Programa de Gobierno de Hugo Chávez






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 Programa de Gobierno de Hugo Chávez



Equilibrio Territorial

Para la República Bolivariana de Venezuela

Ocupemos y Consolidemos el Territorio


II. PROPUESTA: Descentralización Desconcentrada

II.1 Antecedentes

Los antecedentes principales de la estrategia que se propone son la propuesta sometida a consideración del electorado en el Programa de Gobierno en 1998 y las realizaciones alcanzadas a partir de la toma de posesión en febrero de 1999. La descentralización y la desconcentración deben procurar un mayor y mejor crecimiento del país y conducir hacia un desarrollo más equilibrado y sostenible, a la vez que generará una mejora en la distribución territorial del ingreso, basado en el aprovechamiento de las potencialidades de las diferentes regiones.

En lo correspondiente al Programa de Gobierno, se propuso un enfoque a partir de cinco tipos de equilibrio: Político (Constituyente), Social (Honrar la deuda social), Económico (Humanista, Autogestionario), Internacional y Territorial (Descentralización y Desconcentración). No solo se presentó a consideración del electorado la necesidad de incluir en la función de Gobierno la consideración del aspecto referido a la planificación del territorio, sino que también se propuso una visión desconcentradora para superar las limitaciones de una descentralización concentrada.

Una vez asumido el Gobierno, se inicia la elaboración de una serie de planes que contribuyeron a la estrategia de desarrollo regional propuesta. En abril de 1999 se presentó el Programa Económico de Transición 1.999 - 2.000 y en marzo del 2000 se presentó el Programa Económico 2000.

II.2 Objetivos

La realidad del inadecuado proceso de ocupación territorial, expresión física de la relación entablada entre la sociedad venezolana y su entorno, las precisiones conceptuales incluidas en los apartes anteriores de este documento y el conocimiento de la estructura organizativa del sector público y de la sociedad civil, apuntan hacia la necesidad de introducir cambios en la formulación de políticas y estrategias orientadas al logro de objetivos y metas específicas de desarrollo territorial.

El objetivo final será un desarrollo más equilibrado del territorio, generando, en unos casos, y potenciando, en otros, una dinámica en la población favorable a zonas situadas en los ejes de desconcentración. Para ello, será preciso alcanzar dos objetivos de nivel inferior: la generación de nuevos empleos y un aumento del ingreso y el bienestar en dichas zonas. Un mayor crecimiento y desarrollo económico en las regiones más idóneas de los ejes de desconcentración será el objetivo de tercer nivel, que posibilitará tanto una distribución del empleo y el ingreso más equitativa como una recaudación más eficiente.

La base de esta estructura de objetivos está formada por tres objetivos operativos más: mejorar la capacitación profesional de la población, promoción de actividades productivas y mayor financiamiento en las áreas seleccionadas, que junto con la mejora de la infraestructura física y social, en la base, completan las relaciones entre objetivos de distinto nivel que expresan la coherencia interna del Plan.

Este planteamiento se expresa mediante una estrategia de descentralización desconcentrada, base para sustentar el crecimiento y desarrollo de los espacios provincianos, en función de sus recursos, sus potenciales y sus orientaciones productivas. Se pretende, así, la promoción de la diversificación económica bien entendida, es decir, dentro de un contexto nacional de especialización espacial y complementariedad productiva, una mayor equidad social y una mejor gestión ambiental.

II.3 El País que queremos


De forma sintética, la imagen territorial a mediano y largo plazo, deseable y factible, lograda como resultado del cumplimiento de objetivos socio económicos que impulsen un desarrollo territorial armónico y sostenible y concebida conjuntamente con una estrategia de descentralización desconcentrada presentaría las siguientes características generales:

La extensión de la frontera efectiva de ocupación hacia el Sur, sobrepasando el Eje Orinoco-Apure y conectándose en Guasdualito y Santa Elena de Uairén, con Colombia y Brasil, respectivamente. Desarrollo del eje de penetración fluvial Orinoco-Río Negro (Brasil).

Fortalecimiento del terciario superior de Barquisimeto, Maracaibo, Puerto La Cruz, Barcelona, San Cristóbal y Ciudad Guayana, de tal manera que mediante un proceso de crecimiento urbano ordenado puedan desarrollar sus infraestructuras para convertirse en centros de servicios especializados de nivel nacional e incluso internacional, tales como: centros internacionales de convenciones, centros de comercio y servicios internacionales, servicios de planificación estratégica, coordinación de proyectos multinacionales, consultorías internacionales, finanzas internacionales, decisiones de inversión internacionales, mercadeo internacional, telecomunicaciones del más alto nivel, máxima accesibilidad internacional, centros de investigación de muy alto nivel y servicios de salud altamente especializados, entre otros. Este fortalecimiento iría acompañado de todas aquellas medidas que tiendan a limitar el crecimiento no controlado de la población en estos centros. De todas formas es necesario tener presente que las actividades ligadas a los mercados financieros nacionales e internacionales, las aseguradoras y grandes distribuidoras así como a las funciones estratégicas de las grandes empresas y multinacionales tienen una fuerte tendencia a ubicarse en áreas metropolitanas del tipo de la Región Centro-Norte-Costera (Caracas, Maracay, Valencia), donde de hecho ya hoy cuentan con un dinamismo propio, cuya sostenibilidad puede requerir actuaciones públicas.
Fortalecimiento de una red de centros urbanos de apoyo a los sectores industriales potencialmente competitivos, a la agricultura en gran escala, al desarrollo minero y al desarrollo del Eje Orinoco-Apure, a saber: Maturín, El Tigre, Valle de la Pascua, Calabozo, Barinas, El Vigía, La Fría, Machiques, Tumeremo, Santa Elena de Uairén, Guasdualito, Puerto Nutrias-Bruzual, San Fernando de Apure y Caicara-Cabruta.

Establecimiento de un sistema multimodal de transporte, estructurado alrededor de los grandes ejes de integración internacional Caracas-Caribe, Caracas-Bogotá y Caracas-Manaos. La posibilidad de comunicación a lo largo de 1.900 kilómetros de vías fluviales internas permitirán la estructuración de este sistema que, apoyado en la infraestructura existente y prevista (Plan Ferrocarrilero y Plan de Cabotaje), integrará el territorio nacional horizontal y verticalmente, uniendo eficientemente las fuentes de materia prima, los centros de producción, los centros de consumo y los centros de exportación: Puerto Cabello, puerto en la salida del lago de Maracaibo y puerto en el Oriente del país.

Se estimulará el empleo en el campo a través de la integración de la producción de materias agrícolas con la localización de agroindustrias en las grandes zonas de producción: Apure, Barinas, Portuguesa, Cojedes, Guárico. Anzoategui, Monagas y la Cuenca del Lago de Maracaibo. Así mismo se desarrollará una red de centros en el medio rural que posibilite una adecuada calidad de vida en el campo, lo cual requerirá un flujo de inversiones en servicios. Por otra parte se requiere hacer un gran esfuerzo para preservar las escasas tierras de alto potencial agrícola que posee el territorio nacional y que se encuentran localizadas en las zonas de mayor presión por desarrollo urbanístico, como son los valles intercordilleranos. En lo que corresponde a las Áreas Bajo régimen de Administración Especial (ABRAE) que cubren cerca del 45% del territorio nacional, así como las Zonas de Seguridad y Defensa Nacional, se elaboraran los correspondientes planes de manejo de tal forma de poder hacer un uso óptimo de sus recursos agrícolas, forestales, faunísticos, turísticos y recreacionales, según lo establecido en el marco legal vigente.

En el caso de las Zonas Protectoras, que cubren una superficie estimada de 100.000 kilómetros cuadrados y representan cuencas altas desde donde se abastecen de agua las principales ciudades, las zonas industriales, las zonas turísticas y las áreas bajo riego del país, además de la navegación fluvial y los desarrollos hidroeléctricos, se debe hacer un énfasis en su manejo racional. En estas zonas protectoras tiene asiento una numerosa población campesina que requiere de intensos programas para utilizar racionalmente los recursos naturales a fin de que puedan producir beneficios, evitando que las prácticas inadecuadas degraden las cuencas acelerando la erosión, empobrezcan los suelos y acentúen así su situación de pobreza.

El Desarrollo Sustentable del Sur, proyecto de largo plazo ligado a una integración armónica con Colombia y Brasil, estará basado predominantemente en la comunicación aérea y fluvial para el desarrollo de aldeas sustentables y la protección de fronteras internacionales.

Las zonas impactadas por el proceso de apertura petrolera, así como las de desarrollo turístico serán objeto de una estricta planificación territorial especial a fin de aprovechar al máximo las ventajas derivadas de los procesos minimizando sus impactos negativos.

Para tales efectos la estrategia de descentralización desconcentrada desarrollará tres grandes ejes de desconcentración: el Eje Occidental Maracaibo-Guasdualito, el eje Oriental Margarita-Ciudad Guayana y el Eje Orinoco-Apure.

II.4 Estrategia

La desconcentración del país como objetivo requiere un proceso de modificación del patrón de poblamiento, inversión, distribución y recaudación solo concebible a largo plazo. Baste señalar el ejemplo de Venezuela que tardó más de cincuenta años para pasar de un 80% de población rural a inicios de siglo a un 80% de población urbana en la actualidad. En tal sentido, este objetivo forma parte del Proyecto Nacional de largo plazo y la estrategia para alcanzarlo se sustenta en la definición de unos ejes territoriales de desconcentración, que darán lugar a una nueva ordenación del territorio, y en la difusión de la actividad productiva en las zonas más idóneas de esos ejes, con objeto de fijar en ellas un mayor volumen de población, garantizándole unas condiciones de vida dignas.

Esta estrategia global tiene varias dimensiones:

· Una dimensión territorial, basada en la definición de unos ejes de desarrollo y del sistema de ciudades que deben articularlos y polarizar el crecimiento de la población, así como en la propuesta de la necesaria infraestructura de comunicaciones, que contribuya a generar las condiciones favorables a la inversión privada y que, a la vez, los ponga en relación entre sí y con el resto de la nación.

· Una dimensión económica o productiva, que busque el aumento y la diversificación de la producción del país y, en lo posible, de la región que soporte la población, con objeto de incrementar el poder adquisitivo y procurar mayores oportunidades de empleo. La formación de los recursos humanos y la promoción de actividades atendiendo a las potencialidades de especialización de cada región, con asistencia técnica y financiera serán dos pilares importantes en esta estrategia.

· Una dimensión social, que procurará un mayor bienestar y calidad de vida a los habitantes de la red de centros poblados ubicados en los ejes de desconcentración, impulsando el mejoramiento de los servicios públicos tales como sanidad, educación, vivienda, infraestructura urbana, etc..

· Una dimensión ambiental, en su doble vertiente de protección del patrimonio natural y de factor cada vez más importante para el desarrollo económico y social en las sociedades avanzadas en el presente y cargado de posibilidades de generación de riqueza en el futuro más inmediato. Los recursos naturales y el medio ambiente no deben contemplarse solo desde la perspectiva de su conservación, que es fundamental, por supuesto, sino, también, como recursos que hay que incorporar a la calidad de vida y al proceso de desarrollo. Hay que pasar de una concepción puramente utilitaria y defensiva a una actitud positiva, de puesta en valor. La rentabilidad social y económica de los recursos naturales y del ambiente del país, en un contexto de desarrollo sostenible, puede ser no sólo una de las mejores formas de colaborar a la desconcentración, sino, también, de colaborar a la diversidad productiva mediante la potenciación de la industria y los servicios relacionados con el ambiente y todo lo que ello supone.
· Una dimensión institucional, que contempla el proceso de descentralización no sólo como un argumento político, de acercar la toma de decisiones sobre su futuro a los ciudadanos, sino, también, como la apuesta decidida por la participación de sus representantes institucionales en la orientación del desarrollo de su territorio más cercano.
· Una dimensión internacional, especialmente importante para la seguridad, la integración con Latinoamérica y las relaciones con el resto del mundo. La estrategia de desconcentración debe tener en cuenta estos aspectos relevantes para el conjunto de la nación.

A continuación, se exponen cuáles deben ser las líneas estratégicas, derivadas de esta estrategia global, con relación a las fachadas de integración, la dinámica regional y los ejes de desarrollo.

II.4.1 Fachadas para la Integración

Tal como se señaló en los aspectos conceptuales, al inicio del documento, la región interactúa con el nivel local, el nacional y el mundial. En tal sentido, el Plan de Desarrollo Regional debe considerar el carácter geopolítico de Venezuela que cuenta con tres contextos inmediatos denominados fachadas: la Fachada Caribeña, la Fachada Andina y la Fachada Amazónica. Estos contextos inmediatos no niegan de manera alguna el horizonte más lejano de la geopolítica nacional constituido por los contextos de Europa, Norteamérica, Asia, África y Oceanía, sino que establece un primer nivel de interacción binacional o multinacional al cual el Plan de Desarrollo Regional debe darle importancia prioritaria.

II.4.2 Dinámica Regional

La estrategia de desconcentración privilegiará las actividades productivas de acuerdo a la vocación y el potencial propios de cada región. La estrategia de diversificación de la producción nacional debe pasar por un reforzamiento de la especialización de cada región en función de sus potencialidades específicas, tratando de promover el desarrollo integrado de aquellas actividades complementarias, tanto productivas como de servicios, que permitan crear la mayor cantidad posible de valor y de empleos en la región.

La inversión estará dirigida hacia áreas con significativo potencial de desarrollo, haciendo la distinción entre aquella inversión destinada a aprovechar y mejorar el potencial de desarrollo de los ejes, y aquella inversión destinada a mejorar las condiciones de la población y la fuerza laboral de tal manera que los ciudadanos puedan competir por los nuevos trabajos que se generen en las áreas de desconcentración. En tal sentido, a los fines de estimular la dinámica regional se enfatizará en una serie de sectores dinamizadores que sirvan como fuerzas desconcentradoras:


Fuerzas Desconcentradoras

Los mejores planes de desarrollo territorial fracasan si las políticas nacionales son concentradoras. Por ello, la consideración de la componente territorial es fundamental en el momento de decidir la estrategia a seguir para instrumentar políticas sectoriales entre las que cabe mencionar:

· Agricultura
· Pesca
· Industria
· Innovación e Investigación y Desarrollo
· Petróleo
· Comunicaciones
· Minería
· Silvicultura
· Turismo
· Cooperativas y Pequeñas Empresas
· Empresa pública y empresas mixtas
· Fronteras

II.4.3 Ejes de Desconcentración

    Con base en condiciones geográficas, económicas, culturales y ambientales se ha propuesto el establecimiento de tres ejes principales de desconcentración:

Eje Occidental

El territorio del Occidente del país tiene indudables ventajas comparativas, a escala nacional e internacional, por su potencial en explotación de materias primas de hidrocarburos, hidroelectricidad, carbón, fosfatos y otros minerales metálicos y no metálicos, a los que se agregan variados recursos agropecuarios y un potencial industrial. En la transformación de estas ventajas comparativas en ventajas competitivas juega un papel fundamental la construcción del puerto de aguas profundas en el Golfo de Venezuela.

En el desenvolvimiento de estas ventajas competitivas hay que insistir en la situación de encrucijada del occidente venezolano, abierto tradicionalmente al Caribe y Colombia, entroncándolos con el resto del territorio de Venezuela, a lo que se agregará en el futuro inmediato su vinculación con el Atlántico a través del Eje Orinoco-Apure.


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