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Las FARC y el largo camino hacia la paz con justicia social

30-10-2012

Carlos Figueroa Ibarra

Rebelión

Después de 48 años de guerra, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno colombiano han anunciado que iniciarán un proceso de negociación con miras a lograr un acuerdo de paz. Es una buena noticia porque esa guerra, que tiene sus raíces más cercanas en 1964, pero que en realidad se remonta a 1948, podría tener un curso interminable. El anuncio hecho formalmente en Oslo, a mediados del mes de octubre de 2012, solamente oficializó un proceso que se había iniciado desde el mismo inicio del gobierno de Juan Manuel Santos en 2010. Con una carta discreta dirigida al Secretariado de las FARC, el presidente Santos reconocía de manera implícita el fracaso de la estrategia de guerra total ensayada por la presidencia de Álvaro Uribe en sus dos períodos que abarcan del 2002 hasta el 2010. Es importante el anuncio a todo el mundo de ese proceso de negociación. De manera velada, el gobierno colombiano reconoce entonces, que las FARC no es uno más de los cárteles de la droga como la propaganda reaccionaria y los propios Estados Unidos de América los ha pintado. A partir de ahora, las FARC serán tratados de manera vergonzante de la misma manera que las ha calificado Venezuela: como fuerza beligerante.

Tendrían las FARC que lavar la imagen que tienen de ser una organización terrorista. Así las consideran 31 países del mundo, entre ellos la Unión Europea. Y algo que es muy importante, así las ve una buena parte de la población de Colombia. Son las FARC un caso curioso de una organización insurgente cuyo poder militar es inversamente proporcional a su convocatoria política fuera de sus áreas de influencia y particularmente en las ciudades de Colombia. Les ha acontecido exactamente lo contrario de lo que le sucedió al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México. Con una guerrilla pobremente armada, localizada y que hubiera podido ser fácilmente arrasada, los zapatistas se convirtieron en una referencia no solamente nacional sino universal.

En los próximos años veremos una larga negociación. En la misma la guerra se verá combinada por ambas partes con la búsqueda de apoyo en el campo político y en la arena internacional. Las FARC tienen una ventana de oportunidades para cambiar su imagen de narcoterroristas y aparecer como una fuerza con objetivos plausibles.

La política como continuación de la guerra

Hace ya unos años, durante mi estancia académica en la Universidad de Stanford, aprendí que en la ciencia política estadounidense que analizaba conflictos, existía la expresión “the best second choice” (“la segunda mejor opción”). La primera mejor opción en un conflicto, sobre todo si se trata de una guerra, es aniquilar al enemigo para que su rendición sea incondicional. La segunda mejor opción, en la medida en que ninguno de los bandos resulta derrotado, es la negociación y los acuerdos de paz. Exactamente lo que sucedió en Nicaragua, El Salvador y Guatemala después de los sangrientos años ochenta del siglo pasado. Esto es lo que parece estar ocurriendo ahora en Colombia. Obviamente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras 48 años de guerra de guerrillas, no pudo derrotar al gobierno colombiano fuera de signo liberal o conservador, ni tampoco impulsar una revolución por la vía violenta. Tampoco el Estado colombiano, a través de sus distintos gobiernos, pudo derrotar a las FARC. Después de un intento de solución negociada durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) que tuvo como epicentro una “zona de distensión” en la región del río Caguán, su sucesor Álvaro Uribe (2002-2010), intentó resolver el conflicto mediante la aniquilación de las FARC.

El intento resultó ser un fiasco pese a estar sustentado en el “Plan Colombia” y en el segundo período de Uribe (2006-2010), en una inversión de 12 mil millones de dólares. La ofensiva tuvo éxitos en la captura y aniquilamiento de varias de las principales figuras de las FARC: Simón Trinidad capturado en 2004 y el abatimiento en combate o bombardeos de Raúl Reyes (2008), Jorge Briceño “el Mono Jojoy” (2010) y Alfonso Cano (2011). Las ofensivas no lograron desarticular a las FARC, las cuales en este momento tienen aproximadamente 18-20 mil efectivos distribuidos en decenas de frentes guerrilleros en todo el país. Pese a la balandronada gubernamental de que las FARC han accedido a negociar porque ya están derrotadas, cualquier analista de medio pelo puede avizorar que lo que está sucediendo es que la lógica del “second best choice” ha empezando a privar en el gobierno de Santos. Deslindándose discretamente de su antecesor, Santos ha vuelto a abrir el camino de las negociaciones, inauguradas oficialmente en Oslo a mediados de octubre de este año, pero que comenzaron con una carta dirigida por Santos a la comandancia de las FARC al inicio de su gobierno.

El gobierno de Santos procurará golpear militarmente a las FARC mientras se sienta a la mesa de las negociaciones. Lo cortés no quita lo valiente cuando de negociaciones de conflictos armados se trata. Las FARC harán lo mismo con el mismo objetivo de estar en la mesa de negociaciones con la mejor de las correlaciones de fuerzas. Lo que viene a la par de las negociaciones de paz, es un recrudecimiento de los combates militares. Siendo la guerrilla militarmente más exitosa en la historia de América latina, hemos dicho ya que políticamente las FARC no tiene la mejor de las imágenes. Ha estado involucrada en una política de secuestros que tenía como objetivo negociar la libertad de combatientes y comandantes capturados, se le relaciona con los cárteles de la droga y se les endilga acciones terroristas de consecuencias políticas discutibles. Las FARC intentarán mejorar su imagen con posturas razonables. En voz de Rodrigo Granda, miembro del Secretariado, pondrán sobre la mesa de negociaciones la apertura democrática, el cese del asesinato de los activistas políticos y sociales, reforma agraria, soberanía nacional y políticas de salud, educación, vivienda, ecología. Además, una solución integral al problema del narcotráfico.

Guerrilla y narcotráfico

La mayoría de los análisis que se hacen sobre las FARC en Estados Unidos de América, las presentan como uno de los cárteles del narcotráfico que actúan en dicho país. Es imagen muy difundida y aceptada. Basta ver la entrada sobre las FARC que existe en la versión en español de la enciclopedia electrónica Wikipedia, para ver lo generalizado del aserto. La apreciación más equilibrada que he escuchado en relación a ello, se la oí al muy estimable colega colombiano Alejo Vargas, en ocasión de una conferencia impartida en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla: el que las FARC haya establecido negociaciones con los distintos cárteles del narcotráfico que han operado en Colombia no los vuelve parte de ellos ni desvirtúa que dicha organización tenga un planteamiento político para su país y aun una dimensión utópica en sus objetivos.

Las negociaciones de paz entre el gobierno y las FARC, anunciadas oficialmente en Oslo hace unas semanas, involucrarán el tema del narcotráfico en su agenda. El gobierno de Juan Manuel Santos pondrá sobre la mesa el involucramiento de las FARC con los narcotraficantes colombianos. Y es que en efecto, es de sobra conocido el pacto al que han llegado las FARC con dichos delincuentes. En las zonas en las cuales esta guerrilla colombiana ejerce el control territorial, a los narcotraficantes se les permite el cultivo de coca, mariguana y el funcionamiento de las llamadas “cocinas” que no son sino los laboratorios en los cuales se procesa la hoja de coca para convertirlo en cocaína. Además, las FARC permiten a los cárteles de la droga el trasiego de la droga por los territorios controlados por la guerrilla. A cambio de esto se les cobra a los cárteles el llamado “impuesto de guerra”, el cual le genera ingresos que algunos analistas colombianos estiman en decenas sino es que centenares de millones de dólares al año.

El tema del narcotráfico y la guerrilla colombiana debe ser visto sin hipocresías. Es el narcotráfico un actor indudable en la política colombiana y su dinero se difunde por toda Colombia. Los paramilitares colombianos –ejército irregular de extrema derecha que actúa como contraguerrilla- obtienen financiamiento del narcotráfico de manera parecida o peor a la de la guerrilla. Las campañas electorales de los más diversos signos se nutren también de este dinero sucio. Y algún ex presidente colombiano dijo en corto que no había habido presidente de dicho país que no hubiera hecho alguna negociación con el narcotráfico. Las FARC arguyen que en este momento lo que circula en el mundo por concepto de narcotráfico son 670 mil millones de dólares, de los cuales regresan a América latina 20 mil millones y a Colombia reputada productora del 80% de la cocaína, solamente regresan 4 mil millones de dólares. Resulta claro que el dinero del narcotráfico irriga las finanzas estadounidenses y del mundo. Otro enorme negocio son los precursores químicos y el armamento que se producen fundamentalmente en el primer mundo. Las FARC consideran perdida la guerra contra el narcotráfico –con similares argumentos a los de Pérez Molina en Guatemala- y por ello desde 1999, el líder histórico Manuel Marulanda “Tirofijo”, propuso un plan sobre sustitución de los cultivos ilícitos que consideran que puede tener vigencia y aplicación para América latina. Para las FARC el narcotráfico es un fenómeno económico, político, militar, social y tiene un componente moral, pero su solución es esencialmente económica y social.

La relación de las FARC con el narcotráfico tiene una larga historia. Han sido enemigos literalmente a muerte. Desde los años ochenta, las FARC han concluido que el narcotráfico no es un problema militar ni tampoco los narcotraficantes son su enemigo a vencer.

Las FARC nacieron oficialmente el 27 de mayo de 1964 en medio de una vasta ofensiva del ejército colombiano contra las llamadas “Repúblicas independientes”. Éstas no eran sino zonas de dominio de las autodefensas campesinas en Marquetalia, Río Chiquito, El Pato y El Guayabero en los departamentos de Tolima, Cauca y Caquetá. Desde el asesinato del líder antioligárquico Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril de 1948, la violencia se enseñoreó en Colombia y de ella fueron víctimas bases campesinas liberales y comunistas en diferentes regiones del país. Quienes deploran la violencia que llevan a cabo las FARC, deberían reconocer que esta violencia la originó la violencia del Estado a partir de 1948 y luego con la ofensiva de mayo de 1964. Las autodefensas campesinas de todas estas regiones lograron sobrevivir a la ofensiva iniciada en mayo de 1964, terminaron influenciadas por el Partido Comunista Colombiano y finalmente se constituyeron en las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). A partir de 1993, con motivo de su octava conferencia, las FARC han alzado vuelo propio y son una organización con raíces en el PCC pero independiente del mismo.

Durante muchos años las FARC conservaron un discurso que las identificaba con un marxismo ortodoxo aun cuando no pudieron evitar la impronta de la realidad campesina de la que provenían. En julio de 1964, en medio de la ofensiva lanzada por 16 mil efectivos del ejército colombiano, las FARC proclamaron su programa agrario, básicamente una reforma agraria para los campesinos sin tierra y arrendatarios a partir de la confiscación de tierras de los latifundios, respeto a la propiedad de los campesinos ricos que trabajaran su propiedad, créditos blandos y asistencia técnica, sistemas sanitarios para atender la salud pública rural, precios básicos garantizados para los productos agropecuarios, protección a las comunidades indígenas y alianza en todo este proyecto con el movimiento sindical. En abril de 1993, las FARC emitieron la “Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional” que hoy hasta podría ser el proyecto de los gobiernos de izquierda en América latina: control del Estado de los sectores estratégicos de la economía nacional; fomento del mercado interno; autosuficiencia alimentaria; estímulo a la pequeña, mediana y gran industria privada; fomento a la autogestión, microempresa y economía solidaria; 50% del presupuesto invertido en bienestar social; 10% en investigación científica; proteccionismo estatal frente a la desigual competencia internacional; establecimiento de un gobierno pluralista, nacional y democrático; división de poderes, parlamento unicameral.

Muchos de estos elementos programáticos serán enarbolados por las FARC en el contexto de las negociaciones con el gobierno colombiano que apenas están comenzando. Su planteamiento general para las negociaciones es el de una paz con justicia social y respeto a la soberanía. Ello implica un desarrollo agrario que ponga freno al despojo que están sufriendo los campesinos colombianos por los grandes capitales invertidos en megaproyectos mineros e hidroeléctricos, eliminación de las bases militares estadounidenses, defensa de los recursos naturales nacionales, eliminación del Tratado de Libre Comercio, garantías a la vida de los luchadores sociales y de los eventuales guerrilleros desmovilizados, solución integral y no punitiva al problema del narcotráfico, medidas en contra de la corrupción.

En voz de los integrantes del Secretariado Rodrigo Granda e Iván Márquez, las FARC expresan que no irán a las negociaciones a buscar “una revolución por contrato”. No esconden sus ideales socialistas y afirman que hasta ahora han tenido que pelear con las armas por estos ideales porque no han tenido opción. Lo que quieren ahora es hacerlo pacíficamente pero exigen garantías de que no se repita la historia de la Unión Patriótica. Este frente amplio en el que participaron las FARC entre 1985 y 1990 y que fue aniquilado en 5 años, al ser asesinados 5 mil de sus militantes y sus dos candidatos presidenciales.

Colombia tiene una oportunidad para la paz, pero el camino será largo.

(*) Carlos Figueroa Ibarra es sociólogo guatemalteco, profesor investigador del Posgrado de Sociología en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Autor, entre otros libros, de Guatemala: El recurso del miedo.

Martes, 30 de Octubre de 2012 06:14

La Fed y América Latina

Autor: Economist Intelligence Unit

Fuente: La Jornada

El reciente anuncio de la Reserva Federal de EU de que lanzará una tercera ronda de liberación cuantitativa de efectivo (QE3, por sus siglas en inglés) ha producido una mezcla de reacciones en América Latina. Por una parte, la posibilidad de que esa medida saque del letargo a la economía estadunidense sería positiva para la región; después de todo, EU sigue siendo la mayor fuente de inversión en la zona y el principal destino de sus exportaciones. Por la otra, la apreciación de divisas y la reducción de la competitividad exportadora resultantes de las liberaciones anteriores aún están frescas en la mente de los encargados de las políticas en los países latinoamericanos. Si bien es real el riesgo de que un nuevo torrente de capitales fortalezca otra vez las divisas, hay razón para creer que esta vez el impacto negativo podría ser menor.

El objetivo de la liberación cuantitativa es dar liquidez al sistema bancario mediante la compra de activos bancarios (valores hipotecarios en la primera ronda, bonos del Tesoro en la segunda) con dinero recién impreso. En condiciones de baja inflación (o incluso deflación) causadas por una débil demanda agregada, la expansión monetaria desencadenada por la QE no debe, en teoría, conducir a una elevación de precios. Inundados de efectivo, los bancos pueden así incrementar los préstamos al resto de la economía y darle un impulso vital cuando otras formas de estímulo son inviables. En el caso de EU, donde las medidas fiscales están descartadas y las tasas de interés ya no pueden reducirse más, la QE se ve como quizás el único instrumento práctico de política monetaria disponible, pese a los resultados parchados de los dos intentos anteriores, en particular el segundo (lanzado en noviembre de 2010). La QE2 fue criticada porque no condujo a una reanimación del crédito en la escala esperada, pues muchos bancos retuvieron el efectivo para equilibrar sus balances.

Para AL, la QE ha sido hasta la fecha una bendición mezclada. El aumento de flujos de capital impulsado por la reducción de réditos de los activos seguros después de la QE tuvo una función importante en apoyar la recuperación regional luego de la crisis económica global de 2008 y compensar las bajas tasas de ahorro doméstico. Sin embargo, también ha generado una apreciación de las divisas y elevado las preocupaciones por la competitividad de las exportaciones de la industria manufacturera doméstica. El apetito de los inversionistas por activos riesgosos y por compensar la amplia divergencia de tasas de interés dentro de la OCDE ha sido particularmente problemático para grandes mercados emergentes como Brasil, donde a partir de 2010 se ha dado un crecimiento de ingreso de capitales que llevó al ministro de finanzas, Guido Mantega, a hacer en septiembre de ese año su famosa acusación de que las economías desarrolladas habían empezado una “guerra de divisas”. Si bien la elevación de los flujos de capital hacia AL en realidad precedió a la QE2 por varios meses, la estrategia de la Fed sirvió para exacerbarla, lo cual dejó a muchas divisas locales en niveles altos y amenazó la competitividad de las exportaciones manufactureras. Ahora que se ha lanzado una tercera ronda de QE, renace esta inquietud.

El dilema de política monetaria de AL

La extinción del auge posterior a la crisis en 2010, la QE2 y el consiguiente fortalecimiento de divisas produjeron un quebradero de cabeza para los bancos centrales de la región, muchos de los cuales ya habían comenzado a apretar las tasas de interés para prevenir un sobrecalentamiento de la economía doméstica y mantener la inflación bajo control. Sin embargo, las autoridades monetarias enfrentaban un dilema: bajar las tasas de interés para reducir las sobretasas y contener los flujos de capital alimentaría aún más el crecimiento inflacionario, pero adoptar controles de capital iría contra la ortodoxia económica, que desaprueba los mecanismos de distorsión del mercado. En algunos países, como Chile, tales controles no son viables legalmente, debido a las cláusulas de los tratados de libre comercio que han suscrito. Otros, como Brasil, impusieron controles. En términos generales, la mayoría de los países usaron medidas convencionales hasta cierto punto, como compras directas de dólares para reducir la demanda de sus propias divisas. Por ejemplo, Chile acumuló 12 mil mdd tan sólo en 2011 con la esperanza de debilitar el peso, y Colombia también hizo repetidas intervenciones de 2010 en adelante.

La efectividad de estas medidas está abierta a debate. Países con divisas flotantes –la mayoría en la región– han sufrido por los altibajos de la demanda del dólar en 2010-12, y es probable que sigan con problemas. En México se ha evitado ese dilema debido a una singular combinación de factores. El país padeció una fuerte recesión en 2009, que mantuvo el diferencial de producción –la diferencia entre la producción real y la potencial, más allá de la cual el crecimiento se vuelve inflacionario– abierto más tiempo que sus pares sudamericanos, los cuales soportaron contracciones mucho más leves (el PIB mexicano se contrajo 6%). Además, México tuvo menores diferenciales de tasas de interés: su tasa referencial se mantuvo en 4.5% cuando comenzó la QE2, en comparación con la tasa Selic brasileña de 10.75%. De entonces a la fecha, la debilidad del peso mexicano ha sido un bono para los exportadores y ha impulsado el fuerte crecimiento del PIB del país en 2010-11, tendencia que ha continuado hasta la mitad de 2012.

¿Será diferente esta vez?

Aunque los temores de que la QE3 pudiera precipitar una renovada ronda de presiones alcistas sobre las divisas locales se justifican en vista del pasado reciente, hay razón para creer que cualquier impacto negativo será más modesto que en la ronda anterior. Sobre todo, la acción más reciente de la Fed llega en un momento en que las economías de AL en general desaceleran y están en proceso de liberar su política monetaria (o evalúan hacerlo). Esto ayuda a reducir las sobretasas frente a las de naciones desarrolladas en comparación con la parte final de 2010: la tasa Selic brasileña se ha recortado recientemente a 7.5% –menor incluso que en el momento culminante de la crisis financiera– y existe la posibilidad de una nueva reducción este año.

Aun los países con tasas de interés más altas enfrentarán menos problemas de sobrecalentamiento e inflación. Para exportadores de productos primarios como Chile, Colombia y Perú, el dólar más débil tendrá probablemente un efecto positivo en los precios de esos bienes, algunos de los cuales se han visto afectados por el descenso del dinamismo en China. México, por otra parte, ya ha visto elevarse los precios al consumidor en meses recientes. Por tanto, una divisa más fuerte podría tener el efecto benéfico de abaratar las importaciones y reducir la inflación. Argentina y Venezuela son t

ambién casos singulares, porque han impuesto amplios controles a los flujos de capital entre fuertes presiones sobre sus divisas.

En términos generales, el balance entre riesgos y ventajas de la QE3 puede resultar ligeramente positivo, en la medida en que la apreciación de divisas sea contenida por un estrechamiento de los diferenciales en las tasas de interés y por la esperada respuesta política de varios gobiernos. Esperar que la sola liberación monetaria saque a la economía estadunidense del marasmo es quizá demasiado optimista, pero sí debe elevar modestamente la demanda y el crecimiento en ese país, y podría –pese a los temores de los encargados de las políticas en AL– dar también un pequeño empujón a América Latina.

Traducción de textos: Jorge Anaya

Entrevista a Héctor Hernández Pardo, subdirector general de la Oficina del Programa Martiano

"Si José Martí hubiera nacido en Berlín o Nueva York, se estudiaría en todas las universidades del mundo”

Enric Llopis

Rebelión

Invitado por la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba José Martí y otras entidades, el subdirector general de la Oficina del Programa Martiano, Héctor Hernández Pardo, ha visitado Valencia, donde ha impartido una conferencia para divulgar la figura y obra de José Martí. Embajador de Cuba ante la UNESCO entre 2005 y 2010, y profesor de Historia de Cuba y del Pensamiento Latinoamericano en la Universidad de La Habana, Hernández Pardo ha publicado además varios libros: de temática histórica (“El sol sobre la muralla” e “Historia del Cuartel Moncada”), sobre el pensamiento martiano (“Actualidad del pensamiento de José Martí para el siglo XXI) y sobre el fenómeno de la comunicación social. Considera que la personalidad política de José Martí reúne “principios y valores esenciales para una sociedad justa; si hubiera nacido en Londres, Berlín o Nueva York, se estudiaría en todas las universidades del mundo”.

¿En qué consiste la Oficina del Programa martiano?

José Martí es una figura cimera de la cultura cubana y su praxis política fue decisiva para la nuestra nación. Con el fin de favorecer el estudio de la vida y pensamiento de José Martí, y coordinar esfuerzos para promover sus ideas, surge en el año 1997 la Oficina del Programa Martiano. Se trata de divulgar su pensamiento, en primer lugar, como base de la sociedad a la que aspira Cuba; pero también para darlo a conocer a escala universal, porque Martí merece un lugar importante entre los grandes pensadores universales. De hecho, si hubiera nacido en Londres, Berlín o Nueva York, se estudiaría en todas las universidades del mundo. Y esto es así porque en el mundo contemporáneo hay una fuerte tendencia etnocentrista, y también eurocentrista: las ideas se generan en las grandes metrópolis, no en los países del sur.

¿Qué actividad práctica desarrolla la Oficina del Programa Martiano?

La oficina coordina un Programa Nacional del estudio y promoción del pensamiento martiano, por el cual todos los organismos del estado y de la sociedad civil adscritos a este programa desarrollan acciones. Por ejemplo, en todas las universidades de Cuba –existen más de 60- hay cátedras José Martí, con cursos curriculares para universitarios pero también para el conjunto de la población. Destacaría además el trabajo de la Sociedad Cultural José Martí –ONG muy influyente, con más de 10.000 afiliados y filiales en todas las provincias-, que agrupa a las personas que estudian y divulgan la obra de Martí. Por último, destacaría los concursos para niños en escuelas y bibliotecas de Cuba, en los que se les pide que escriban sobre José Martí. No hay que olvidar que pensando en la educación para los menores escribió uno de sus clásicos, “La edad de oro”.

A escala internacional, se celebrará en enero de 2013, en La Habana, la Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo. ¿Con qué objetivos?

Esta iniciativa forma parte del Proyecto José Martí de Solidaridad Mundial, que impulsamos con el apoyo de la UNESCO, y cuya celebración coincide con el 165 aniversario del natalicio de José Martí. Quiero comentar que el sentido del equilibrio está muy presente en el pensamiento martiano. Equilibrio individual, social, del hombre con la naturaleza o en las relaciones internacionales. La Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo cuenta con el apoyo de la UNESCO y de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, entre otras instituciones. Esperamos la presencia de cientos de delegados de diferentes países del mundo. Han confirmado su presencia, por ejemplo, el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; Federico Mayor Zaragoza; el teólogo brasileño, Frei Betto, varios ministros de cultura de América Latina y el Caribe; y algunos expresidentes, como el de República Dominicana, Leonel Fernández. Pero a escala internacional implementamos otras iniciativas; por ejemplo, jornadas y foros para difundir el pensamiento martiano, con el apoyo de organizaciones de otros países. Por ejemplo, los celebrados esta semana en ciudades como Madrid, Sevilla, Barcelona y Valencia.

Como estudioso y divulgador de José Martí, ¿Qué rescatarías de su obra para el mundo actual?

Su obra está llena de consejos éticos de gran valor para el tiempo presente. Subrayaría sus ideas sobre educación, justicia, la defensa de la dignidad plena del hombre, su gran amor por el género humano y, asimismo, su firme convicción patriótica. Hoy, por ejemplo, existe una tendencia a considerar la escuela y las instituciones educativas como medios que preparan al individuo para el mercado laboral. Por el contrario, en la obra de Martí la verdadera educación se dirige, por un lado, al conocimiento y, por otra parte, a los sentimientos. Actualmente se ha abandonado la educación sentimental y en valores. José Martí venía a preguntarse: ¿Quién nos prepara como seres humanos?, más allá de las labores profesionales.

Has escrito dos libros sobre comunicación social (“Análisis de la información internacional y medios de difusión” y “Las nuevas tecnologías de la información”). ¿Cómo observas, a grandes rasgos, la situación del periodismo en Cuba?

De entrada, te diría que los medios de comunicación tienen una responsabilidad social muy grande. En las sociedades contemporáneas desempeñan una labor de primer orden para la educación social, junto a la familia, la escuela y la comunidad. Si se les da un uso positivo, pueden contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa y justa. En las nuevas circunstancias que vive Cuba, el papel de los medios se acrecienta, ya que pueden servir para perfeccionar la sociedad cubana. ¿Cómo? Utilizando con más frecuencia la crítica constructiva, informando verazmente y reflejando cava vez más el sentimiento popular. A ello irá encaminado el próximo congreso de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba).

¿Qué idea reciben de Cuba, a través de los medios de masas, los ciudadanos insertos en el capitalismo global?

Hoy existe un gran predominio de las grandes trasnacionales de la comunicación. La información y los mensajes se manipulan de acuerdo con los intereses de las grandes empresas, que se sitúan muy por encima de los intereses sociales. Todo ello se aprecia muy claramente en el caso de Cuba. De nuestro país las trasnacionales informan de una manera muy tendenciosa y poco objetiva. Así, hacen caso omiso del bloqueo al que nos somete Estados Unidos desde hace más de cinco décadas; también ignoran los esfuerzos de Cuba para promover la salud y la educación en el país; o el ejemplo de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por el hecho de luchar contra el terrorismo. Silencian, además, el sistema electoral cubano, por lo demás muy democrático y representativo. No se hicieron eco de las elecciones del 21 de octubre a las Asambleas Municipales del Poder Popular.

Por último, ¿Qué luz puede aportar el trabajo periodístico de José Martí?

Desarrolló una ingente labor como periodista. Fundó un periódico, “Patria”, dedicado a la lucha por la independencia cubana. Asimismo, trabajó en periódicos de Guatemala, Venezuela, México y Argentina, entre otros. Una parte menos conocida de la obra periodística de Martí es la edición de una revista “La edad de oro”, para niños y niñas latinoamericanos, de la que se publicaron cuatro números. Esta revista hay que considerarla como un esfuerzo por desarrollar vías de formación paralelas a la escuela reglada. La pedagogía está siempre presente en Martí. Por lo demás, José Martí se manejó en todos los géneros, pero siempre rechazó el periodismo amarillo . Y también el mercantilista , es decir, el que difunde opiniones sesgadas por el ánimo de lucro de las empresas.

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