fundar el grupo Amigos de Meher Baba, de orientación islámica.


Las raíces contemporáneas de la Nueva Era pueden ser halladas en los movimientos de contracultura de las décadas recientes. Los "beatniks" de la década de 1950 estaban fascinados con Zen. Una década después vinieron los "hippies", con sus sueños ácidos y sus gurúes orientales, su poder de la flor y su "radicalismo utópico". Después surgió el movimiento del Potencial humano" en la década de 1970, impulsado por terapistas humanistas de varias inclinaciones místicas.
Gordon Melton expresa con precisión que el año 1971 fue la fecha de galvanización del movimiento de la Nueva Era en los Estados Unidos. Fue el año en que fuera publicado por vez primera el periódico nacional "East-West Journal", así como el representativo libro "Be Here Now", escrito por el judío Baba Ram Dass, ensalzadores del "misticismo psicodélico", producido por el uso del LSD.
Otras influencias importantes de la Nueva Era de la década de 1970 y del comienzo de la de 1980 incluyen al swami Muktananda, ceñido con una pluma de papagayo y propagador del Yoga Siddha; Maharishi Mahesh Yogui, que fuera héroe de los Beatles y padre de la Meditación trascendental; y del gurú adolescente Maharaj Ji, "Señor del Universo" y supervisor de la Misión de la Luz Divina. Cada uno de ellos filtraron su tipo peculiar de misticismo oriental en la psique y en la experiencia de la población estadounidense, como señala Robert Elwood, erudito en religiones orientales en la Universidad de Southern California. Luego vienen los gurúes norteamericanos : El novelista Jack Kerouac, un maestro de la generación " beal Zen" de California, el poeta Allen Ginsberg, compañero de camino de Kerouac y uno de los personajes de Dharma Bums; y quizá es más definitiva la influencia del actor Allan Wats, exsacerdote episcopal y capellan en la Universidad de Northwestern. Watts, quien murió en 1973, escribió veinticuatro libros sobre el pensamiento oriental incluyendo su más influyente Way of Zen (Camino de Zen).

El movimiento de la nueva era "ha sido alimentado por muchos ramales tributarios, pero no puede ser reducido a ningún ramal en particular", escribe Robert J. Burrows en su libro The New Ege Rage ( el Furor de la Nueva Era). "Los ramales de la antigua sabiduría...están ahora desplazándose todos como un torbellino, y virtualmente no se pueden distinguir el uno del otro, mientras el uno absorbe influencias del otro."
Pero Martin Katchen, judío ortodoxo y sutil analista de las corrientes históricas, ve cautivantes paralelos entre el movimiento contemporáneo de la Nueva Era y el panorama social como existió en Estados Unidos hace 150 años.
"Actualmente, la Nueva Era", dice mostrando una montaña de libros que ha traído a una entrevista como apoyo de su premisa, "es una continuación lógica de las tendencias que existieron en el liberalismo estadounidense desde 1830. Las mismas ideas parecen estar rondando: canalizadores, espiritualidad oriental, liberalismo político que apunta hacia el socialismo, un cristianismo liberal y un Nuevo Pensamiento. "Como fue antes es ahora"
B. El Contexto Histórico de la Nueva Era
Si por un lado hemos bosquejado lo que podríamos denominar como la línea más directa de la Nueva Era, por otro es oportuno que observemos el contexto más cercano que rodea su aparición, a fin de que podamos evaluar con claridad cuáles son sus propósitos, en qué consisten sus postulados, cuál es su metodología de extensión, y, finalmente, en qué se basa su doctrina en lo que al aspecto estrictamente teológico se refiere.


El inicio de esta explosión lo podemos ubicar en la década de los setenta, cuando aparece el llamado "movimiento hippie". Es en este momento histórico cuando se plantean las semillas que harán brotar lo que hoy es la Nueva Era. No olvidemos que los hippies llegaron a afectar al mundo entero. Se contaron por miles jóvenes que, seducidos o sus ideales, abandonaron sus hogares y decidieron vivir de una manera distinta afectando a la sociedad y entrando inexorablemente en las páginas de la historia.
Es interesante, que, a modo de repaso, apuntemos los parámetros actuativos de los hippies. Ello nos permitirá darnos cuenta de que el trasfondo histórico de la Nueva Era tiene en ellos su origen visible. La enumeración de los puntos genéricos sería la siguiente:
1. Rebelión contra lo establecido.
Tal vez una de las características más importantes por la que se conoció popularmente al movimiento hippie fue el espíritu de rebelión que, contra todo lo establecido hasta el momento, les definió mundialmente. La gran mayoría de hippies eran sinceros. El marcado sentido de la justicia, propio de los jóvenes, les impedía con fuerza luchar en pro el error en que se encontraba "lo establecido" por la sociedad, tratando de "vivir" de distinta forma. Ello les indujo a la búsqueda de lo nuevo, lo exótico, lo sensual, lo emocional. Poco a poco comenzaron a aflorar conceptos distintos como el amor libre, la unión con la naturaleza, etc. que rápidamente eran experimentados de forma práctica.
Así comenzaron adentrarse en el hinduismo explorando el zen y otros misticismos orientales. Ellos fueron en realidad quienes abrieron las puertas de occidente a todo lo oriental.
Consecuentemente, el cristianismo fue rechazado. Representaba una parte de los valores de una sociedad en crisis, y, por tanto también debía ser suprimido y sustituido. La iglesia, dicho sea de paso, estaba inmóvil y estancada en una espiritualidad rutinaria.
Pronto comenzaron a aparecer los gurus, entre ellos destacaríamos al conocidísimo Maharishi Maheesh Yogi, los monjes Zen y los lamas del Tíbet, que fácilmente cautivaron la conciencia hippie. Ahora bien Por qué fue el hinduismo y no otros tipo de religión la que abanderaron los hippies? La explicación es doble. Por un lado encontramos que, en realidad, el hinduismo tiene una estrechísima relación con todos y cada uno de los aspectos de la vida de una persona. Incluso aquello que nos puedan parecer más insignificantes.
Cuando hablamos de hinduismo estamos tratando más una expresión de un tipo determinado de vida, que de una religión en sí misma, aunque en ella se barajan elementos religiosos como son los ritos, los rezos y los dioses. Ello facilitó a los hippies conceptos nuevos que implantar para producir el cambio social por el que luchaban.
Por otro lado, el hinduismo y demás religiones de tipo oriental, les permitía experimentar sensaciones desconocidas para ellos hasta entonces. Era la búsqueda y el encuentro con la nueva consciencia que tanto anhelaban. La rebelión hippie recibió con estos elementos, unas piernas.
Ahora bien, notemos que el planteamiento que se ofreció a esos jóvenes, al igual que el que se les está ofreciendo hoy en día, tiene una procedencia netamente diabólica. La idea central sigue siendo prescindir de Dios y evitar a toda costa que sea El quien dirija sus vidas. Que sea El quien les dé significado pleno. Había que escapar de eso y para ello puso el diablo todos lo ingredientes necesarios, porque es rebelde desde el principio.
Todo esto continuó con un resurgimiento importante del ocultismo y el uso de las drogas, que fueron utilizados por el diablo como elementos catalizadores del proceso.

2. Avivamiento del Ocultismo y Uso de Drogas.
El ocultismo específicamente en los Estados Unidos, tuvo un auge importantísimo en este momento. No podía ser de otra forma. Es uno de los ingredientes más importantes en la cocina del diablo.
Sus principales atractivos era (y son) básicamente. En primer lugar, la posibilidad que brindara de descubrir el más allá. Eso fascina a quienes buscan experiencias y, como hemos visto, el movimiento hippie las ansiaba. en segundo lugar, ofrecer respuestas en un intento de sustituir a Dios como el único capaz de llenar el vacío espiritual que el hombre que no le conoce tenía y sigue teniendo.
De pronto, vocablos y conceptos tales como parapsicología, quiromancia, magia, tarot, adivinación, espiritismo, etc., fueron unidos junto con los sistemas orientales de adivinación (como los Hexagramas del I Ching) a, la cultura hippie.
Los medios de comunicación contribuyeron notablemente a dar credibilidad a estas prácticas. Actividades ocultistas como la parapsicología, la telekinesis, la clarividencia, etc., comenzaron a ser tratadas como elementos científicos (y, por lo tanto, demostrables) fomentando un sentir de confianza entre los hippies. Si por regla general en la cultura religiosa oriental se consigue llegar a experiencias mediante la disciplina y el ascetismo, en occidente se buscaron otros caminos que permitieran tenerlas de manera más rápida. Así, de la mano de personajes tan conocidos como Aldous Huxley o Timothy Leary, miles de jóvenes fueron dirigidos a levantar su conciencia a través del uso de las drogas, especialmente las de tipo alucinógeno. Mediante su consumo, se conseguían realizar viajes astrales, experimentar nuevas sensaciones, contactar con el "guía espiritual" de uno (en realidad un demonio), etc. Era un mundo preparado y dispuesto para ser del agrado de los jóvenes buscadores.
No debemos olvidar que la mayoría de hechiceros y brujos (y hago referencia específica a los que en realidad lo son, no los charlatanes que se dedican al oficio para sacar unas monedas), utilizaron desde siempre los alucinógenos para experiencias extrasensoriales o extracorpóreas. De esta forma muchas personas llegan a ser poseídas por demonios.
La Biblia, Palabra de Dios nos advierte con mediana claridad a respecto cuando nos dice en Deuteronomio 18:1-14 que ningún creyente debe ni puede tomar parte en actividad ocultista alguna. El propósito de Dios es que depositemos nuestra confianza en El. Cuando necesitamos algo, es a El a quien debemos acudir y no a consultar a ningún horóscopo (representación de otros dioses), a ninguna echadora de cartas, a ningún parapsicólogo o médium. El Señor nos basta si en verdad sabemos en quien hemos creído.
No podemos olvidar el lugar que ocupamos. La lucha no es "...contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes..." (Ef 6:12) En esta lucha, nosotros formamos parte del ejército de nuestro Señor y Salvador Jesucristo de quien la Escritura dice que vino "...para deshacer las obras del diablo..."(1Jn. 3:8). Como hijos de Dios, debemos armarnos del mismo pensamiento y combatir contra la obra del diablo, no considerarla y mucho menos contribuir a su extensión practicando estas cosas. Tristemente este es un mandamiento olvidado por muchos creyentes que no perciben la importancia que el asunto tiene. Así, cuando son atraídos por el sector de la Nueva Era que se ocupa de extender estas filosofías, caen fácilmente en sus redes y llegan a mezclar la vida cristiana con la ocultista.
3. Aparición del Humanismo Secular
En medio de este conglomerado de cosas, hace su aparición con fuerza un elemento de capital importancia, que a medio plazo será plataforma de lanzamiento de una de las creencias básicas de la Nueva Era (que todo es uno y todo es Dios). Se trata del humanismo secular.
Se sigue buscando la autonomía respecto a Dios. Para ello, se evoluciona hacia una valoración de la razón. Todo lo que es medible, todo lo que es razonable y comprobable científicamente, eso es la verdad y lo único que existe. Por eso, el humanismo secular no transciende los límites de la muerte, encerrándose en la vida material que ve y comprueba. Eso le da licencia para experimentar por sí mismo lo que quiera, sin juicios de valor o moral de ninguna clase.
La muerte, al ser el fin de la existencia, no esconde para el humanismo secular ningún Dios y, por lo tanto, ningún juicio. Dios es un concepto supersticioso que el hombre ha formado, pero no es una persona. Consecuentemente, la Palabra de Dios, la Biblia, fue sustituida por el conocimiento de lo medible.
Lo que nos interesa saber en este momento es darnos cuenta de cómo ha sido sembrada poco a poco la semilla que ha dado con fruto lo que hoy día es el movimiento de la Nueva Era y que, reconociéndola, seamos capaces por un lado de presentar defensa de nuestra fe, y por otro de estimularnos unos a otros en el sentido de tomarnos el evangelio de nuestro Señor y Salvador como la conciencia de su pronta venida y la necesidad imperiosa de que nos encuentre viviendo en santidad.
El salto al siguiente escalón, es decir, la adopción del monismo y el panteísmo como sistema de fe, está sumamente facilitado a partir de este momento. Los hippies llegaron a tener el concepto panteísta por bandera. Era la semilla de lo que hoy es la Nueva Era.
4. Acomodación de Ideas en los Años 70 y 80
Es muy difícil llegar a precisar en qué momento se produce la muerte del movimiento hippie y el nacimiento de la Nueva Era. La dificultad principal estriba en la lenta evolución de conceptos, muy entrelazados entre si, amén de una acomodación por parte de los hippies de sus idas. Las exigencias de la sociedad de los años 70 y 80 eran muy distintas a las del 60 cuando surgen los hippies. La propia maduración natural del individuo, los sitúa en una posición que ya no les permite abanderar ningún movimiento por lo que van adecuando sus conceptos a las exigencias que la sociedad impone.
Sin embargo, aparece una idea que llega a extenderse por todo el mundo. El nuevo paradigma que plantea: "... nada cambia, ni nada produce el cambio... Todo está en uno mismo". Lo que ahora va a tener en frente la sociedad ya no es un movimiento de jóvenes, sino algo mucho más sofisticado. Toda una filosofía evolucionada en el tiempo y en el espacio, y preparada para aparecer en el lugar oportuno y en el momento justo. La Filosofía de la Nueva Era.
La visión cartesiana del universo, que diferencia criatura de Creador, se descompone lentamente y comienza a dar paso a lo que Nueva Era denomina la visión integral del universo, donde todos formamos parte de todo, y ese todo tiende a unirse llegando a ser una sola cosa. Con ello deja de ser una persona y pasa a formar parte de ese todo, llegándose a la conclusión de que todo es Dios, incluido el hombre.
5. Traspaso de Conceptos y Adecuación Ideológica.
Notemos que no había un retorno a la moral. Más bien podríamos hablar de una transición evolutiva en la misma línea que la iniciada por los hippies, aunque con otra imagen. Algunos conceptos o puntos fuertes predominantes han disminuido, pero ha surgido una nueva moral, la moral filosófica que juega con las palabras y se aprovecha del desconcierto general
Veamos cómo se produce este traspaso de conceptos morales a través del Tamiz filosófico. Si en los 60 la filosofía era sexo libre, ahora se traduce en libertad sexual. Esto no sólo en la práctica, sino incluso en el sistema educativo. De la utilización de drogas alucinógenas, se pasa a experiencias extrasensoriales a través de alucinógenos como la meditación trascendental, la hipnosis, el biofeedbac, etc., que permiten al individuo ensanchar o levantar la conciencia en busca de nuevas experiencias.


Del sexo natural se traspasa a la sexualidad contra natura para justificar la homosexualidad, el lesbianismo, etc., presentándolos como naturales y plenamente identificados con la naturaleza liberadora de la que todos formamos parte. Lo malo es lo antinatural. Andando en esta línea filosófica, podríamos citar uno por uno a todos los cambios de conceptos que a diario son vertidos sobre nuestra sociedad. A poco que abramos nuestros ojos, discerniremos con la ayuda del Señor las sutiles formas que el diablo utiliza contra la creación de Dios.
Ninguno de estos conceptos sin embargo, se acerca ni por casualidad a los que la Biblia nos enseña. Hoy más que nunca deben hacerse presentes en nuestros corazones las palabras del Señor Jesús "... el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán..." (Mt. 24:35). Si el Señor lo dijo, a nosotros nos toca creerlo y vivirlo. Sus conceptos, su filosofía, ésa es la que cuenta.
6. Política Unificada
Por último, y aunque esto lo conocemos por la revelación de Dios en su Palabra, estamos viendo a diario cómo los medios de comunicación nos están presentando la tendencia a la unificación mundial, mediante la creación de bloques interdependientes. Unidad monetaria; unidad comercial, sentido pactistas. Es el cumplimiento de la profecía delante de nuestros propios ojos.
Sin embargo, esto que está aconteciendo es para lo que la Nueva Era se viene preparando desde que fue revelado el plan de actuación mundial sobre el año 1800. No olvidemos que, en palabra de la propia Marilyn Ferguson en su libro la Conspiración de Acuario, en este momento altas personalidades la mayoría de los gobiernos del mundo, pertenecen a la Nueva Era y conspiran juntos en pro de sus principios. De las páginas 24 y 25, edición de noviembre de 1985, entresacamos los siguientes textos:
"... Los conspiradores de Acuario se alinean a lo largo y a lo ancho de todos los niveles de renta y educación, desde los más humildes a los más elevados. hay maestros y oficinistas, científicos de renombre, políticos, legisladores, artistas y millonarios, taxistas y primeras figuras en el campo de la medicina, la educación, el derecho, la psicología... sus nombres pueden resultarnos familiares... otros prefieren silenciar su implicación, en la creencia de poder resultar más eficaces si no les son atribuidas ideas que con frecuencia han sido mal interpretadas.
Hay legiones de conspiradores. Los hay en corporaciones, en universidades, en hospitales, entre el profesorado escolar, en fábricas y en consultorios médicos, en instituciones estatales y federales, entre concejales de ayuntamiento y miembros de la Casa Blanca, en las Cámaras legislativas, en organizaciones de voluntarios y prácticamente en todos los centros de toma de decisiones en el país..."
Lo transcrito no puede ser más expresivo. La conspiración política, la más difícil, también es posible. Máxime cuando quién está detrás de todo es el adversario de Dios y de nuestras almas: el diablo.


Hay un texto bíblico que debemos considerar cuando tratamos sobre política internacional. Es Daniel 2:41-43. En el capítulo 2 de Daniel se nos habla de la imagen que el rey Nabucodonosor vio en sueños. Daniel, siervo del Señor, le dio la interpretación al rey. Cada una de las partes de la imagen estaba compuesta de un material diferente y simbolizaba un imperio político-militar concreto a lo largo de la historia de la humanidad. Así, la cabeza de oro representaba a Babilonia. El pecho y los brazos de plata simbolizaban a Persia. Su vientre y sus muslos de bronce hacían referencia a Grecia. Su piernas de hierro representaban la dureza de Roma. Finalmente, los pies que estaban compuestos en parte de hierro, en parte de barro cocido, indican la existencia de un último imperio que aparecerá en los días finales. ahora bien, en los tres versículos citados se nos describen las características de este último imperio. Dicen así:
"... Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro..." (Dn 2:41-43)
Sin entrar en dogmatismos teológicos, notemos algunas cosas interesantes que reflejan exactamente la situación que estamos viviendo. En primer lugar la Biblia nos dice que este reino tendrá una cierta cantidad de fuerza, de capacidad política y militar suficiente como para imponer sus criterios, pero sus relaciones interiores estarán deterioradas, divididas. Eso mismo estamos encontrando hoy en Europa, incluyendo ya los países detrás del telón de acero. Hay una cierta fuerza, pero sus divisiones internas no les permiten cuajar, igual que el barro no cuaja con el hierro.
Otra característica de este reino será el pactismo. El verso 43 dice que se mezclaran por medio de alianzas humanas. Habrá pactos entre los diferentes gobiernos o reinos que integrarán este último imperio, pero no habrá unión del uno con el otro. Esto también está ocurriendo ante nuestros ojos. Cuando deben tomar alguna decisión que afecte al conjunto de naciones firman pactos y hacen alianzas, pero no consiguen la unidad. No se comportan como un solo reino. Cada uno va por su lado. Con todo observamos que los pactos son el elemento catalizador del cambio político.
Con estas palabras no estoy afirmando que la C.E.E. vaya a ser ese último reino mundial. Tampoco seria de extrañar. Únicamente, siguiendo la corriente teológica predominante en estos momentos, parece que hay datos suficientes como para pensar que podría ser así. Máxime si interpretamos que la extensión del último reinado del que nos habla Daniel deberá ser algo mayor que la de su antecesor; es decir, el Imperio Romano. Con todo, aunque la realidad profética final no se ajustara a lo dicho, las características que perfila la Biblia como específicas del ultimo imperio, presentan los principios actuativos ya cimentados y que "casualmente" coinciden con nuestro momento histórico. Todos estamos siendo testigos de ello y, con toda probabilidad, no está demasiado lejos el día en que surja ese gobierno mundial profetizado que desembocará ineludiblemente en la Gran Tribulación.
Poco a poco la sociedad en general se va acostumbrando a todo este proceso de cambio. Los nuevos parámetros van siendo aceptados con facilidad por dos razones. Primero, porque son introducidos con rapidez pero en dosis tan pequeñas que es sumamente fácil asimilarlas. Los conceptos son totalmente cambiantes y en continua evolución. Lo que hoy es blanco, mañana lo sigue siendo, pero un poquitín menos y así sucesivamente hasta que pierde su propiedad blanca y pasa a ser asumida como negra. Es un proceso de acostumbramiento o, como lo denominaría la Biblia, de cauterización de conciencia, lo que impide sensibilidad ante el hecho. En segundo lugar, y con toda seguridad el motivo más trascendente, es porque el "... dios de este siglo ha cegado el entendimiento de los incrédulos..." (2Co. 4:4) para que aún viendo, no puedan discernir. No podría ser de otra forma. La prueba está en que el conocimiento de esta profecía no es ajena a los políticos o gobernantes.
Tampoco es ajena para la Nueva Era. Un repaso a las revistas que publican es suficiente para ver de que forma dominan el contenido de la Biblia y, especialmente, cuanto hace referencia a profecía escatológica. Su interpretación, como debe haber supuesto el lector, roza la verdad y presenta la mentira. Tampoco eso es de extrañar, ya que el diablo es un buen conocedor de la Biblia y maestro en la tergiversación escritural.. No en vano, cuando tienta a Jesús en el desierto lo hace utilizando la propia Palabra de Dios.
Fijemos la atención en cada una de las tentaciones y comprobaremos todo lo dicho. "Es el padre de toda mentira, de toda artimaña, de toda astucia" (Jn. 8:44). Nuestra inocencia debe ser ciertamente como la de los niños, tal como aconsejó Jesús, pero no hasta el punto de suponer que las manifestaciones que rodearán la actuación del anticristo serán tan evidentes y palpables que podremos reconocerlas sin dificultad alguna. A menos que estemos orando y velando respaldados por una vida de santidad, la lucha que se nos avecina puede ser insostenible para muchos de los creyentes (Mt. 24:10, 12, 24). No olvidemos que es una parte de la Iglesia la que, en esos últimos días apostatará la fe escuchando doctrinas de demonios (2Ts. 2:3; 1Ti. 4:1).
Un punto de apoyo más a lo comentado hasta ahora lo encontramos en el propio Israel. Aun y teniendo en cuenta que todavía no han reconocido a Jesús de Nazaret como el Cristo -oremos para que pronto lo hagan-, se están expresando ideas relativas a la venida del Mesías por parte de rabinos y políticos. Sin ir más lejos, estos días he recibido correspondencia de tierra santa, donde leo que se está interpretando el retorno de los judíos a su patria, como el cumplimiento de la promesa dada por el Señor y señal de la venida de Cristo. La propia prensa publica artículos y gráficos al respecto utilizando citas bíblicas como Ezequiel 20:41: "... como incienso agradable os aceptaré cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos, y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones..."


Sin duda alguna, podemos decir que le están esperando. Sin embargo, conocemos con certeza que la Biblia advierte que el enviado que esperarán no es el auténtico Mesías sino el hijo del diablo; el anticristo que viene a engañar a las naciones, y en especial a Israel, para llegar a sentarse en el trono de David haciéndose pasar por Dios, a fin de recibir toda la honra (2Ts. 2:3,4). "... no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifiesta el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios..." (Mt 24:15; Dn. 9:27; Mr. 13:14).
Durante la historia encontramos declaraciones de altos mandatarios, que en sus discursos procuran interesar a su auditorio con ideas que respaldan el texto profético escatológico. Asi encontramos que Winston Churchil dijo en 1946, en una conferencia pronunciada en Zurich.
" Es preciso volver a crear una familia europea hasta donde nos sea posible, proveyéndole una estructura bajo la cual pueda subsistir en paz, seguridad y libertad. Debemos crear algo así como los Estados Unidos Europeos... "

Según él, ésta era una receta capaz de transformar todo el escenario europeo. Probablemente, en un sentido, no andaba desencaminado.
En el próximo libro comentaremos entre otras cosas, los diversos principios políticos que propugna la Nueva Era y que componen el nuevo paradigma mundial. Sea suficiente hasta aquí haber comprobado cómo los cambios que se están produciendo no son casuales, sino que están perfectamente planeados y ejecutados.
Es tiempo de que miremos más allá de nuestra nariz y veamos los cambios que se están produciendo. Debemos hacerlo con mente escudriñadora y pidiéndole al Señor que nos ayude a ver claro. Más aún, que nos ayude a discernir, en la plena acepción del vocablo. No para temer nada, sino antes al contrarío para que podamos "... erguirnos y levantar nuestra cabeza, porque nuestra redención ya está cerca..." (Lc. 21:38).
Nuestro Dios sigue siendo Señor y Soberano sobre este mundo y cuantos en él habitan. Nuestro Dios sigue teniendo a su pueblo en la palma de su mano. Sus promesas nunca han caído en saco roto. En el capítulo 14 del evangelio de Juan, Jesús expresa una idea que el solo hecho de pensarla debe estimular la fe del cristiano. Esa promesa nos habla de vida como consecuencia de su obra completa en la cruz. "... porque yo vivo, vosotros también viviréis ..." (Jn. 14:19).
Llegados a este punto se impone una breve reflexión. Alguno se estarán preguntando cómo es posible que todo esto esté ocurriendo en pleno siglo XX. O cómo es posible que unas pocas personas puedan ser artífices, por sí solas de la extensión de la Nueva Era a nivel Planetario.
No podemos olvidar dos cosas. Por un lado en este momento se calcula que unos 1500 millones de personas de todo el plantea, pertenecen a la Nueva Era. Número considerable y a considerar.
En segundo lugar que, aunque no todos los integrantes de este colectivo son conscientes de lo que es y significa el movimiento, sí es cierto que cada uno de ellos está cumpliendo una misión específica bajo las pautas dadas por el diablo.
En Ap. 16:13, 14, por citar uno de los muchos textos que amparan la idea que quiero expresar, nos dice que el diablo mandó espíritus por el mundo (en concreto a los reyes de la tierra) para convencerlos y tenerlos a su lado luchando contra Dios. Claramente se nos dice que la influencia del diablo actuó directamente sobre las personas más importantes o influyentes. Los reyes. Y así está comenzando a ocurrir hoy. Tal y como decíamos anteriormente comentando la cita de M. Ferguson, desde todos los estamentos se está trabajando intensamente para producir el diabólico cambio. Esa es la explicación.
La lucha espiritual es una realidad claramente revelada en la Biblia para que sepamos por qué y cómo ocurren muchas cosas. En esa lucha participamos de una forma u otra todos. Unos en un bando (consciente o inconscientemente) y los otros luchamos en el otro. Pero nadie puede librarse de la pelea. El pueblo de Dios debe estar continuamente en pie de guerra, testificando de Cristo a los de la Nueva Era, para ver si en el Nombre del Señor la venda se les cae y vienen a ser salvos antes de que sea tarde. Si vivimos velando y orando gozaremos de la victoria que Cristo ganó por nosotros en la cruz (Ro. 5:9; Ap. 21:1, 7).

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