1. Menciona con tus propias palabras que es una teoría y que entiendes por teoría económica






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título1. Menciona con tus propias palabras que es una teoría y que entiendes por teoría económica
fecha de publicación14.08.2015
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Universidad Abierta y a Distancia de México

Contexto socioeconómico de México

Preguntas de autorreflección


Nombre: Juan Armando Aguilar de Lira
Matrícula: ES1421009315
1.- Menciona con tus propias palabras que es una teoría y que entiendes por teoría económica

Una teoría es un fundamento científico o ideológico en el cual se rigen los experimentos y comportamientos del ser humano.

 

Una teoría económica es el método con el cual se rigen las formas y caminos con los que se ha de llevar la administración de la riqueza de un estado o nación, así como los métodos para adquirir dichas riquezas.

 

 2.- Menciona en que consistió la crisis económica del 1982 en México y ¿quienes fueron considerados los principales funcionarios Tecnócratas?

 

En 1982, el Presidente López Portillo tratando de resolver en parte el problema o varios de los problemas que enuncias en renglones anteriores en su último informe de gobierno anuncia la Estatización de la Banca, establece el control de cambios, cambia la política de intereses (incluyendo el de tipo de interés que se otorgaba a las cuentas de ahorros) y establecen una serie de reglas en materia del Sistema Financiero, partiendo de la base de que buscaba un mejor acceso a los servicios de banca, una mayor distribución de los recursos financieros que permitiera y despegue de la actividad comercial e industrial de México; sin embargo, la realidad fue que no funcionó como se esperaba y la crisis en este campo se aumentó y le dio al traste con las buenas intenciones que se tuvieron al decretar la estatización bancaria.

 

3.- Realiza una ruta histórica desde el periodo revolucionario hasta el sexenio de Felipe Calderón planteando las principales crisis económicas en México.

 

 

La frontera entre la década de los años 70 y la de los 80 vio transitar al país hacia nuevas concepciones sobre la rectoría del Estado. Desde la Revolución mexicana, el nuevo Estado mexicano y, por ende su partido surgido en 1929 (PNR y luego transformado en PRM y PRI) habían sido la clave no solo del sistema político unipartidista sino de las políticas de desarrollo que se habían implantado desde entonces y que se modificaron a partir de 1982.

La crisis actual en México es el reflejo de estos cambios históricos que no pueden ser advertidos en su claridad en los actuales momentos pero que sin lugar a dudas están marcando las características del cambio en el México contemporáneo. Muchos países han sido autoritarios, con partidos únicos, y han tenido éxito en el desarrollo económico. Tenemos el ejemplo actual de lo que ha sido llamado el sistema autoritario industrializador del Este de Asia. Países que están lejos del paradigma democrático y que sin embargo han podido obtener la confianza de sus gobernados para poner en practica sus políticas de industrialización rápida.

En México, el sistema autoritario prevaleciente desde 1929 que tenía como fundamento a la actividad estatal creó condiciones para la industrialización del país. Este vivió prácticamente una era de crecimiento sin igual en su historia moderna hasta fines de la década de los años sesenta. El problema se dio cuando este sistema político autoritario fijó metas de transformación económica que en realidad reforzaban las viejas estructuras económicas sin generar verdaderos sectores modernos que pudieran arrastrar a la economía hacia nuevas fases de desarrollo y crecimiento económico. En el caso de México tenemos pues la constitución histórica de un sistema autoritario que funcionó en términos de eficiencia económica entre 1929 y 1970, pero que fue disfuncional a partir de las nuevas necesidades generadas por los cambios de la economía mundial y los retos que ello implicaba para la economía mexicana.

En la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), pero especialmente en la de Luis Echeverría (1970-1976) el papel rector del Estado Mexicano se enlaza directamente al fortalecimiento de su papel económico. El desarrollo, se decía, no podía ser abandonado a la acción espontanea de las fuerzas privadas de la producción, sino que el Estado debía ser su principal impulsor, y la única entidad capaz de armonizar los diferentes intereses de la comunidad. Es interesante subrayar el hecho de que se pensaba que el desarrollo de México debía sustentarse fundamentalmente en recursos propios. Los créditos externos sólo desempeñarían un papel complementario en relación con la formación nacional de capital.

La presidencia de Echeverría estuvo encaminada a rescatar y fortalecer la base de apoyo del Estado, después de la represión estudiantil del sexenio anterior. Se inicia de hecho no solo una intervención más abierta y directa del Estado, sino un intento de reorientación del modelo de desarrollo hacia el exterior. Se proyectó modernizar la industria, aumentar la productividad y lograr la competitividad internacional incorporando tecnología moderna. En especial nos interesa anotar el hecho de que se reconoce que un plan modernizador con el Estado como guía requería nuevos preceptos; plasmarse en un nuevo discurso desarrollista en el que el antídoto contra la crisis consistía en el crecimiento del propio Estado. Se trataba de reordenar al régimen mixto constitucional, refuncionalizando el papel económico rector del Estado a través de la inversión pública como la fuerza clave para dirigir el crecimiento.

En la cruzada echeverrista la nueva fuerza del Estado debería encaminarse a combatir décadas de crecimiento que habían postergado las demandas populares. Combatir la falsa ideología basada en los puros indicadores económicos y no en los sociales. Echeverría es en este sentido, el moderno burócrata, que intenta poner al día el papel del Estado dentro de los cambios mundiales y en lo referente a la necesidad de adecuarlo a las nuevas condiciones sociales. Se trata de reintegrar al México real dentro de los marcos de lo que debe ser un Estado moderno que fomente el desarrollo social. En esta presidencia toma forma lo que podría denominarse un neopopulismo, es decir, un fortalecimiento del Estado para iniciar una nueva etapa de desarrollo cuyos objetivos serían atenuar las diferencias sociales crecientes en el país, heredadas del crecirniento anterior.

Con el ascenso a la presidencia de López Portillo en 1976, este neopopulismo retoma vigor a través de la inesperada riqueza petrolera. Para el presidente López Portillo, el petróleo estaba unido a ese gran destino por realizar. Sería el gran talismán que haría factible la nueva riqueza nacional. El petróleo se convertiría así en la punta de lanza del desarrollo, por conducto de la autodeterminación financiera que la exportación de hidrocarburos otorgaría a México. Durante este sexenio, se realizaron grandes inversiones en lo que se consideró eran las actividades estratégicas más dinámicas y productivas como el mismo petróleo, el acero, la química, la petroquímica, los fertilizantes y la electricidad. El desarrollo de estas ramas sería la base de este despegue modernizador.

El petróleo resolvería, pues, lo que desde Díaz Ordaz pesaba cada vez más en la economía mexicana, es decir, la falta de capital nacional con el que se podrían hacer las inversiones que requería y demandaba el otro México que despuntaba con su demografía ascendente, su industrialización trunca, la falta de oportunidades en el campo, etc. Por eso, para López Portillo, la riqueza petrolera y su idonea administración resolverían el nudo histórico del desarrollo mexicano. Habría excedentes sostenidos desde 1982 con lo cual se podrían mantener altas tasas de crecimiento y practicamente resolver el problema del desempleo. Lo que es importante en este esquema sería el abrumador papel del Estado como planeador, ejecutor y principal orientador de la política económica. Se decía que para el año 2000 México sería otro país.

Sin embargo hubo crisis mundial de petróleo, lo que puso de manifiesto la falsa lectura internacional que había hecho el gobierno mexicano sobre el mercado petrolero. Así el plan de los jugosos excedentes provenientes de las ventas masivas de petróleo, se vino abajo, prácticamente en el inicio del vuelo. Ésa fue la verdadera desgracia del proyecto neopopulista. Es decir, un gigantesco proyecto que intentaba producir una nueva etapa de creamiento económico y mantenimiento del poder central del Estado que se agrietó en cuanto se confrontó con la realidad de los cambios mundiales. En lo interno provocó grandes conmociones, tal vez las dos más importantes fueron la nacionalización bancaria en septiembre de 1982 y el inicio de una rectificación sobre la política económica del Esitado mexicano adoptada en los últimos sexenios, que encontró eco en los políticos de nuevo corte, menos proclives al discurso revoluaionario, críticos del Estado dispendioso y populista, y cuyo origen provenía de la fuerza que ya tenían las estructuras financieras en el devenir político y económico del país.

Esta nueva élite de políticos que pasarían a tomar el control del Estado, provenían de las esferas económico-financieras del gobierno que habían tomado importancia precisamente por el crecimiento del sector financiero mexicano como producto del endeudamiento y la llegada de excedentes petroleros al país. Este nuevo grupo, cuyo primer presidente fue Miguel de la Madrid, y que continuaría con Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, en realidad vino a sustituir gradualmente a los viejos políticos encumbrados por su influencía en las estructuras políticas del Estado y el partido. Estos cambios de dirigentes del Estado, en realidad serían desde 1982 la principal fuente de la inestabilidad política del país. Este nuevo grupo sin embargo, heredaría el gran aparato estatal, cuyas ramificaciones sobre todo de orden político, no eran fácilmente deslindables de la operación de todo el sistema. Por otro lado, de las ilusiones de la gran conversión industrial quedaron las deudas que había que solventar, aun antes de que empezaran a llegar los excedentes por exportaciones del petróleo.

Con el gobiemo de Miguel de la Madrid (1982-1988), casi todo cambió. Frente al juego metafórico y el idealismo, se opusieron la frialdad del cálculo y una retórica mesurada y pragmática; en él se abandonaron los grandes proyectos económicos neopopulistas del pasado inmediato. El gran objetivo consistiría desde entonces en la reestructuración del Estado y sus dimensiones. Se decía que si bien no se podía abdicar de lo que el gobierno poseía, resultaba irracional pretender que el Estado abarcara más actividades indefinidamente. Se postuló restablecer el equilibrio de la economía mixta. Se empezó a hablar de la necesidad de reemplazar al Estado obeso e incapaz por uno fuerte y eficiente, en clara alusión a los sexenios de estrategia económica teniendo como soporte y centro de acción al crecimiento de la actividad económica del Estado.

El sexenio de Salinas de Gortari (1988-1994), no solo significó un fortalecimiento de las políticas de achicamiento del Estado mexicano, sino que se profundizaron las políticas de privatización de las empresas paraestatales, la apertura económica y comercial, así como la integración regional a través del Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá. Lo interesante de este período fue el hecho de que en realidad no entró en acción un nuevo liberalismo económico, sino que el intervencionismo presidencial fue mayor en la asignación de los recursos, en los procedirnientos de las privatizaciones, etc. En realidad, el desmantelamiento del Estado populista no significó una pérdida del poder presidencial; por el contrario este fue fortalecido, internamente por las fuerzas del viejo priísmo que se aliaron a este proyecto frente a la amenaza de la corriente democratizadora enarbolada por Cárdenas y Muñoz Ledo, que atentaban contra las bases del viejo poder; externamente, por el apoyo decidido de los Estados Unidos que vieron en Salinas de Gortari un paradigma para los proyectos de desregulación en todo el mundo.

Así, desde la presidencia de Miguel de la Madrid, ya no el Estado sino el empresariado nacional sería el encargado de reactivar y llevar a cabo el nuevo impulso económico del país. Especialmente con la profundización del programa de privatizaciones y la venta de los bancos al sector privado, se dieron cambios también importantes en este sector. No solo los antiguos grupos empresariales salieron beneficiados por el proceso de privatizaciones de las empresas paraestatales, acentuado en la presidencia de Salinas de Gortari, sino también emergió un nuevo grupo de empresarios que cobijados por la reorientación económica del gobierno consolidó su posición en la década de los 80 y mediados de los 90. En el primer caso se puede citar la meteórica expansión del grupo Carso que adquiriría Telefonos de México o de empresarios que sin grandes antecedentes previos surgieron durante la presidencia de Salinas de Gortari, como compradores de bancos o empresas estatales, lo que probablemente revelaba un nuevo vínculo del poder político y el económico en México. La apertura radical al exterior también ha sido un factor que atrajo las simpatías y el apoyo al nuevo grupo de dirigentes mexicanos por parte del gran capital transnacional y globalizador. Además fue una premisa para consolidar el proyecto de integracion-económica con los Estados Unidos a través del Acuerdo de Libre Comercio. Desde el punto de vista macroeconómico, este proyecto neoliberal fIjó como metas la reducción del gasto público, el combate a la inflación, la estabilidad financiera y el fortalecimiento del ahorro interno.

Todos estos cambios en el papel del Estado alteraron profundamente las relaciones tradicionales e historicas de las fuerzas económicas que habían sido responsables del desarrollo nacional. El sexenio de De la Madrid tuvo un balance económico negativo. La economía sufrió varios retrocesos en especial durante 1982,1983 y 1986. Con Salinas de Gortari la economía se recuperó durante los tres primeros años de su gestión, luego inició un descenso en el año de 1993, para volver a crecer en 1994. El presidente Zedillo prácticamente llegó a cosechar una crisis gestada en sexenios anteriores, que su nuevo equipo avivó con los famosos errores de diciembre de 1994, en la que el peso mexicano se hizo pedazos (una devaluación pre-anunciada que hizo salir del país enormes cantidades de capitales). La caida del PIB en 1995 fue cercana a menos 7%. El combate a la inflación tuvo sus altibajos también. Apartir de la mitad del sexenio de De la Madrid, en el que la inflación alcanzó su más alto indice cercano al 160%, tuvo una tendencia hacia la baja alcanzando 1994 la tasa más baja cercana a un sólo dígito.

Sin embargo, el esfuerzo macroeconómico del nuevo proyecto en realidad no resolvió los grandes problemas nacionales. La tasa de desempleo, aunque aumentó en el año de 1995 por la crisis, se pudo conservar en los márgenes del promedio de 6.5% que ha tenido en los últimos años. Sin embargo, ello no da cuenta de uno de los procesos de transformación de la economía mexicana, es decir, la evolución del sector informal que en 1996 ocupa a más del 20% de los trabajadores del país, provocado por la desaparición de miles de pequeñas y medianas empresas. La pobreza extrema también aumentó. Entre 1984 y 1989 pasó de 11 millones a cerca de 15 millones. Entre 1989 y 1992 esta disminuyó gracias a las políticas de solidaridad aplicadas por Salinas de Gortari a 13.5 millones, pero luego volvió a aumentar a cerca de 16 millones en 1995. 

Otro de los grandes intentos de transformación estructural de la economía mexicana consistió en abandonar el mercado interno como el factor principal del arrastre de la economía y sustituirlo por el mercado internacional. Es decir, México se reorientaría hacia un modelo de industrialización basado en el empuje de sus exportaciones. Este intento de cambio se gestaría también desde el principio del gobierno de De la Madrid y continúa hasta la presidencia de Zedillo. El Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte sería el catalizador de las exportaciones mexicanas.

El cambio del modelo de sustitución de importaciones por el exportador ha tenido cierto éxito. El porcentaje que tenía el petróleo en las exportaciones ha disminuido de un 70% a un 10%. Las manufacturas son ahora los bienes más importantes. El volumen también se ha expandido. En 1996 el valor total de las exportaciones se calcula en 100 mil millones de dólares, lo que nos convierte en uno de los países de mayores exportaciones mundiales. 

 

4.- Menciona por lo menos 3 indicadores sociales y económicos que se consideran para hacer estimados estadísticos del país.

 

Pobreza

Crecimiento de la población 

Desigualdad 

Acceso a tecnología

Derecho a salud pública

Salario mínimo

 

 

 

 5.- Define ¿que es el salario mínimo?, ¿que divisiones tiene en el país? y ¿cuál rige la zona geográfica en la que vives?

 

El salario mínimo es el mínimo valor monetario obtenido por algún trabajo realizado.

 

El país esta dividido en clases o zonas geográficas que son Ay B. Para la zona A se cuenta con un salario de $69.27 y para la zona B $63.77 pesos diarios.

 

Yo vivo en Aguascalientes y estamos ubicados en la zona B con un ingreso diario de $63.77 pesos.

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