Curso : V medicina






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Universidad de Chile

Facultad de medicina

Escuela de Medicina

Métodos de Evaluación De la Discapacidad En Chile



María José Hurtado

Patricio López

Pablo Jiménez

Gabriela Román

Javier Saavedra
Autores:





Curso : V Medicina


Índice

Página

Índice…………………………………………………………………………………...02

Introducción…………………………………………………………………….………04

Encuesta CASEN y discapacidad………………………………………………………06

Definición de Discapacidad según Encuesta Casen 2000……………………...06

Metodología de la Encuesta CASEN para evaluación de Discapacidad……….07

Resultados……………………………………………………………….……...09

Conclusiones……………………………………………………………………23

Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIDDM – 2)…………………………………………………………………………...27

Objetivos………………………………………………………………………..28

Propiedades……………………………………………………………………..29

Clasificación de 1º nivel………………………………………………………..30

Definiciones de los componentes……………………………………………....31

Funciones y estructuras de los componentes y deficiencias……………………32

Actividad/Participación, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación…………………………………………………………………….33

Factores contextuales…………………………………………………………...34

Modelo de funcionamiento y discapacidad…………………………….............35

Utilización………………………………………………………………………36

Discapacidad: Visión de la Organización Panamericana de la Salud………………….38

Conceptos fundamentales………………………………………………………38

Antecendentes internacionales………………………………………………….39

Latinoamérica en cifras…………………………………………………………40

Áreas problemáticas de la discapacidad………………………………………..41

Encuesta de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud……………………………………………………..42

La discapacidad y seguridad social…………………………………………………….44

Prestaciones pecuniarias por invalidez…………………………………………44

Pensión de Orfandad……………………………………………………………47

Subsidios Asistenciales…………………………………………………………47

Evaluación de la Discapacidad en Chile para las Fuerzas armadas y de Orden………..49

CAPREDENA………………………………………………………………….54

DIPRECA………………………………………………………………………56

Evaluación y calificación del grado de invalidez según las normas actuales de las AFP………………………………………………………………………………59

Pensión de Invalidez……………………………………………………………59

Normas de evaluación y calificación del grado de invalidez de los

trabajadores afiliados al nuevo sistema de pensiones..........................................61

Evaluación y clasificación del menoscabo en la capacidad de trabajo................62

Evaluación y calificación del grado de invalidez................................................64

1.- Sistema osteomuscular y tejido conjuntivo........................................64

2.- Sistema Nervioso Central y periférico..........................................65

3.- Sistema Respiratorio................................................................................67

4.- Sistema Digestivo.............................................................................68

5.- Sistema Urinario.................................................................................69

6.- Sistema Cardiovascular......................................................................69

7.- Sistema Endocrino..............................................................................70

8.- Sistema Hematopoyético e Inmunitario.......................................72

9.- Sistema Visual............................................................................72

10.- Sistema Auditivo, equilibrio y fonación........................................73

11.- Impedimentos Mentales.................................................................73

12.- Impedimentos Neoplásicos malignos..........................................74
13.- Impedimentos Dermatológicos...................................................74

Incapacidad de origen profesional...................................................................................76

Graduación de Invalidez......................................................................................77

Métodos de Evaluación........................................................................................78

Agentes causantes de Incapacidad.......................................................................78

Enfermedades profesionales que producen Incapacidad Temporal.....................80

Enfermedades profesionales que producen Invalidez..........................................81

Incapacidad por accidentes laborales...................................................................85

Miembros Superiores...............................................................................85

Miembros Inferiores.................................................................................86

Otras Lesiones..........................................................................................86

Invalideces múltiples...........................................................................................87

Reevaluaciones....................................................................................................87

Revisión...............................................................................................................88

Reclamos.............................................................................................................88

Lesiones no estipuladas.......................................................................................89

Incapacidad de ganancia......................................................................................90

Indemnizaciones globales....................................................................................90

Causas de suspensión del pago pensiones...........................................................91

Anexos………………………………………………………………………………….92

Introducción
El tema de la discapacidad se encuentra constantemente en debate, el fragor de los tiempos impulsa a las sociedad a buscar medios de igualación para aquellos que han sufrido el deterioro de su capacidad de desenvolverse en la vida, tanto laboral como socialmente.

Hasta hace no mucho tiempo, se utilizaban términos como “minusvalía” o “deficiencia” para describir a aquella persona “que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones mentales o físicas”, según lo indica la Real Academia de la Lengua. Actualmente, se ha buscado reemplazar esos términos por el de “discapacitado” que intenta dignificar a estas personas.

La evolución de la consideración social de los discapacitados ha ido mejorando en cuanto a su adaptación y, sobre todo, a su percepción. Desde principios de la década de los ’80 se han desarrollado modelos sociales de discapacidad que añaden nuevas apreciaciones al término. Por ejemplo, se distingue entre un discapacitado (cuya habilidad es objetivamente menor que la de la media) y una persona con capacidades distintas de las normales, que, aunque por ello solo no representa ninguna ventaja o inconveniente, a menudo es considerado un problema debido a la actitud de la sociedad o el hecho de que los estándares están basados en las características medias o normales.

Chile no ha sido la excepción, uno de los mayores avances ha sido la creación del Fondo Nacional de la Discapacidad (FONADIS) en 1994, y la promulgación de la Ley 19.284 de Integración Social de las Personas con Discapacidad. La misión de esta entidad ha sido, justamente contribuir a la integración social y a la equiparación de oportunidades de las personas con discapacidad, mediante la administración eficiente de los recursos financieros que se ponen a su disposición. Sin duda alguna, esta medida ha sido un gran aporte para la sociedad chilena, en la búsqueda de oportunidades para todos.

Uno de los temas controversiales es cómo evaluar la discapacidad de alguien en particular; se han planteado algunas propuestas a nivel mundial, como lo ha sido la entregada por la Organización Mundial de la Salud, pero aún no se ha llegado a un consenso en particular, existiendo múltiples formas de evaluación.

Justamente, en Chile no existe un método de evaluación de discapacidad unificado, presentándose multitud de mecanismos diversos; esto ha producido confusión, especialmente dentro de la labor de los médicos, quienes son los llamados a evaluar a los pacientes que presentan alguna alteración candidata a inscribirse como discapacidad.


En este sentido presentamos nuestro trabajo, una recopilación de los distintos métodos de evaluación de la discapacidad, incluyendo las normas de la OMS, de la Organización Panamericana de la Salud, además, de las normas usadas en pacientes afiliados a las Asociaciones de Fondos de Pensiones, a la Previsión de las Fuerzas Armadas y de Orden, al Instituto de Normalización Previsional y Cajas de previsión antiguas; y aquellos pacientes que han sufrido alguna incapacidad derivada de un accidente o enfermedad profesional.

Más aún, presentamos la realidad de los discapacitados en nuestro país de acuerdo a los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), la que nos entrega una óptica de la magnitud de esta situación.

Esperamos que esta sea una guía tremendamente útil para la labor de los profesionales de la salud, y que contribuya el mayor beneficio de nuestros pacientes.

Encuesta CASEN y discapacidad
La encuesta CASEN (Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional) es un instrumento elaborado por MIDEPLAN1, que constituye una herramienta básica en la formulación del diagnóstico socioeconómico nacional y en la evaluación del impacto de la política social en los hogares, así como de los programas más importantes que componen el gasto social del país. Esto, gracias a que permite construir indicadores para mantener actualizado el diagnóstico de la situación socioeconómica de los hogares del país.

Esta encuesta proporciona información acerca de:

  • Las condiciones socioeconómicas de los diferentes sectores sociales del país.

  • Sus carencias más importantes.

  • La dimensión y características de la pobreza.

  • La distribución del ingreso de los hogares.

  • Antecedentes sobre la cobertura y perfil de los beneficiarios de los programas sociales, su aporte monetario y no monetario al ingreso de los hogares.

  • Identifica a los sectores sociales que no acceden a dichos programas, lo que posibilita el cálculo de los déficits de atención asociados.

Esta encuesta, se ha llevado a cabo desde el año 1985, con una periodicidad de dos; de las cuales sólo la del 2000 incluyó la evaluación de la discapacidad en Chile.

El amplio uso que se le da a los resultados de esta encuesta, en la definición y evaluación de la política social de Chile, la convierten en uno de los instrumentos más demandados por los “hacedores de políticas”, como por los investigadores, académicos y tesistas, preocupados del desarrollo social del país.

La información que proporciona esta encuesta, constituye un antecedente básico para focalizar el gasto social y sirve de manera sustantiva al proceso de descentralización de la gestión del Estado. Sus resultados se obtienen a nivel regional y los mismos están referidos a nivel de comunas, para un número significativo de ella.
Dentro de los temas abordados por la encuesta CASEN 2000 están: Salud, Educación, Vivienda, Residentes, Empleo e ingresos del trabajo, a su vez, dentro del módulo de temáticas emergentes se incluyó la Discapacidad.

Definición de Discapacidad según Encuesta Casen 2000

De acuerdo a la encuesta CASEN, en Chile existen 788.509 personas discapacitadas (1). A su vez, y según lo dispuesto en el Censo 2002, habría tan solo 334.377 personas con discapacidad total (2). Dentro del mismo Estado, en consecuencia, existe desacuerdo en cuanto a la cifra de discapacitados que viven en Chile (3). Por otra parte, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta cifra ascendería aproximadamente a 1.500.000 de personas (4). La diferencia entre estas cifras no es de sorprender si se tiene en consideración que existen diversas definiciones de lo que ha de entenderse por “persona con discapacidad”. Dentro de la misma legislación que se encuentra actualmente vigente en Chile, es posible constatar distintas definiciones. Así pues, cabe destacar que la definición utilizada por la encuesta CASEN es la correspondiente a la Ley 19.284, para la plena integración social de personas con discapacidad (5), la cual establece que se entenderá como “persona con discapacidad a toda aquélla que, como consecuencia de una o más deficiencias físicas, psíquicas o sensoriales, congénitas o adquiridas, previsiblemente de carácter permanente y con independencia de la causa que las hubiera originado, vea obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o de integración social.” Se agrega pues, en el mismo artículo “un reglamento señalará la forma de determinar la existencia de deficiencias que constituyen discapacidad, su calificación y cuantificación.”
Cabe destacar, que según el FONADIS (Fondo Nacional de Discapacidad), la encuesta CASEN, al determinar la población con discapacidad, rigiendo su la definición por la Ley 19.284, solo considera las discapacidades que se estiman permanentes, y no así las temporales, cuestión que resultaría contrario a las tendencias internacionales. De esta forma, internacionalmente se ha dejado establecido que encuestas tales como la CASEN no serían el instrumento más apropiado para determinar el número de personas con discapacidad.

Metodología de la Encuesta CASEN para evaluación de Discapacidad

De acuerdo a los objetivos de la encuesta, se determinan los contenidos específicos del cuestionario y su diseño, el tipo de datos que deben recolectarse en la entrevista, su traducción en preguntas, secuencia, coherencia, controles, codificación y duración de la entrevista, que aseguren la calidad de la información de terreno y faciliten su uso a los encuestadores.
El formulario de la Encuesta CASEN está organizado en seis módulos que contienen series de preguntas relativas a una temática específica:


  1. Residentes del Hogar

  2. Vivienda

  3. Educación

  4. Salud

  5. Empleo e ingresos del trabajo

  6. Otros Ingresos


Universo

La encuesta es representativa de la población que habita en hogares particulares del país. Es posible realizar estimaciones a nivel nacional, por zona, regional y comunal. El año 2000, fue posible realizar estimaciones en 286 de un total de 341 comunas.

Diseño Muestral

El tipo de muestreo utilizado es:
- Estratificado: La estratificación utilizada es de tipo geográfico. El país se dividió en estratos, entendiéndose como tal a la conjunción de división político administrativa (comuna o agrupación de comunas) y área geográfica (urbana o rural)
- Por conglomerados: En el área urbana están constituidos por los sectores de empadronamiento censal y en la rural como un conjunto de viviendas próximas.
- Probabilístico: En cada conglomerado se seleccionan sectores censales con probabilidad proporcional al tamaño de éste, medido por el número de viviendas. Las viviendas a encuestar se eligen dentro de cada sector seleccionado.

Tamaño de la muestra

El año 2000, la muestra consideró 61.973 viviendas, 37.280 en la zona urbana y 24.693 en la zona rural. Se encuestaron 65.036 hogares, 38.338 en la zona urbana y 26.698 en la zona rural; esto es, aproximadamente, 240.000 personas.

Discapacidad

La encuesta en sí, en cuanto no está diseñada para evaluar discapacidad propiamente tal, sólo incluye una pregunta desglosable sobre el tema (pregunta 33). Luego, a partir del análisis estadístico multi-variables, se puede obtener mediante correlaciones información sobre la situación socio-económica, salud y otras, de las personas con discapacidad.




Resultados

Esta encuesta tuvo como objetivo aproximar un perfil actualizado de los hombres y de las mujeres con discapacidad, segmentado de acuerdo a ejes temáticos relevantes: pobreza, salud, rasgos del hogar, educación, vivienda, actividad económica, previsión social. La encuesta CASEN aportó resultados que serán analizados en una primera instancia en relación a distribución según región, zona de residencia, nº de discapacidades, tipo de discapacidad, sexo y edad. Finalmente se analizará la discapacidad en relación a los parámetros evaluados por la encuesta CASEN (pobreza, salud, educación, vivienda, etc.)

1.- Antecedentes generales

Según la encuesta CASEN, la discapacidad en Chile está presente en el 5,3% de la población, lo que corresponde aproximadamente a 788.509 personas. Al analizar estos mismos datos a nivel nacional vemos que en la mayor parte de las regiones la discapacidad en términos porcentuales supera al promedio nacional, exceptuando la V región, la RM, la III región, la X región y la II región. Considerando sólo los valores absolutos las personas que presentan algún tipo de discapacidad son mayores las regiones más pobladas (RM, VIII, V) (cuadro nº1).



La discapacidad se presenta mayormente en las zonas rurales. Esto se evidencia en el gráfico nº1 donde la población rural asciende a un 6,6% en comparación con el 5,0% que habita en la zona urbana.



Si observamos el siguiente gráfico (gráfico nº2), podemos evidenciar que al representar a la población discapacitada en relación al número de deficiencias, lo más es la presencia de sólo un tipo de deficiencia.



Por otro lado, las deficiencias que aparecen con una mayor frecuencia son las sensoriales que incluyen las deficiencias visuales y auditivas, sumando un 64,4 %, luego se encuentran las discapacidades de tipo físico y mental, y finalmente las deficiencias en el lenguaje y las psiquiátricas (gráfico nº3).

Si comparamos la distribución según sexo, observamos que un 52,3% de las mujeres y un 47,7% de los hombres refieren tener algún tipo de discapacidad (gráfico nº4). Según el grafico nº5, los distintos tipos de deficiencias tienen un patrón de distribución heterogénea en ambos sexos y si bien los valores porcentuales totales indican una mayor frecuencia en el sexo femenino, al analizar cada tipo de deficiencia vemos que en la mayoría de los casos es más frecuente en hombres, específicamente las deficiencias mental, física, auditiva y de lenguaje. La discapacidad visual es más frecuente en mujeres, con una diferencia cercana a los 24,4 puntos porcentuales con respecto a los varones, al igual que las deficiencias psiquiátricas pero en una menor proporción.



Si analizamos la discapacidad en los distintos grupos etáreos, ésta afecta con mayor frecuencia a aquellas personas con 60 años o más (37,7%), aparentemente relacionado con la concomitancia del envejecimiento, seguido del tramo que comprende entre los 30 y 59 años. El tramo menor afectado es el 0 a 5 años (gráfico nº6).


Al analizar la distribución de los tipos de discapacidad en los diferentes grupos etáreos vemos que en las personas e mayor edad se ve con más frecuencia aquellas deficiencias de tipo sensorial y física, especialmente la auditiva, más que las de tipo mental y psiquiátrica. La deficiencia auditiva se presenta en una cantidad importante a partir de los 30 años, alcanzando cifras del 83,5%. Del mismo modo las deficiencias físicas y visuales tambíen alcanzan cifras importantes a partir de los 60 años (34,8% y 41,7% respectivamente). Las discapacidades mentales y psiquiátricas se encuentran mayoritariamente entre los 19 y 59 años de edad alcanzando una abrumadoras cifras (56,2%), al igual que en el rango etáreo de los 6 a 18 años de edad en el que la deficiencia mental alcanza una importante cifra (28,3%).


2.- Situación de Pobreza e Indigencia

La situación de la población con discapacidad según línea de pobreza es casi idéntica a la que experimenta la población sin discapacidad.



La discapacidad se ve mayoritariamente en las personas catalogadas como no pobres, seguidas de las personas pobres no indigentes. Es la deficiencia del lenguaje la que se presenta con mayor frecuencia en las personas en situación de pobreza, seguida de cerca por la deficiencia de tipo psiquiátrica. En las personas no pobres la discapacidad es en su mayoría de tipo auditiva y física. Otro punto importante a agregar es que la discapacidad visual se presenta en más de una quinta parte dentro de la situación de pobreza (gráfico nº6).


El Gráfico Nº 13 permite comparar la situación de ingresos entre la población con y sin discapacidad. Al respecto, el 52,3% de las personas con discapacidad pertenece a los dos primeros quintiles de ingreso, situación que ocurre con el 45,7% de las personas sin discapacidad. Por otra parte, sólo el 26,3% de las personas con discapacidad pertenece a los dos quintiles más altos de ingreso mientras que entre las personas sin discapacidad, está en la misma situación el 34,1% de las mismas. Es decir, desde la variable ingreso autónomo per cápita del hogar, las personas con discapacidad resultan relativamente más pobres que las personas sin discapacidad. Asimismo, al analizar cómo se distribuyen los distintos grupos etáreos de las personas discapacitadas en relación a los niveles de ingreso, la mayoría de las personas que se encuentran en el quintil más alto de ingreso se encuentran en el rango etáreo de los 60 años o más, seguido del tramo comprendido entre los 30 y los 59 años. Por el contrario, en el quintil de ingreso más bajo se encuentra principalmente las personas con discapacidad que se encuentran entre los 30 y 59 años de edad (gráfico nº13).




3.- Características del hogar

Al comparar el estado civil de las personas con discapacidad de 12 años o más (gráfico nº 14), podemos ver que en la mayoría de los casos refieren ser casados con un porcentaje de un 39, 6%. Los solteros alcanzan un porcentaje de un 31,6%, seguido de las personas con viudez con un 16, 2%.

Hay que agregar que en los solteros predomina la discapacidad de tipo mental y psiquiátrica (82,6% y 55,0% respectivamente), en los casados las deficiencias de tipo sensitivo (visual 43,1% y auditiva 46,0%) y física, y la deficiencia auditiva que es relativamente importante en la viudez.

Además se evidenció que el núcleo familiar de las personas con algún tipo de discapacidad está integrado en su mayoría por 3 a 4 personas, siendo poco frecuente que la persona viva sola (gráficos no incluidos).

4.- Educación

Según lo informa el Gráfico Nº 17, el 87,6% de las personas con discapacidad entre los 6 y 18 años de edad asiste a algún establecimiento educacional. Sin discapacidad esta cifra asciende a un 93,4% en el mismo tramo de edad, presentando una diferencia de 5,8 puntos porcentuales. Hoy el gobierno se ha planteado una meta de cobertura del 100% en materia educacional.



Una comparación entre las personas con y sin discapacidad en relación al promedio de años de estudio que registran respectivamente ambas poblaciones (Gráfico Nº 18) establece que las personas con discapacidad poseen un promedio de 3,6 años de estudio menor que la población sin discapacidad.


5.- Salud

En el ítem Salud destaca la información acerca de las instituciones donde las personas con discapacidad atienden sus necesidades de salud.

El Gráfico Nº 20 muestra que el las personas con discapacidad recurren en mayor porcentaje al Sistema Público y sólo un 7,1% lo hace en ISAPRES, contrastando con la población sin discapacidad, que se atiende en el Sistema de ISAPRES en una proporción de casi tres veces más que la población con discapacidad.

En el gráfico Nº 22 se establece que un poco más de un cuarto de las personas con discapacidad sufrió enfermedad o accidente, en los 30 días anteriores a la aplicación de la encuesta, versus el 12.1% de las personas sin discapacidad. Esto demuestra la relativa mayor vulnerabilidad de las personas con discapacidad en comparación con las personas sin discapacidad frente a la enfermedad o accidentes.


6.- Vivienda

Las personas con discapacidad superan en 9 puntos por ciento a los sin discapacidad en la situación de sus viviendas (“propia pagada” o “propia pagándose”). Esto se observa en el Cuadro N° 11.


7.- Actividad Económica

En cuanto a la inserción laboral, las personas con discapacidad ocupadas continúan siendo menos de la mitad que la población ocupada sin discapacidad: 25,1% y 51,6% respectivamente (Gráfico Nº 24). Así también, las personas con discapacidad continúan siendo un colectivo mayoritariamente inactivo: el 71,1% de la población con discapacidad posee esta condición.

El cuadro N° 16 muestra la dispersión por sexo en relación a la actividad. Vemos que, tanto los hombres, como las mujeres con discapacidad tienen más altos porcentajes de Inactividad que la población sin discapacidad.



Al analizar la inserción laboral por tipo de discapacidad (cuadro Nº 17) se observa que, al interior de cada una de ellas, las que presentan mayores dificultades para lograr su inserción laboral son las personas con discapacidad mental, seguido de discapacidad física y para hablar. En tanto, las personas con discapacidad para oír, son las que presentan una mayor proporción de inserción laboral.


Desde el punto de vista del ingreso por quintil (gráfico Nº 25), la población con discapacidad ocupada que se ubica en los dos quintiles más bajos de ingreso alcanza casi al 40% (39,9%) de la misma, mientras que la población ocupada sin discapacidad en esa misma condición representa sólo el 33,8%. En el quintil más alto de ingresos, la población con discapacidad ocupada es superada por la sin discapacidad en casi 6 puntos por ciento.


Desde el punto de vista de la pobreza (gráfico Nº 26), las personas con discapacidad ocupadas en situación de pobreza (15,3%) supera al porcentaje de población sin discapacidad en las mismas condiciones.


Los porcentajes contenidos en el gráfico Nº 27 ilustran el interés que presentan las personas con y sin discapacidad para buscar trabajo, ya que en ambos grupos más del 90% se declaraba en esa situación.


El tamaño de las empresas que dan ocupación a las poblaciones con y sin discapacidad es comparado en el cuadro Nº 20. A este respecto, ambos colectivos muestran un patrón semejante:
a) las empresas que dan mayor número de puestos de trabajo son las empresas más pequeñas.
b) aquellas empresas compuestas por menos de 50 personas emplean al 72,1% de las personas con discapacidad ocupadas y al 63,5% de las personas sin discapacidad en la misma situación.

En términos de la calidad del empleo, las personas con discapacidad ocupadas tienden a insertarse en trabajos de carácter menos permanentes con más frecuencia que la personas ocupada sin discapacidad (gráfico Nº 29). Asimismo, es más frecuente entre las personas con discapacidad ocupadas el tipo de trabajo por tarea o servicio.



Existe una realidad bastante preocupante respecto a la situación previsional que presentan las personas con discapacidad asalariada: el 51,1% de ellas no cotiza o no está afiliado a ningún sistema de previsión social (cuadro Nº 22). Este es un aspecto importantísimo para las políticas públicas. Al respecto, el porcentaje que está en estas condiciones entre la población sin discapacidad asalariada es más bajo, sin dejar de ser significativo: 36,8%. Por otra parte, dentro de las personas asalariadas de ambos colectivos que cotizan, éstos preferentemente se encuentran afiliados al sistema de AFP.



Conclusiones de los resultados

Como referencias generales, las personas con discapacidad:


  • Representan el 5,3% de la población total, lo que en números absolutos equivale a 788.509 personas.




  • En un alto porcentaje (85,2%), la discapacidad que manifiestan es provocada por una sola deficiencia.




  • En orden decreciente, la prevalencia de las discapacidades que presentan se ordenan del modo siguiente: sensorial (64,6%), física (16,5%), mental (9,0%), siquiátrica (4,1%).




  • Por grupo etáreo, las personas de 60 años y más muestran el más alto porcentaje de discapacidad (37,5%), no obstante, el tramo etáreo comprendido entre los 30 y los 59 años de edad también exhibe un porcentaje de discapacidad alto: 34,9%.




  • La discapacidad de tipo mental, en tanto, afecta mayoritariamente al grupo etáreo comprendido entre los 19 y los 59 años de edad: 56,2%. Tampoco es bajo, sin embargo, el porcentaje de este tipo de discapacidad en el tramo comprendido entre los 6 y los 18 años de edad, el que alcanza al 28,8%.




  • Más de un tercio de las personas con discapacidad (33,7%) participa en algún tipo de organización social.


En relación a la situación de pobreza, las personas con discapacidad:


  • Son pobres indigentes en un 5,7% y pobres no indigentes en un 14,5% Por tipo de discapacidad, aquel que concentra un mayor número de personas pobres es la discapacidad para hablar (29,0%) seguida por la discapacidad siquiátrica (22,7%).




  • El 52,3% de las personas con discapacidad se concentran en los dos quintiles más bajos de ingresos, situación que ocurre con el 45,7% de las personas sin discapacidad.




  • Un 37.1% de las personas con discapacidad que componen el quintil más bajo de ingresos corresponde al tramo etáreo comprendido entre los 30 y los 59 años de edad. Un alto porcentaje del mismo pertenece al tramo etáreo comprendido entre los 6 y los 18 años de edad: 22.2 %.


En relación a las características del hogar, las personas con discapacidad:


  • En su mayoría se declaran casados: 39,6%. Los solteros, a su vez, representan al 31,6% de las personas con discapacidad. La otra condición importante dentro de este universo es la de viudez que corresponde al 16,2 % de la población con discapacidad.




  • En relación al tamaño del hogar de las personas con discapacidad, la situación más frecuente es que éste se encuentre integrado por 3 a 4 personas (39,5%) o por 5 y más personas (38,4 %). La persona con discapacidad que vive sola es relativamente poco frecuente: 6,1 % de los hogares.


Los datos más relevantes relativos a la dimensión de la educación de las personas con discapacidad pueden sintetizarse de la manera siguiente:


  • Se encuentra asistiendo al sistema formal de educación el 87,6% de las personas con discapacidad. Esta misma información para las personas sin discapacidad es del 93,4%.




  • La población con discapacidad posee un promedio de 6,4 años de estudio. Este dato asciende a 10 años de estudio promedio en el caso de la población sin discapacidad.




  • Por último, en esta dimensión, el 4,0% de la población con discapacidad es analfabeta. Para la población sin discapacidad esta cifra asciende al 3,2%


En lo que respecta a salud, la población con discapacidad manifiesta los siguientes rasgos:


  • El 81,2 % de las personas con discapacidad recurre al Sistema Público para la atención de sus necesidades de salud. La población sin discapacidad, por otra parte, recurre al mismo sistema de atención de salud, pero en una proporción menor:




  • La población sin discapacidad hace uso del control preventivo más del doble de veces que las personas con discapacidad: 72,2% y 31,0% respectivamente.




  • Un poco más de un cuarto de las personas con discapacidad sufrió enfermedad o accidente, en los 30 días anteriores a la aplicación de la encuesta, mientras que en esa misma situación sólo se encuentra el 12.1% de las personas sin discapacidad.


En relación a la vivienda, el 79,4% de las personas con discapacidad habita en una casa que es propia pagada o que está pagando.
Mirada la situación de las personas con discapacidad en función de su actividad económica, vale la pena resaltar los siguientes hechos:


  • Las personas con discapacidad ocupadas continúan siendo menos de la mitad que la población ocupada sin discapacidad: 25,1% y 51,6% respectivamente.




  • El 71,1% de la población con discapacidad posee la condición de inactiva.




  • La proporción de personas ocupadas es mayor entre los hombres que entre las mujeres con discapacidad: 35,5% y 16,3% respectivamente.




  • Las mujeres inactivas con discapacidad, por otra parte, son 21,7 puntos porcentuales más numerosas que las mujeres inactivas sin discapacidad.




  • Asimismo, los hombres inactivos con discapacidad son 34,8 puntos porcentuales más numerosos que los hombres inactivos sin discapacidad.




  • Por tipo de discapacidad se observa que, al interior de cada una de ellas, las que presentan mayores dificultades para lograr su inserción laboral son las personas con discapacidad mental, ya que sólo un 8.2% de ellas se declaran ocupadas. En tanto, las personas con discapacidad para oír, son las que presentan una mayor proporción de inserción laboral (29.7%).




  • Desde el punto de vista del ingreso, la población con discapacidad ocupada que se ubica en los dos quintiles más bajos de ingreso alcanza casi al 40% (39,9%) de la misma, mientras que la población ocupada sin discapacidad en esa misma condición representa sólo el 33,8% . En el quintil más alto de ingresos, la población con discapacidad ocupada alcanza al 16,8% y la sin discapacidad al 22,2%.




  • La población con discapacidad ocupada correspondiente a la categoría trabajadores no calificados es 11,9 puntos porcentuales más numerosa que entre la población ocupada sin discapacidad.




  • Los trabajadores con discapacidad que se desenvuelven en tareas agrícolas es 5,3 puntos porcentuales más numerosa que los trabajadores sin discapacidad en labores equivalentes. Tabla no mostrada.




  • Dentro de la población con discapacidad ocupada de 15 años y más, la rama de actividad que proporciona más trabajo es la agricultura (20,1%), a diferencia de la población sin discapacidad ocupada, dentro de la cual, la rama de actividad más numerosa es la del comercio y restoranes/hoteles (18,8%). Tabla no mostrada.




  • Las empresas compuestas por menos de 50 personas emplean al 72,1% de las personas con discapacidad ocupadas y al 63,5% de las personas sin discapacidad en la misma situación.




  • Las categorías ocupacionales que concentran el mayor número de personas con discapacidad son: a) empleado u obrero: 54,3% y el b) trabajador por cuenta propia: 31,4%.




  • El 70,5% del empleo principal entre las personas con discapacidad ocupada es de carácter permanente mientras que entre las personas ocupadas sin discapacidad este tipo de empleo alcanza al 77,0.




  • Entre las personas con discapacidad asalariadas el 66,9% de los trabajos se rige por contrato; entre las personas sin discapacidad, en cambio, este rango es mayor: 75,5%.




  • El 51,1% de las personas con discapacidad asalariadas no cotiza o no está afiliada a ningún sistema de previsión social.



Bibliografía


  • (1) Informe CASEN 2000

  • “Derechos humanos de las personas con Discapacidad”

  • Resultados de la VII Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional

(CASEN 2000)

  • Documento No 13, Situación de las personas con discapacidad

en Chile 2000; Santiago de Chile; p. 4.

  • (2) Censo 2002; http://www.ine.cl/cd2002/index.php

  • (3) Rodrigo, Gracia: ”Encuesta revelará cifra exacta de discapacitados en Chile”;

14 de junio de 2004;

  • La Tercera; en http://www.ciudadaccesible.cl/index.php?module=pagemaster&PAGE_user_op=view_page&PAGE_id=23&MMN_position=41:20

  • (4) http://www.fonadis.cl/index.php?seccion=15&articulo=908#centro

  • (5) Ley 19.284 establece normas para la plena integración social de las personas

con discapacidad; publicada el 14 de enero de 1994.

Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIDDM – 2)
La familia de clasificaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona una herramienta útil para describir y comparar la salud de la población en un contexto internacional.
En las clasificaciones internacionales de la OMS, los estados de salud (enfermedades, trastornos, lesiones, etc.) se clasifican principalmente en la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades, Décima Revisión), la cual aporta un marco etiológico. El funcionamiento y la discapacidad asociados con las condiciones de salud se clasifican en la CIDDM-2. Por lo tanto, la CIE-10 y la CIDDM-2 son complementarias. La CIE-10 proporciona un “diagnóstico” de enfermedades, trastornos u otras condiciones de salud y esta información se ve enriquecida por la que aporta la CIDDM-2 sobre el funcionamiento. La información sobre el diagnóstico unida a la del funcionamiento, nos proporciona una visión más amplia y significativa del estado de salud de las personas, lo cual podría facilitar la toma de decisiones.
La Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), que fue inicialmente publicada por la OMS con carácter experimental en 1980, ha pasado de ser una clasificación de consecuencias de enfermedades a una clasificación de componentes de salud, que es la actual Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIDDM – 2). Los componentes de salud identifican lo que constituye la salud, mientras que las consecuencias se centran en el impacto resultante de las enfermedades y otras condiciones de salud.

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIDDM-2) tiene aplicación en varios aspectos de la salud y proporciona el lenguaje para codificar una amplia gama de información sobre la salud (por ejemplo, diagnóstico, funcionamiento y discapacidad).

La CIDDM-2 clasifica sistemáticamente los estados funcionales asociados con estados de salud (por ejemplo, enfermedades, trastornos, lesiones, traumas o cualquier otro estado de salud). Utiliza un lenguaje estandarizado y único que posibilita la comunicación en todo el mundo sobre la salud y la atención sanitaria entre diferentes disciplinas y ciencias.

El objetivo principal de la CIDDM-2 es proporcionar un marco y un lenguaje unificado y estandarizado que sirva como referencia para describir el funcionamiento humano y la discapacidad como elementos importantes de la salud. Define los componentes de la salud y algunos componentes relacionados con la salud (como educación, trabajo, etc.)

Aunque la CIDDM-2 es inherentemente una clasificación relacionada con la salud, también es utilizada por otros sectores. Por todo ello, ha sido aceptada como una de las clasificaciones de modelo social de las Naciones Unidas e incorpora las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad. Como tal, la CIDDM-2 nos aporta un instrumento apropiado para la implantación de los mandatos internacionales sobre los derechos humanos, así como de legislaciones nacionales.

La CIDDM-2 ofrece un marco de referencia conceptual para la información, que es aplicable a la atención médica personal. También es relevante para el estudio de los sistemas de atención de la salud, tanto para la formulación como la evaluación de políticas.

Objetivos de la CIDDM-2
La CIDDM-2 es una clasificación diseñada con múltiples propósitos para servir a varias disciplinas y diferentes sectores. Los principales objetivos de la clasificación pueden resumirse de la siguiente manera:


  1. Proporcionar una base científica para entender y estudiar los estados funcionales asociados con los estados de salud;




  1. Establecer un lenguaje común para describir los estados funcionales asociados con estados de salud, con el fin de mejorar la comunicación entre los profesionales de la salud, o en otros sectores, incluyendo personas con discapacidad;




  1. Permitir la comparación de datos entre países, entre disciplinas relacionadas con la atención médica, entre los servicios, y en diferentes momentos a lo largo del tiempo;




  1. Proporcionar un esquema de codificación sistematizado para ser aplicado en los sistemas de información de la salud.



Estos objetivos están interrelacionados, ya que la necesidad y el uso de la CIDDM-2 requiere la construcción de un sistema que sea apropiado y útil para ser aplicado en distintos usos, en política sanitaria, como garantía de calidad, y para la evaluación de resultados en diferentes culturas.
La CIDDM-2, también es utilizada por otros sectores como los seguros, la seguridad social, el sistema laboral, la educación, la economía, la política social, el desarrollo legislativo y las modificaciones ambientales. Ha sido aceptada como una de las clasificaciones sociales de las Naciones Unidas e incorpora las Normas Uniformes para la Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad.
La CIDDM-2 es aplicada por un amplio espectro de usuarios, por ejemplo, seguridad social, evaluación de la atención médica y en estudios de población en el ámbito local, nacional e internacional. Ofrece un marco de referencia conceptual para la información que es aplicable a la atención médica personal, incluyendo la prevención, la promoción de la salud y la mejora de la participación, eliminando o mitigando los obstáculos sociales y promoviendo el desarrollo de soportes sociales y elementos facilitadores. También es relevante para el estudio de los sistemas de atención de la salud, tanto para la formulación como para la evaluación de políticas.
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