Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012.






descargar 226.94 Kb.
títuloResumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012.
página1/6
fecha de publicación09.08.2017
tamaño226.94 Kb.
tipoResumen
e.exam-10.com > Literatura > Resumen
  1   2   3   4   5   6
Trayectorias Laborales de los Inmigrantes en la Crisis Económica:

Movilidad o Bloqueo?


Resumen

Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. El objetivo del análisis es entender los patrones de movilidad que se han dado y cómo han afectado a la inserción y posición en el mercado de trabajo de diferentes grupos de trabajadores, y en particular de los trabajadores inmigrantes. La hipótesis general de la investigación es que los inmigrantes se han visto más afectados por la crisis en términos de bloqueo o retroceso en sus itinerarios laborales y también que ha sido el colectivo que más frecuentemente ha sido “expulsado de la carrera”. Esto introduce dudas sobre la solidez futura del proceso de integración. También alimenta la hipótesis de que este colectivo puede ser el que mayores dificultades tenga para la recualificación futura. Pero todo ello va a depender mucho de las características de los inmigrantes así como de los sectores y el territorio en el que se instalen, lo que abriría puertas a políticas para hacer frente al riesgo de no integración de los inmigrantes, algo que el país no puede permitirse. Las trayectorias y la movilidad se analizan a partir de los datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales del año 2011 en sus diferentes dimensiones: geográfica, sectorial, salarial y ocupacional
Introducción
La legislación inmigratoria española (LOE, 2009) plantea entre sus principales objetivos la integración social de los inmigrantes, sea que estos vayan a establecerse por una temporada sea que busquen una permanencia más larga o un asentamiento definitivo en el país. De dicha integración depende, en parte, la cohesión de toda la sociedad. Ahora bien, el eje fundamental de esa integración social, por encima de cualquier otro, sigue siendo la integración laboral: esta significa que el inmigrante tiene condiciones de vida aceptables en el presente y perspectivas de mejora en el futuro en base a su trabajo. Sin ella, ninguna de las políticas sociales tiene efectos consistentes y a largo plazo; estas políticas juegan un papel importante, que puede ser crucial en tiempos de crisis, pero son complementarias a la integración laboral.
Pero la verdadera cuestión de fondo, cuando se habla de la integración laboral de los inmigrantes, es saber si la integración actual tiene unas perspectivas de mejora que dejen abierta la posibilidad de igualdad de oportunidades laborales entre estos y los autóctonos en el futuro (un futuro que puede ser después de algunos años o bien en la segunda generación). De lo contrario, tampoco se garantiza la cohesión social a largo plazo. Por supuesto, se entiende que la cuestión se plantea a igualdad de condiciones individuales con los autóctonos (edad, sexo, educación, etc.). O, dicho en negativo, se trata de saber si el origen inmigrante, en cuanto tal, se constituye o no en un factor de permanente desigualdad de oportunidades, marginación o exclusión.
En una investigación realizada investigación previa se utilizó el itinerario laboral como manifestación de esta integración laboral, señalándose tres dimensiones constitutivas: la seguridad del empleo, la promoción profesional y el salario. Los resultados de dicha investigación nos muestran que una parte de los inmigrantes mejora su trayectoria laboral, desde la entrada en el mercado de trabajo hasta el momento final por nosotros considerado, diciembre de 20071, aunque con diferencias internas notables en el colectivo de inmigrantes2. Ciertamente que los inmigrantes de algunos países se acaban situando mejor que los de otros países o continentes, aunque la primera razón de estas diferencias no parece ser el origen, sino atributos de tipo individual, como nivel de estudios, sexo y edad. Sin embargo, más allá de estos atributos estrictamente individuales, también otros factores coyunturales inciden en este proceso de integración en igualdad de condiciones con los autóctonos. Está, en primer lugar, el tiempo que llevan en el mercado de trabajo español, aspecto en el que pueden coincidir en elevada antigüedad marroquíes, los procedentes de UE-15 y peruanos. Por supuesto también está la lengua, en la que los mejor situados pueden ser los peruanos y ecuatorianos, entre los grupos que hemos considerado específicamente (lo que valdría para todos los inmigrantes de América Latina). En cuanto al nivel de estudios, que permite ocupar unos u otros puestos de trabajo, se trata de un factor en el que probablemente muchos de los inmigrantes de la UE-15 están mejor posicionados que el resto de colectivos, probablemente por ello son preferidos por las empresas grandes.
Pero los factores estructurales también juegan un papel, en particular dos de ellos: el sector de actividad y el tamaño de la empresa. El primero condiciona en forma clara: puede permitir mayor o menor promoción, subir más o menos en el nivel salarial, tener un trabajo más estable o menos. Ahora bien, los inmigrantes extracomunitarios han entrado, sea por imperativo de la legislación inmigratoria3 que por la dinámica económica dominante en la década de 2000, hasta la crisis económica, en sectores de baja promoción, con frecuencia de salarios bajos, casi siempre con baja estabilidad. La “Ley de derechos y deberes de los inmigrantes” de 1999, con sus sucesivas reformas, y el Reglamento que la desarrolla, ponen como condición para la entrada de inmigrantes “la situación del mercado laboral”, esto es, que se trate de puestos de trabajo no cubiertos por los españoles. Es obvio que, de acuerdo al mismo Reglamento, el inmigrante puede cambiar después del primer año tanto de sector como de provincia, con lo cual no queda “enjaulado” en ese nicho de mercado. Pero la realidad es que esta movilidad intersectorial ha tenido poco radio, puesto que la mayoría de puestos de trabajo nuevos se creaban justamente en los sectores de primera entrada. Por otro lado, y en virtud de la misma dinámica económica, la mayoría de los puestos creados correspondían a la pequeña empresa en la cual las posibilidades de promoción, en categoría y salario, son menores así como es menor la seguridad en el empleo. Por tanto, se trata de factores estructurales a los que, si bien los autóctonos no pueden escapar, los inmigrantes suelen estar más expuestos.
En resumen, más allá de las diferencias señaladas y otras, podríamos decir que la conclusión global es esta: una parte importante de los inmigrantes de terceros países, y también de los recientemente entrados en la UE, mejora notablemente su situación después de 10 años, o después de 20 en algunos indicadores, en el mercado de trabajo español, llegando con un cierto retraso a posiciones a las que los autóctonos llegan antes; pero son pocos los que en el periodo por nosotros abarcado igualan a los autóctonos, dándose en el grado importantes diferencias entre países. Pero otra parte de los inmigrantes no llegaría a ese objetivo y ahí entrarían factores fuertemente ligados al origen en diversas formas: nivel de estudios, sector en el que se ha ingresado y dificultad para dejarlo, insuficiente conocimiento de la lengua, posibles marginaciones debidas a su origen o etnia. Aparte deberían considerarse los colectivos inmigrantes en situación de irregularidad que pueden haber disminuido en el periodo de expansión, pero no desaparecido.
El impacto de la crisis sobre autóctonos e inmigrantes
Hasta aquí la síntesis sobre el itinerario laboral en el periodo de expansión. Sin embargo la crisis económica iniciada a finales de 2008 está teniendo un gran impacto y duración. Las crisis suelen poner en evidencia cuánto hay de real y cuánto de ficticio en las oportunidades laborales que se ha dado en los momentos de expansión. También lo podemos ver en la actual. Los que han caído en el desempleo, que puede ser largo, han sido los trabajadores más débiles de los sectores más débiles. Entre ellos, en manera relevante, los inmigrantes. De los 4.3 millones de parados que había a finales de 2009, más de 1 millón, por tanto el 25%, eran inmigrantes. A finales de 2011 ese porcentaje era 30.6. En términos de tasas de paro, mientras la de los autóctonos estaba en el 17.12%, la de los inmigrantes comunitarios subía al 22.6% y la de los extracomunitarios al 23.9%. En el último trimestre de 2011, las tasas eran 20.69%, 30.13% y 36.83% respectivamente.

El desempleo supone, sin duda, un freno en el itinerario laboral, pero implica, sobre todo, un riesgo de no integración, si es prolongado. Pero más allá del desempleo, la crisis tiende a acrecentar la precariedad del empleo, disminuye las posibilidades de promoción, hace perder competencias, supone una disminución de ingresos salariales. Todos estos aspectos son connaturales a una crisis del empleo tan profunda como la que tenemos.

Más aún, la crisis también ha marcado un notable descenso de los flujos de entrada de inmigrantes; así, las autorizaciones iniciales de trabajo en el primer semestre de 2008 fueron de 51.203 y tan sólo 11.746 en el primer semestre de 20094, aunque en el primer semestre de 2011 aumentaron de nuevo a 34.330. La opinión de sindicatos y de expertos, así como la comparación entre EPA y el registro de la Seguridad Social, abonarían el crecimiento de los trabajadores inmigrantes irregulares, lo que significa el empeoramiento en las condiciones que hemos estudiado y en otras. También esta suele ser una consecuencia frecuente en todas las crisis.
Por tanto, la cuestión que plantea esta investigación tiene que ver con el impacto que la crisis, en la que ya llevamos 4 años, está teniendo en los itinerarios laborales de los trabajadores en España, con especial referencia a los inmigrantes. Si nos fijamos particularmente en éstos es porque una hipótesis razonable es que podemos esperar una integración más difícil de los inmigrantes, si han sido golpeados por la crisis.
En función de lo señalado en las páginas anteriores, esta investigación se propone cuatro objetivos fundamentales, comparando los datos relativos a diciembre de 2007 y diciembre de 2011:

1. Comparar los itinerarios laborales entre autóctonos e inmigrantes en tiempos de crisis, en relación con los que se daban en el periodo de expansión, con tres sub-objetivos específicos:

a) Analizar la incidencia del la crisis sobre dichos itinerarios laborales. Las posibilidades son que en estos años de crisis los itinerarios laborales hayan sido de progreso, estancamiento o retroceso. Si entre los inmigrantes la tercera posibilidad, o bien la segunda, tienen mayor peso relativo que entre los autóctonos, podremos pensar que el coste de la crisis está siendo asumido principalmente por aquellos.

b) Desarrollar unas tipologías de estancamiento y de retroceso en el itinerario laboral que permitan determinar las características de las personas que pueden incluirse en las mismas, con especial atención al origen geográfico.

c) Detectar los factores, sea individuales que estructurales, que han condicionado el posible estancamiento o retroceso en el itinerario laboral dificultando, por tanto, la integración laboral.

Esta triple aproximación permitirá captar si las diferencias entre autóctonos e inmigrantes señalan que las dificultades se han distribuido sin atender al origen nacional de los trabajadores o si la aparentemente aceptable integración del periodo anterior era tan superficial que puede estar siendo debilitada o borrada por la crisis. Así mismo, esto nos permitirá describir las consecuencias no deseadas que debieran ser tenidas en cuenta en políticas sociales de apoyo o en políticas de re-inserción laboral.

2. Un aspecto muy importante es la movilidad geográfica de los inmigrantes, que podría jugar un papel importante como mecanismo de ajuste a las nuevas condiciones, sobre todo teniendo en cuenta que los inmigrantes, en principio, tendrán más disponibilidad para cambiar de residencia que la población autóctona. Asimismo, teniendo en cuenta que hay regiones de alta concentración de inmigración, la crisis y sus efectos asimétricos en éste colectivo, puede influir en perspectivas de cohesión social e integración de la población inmigrante, diversas según región. Por ello el segundo objetivo tendrá dos vertientes:

a) El análisis de los procesos de movilidad geográfica de los inmigrantes que se están dado a lo largo de estos 4 años de crisis, con el fin de captar qué tipo de personas los llevan a cabo.

b) La relación de esta presumible movilidad con la posible aparición de nuevos yacimientos de empleo (en conexión con el 4º objetivo) en esos territorios.

3. Hablar de itinerarios laborales implica referirse a un contexto de posibilidades de promoción, de “realizar su carrera” o “luchar por mejorar”. Pero la crisis también puede expulsar a la gente de la promoción profesional. Por eso el tercer objetivo es describir y analizar la tipología de personas que se encuentran en situaciones de extrema dificultad para la integración laboral, o de riesgo de exclusión de la misma, al haber perdido las condiciones de mínimas oportunidades. Nos referimos a dos situaciones principales: el desempleo de larga duración (más de 1 año y hasta 2) y el de muy larga duración (más de 2 años). También en este caso el eje del análisis será la comparación entre autóctonos e inmigrantes, ya que ambas situaciones pueden afectar a ambos colectivos.

Los resultados de investigación relativos a este objetivo permitirán obtener elementos que faciliten el diseño de políticas activas del mercado de trabajo específicas sobre determinados colectivos, que puedan tener más probabilidades de éxito, al haber podido realizar una fotografía muy precisa de dichos colectivos, de sus características y necesidades. Así mismo, este conocimiento facilitará políticas sociales de apoyo mejor centradas en barrios y ciudades, como pueden ser intervenciones de desarrollo comunitario u otras. También dará algunas pistas que permitan enfocar medidas de intervención respecto a la economía sumergida que empuja a ciertos trabajadores a la marginalidad.
En términos de control de flujos inmigratorios, muchos expertos coinciden en la necesidad de apostar más claramente por el sistema de cuotas, como mecanismo mayoritario, dejando el Régimen general (con contratación nominal) para casos específicos o para sectores que requieren un conocimiento personal del trabajador (servicios del hogar, por ejemplo). Se debería partir de un análisis más detallado de las necesidades del Mercado de trabajo basado tanto en observatorios del Mercado de trabajo que utilicen datos de contratación de los servicios públicos de empleo como de encuestas de coyuntura realizadas a las empresas con carácter semestral y de informes de expertos. Contar con una cierta anticipación de la posible evolución de las necesidades de empleo, será importante para regular mejor las posibles nuevas entradas de inmigrantes.
La hipótesis general de la investigación es que los inmigrantes se han visto más afectados por la crisis en términos de bloqueo o retroceso en sus itinerarios laborales y también que ha sido el colectivo que más frecuentemente ha sido “expulsado de la carrera”. Esto introduce dudas sobre la solidez futura del proceso de integración. También alimenta la hipótesis de que este colectivo puede ser el que mayores dificultades tenga para la recualificación futura. Pero todo ello va a depender mucho de las características de los inmigrantes así como de los sectores y el territorio en el que se instalen, lo que abriría puertas a políticas para hacer frente al riesgo de no integración de los inmigrantes, algo que el país no puede permitirse.

Sección I

La Movilidad de los Trabajadores Inmigrantes en la Crisis Económica
En esta sección analizamos tanto la movilidad espacial (territorial) como la movilidad sectorial por motivos de trabajo, puesto que en ambos casos la movilidad puede darse como respuesta a una situación personal no satisfactoria. Tenemos indicios de que los inmigrantes pueden estar más dispuestos que los autóctonos a la movilidad geográfica, debido a la menor existencia de pautas de afincamiento territorial: familia, vivienda; pero también debido a la entrada obligada en un sector y provincia (Miguélez et al. 2011). Por razón de la obligatoriedad de entrada en un sector, la movilidad sectorial puede ser un objetivo perseguido, alcanzable después de un año de permiso de residencia y trabajo. Pero situaciones no deseadas, que se pudieran mejorar con la movilidad también las tienen los autóctonos.

Como vamos a referirnos principalmente a dos movilidades, la espacial y la sectorial, cabe tener en cuenta que puede haber una diferencia muy importante entre ambas movilidades, la posible distancia entre el nuevo lugar de trabajo y el de residencia. La movilidad laboral sectorial puede tener mucha importancia profesional, pero probablemente no cambia mucho la vida cotidiana del trabajador, puesto que no necesariamente va a significar cambio de municipio o provincia. La movilidad laboral espacial supone cambio de municipio. En nuestro caso no hemos tomado el municipio como referencia, puesto que el dato con el que contamos se refiere a la radicación de la empresa y no del trabajador. Por ello contemplamos la movilidad inter-provincial; otras razones aparte la radicación de la empresa, las señalamos más abajo.

La movilidad espacial de las personas constituye un elemento complejo, pero cada vez más característico de la vida moderna (J.A. Módenes, 2006). Aparte la movilidad por trabajo, se da la movilidad entre residencias (primera y segunda, cuando ésta existe), la movilidad por estudio, la movilidad por tiempo libre. La movilidad espacial significa que el territorio es un factor cada vez más subordinado a los planes de la persona, mientras que en el pasado ésta quedaba más sujeta al territorio en el que había nacido o en el que residía. La velocidad y la disminución de coste del transporte es uno de los elementos claves que han permitido este cambio fundamental. Hasta la movilidad laboral que se haga a provincias cercanas puede no implicar cambio de residencia, gracias a la rapidez y relativamente bajo coste de dichos transportes. Nosotros vamos a tratar aquí únicamente la movilidad laboral espacial de los últimos 8 años, con el objetivo de contrastar dos coyunturas muy diferentes, una de expansión otra de crisis. Además de movilidad captaremos estabilidad (no cambio), no significando esta última que los individuos que la ocupan no han cambiado, sino que no lo han hecho en los últimos años. Esto nos indica que las variables que más interesa tener en cuenta son aquellas que hagan referencia identificable en estos 8 años: la edad, tiempo en el mercado de trabajo, tipo de trabajo, situación laboral (ocupado, parado, autónomo), origen.

Nos interesan dos cuestiones desde el punto de vista de la movilidad: el volumen de la misma y la diferencia que respecto a la movilidad se da entre autóctonos e inmigrantes5. En España ha habido periodos históricos recientes de muy elevada movilidad espacial por motivos de trabajo –que coinciden con las migraciones internas, muy potentes entre 1955 y 1973- y también una notable movilidad interna de los inmigrantes que nosotros mismos (Miguélez y otros, 2011) u otros investigadores (Centro estudios demográficos y Encuesta a Inmigrantes 2007) han puesto en evidencia. Pero desde mediados de los 70 parecería que esta movilidad territorial es menos relevante, excepción hecha de los inmigrantes, pudiendo ser más baja que la que se da en diversos países europeos.

La movilidad sectorial, puede venir obligada por la pérdida de un empleo en otro sector –situación típica de los que tienen empleos temporales o precarios por otros motivos- o bien puede estar orientada por la búsqueda de una profesión o de unas condiciones de trabajo más concordes con la formación, con las expectativas vitales o con la importancia que se da al trabajo en la vida. Por definición, la movilidad sectorial será más importante que la espacial, puesto que es más fácil al exigir pocas de las otras variables de la propia vida personal y familiar.

Planteamos 5 hipótesis que podrían cubrir adecuadamente las preguntas que puede suscitar el doble tipo de movilidad al que nos acabamos de referir. La primera hipótesis señalaría que los activos que se mueven espacial o sectorialmente lo podría hacer: para mejorar las posibilidades de encontrar un empleo, para mejorar económicamente, para mejorar profesionalmente (cambiar de trabajo), por mejores oportunidades de vivienda, por otras conveniencias personales. Es una movilidad “voluntaria” para superar determinados hándicaps vinculados con el sector o el territorio en el que se ha trabajado o buscado trabajo antes del momento de la movilidad. Ello implica una relativamente fuerte tendencia a moverse. La segunda hipótesis señalaría que la crisis puede agudizar la necesidad o las ganas de moverse –en este caso estaríamos hablando de movilidad “obligada”- aunque con éxito diferenciado, dependiendo de la repercusión diferenciada de la crisis en sectores y territorios; por ello podemos esperar que el conjunto de los activos pueda haber estado más envuelto en este proceso. A tal respecto, será necesario que comparemos la movilidad que tiene lugar entre 2004 y 2007 con la que se da entre 2008 y 2011. Podríamos pensar que hay grados de crisis según territorio, si consideramos el desempleo como indicador y constatamos la incidencia del mismo en tres territorios en diciembre 2012: Euskadi 16% de desempleo, Catalunya 24%, Andalucía 34%. Pero conviene advertir que estamos en una crisis especial, que se caracterizaría por poca creación de empleo, lo que hace compleja la hipótesis formulada. La tercera hipótesis plantea la posibilidad de que los inmigrantes hayan sido más proclives a la movilidad que los nativos, tanto en periodo de expansión como, sobre todo, en periodo de crisis. Las razones pueden ser de índole objetiva, como una mayor tasa de desempleo de los inmigrantes o la obligatoriedad de insertarse en el sector y territorio que marca el “catálogo de puestos de difícil cobertura”6 o el tener vivienda en propiedad en menor proporción; también pueden ser de índole subjetiva, si el inmigrante no tiene familia o tiene el imperativo de enviar dinero regularmente a su familia en el país de origen, y otras. Por último, la cuarta hipótesis señalaría que el cambio radical en términos vitales es el que registra la movilidad espacial, puesto que la sectorial puede implicar un cambio de actividad, pero no otros cambios, por más que no se puede olvidar que puede tener que ver con la promoción laboral futura. En este capítulo nos referimos solamente a la movilidad interna (esto es, no abordaremos la inmigración y la emigración que serán tratadas en otro capítulo). La quinta hipótesis es que la movilidad espacial buscará la menor distancia posible, dadas las dificultades que entraña.

Para evaluar esta movilidad, pretendemos estudiar las siguientes variables: moverse de un territorio a otro, bien de una a otra Comunidad Autónoma, que sería una decisión más complicada por la distancia y el desconocimiento del territorio, bien de una provincia a otra que podría ser algo más fácil , si por ejemplo se trata de provincias contiguas o vecinas; moverse de un sector a otro, lo que puede suponer cambiar de una profesión a otra o al menos de un marco de relaciones laborales a otro, aunque se mantenga la misma profesión.

Pero hay diversidades en lo que podríamos calificar como intensidad de la movilidad. Hemos tomado la decisión de calificar la movilidad como baja, media o alta, según se haya dado 1 cambio, 2 cambios, 3 o más cambios, sea espacialmente sea sectorialmente, en cada uno de los dos periodos que comparamos. Evidentemente es una clasificación construida, y en tal sentido con mucho de subjetivo, pero podemos pensar que estos tres niveles reflejan bien la intensidad de la movilidad en un país en el que la movilidad ha tendido a bajar desde que acabaron las grandes migraciones internas. De hecho entre 1961 y 2000, considerando el fenómeno por décadas, hemos pasado de 420.000 por año en la primera década a 370.000 por año en la cuarta. Tomando en consideración sólo los activos probablemente estas cifras deberían ser reducidas a poco más de la mitad. Desde 2000 a 2007, las migraciones internas anuales aumentan, siendo probablemente la inmigración externa el factor explicativo principal.
  1   2   3   4   5   6

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen: Este artículo analiza la armonía y el equilibrio entre una...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen Este artículo analiza la influyente presencia de la Tecnología...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen La crisis por la que atraviesa España desde 2008 ha tenido...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen En este trabajo se intenta seguir el paso a las transformaciones...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen Este artículo pretende ilustrar la hipótesis de cómo el deterioro...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen La relación del desarrollo psíquico con el estado nutricional,...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconEl análisis marxista de las crisis cíclicas del capitalismo ha pasado...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconLos agresores de los inmigrantes continúan sin ser identificados
...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconResumen El objeto de este trabajo, a tenor de las transformaciones...

Resumen Este artículo analiza las trayectorias de los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos desde el inicio de la crisis a finales de 2007 hasta los primeros meses de 2012. iconEl resultado del Grupo se incrementa en un 14,1 tras los primeros...




Economía


© 2015
contactos
e.exam-10.com