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Economía internacional
La idea central que subyace en estas páginas es que a pesar de las oportunidades que genera la globalización -y las transformaciones que la misma supone para la "nueva economía mundial"-, la mayoría de los países del Tercer Mundo no han podido aprovecharlas efectivamente. Cuando se analizan los avances reales en términos de crecimiento sostenido, reducción de la pobreza y equilibrios externos, quedan claras las debilidades que enfrentan los países subdesarrollados. Lo anterior ha sido el resultado tanto de las características asumidas por el proceso de globalización como de los efectos adversos para la mayoría de los países del Tercer Mundo derivados de la forma en que los mismos se han integrado a la "nueva economía mundial".

Por ello en el trabajo se presentan algunas de las características más sobresalientes de las relaciones económicas internacionales en los últimos tiempos - comercio mundial y finanzas internacionales- las que constituyen el "entorno externo" que ha determinado de manera decisiva la dinámica económica de los distintos países.

Se intenta así demostrar, que dicho "entorno internacional" en condiciones de la actual economía globalizada, no presupone necesariamente un "condicionamiento externo positivo" para los esfuerzos y la concreción de estrategias de desarrollo en el Tercer Mundo.

No obstante, desde el inicio es importante advertir que a pesar de las "adversas condiciones" que con frecuencia enfrentan las economías subdesarrolladas, las mismas tienen ante sí, hoy más que nunca, el reto y la posibilidad de avanzar en la configuración de los consensos internos necesarios, para estructurar políticas económicas nacionales que satisfagan los requerimientos básicos del desarrollo.

Lo anterior se justifica tanto por las experiencias exitosas que en estos tiempos han exhibido un grupo - aunque reducido- de economías subdesarrolladas; como en el rechazo a la visión "determinista" que supone la creencia de que en las actuales condiciones resulta casi imposible la formulación de estrategias de desarrollo nacionales y también intra-regionales dado que la globalización ha erosionado radicalmente la capacidad del Estado Nación.

Una limitación importante de esta ponencia se asocia al hecho de que en la misma se ha decidido generalizar la situación del conjunto de países subdesarrollados, los que constituyen una agrupación en extremo heterogénea de países. Por ello hay que tomar con cautela muchas de las características o procesos que aquí se plantean, seguros de que los mismos deberían ser validados por análisis aplicados a las distintas regiones y subregiones. No obstante, este esfuerzo emprendido permitiría quizás reconocer lo común que está en la base de lo que se identifica como grupo de países subdesarrollados.


EL CONTEXTO GLOBAL.
El análisis de la actual dinámica de las relaciones económicas internacionales a finales de siglo XX, no puede desconocer el contexto global en que las mismas se concretan. Indudablemente, el concepto de referencia obligada en la casi totalidad de los discursos y cónclaves que abordan la realidad mundial contemporánea es "globalización". Con él se intenta expresar tendencias y procesos objetivos, pero también interpretaciones de la realidad; que difieren notablemente en función de las percepciones teóricas de las distintas concepciones involucradas. En tanto tendencia-síntesis del actual contexto internacional, la globalización resume o agrega todo un conjunto de diferentes tendencias globales que se aprecian hoy en las más diversas esferas, y aunque se reconoce como un fenómeno o conjunto de procesos esencialmente técnico-económicos, sus implicaciones tienen alcances extra-económicos. Entre los aspectos centrales que están en el debate actual sobre globalización sobresalen algunos que por su importancia para las relaciones económicas internacionales (R.E.I.) y las perspectivas económicas de los países subdesarrollados se asocian al objeto de este trabajo. Por ello, convendría señalar algunas cuestiones a modo de introducción, que establecerían ciertos presupuestos y relaciones entre globalización, crecimiento de los países subdesarrollados y las R.E.I.

Una de las ideas predominantes y además "interesadas" que acompaña a todo el discurso acerca de la globalización es la que se refiere a que como producto de este proceso, estamos en presencia de una "nueva economía mundial", lo que se vincula directamente con la idea del pensamiento o la teoría neoliberal de que asistimos a la prefiguración de un "nuevo capitalismo". Aunque los cambios operados a nivel del sistema de economía mundial capitalista son novedosos e importantes, no hay evidencias que apoyen todavía la percepción de que la globalización es una nueva fase en la acumulación capitalista, en tanto no se ha modificado esencialmente la naturaleza del capitalismo.

En una dimensión mucho más formal que de contenido, algunos estudios de "historia económica mundial" plantean que el actual proceso de creciente integración económica internacional tiene precedentes históricos. Si bien es cierto que en los últimos 10-15 años el comercio mundial ha exhibido tasas de crecimiento que han duplicado las de la producción, y que los flujos de inversión extranjera directa y las transacciones internacionales de los mercados accionarios han crecido tres y diez veces más rápido que la producción; en los 50 años que precedieron a la I Guerra Mundial, se manifestó también un incremento muy notable en los flujos transfronterizos de bienes, capital y fuerza de trabajo. Obviamente, se observan claras diferencias entre estos dos momentos de la economía mundial. Dentro de estas diferencias convendría señalar que la mayor parte del mundo no participó en absoluto de la "economía global" en el período previo a 1914. Por otra parte, la base tecnológica en que se asentó el proceso de creciente "integración económica internacional" de esa época estuvo asociado al desarrollo del ferrocarril y la navegación a vapor lo que se tradujo en una marcada caída en los costos de transportación; hoy la globalización tiene como base un complejo proceso de cambio tecnológico que entre otras implicaciones ha reducido los costos de comunicaciones, lo cual ha tenido perceptibles consecuencias tanto a nivel macro como macroeconómico.

Por último habría que destacar que aunque los flujos netos (relativos) de capital global –teniendo en cuenta muy discutidos indicadores para medirlos de hoy pudieran ser inferiores a los del período 1860-1914, los flujos financieros brutos a nivel internacional en la actualidad son mucho mayores. Por ejemplo, las transacciones diarias en el mercado monetario internacional se han incrementado desde un monto de 15 mil millones de dólares en 1973 a 1.2 millones de millones de dólares en 1995. Las compras y ventas de acciones y bonos por parte de los inversionistas norteamericanos han crecido desde un nivel equivalente al 9% del PIB de esa economía en 1980 a 64% del PIB norteamericano en 1996.

Con independencia de los anteriores elementos, y del criterio de que en ocasiones el alcance de la globalización es percibido de una manera exagerada; lo que sí queda claro es que el actual momento de creciente integración económica internacional se distingue de cualquier otro momento histórico. Hay tres factores o características básicas de la actual globalización que interesa destacar:

a) Junto a la "globalización" se ha dado un proceso de fuerte concentración de los ingresos tanto a nivel nacional como internacional. Hoy la brecha que separa los niveles medios de ingresos de los países desarrollados con respecto al de los subdesarrollados se ha incrementado. Si en 1960 el ingreso por habitante del conjunto de los países subdesarrollados era el 25% en relación a la media de los países industrializados, en 1996 esa relación equivalía al 19%.

Por otra parte, si entre 1947 y mediados de los 70s la diferencia en los ingresos entre el 5% más rico de las familias norteamericanas y el 20% más pobre se había reducido de 14:1 a 11:1, desde entonces, esa diferencia se ha incrementado hasta una relación de 19:1. Otro de los ejemplos de este nivel de polarización económica y social en el país centro del sistema se reconoce cuando se observa que si en 1974 el promedio de ingresos de un ejecutivo principal de las más importantes compañías estadounidenses era 34 veces superior al ingreso de un trabajador promedio, hoy los ejecutivos más poderosos de las grandes empresas norteamericanas perciben un ingreso anual que es 180 veces superior al salario de un trabajador medio.

b) La globalización ha sido impulsada mediante la consolidación de una ortodoxia doctrinaria, que ya manifiesta ciertos síntomas de agotamiento. Esta concepción, bajo los presupuestos de la desregulación, privatización, apertura indiscriminada y en última instancia el proceso de reestructuración neoliberal que ha provocado un realinieamientos en la correlación de fuerzas sociales a favor del capital (tanto a nivel nacional como internacional) prometió crecientes niveles de vida para la gente ordinaria.

Quizás nunca antes se había realizado un esfuerzo tal en cuanto a difusión de una doctrina intelectual, que ofreció las bases "teóricas" de la homologación de las políticas en la casi totalidad de los países del mundo. Sin embargo, la más reciente crisis financiera internacional, y las experiencias acumuladas en casi dos décadas de implementación de las políticas del llamado Consenso de Washington, han comenzado a modificar el debate, de tal forma que comienza a hablarse -incluso dentro de círculos de marcado sesgo neoliberal- de que los conceptos básicos de dichas políticas no articulan los objetivos de corto y largo plazos, ni recogen las variables de orden socio-políticos, ni las de carácter histórico-estructural que deben ser consideradas en toda propuesta de transformación. Muy recientemente ya se reconoce por algunos prominentes expertos internacionales que: "A pesar de que el Consenso de Washington proveyó algunos de los fundamentos para el buen funcionamiento de los mercados, lo hizo de modo incompleto y en algunos casos induciendo a errores".

c) Por último habría que señalar que el actual proceso de globalización económica debe ser visto como el eje de un Nuevo Orden Mundial en proceso de conformación. A pesar de la extrema inestabilidad que caracteriza el actual momento histórico, hay elementos que explican la sustitución de una determinada racionalidad, lógica y forma de regular las relaciones internacionales por una nueva. Esta "transición" de la institucionalidad internacional se ha concretado en el particular grado de concentración del poder en un reducido grupo de naciones y de entidades internacionales y/o supranacionales.

Evidentemente, ese "Nuevo Orden Mundial" incorpora muchas variables económicas; pero en línea con lo expresado anteriormente, y a diferencia de lo acontecido en el ámbito político internacional, no deben identificarse los nuevos rasgos de la economía mundial como una ruptura radical con la situación previa. En este sentido, hay notables muestras de continuidad en algunas de las principales tendencias que han caracterizado al funcionamiento de la economía mundial desde hace ya varias décadas.

Pero la globalización, ha marcado sin lugar a dudas, el entorno económico -y no sólo económico- de los últimos 20 años. Ello ha tenido un impacto doble en el panorama de los países subdesarrollados. En primer lugar, los países subdesarrollados han procedido a un acelerado proceso –frecuentemente a un costo considerable- de integración más estrecha con la economía mundial. En términos generales, las expectativas de obtener mayores niveles de crecimiento, mayores oportunidades de creación de empleos y –como resultado de esto- una reducción de los niveles de pobreza; se asocian a las consideraciones relativas a las ventajas derivadas de la globalización.

Por otra parte y como se señaló, desde mediados de los 80’s, un poderoso consenso se fue forjando, alrededor de la idea de "getting prices right". De tal forma esa mayor integración a la economía mundial se persiguió a través de una rápida liberalización del comercio, las finanzas y los flujos de inversión; lo que se consideró como trayectoria o receta más idónea para prevenir los retrocesos en el proceso de desarrollo causados tradicionalmente por recurrentes crisis de pagos. Así; la liberalización comercial aseguraría la mejor asignación de recursos de acuerdo a las "ventajas comparativas", generando los ingresos de exportación necesarios para importar bienes y servicios claves para garantizar un mayor crecimiento económico. La liberalización financiera atraería al capital extranjero en busca de altos rendimientos hacia estos países con "escasez de capital", permitiéndoles invertir más de lo que ahorran sin enfrentar las restricciones financieras correspondientes. Un mayor flujo de inversión extranjera directa (IED) aceleraría el crecimiento no solo complementando los recursos domésticos para la acumulación de capital, sino también a través de la transferencia de tecnologías y de habilidades organizacionales.

La rápida integración a la economía mundial prometía una alternativa a la trayectoria de "stop and go" en las dinámicas de crecimiento y desarrollo del Tercer Mundo a través de la expansión de las exportaciones y el influjo de capital privado del exterior, lo que proporcionó la inspiración para las reformas estructurales y estimuló la "rápida liberalización". En verdad, el crecimiento del comercio mundial y, quizás incluso más decisivamente, la recuperación del acceso de los países subdesarrollados a los flujos financieros internacionales en los 90’s, fueron tomados como confirmación de que una nueva era de prosperidad se presentaba y que ella incluiría un creciente número de países en desarrollo.

Sin embargo, las percepciones y la dinámica de la economía mundial y el sistema de relaciones internacionales -crecientemente complejas y contradictorias- acusaron un perceptible deterioro en los años más recientes, por lo que su esperada influencia positiva para los esfuerzos de desarrollo, comienza a ser cuestionada.
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