Lección uno la oración del rey exaltando a su






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EXALTANDO LA PERENNE FORTALEZA DIVINA

II Libro de los Salmos (42-72)



Un Curso del II Libro de los Salmos

Por

Julián Hernández Moreno

Bachiller en teología

(Instituto Biblico “Berea” Palenque, Chiapas)

Lic. En Sagrada Teología

(Seminario Teológico Dr. Juan R. Kempers de Tapachula, Chiapas)

Maestría en Estudios Teológicos

Seminario Internacional de Miami (MINTS)

Ocosingo, Chiapas, México.

Email: famhernandezangel@hotmail.com

Website: www.MINTS.edu

Junio del 2010
CONTENIDO

INDICE

PREFACIO

INTRODUCCIÓN
LECCIÓN UNO LA ORACIÓN DEL REY EXALTANDO A SU REY

1.1. Introducción

1.2. Implorando su poder

1.3. Rogando su auxilio

1.4. Oración de clamor

1.5. Confesando sus fallas

1.6. Conclusión

1.7. Cuestionario
LECCIÓN DOS LA ORACIÓN DEL PUEBLO EXALTANDO A SU DIOS

2.1. Introducción

2.2. Exclamando su auxilio

2.3. Oración de sufrimiento

2.4. Gratitud por su fidelidad

2.5. Las lamentaciones del pueblo

2.6. Conclusión

2.7. Cuestionario
LECCIÓN TRES EXALTANDO A DIOS EN DIFERENTES CIRCUNSTANCIAS

3.1. Introducción

3.2. Clamaban a Dios en tiempo de derrota

3.3. Oraban ante la asechanza de sus enemigos

3.4. Oraban a Dios en tiempo de escasez

3.5. Pedían la intervención de Dios en contra de sus enemigos

3.6. Conclusión

3.7. Cuestionario
LECCIÓN CUATRO LA DESCRIPCIÓN DE DIOS EN LAS ORACIONES

4.1. Introducción

4.2. Oraban al “Dios vivo” 42:2

4.3. Al “Dios de la fortaleza” 43:2

4.4. “Dios es Rey” 44:4

4.5. “Dios es nuestro auxilio” 46

4.6. “El Dios de Salvación” 54

4.7. “Dios Altísimo” 57:2

4.8. “Dios de los ejércitos” 59:5

4.9. Conclusión

4.10. Cuestionario
LECCIÓN CINCO LOS HIMNOS DEL REY EXALTANDO A SU DIOS

5.1. Introducción

5.2. El gran Creador

5.3. Cantaba a Dios por victoria

5.4. Adoraba a Dios en el Templo

5.5. Adoraba a Dios por la fortaleza

5.6. Conclusión

5.7. Cuestionario
LECCIÓN SEIS LOS HIMNOS DEL PUEBLO DE DIOS

6.1. Introducción.

6.2. Las bodas

6.3. Por la liberación en tiempo de guerra

6.4. Por las fiestas anuales

6.5. Por la cosecha

6.6. Conclusión

6.7. Cuestionario

LECCIÓN SIETE CANTABAN EN DIFERENTES CIRCUNSTANCIAS

7.1. Introducción

7.2. Cuando estaban en la presencia de Dios en el Templo

7.3. Cuando anduvieron en el desierto

7.4. Cuando estaban en Jerusalén, la ciudad de Dios/Sión

7.5. Cantaban con gozo después de una victoria

7.6. Conclusión

7.7. Cuestionario
LECCIÓN OCHO EL CONTENIDO TEOLÓGICO DE LOS HIMNOS

8.1. Introducción

8.2. Cantaban al Dios vivo

8.3. Cantaban al Dios de los ejércitos

8.4. Cantaban al Dios de la fortaleza

8.5. Al Dios de los dioses

8.6. Al Rey de los reyes

8.7. Recomendaciones para la actualidad

8.8. Conclusión

8.9. Cuestionario
BIBLIOGRAFÍA

APÉNDICES

MANUAL DEL MAESTRO

RESPUESTA A LAS PREGUNTAS DE LAS LECCIONES

INTRODUCCIÓN AL CURSO
El libro de los Salmos es uno de los libros Sagrados inspirados por Dios que se encuentran en la Biblia. Al identificarnos con él, encontramos varias enseñanzas de la obra portentosa de Dios en la vida de su pueblo.

El autor presenta en una forma poética lo que Dios ha hecho en su vida como rey, y en la vida del pueblo. Estoy seguro que miles de personas han amado este libro de la Biblia, porque ahí encuentran la fortaleza de Dios en tiempo de angustia, de gozo, desesperación, tentación, confesión, etc.

Han podido escuchar la voz de Dios a través de la lectura del libro, y han encontrado ahí la fortaleza de la mano del gran Creador. Es admirable cuando los niños recitan una porción de este libro antes de dormir, o cuando algunos jóvenes portan un versículo del mismo, y así testifica lo que Dios ha hecho en su vida, y en la de la iglesia.

Además, algunos adultos y ancianos se han apropiado de algunas porciones de este libro para expresar delante de Dios lo que sienten por su auxilio y fortaleza, y lo hacen a través de las oraciones y de los himnos.

He aquí la gran importancia de los Salmos para estudiar y explicar a la comunidad cristiana las grandes verdades que contienen y la gran seguridad que nos da Dios. El Dios de Israel.

En este curso me propongo con la ayuda del Espíritu Santo exponer la segunda parte del libro, que abarca los capítulos 42-72, en donde encontramos la expresión de un rey y un pueblo escogido, agradeciendo a Dios por su gran fortaleza, dando testimonio de todo cuanto han recibido de Él.

Recordemos que los Salmos, en griego significa “tañer” o “pulsar sobre cuerdas musicales”, también significa “un cántico sagrado.” A través de los Salmos expresaban su alegría por todo lo que Dios había hecho en la vida de ellos. Varios autores presentan que el libro de los Salmos es el himnario del pueblo judío.

Lo utilizaban en el Templo y en otros lugares según las ocasiones requeridas para la adoración a su Dios, además los Salmos contienen oraciones en donde el hombre abre su alma delante de Dios, expresando lo que hay en lo mas profundo de su ser y así obtener alegría y perdón de su gran Creador.

Ahora, Dios nos habla a nosotros a través de este libro tan especial, esperamos que este curso, sea un medio para recibir las bendiciones del Señor a través de la estructura programada. Espero ser de bendición en la vida de mis consiervos ahora y después de mí, en la vida de la iglesia actual y a todos los que tengan la oportunidad de leerlo.
PROPÓSITO DEL CURSO: El alumno cultivará su vida cúltica para la adoración a Dios; también aprenderá a estudiar el libro de los Salmos desde su propio contexto enriqueciendo su vida y su ministerio. Además esperamos que a través de este curso, comprenda el mensaje clave de la segunda parte de este libro poético que corresponde a los capítulos 42-72 de los Salmos.
RESUMEN DEL CURSO: El libro de los Salmos provee instrumentos básicos para la exaltación a nuestro Dios en el área cúltica de la vida de la iglesia. También, responde a las necesidades del estudiante en cuanto a sus interrogantes del objetivo de este libro.
MATERIALES PARA EL CURSO: Este libro será el Manual de Texto del estudiante durante el curso. Leerá en forma corrida todo el libro, sin tomar en cuenta los títulos en cada capítulo, tal y como lo encontramos en la Biblia hebrea. El alumno de licenciatura leerá 200 páginas adicionales, y el de maestría 300 páginas. Comentario Bíblico Mundo Hispano, Pablo Hoff Libros Poéticos. Edit. Vida 1998, Frans Van Deursen Los Salmos II pp. 383-507 Edit. FELiRE 1997 Barcelona.
OBJETIVOS DEL CURSO:

1) El estudiante participara activamente en un grupo de aprendizaje

2) Que el alumno entienda los materiales del curso

3) El estudiante se familiarizará con la bibliografía referente al estudio de los Salmos

4) Que el alumno desarrolle herramientas y habilidades para el ministerio

5) Que el estudiante retenga el curso y lo ponga en práctica en su ministerio
METODOLOGÍA DEL CURSO: Se requiere la participación de todos los estudiantes, el maestro será el moderador del grupo. Además, implementaremos el método de preguntas y respuestas. Se reflexivo, analítico y crítico para tener una postura bíblica desde el punto de vista de los Salmos.
ESTRUCTURA DEL CURSO: Será en dos modalidades.

1) Educación a distancia: El profesor invitado dará una conferencia de 8 horas como introducción del curso. Bajo la supervisión del profesor un facilitador se encargará de las clases siguientes, además recibirá las tareas y el examen para mandar con el maestro para la calificación. Los estudiantes se reunirán 8 horas para compartir las tareas, lecciones y asesorarse para el trabajo final.

2) Educación por extensión: El profesor estará en las instalaciones del salón, impartiendo el curso por 16 horas, posteriormente dar el crédito. El encargado del grupo, tendrá el archivo con todos los datos de los estudiantes.
REQUISITOS DEL CURSO:

  • El estudiante asistirá 15 horas de clase

  • El estudiante cumplirá con las tareas en el manual

  • Cumplirá con las lecturas adicionales que marca el curso

  • Presentará un trabajo final relacionado con el tema del curso (10 páginas)

  • Presentará un examen final



EVALUACIÓN DEL CURSO:

    1. Participación del estudiante (15 puntos)

    2. Tareas realizadas (15 puntos) tendrá que contestar los cuestionarios

    3. Lecturas obligatorias (20 puntos) tendrá que entregar un resumen de reacciones de los libros leídos. Licenciatura 4 páginas. De Maestría 7 páginas.

    4. Presentarán un ensayo teológico, reflexivo, crítico y analítico de un tema actual de los Salmos. Licenciatura 10 páginas. De Maestría 15 páginas. (30 puntos)

5. Examen final (20 puntos)
BENEFICIOS DEL CURSO: Al terminar el curso, el alumno estará preparado para responder a las interrogantes de la iglesia, de su ministerio y del mundo acerca del contenido de la segunda parte del libro de los Salmos.

LECCIÓN UNO

LA ORACIÓN DEL REY EXALTANDO A SU REY


    1. Introducción


El medio para estar en intimidad con Dios es la oración. Este fue el método que utilizo el rey David para platicar a solas con Dios. El no confiaba en su poder como rey de Israel, ni en las personas importantes de su reino, mucho menos en las personas de otros países gentiles. David como rey de Israel conocía al Rey de toda la tierra, pues aunque los dominios de Israel alcanzaban una gran dimensión, este no se podrá igualar al dominio de jehová pues el domina sobre toda la tierra. Su reino es universal.

Es por ello la importancia de tomar como tema para este primer capítulo, al rey David, exaltando a su Rey que es Jehová. Vemos entonces el reconocimiento que éste hace hacia el Dios que el conoce a través de un sinfín de experiencias antes y durante su reinado.

Es a lo largo de su vida que David ha aprendido a depender de Jehová y a esperar en sus promesas. Será entonces que aquí observaremos la superioridad de Dios sobre todos los reyes temporales en la tierra, pues Él es quien quita reyes y pone reyes, su reino es sempiterno.
1.2. Implorando su poder Salmo 44:4-8
No cabe duda que cuando estamos en momentos difíciles sentimos la gran necesidad de acudir a alguien; para nosotros como creyentes ese alguien es Dios nuestro Padre celestial.

Esta sección del libro en estudio nos lleva a recordar el pasado del pueblo de Israel, animándonos a confiar en Dios en momentos difíciles. Cuantas cosas suceden a nuestro alrededor las cuales nos desafían a no perder esa confianza en el único que tiene todo el poder para socorrernos en tiempos de angustia puesto que el es nuestro Rey.

Este es el caso de los hijos de Israel cuando buscan la intervención de Dios. Interesante es la forma en que el autor del Salmo 44, se introduce pues describe la intervención de Dios para con su pueblo, cuando estos eran atacados por sus enemigos. Los israelitas habían escuchado de sus padres lo que Jehová había hecho a favor de ellos, y será en esta ocasión que ahora ellos contemplaran lo que Dios hará por ellos también.

Ahora no solo quedara el recuerdo de lo que los padres narraran a sus hijos, sino que vivirán la experiencia del poder soberano de Jehová a favor de su pueblo, así que personalmente verán las maravillas del Dios de Israel.

El testimonio de sus antepasados los motiva a apelar la protección de Dios, en medio de una dificultan apremiante, la expresión: “Tú, OH Dios eres mi Rey; manda salvación…”, es algo que ellos escucharon hablar de sus padres, ahora ellos harían lo mismo. Por lo tanto, hemos de confiar que Dios es nuestro Rey y que su reino es sempiterno (1Ti. 1:17; 6:15-16).

La soberanía de Dios se manifiesta de manera especial en todo el mundo; los israelitas tuvieron presente este principio, por eso inmediatamente buscaron auxilio en Él. Actualmente cuantas cosas se interponen en la vida del creyente; en ocasiones son cosas fáciles de llevar, pero en ocasiones resultan demasiado difíciles, sin embargo, si hemos entendido que Dios es nuestro Rey, hemos de depositar nuestra confianza en Él; pues en su nombre “somos más que vencedores” (Ro. 8:37).

Así que esta es una realidad en el creyente, porque han creído en un Dios que siempre ha cumplido sus promesas. El pueblo de Dios tiene que confiar siempre en su Rey, tal como lo hicieron los hijos de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento, también la historia demuestra que cientos de cristianos en los siglos pasados han confiado en el Rey de reyes.

La victoria del creyente esta en las manos de Dios y no en sus propias fuerzas. Es triste cuando una persona se complica la vida buscando solución en cientos de formas, cuando Dios tiene la única respuesta. Jesucristo dijo en el primer Evangelio “venid… yo os haré descansar” Mt. 11:28. Es la misma expresión que encontramos en Sal. 44:8, lo cual nos desafía a que nuestra confianza no sea solamente momentánea; sino todos los días de nuestra vida.

Es lamentable cuando un cristiano tiene un “Dios extinguidor”, la advertencia que podemos ver en la caja de un extinguidor es que se rompa la caja en caso de emergencia, cuando no hay peligro, cuando todo esta bien, hay cristianos que solo apelan a Dios cuando todo les va mal en su vida; pero si están bien, piensan que no necesitan a Dios. Por lo tanto, concluimos que, la confianza en Dios es todo el tiempo, y no es ocasional, pues esta actitud es algo que el siempre espera en sus hijos. Busquemos pues a nuestro amante Señor en todo tiempo, dando testimonio para aquellos que se encuentran desalentados, tristes y sin esperanza, llevándolos a los pies de Él.


    1. Rogando su auxilio Salmos 46, 54, 57


El Salmo con que iniciamos este capítulo es compuesto por los hijos de Coré.1 El auxilio de nuestro buen Dios es más rápido que la velocidad de la luz y de toda otra cosa en la tierra, pues todas ellas provienen de Él. Pero su ayuda es incomparable, sobre todo refiriéndose al auxilio que le presta a su pueblo; porque el es Todopoderoso y Omnipotente.

Toda creación espera en Él, porque no hay Dios como Él. El escritor del Salmo 46, nos presenta a ese Dios que auxilia a sus hijos en todo momento. No hay un instante en que estemos solos; aunque humanamente sintamos que es así. La Palabra de Dios dice en el primer Evangelio, Mt. 28:20b, que está con nosotros todos los días…, porque si verdaderamente nos dejara, como nosotros pensamos en variadas ocasiones, se cumpliría lo que el libro de Job dice al respecto: “dejaríamos de existir.”

Consideremos lo que el salmista expresa de Dios: “Él es nuestro amparo y fortaleza; nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Salmo 46:1 ¡Qué gran seguridad comparte!, pues verdaderamente tenemos un Dios en quien esperar. Fue el pueblo de Israel que vio la gran intervención divina cuando se encontraban oprimidos, pues los asirios eran un pueblo cruel (2R. 18:13-37), sin embargo, Jehová se encontraba al cuidado de Israel.

La forma en que empieza este versículo es: “Dios es nuestro…”, el pueblo de Israel se identifica con su Dios con tanta familiaridad, de tal manera que dicen: “Tú eres nuestro Padre, y nosotros somos tus hijos.” Comentario personal. Es de suma importancia notar esta confianza que tienen en Dios, por lo que nosotros haremos bien en cultivar una confianza íntima con Dios. Él es “nuestro amparo…” Salmo 46:1, el que habla por nosotros, el que nos defiende en las grandes batallas de la vida; quien nos da fortaleza en momentos de debilidad; pues nos levanta dándonos vigor para continuar el camino. Jehová es nuestra fortaleza porque el es indestructible.

Podemos imaginar cuando el gran hombre de Dios, como lo fue Martín Lutero en el s.XVI; quien sufriendo por causa de la Verdad, acudiera a este hermoso Salmo para componer: “Castillo fuerte es nuestro Dios”, pues sintió el amparo que solo puede venir de Dios en tiempos difíciles, pero también, el ser fortalecido para soportar las luchas.

Por fin Lutero decidió que lo que estaba en juego era nada menos que el evangelio mismo, y regresó a Wittenberg. Antes de dar ese paso se lo hizo saber a Federico el Sabio, aunque le dijo claramente que no esperaba su protección, sino que confiaba únicamente en Dios, a cuyo servicio estaba.2
Por eso dijo, que Dios para él, es defensa y buen escudo. No cabe duda que Lutero descansó en la protección de este Dios, y nosotros también podemos encontrar en Dios esta protección particular en los momentos difíciles. Los hijos de Coré después de haber expresado en una forma poética la protección de Dios, concluyen en una forma apologética la realidad de esta intervención divina en la vida de ellos. Que confianza y seguridad se produjo en ellos al saber que Dios es amparo, fortaleza y refugio, dicen: “No Temeremos” ni el hombre, ni el terremoto, maremoto (Tsunami) o cualquier cosa que provoque temor en la humanidad, y en la iglesia del Señor, pero Dios nos habla a través de este Salmo, que no debemos temer, por que él es nuestro pronto auxilio.

En este mismo pasaje encontramos uno de los nombres del Mesías, que el profeta Isaías profetizó Is. 7:14; la frase es: “El Señor de los ejércitos está con nosotros a; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. ”b3

Aparece en los vv.7 y 11; reafirmando que Dios, es el Dios con nosotros, el EMANUEL. Reafirma también, la ayuda de Dios en una forma rápida y segura en la vida del creyente, su presencia constante y firme en nosotros. Él es el EMANUEL, “el Dios con nosotros”, Todos los días hasta el fin del mundo por eso se puede decir, como estos poetas, “no temeremos aunque la tierra sea removida” Salmo 46:2 porque Él es nuestra fortaleza.

El Salmo 54 es el ruego del rey, rogando a su Rey su gran auxilio, cuando era perseguido por sus enemigos, uno de ellos fue Saúl el primer rey de Israel (1S. 23:19-28, 26:1-25). Los Zifeos acudían al rey Saúl para acusar a David que estaba en la tierra de ellos, según el pasaje mencionado antes. Pero David busca rápidamente el auxilio de su Dios diciendo “Dios, sálvame... con tu poder defiéndeme; Dios oye mi oración”, vv. 1, 2 y 3.

Esta expresión nos hace ver, que aunque David era el rey de Israel, no era absoluto, sino que había otro sobre el que es absoluto y todopoderoso, ese es Dios, y a él tiene que acudir pidiendo su protección.

David vio el poder de Dios cuando fue librado el y su pueblo de manos de los filisteos, en especial, de manos del gran gigante Goliat (1S.17). También de manos de Saúl cuando Jehová se aparto de el, y un espíritu malo lo atormentaba (1S. 18-19; 24, 26) pero Dios estaba con David, siempre lo protegió de sus enemigos, por esto decía: “Dios es el que me ayuda” v. 4.

La confianza de este rey hacia su Dios fue sin titubeos, pues estaba seguro que no hay otro en quién pudiera confiar sino solo en Jehová; al final, lo alaba v. 6 por su fiel intervención.

En el Salmo 57 el salmista suplica ayuda y liberación de sus enemigos, el apela a Dios a través de la oración, exponiendo su confianza y rogando su misericordia. El presenta a sus adversarios como animales feroces v. 4, “… Mi vida está entre leones…” Esta expresión declara el gran peligro en que se encontraba, además, declara que era en una noche de gran peligro, pero enseguida vino la salvación, la protección de su Dios. He aquí la comprobación de las grandes intervenciones divinas en la vida del rey David porque su confianza es firme en Dios.

En este Salmo, encontramos al rey rogando su auxilio repetidas veces en el V. 1, dice: “Ten misericordia de mí, Dios, ten misericordia de mí…” Aquí demuestra su humildad ante Dios, su dependencia a él, rogándole misericordia, no demostrando su valentía humana, como en algunas ocasiones solemos hacer.

Tenemos que humillarnos a Dios para que venga pronto a nuestro auxilio, no confiar en nuestras fuerzas, ni en nuestras habilidades humanas, y en otras cosas, sino nuestro escudo debe ser “Él nombre de Jehová de los ejércitos”, tal como lo hizo el salmista al enfrentarse con el gran gigante (1S. 17:45), en ese momento su escudo ante el gigante fue es Dios, el indestructible por los siglos de los siglos.

La actitud de humildad que manifiesta en el v. 1, cuando pide ayuda, concluye diciendo “Porque en ti ha confiado mí alma”, no tengo otro en quién confiar, sino solo en Ti.

Después de esta gran ayuda divina que recibió, termina exaltando a su Dios con alabanzas, una de las grandes enseñanzas en esta parte y en todo el libro de los Salmos es la alabanza a Dios, después que sus enemigos han sido abatidos y destruidos totalmente por Dios, en los vv.9-11 encontramos la alabanza de David por la liberación de su Dios.

El hace una promesa a Dios, para cantarle en medio de pueblos y naciones por ser él el gran auxilio en todo tiempo, circunstancia y lugar para sus hijos, concluye diciendo v. 11: “… Él es nuestro auxilio, está presto para atender a sus hijos en todo tiempo pues son su iglesia en este tiempo y en el venidero, tal como dijeron los grandes hombres de Dios como David: “Es nuestro amparo, fortaleza y refugio en tiempo de angustia”, Lutero escribió: “Castillo fuerte es nuestro Dios” y para nosotros es nuestro gran socorro, por lo que confiamos que es a él a quien tenemos que orar por auxilio.
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