Resumen el trabajo apunta a descalificar los conceptos de absorción de los costos de la llamada “carga fabril”






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fecha de publicación02.06.2015
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VIII CONGRESO INTERNACIONAL DE COSTOS
REFLEXIONES SOBRE LA LLAMADA “ABSORCIÓN DE COSTOS FIJOS”
Amaro Yardin


Punta del Este - Uruguay

Noviembre de 2003
REFLEXIONES SOBRE LA LLAMADA “ABSORCIÓN DE COSTOS FIJOS”
Autor: Amaro Yardin

Av. del Huerto 1389 – 17 – 2

2000 Rosario (Argentina)

54-341-421-9776

yardin@fce.unl.edu.ar

yardin@puntadivisadero.com.ar
Palabras clave: Costos fijos – Absorción – Costeo completo – Costeo variable.
Requerimientos: PC y cañón.

REFLEXIONES SOBRE LA LLAMADA “ABSORCIÓN DE COSTOS FIJOS”

RESUMEN




El trabajo apunta a descalificar los conceptos de absorción de los costos de la llamada “carga fabril”.
Sostiene que dichos costos deben ser analizados, distinguiéndolos en función de su comportamiento frente a cambios en el nivel de actividad.
Los costos variables son parte del costo de la actividad, por lo que ésta no los “absorbe”, sino que forman parte de su costo.
Los costos fijos, por definición, se encuentran desvinculados del nivel de actividad, y la finalidad de ésta no es absorberlos, sino generar “contribuciones marginales” tendientes a cubrirlos.
Valiéndose de un ejemplo ofrecido por un conocido autor especialista en Costos, pretende demostrar la falacia de las llamadas “absorciones de costos fijos”, así como dar a conocer la inexcusable confusión a que da lugar su aplicación.
Por otra parte, critica severamente al empleo del procedimiento de “variabilizar” los costos fijos, por medio de la incorporación al costo de la materia prima, de los gastos de manipuleo de materiales, lo que conlleva a suministrar informaciones gerenciales incorrectas.
Finaliza proponiendo a los docentes de la especialidad, a abandonar la enseñanza de criterios manifiestamente alejados de una cabal interpretación de los hechos económicos.

REFLEXIONES SOBRE LA LLAMADA “ABSORCIÓN DE COSTOS FIJOS”
Dr. Amaro Yardin

Universidad Nacional del Litoral


  1. Introducción.


Desde hace casi cuarenta años venimos propugnando el abandono del modelo de costeo completo como herramienta útil para la toma de decisiones. En numerosos encuentros académicos y profesionales hemos sostenido que la figura del “costo fijo unitario” es una creación cuya única finalidad es poder calcular un cierto costo unitario total con el objeto de valuar la existencia de productos terminados o en proceso al fin de un ejercicio económico, para cumplir con las normas contables.
También expusimos nuestro disenso en lo atinente a la aplicación del conocido principio contable denominado “valuación al costo”, 1 como criterio a emplear para la adopción de las decisiones empresariales.
En otras palabras, el criterio de “valuación al costo” necesita del concepto “costo fijo unitario”, y ambos elementos encuentran su ámbito de aplicación exclusivamente en el diseño de los Estados Contables destinados a suministrar información a terceros, ajenos a la conducción de la empresa.
La traslación de conceptos y criterios de este tipo al ámbito de la información gerencial configura un serio error que conlleva a la adopción de decisiones manifiestamente desacertadas.2
El criterio de costeo completo puede no ser objetado si se adhiere al principio de “valuación al costo”, pero éste no es compatible con los informes gerenciales que debe suministrar la Contabilidad de Gestión.
En primer lugar, hemos de señalar que la noción de “costo fijo unitario” sólo puede ser sostenida (dentro de un marco razonablemente lógico), complementada con el concepto de “capacidad normal”, toda vez que un costo fijo unitario calculado sobre la actividad real, daría lugar, período a período, a costos unitarios sensiblemente distintos, especialmente en empresas de producción estacional.
La figura del “costo fijo unitario”, necesaria para la adopción del criterio de costeo completo”, a su vez necesario para el principio de “valuación al costo”, a su vez necesario para la confección de los Estados Contables destinados a terceros, no puede ser sostenida si no se le adiciona el concepto de “cuota normalizada de costo fijo”. Y para volver posible la determinación de esta cuota normalizada, es imprescindible acudir al concepto de “capacidad normal”.
En virtud de que el presente trabajo busca exclusivamente promover una discusión sobre aspectos conceptuales, soslayamos las enormes dificultades prácticas que deben ser enfrentadas para lograr una determinación cuantitativa aceptable de la capacidad normal de una empresa, obstáculo negativo que debe ser agregado a la falacia conceptual ínsita en las ideas que pretendemos combatir con estas reflexiones.
En bien sabido que, a través de la aplicación del concepto de “capacidad normal”, el costo fijo unitario es el resultante del cociente entre la totalidad de los costos fijos presupuestados para un período (expresados en moneda), y la magnitud de la capacidad normal para el mismo período (expresada en alguna unidad considerada representativa).
También sabemos que el concepto de “costeo completo” sostiene que el costo de una unidad de producto contiene, además del costo variable, una cierta parte del costo fijo, a la que se denomina “cuota de costo fijo” (costo fijo unitario).
Los desvíos que sean detectados por discrepancias entre lo presupuestado y los hechos reales, pueden deberse a diferencias en el monto de los costos fijos o a diferencias entre la actividad normal y la actividad proyectada.
Con el objeto de limitarnos al examen de la naturaleza del “costo fijo unitario”, no consideraremos el desvío originado en la diferencia entre la magnitud de los costos fijos reales y la de los costos fijos presupuestados. Anticipando nuestra conclusión, diremos que éste es el único desvío que debe ser analizado desde el punto de vista gerencial.
En este trabajo, nos interesa examinar, exclusivamente, los desvíos debidos a la diferencia entre la actividad realmente realizada y la que se había presupuestado realizar.



  1. El concepto de absorción.


Partiendo de la base de que el costo unitario de producción contiene una cuota de costo fijo, las diferencias señaladas en el párrafo anterior pueden dar lugar a los fenómenos conocidos como “costos fijos subabsorbidos” y “costos fijos sobreabsorbidos”.
Esta percepción, válida exclusivamente en el marco del criterio de costeo completo, interpreta que la producción (o la actividad) absorbe costos fijos.
La interpretación del criterio de costeo variable es que la actividad cubre los costos fijos, no que los absorbe.
Aunque esta visión de la realidad parece introducir sólo un matiz insignificante (casi una cuestión de nombres), creemos que, por el contrario, esta diferencia está en la base de la concepción del comportamiento de los costos.
En efecto, una cosa es interpretar que la actividad cuesta algo de costos fijos, y otra muy diferente es interpretar que no cuesta nada de costos fijos (toda vez que ellos existen con prescindencia de la actividad) y que la misión de esa actividad es generar recursos (“contribuciones marginales”) con la finalidad de cubrir los costos fijos, para dar nacimiento al beneficio, una vez que ellos sean superados.
De modo que, en la percepción del “costeo variable” no tienen cabida los conceptos de sub o sobreabsorción de costos fijos.
Es tal la confusión que en esta materia envuelve a los autores, tanto clásicos como modernos, que profesores de notoriedad internacional caen en una distorsionada interpretación de la realidad económica, que da lugar a conclusiones desafortunadas.

  1. Análisis de un ejemplo.


Aunque son numerosos los autores que analizan incorrectamente los desvíos, nos apoyaremos en un ejemplo ofrecido por John Neuner en su conocido libro “Contabilidad de Costos”3, por configurar un caso paradigmático dentro del tema.
Este autor, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, presenta el caso de una empresa industrial cuyo presupuesto de carga fabril para el período venidero, es el siguiente:



  1. Presupuesto:


Costos fijos $ 150.000

Costos variables $ 100.000

Total l $ 250.000


  1. El volumen de producción presupuestado

en términos de mano de obra directa, es 125.000 horas


  1. La tasa combinada de carga fabril presupuestada

o standard para el período es: $ 2 por hora


  1. La producción standard por hora es:4 1 unidad




  1. Las horas standard de mano de obra directa para la

producción del período fueron: 126.000 horas


  1. Las horas reales trabajadas en la producción del período

fueron: 126.710 horas

  1. Los costos reales de carga fabril del período fueron:


Costos fijos: $ 150.000

Costos variables: $ 103.200

Total $ 253.200


En primer lugar, obsérvese que el autor, si bien se preocupa en distinguir en el planteo, dentro de la carga fabril, los costos fijos de los costos variables, al calcular la tasa de aplicación de la carga fabril (a la que denomina “tasa combinada de carga fabril”), obtiene, inexplicablemente, una única tasa, por medio del cociente:
$ 250.000 / 125.000 horas = $ 2 por hora
Mientras lo correcto habría sido calcular una tasa para costos fijos y, separadamente, otra para costos variables, o sea:
Tasa de costos fijos: $ 150.000 / 125.000 = $ 1,20 por hora

Tasa de costos variables: $ 100.000 / 125.000 = $ 0,80 por hora
En todo el tratamiento del ejemplo, el autor ignora la distinción previamente hecha entre costos fijos y variables, omisión que lo lleva a calcular los siguientes desvíos:
Variaciones de eficiencia:
En la producción fueron usadas 710 horas de más (126.710 horas realmente empleadas, menos 126.000 horas que habrían correspondido emplear para ejecutar la producción realmente lograda).
Concluye valuando este desvío en: 710 horas X $ 2 = $ 1.420, de signo desfavorable.
Variaciones de presupuesto:
Sostiene Neuner que este desvío es desfavorable por $ 3.200 ($ 253.200 realmente gastados, menos $ $ 250.000 presupuestados).
Variaciones de capacidad:
En este punto, la confusión llega a tal nivel que creemos ilustrativo transcribir literalmente sus conclusiones (en itálica la versión textual de Neuner).
Esta es también una variación para toda la empresa resultante de las relaciones de volumen de producción. El volumen puede ser expresado en función de las horas de mano de obra directa, de horas-máquina, de unidades o de cualquiera otra base. Esta variación indica que en la fábrica se hizo más o menos trabajo del que se había planeado. Si se realizó más trabajo, ello puede ser el resultado de la ineficiencia al completar ciertas órdenes o puede ser debido a que se trabajaron en la fábrica más órdenes de las que habían sido previstas cuando se calculó la tasa predeterminada de carga fabril. Si se realizó menos trabajo en la fábrica, ello puede ser el resultado de una mayor eficiencia en las órdenes o lotes, ahorrándose así horas de mano de obra, o que han pasado por la fábrica menos órdenes que las que habían sido previstas, o puede ser el resultado de una eficiencia e ineficiencia en las órdenes, o menos órdenes en la producción, o ambas cosas. En esta ilustración, la capacidad presupuestada era de 125.000 horas. Las horas reales trabajadas ascendieron a 126.710. Del aumento en las horas, esto es, 1.710, 1.000 eran debidas a órdenes adicionales y 710 a ineficiencia en algunas de las órdenes. El importe de la variación de capacidad de la carga fabril es de 1.710 horas por $ 2, o $ 3.420. Como esta variación fue el resultado de más capacidad que la prevista, se considera favorable, (el subrayado es nuestro) aun cuando parte de la capacidad fue el resultado del exceso de horas en las órdenes.
La suma de la variación presupuestaria de la carga fabril (un débito por $ 3.200) y la variación de capacidad de la carga fabril (un crédito por $ 3.420), o una cifra neta de $ 220, siempre es igual a la carga fabril sobre o subabsorbida, lo que se comprueba como sigue:

CUADRO A
Carga fabril real $ 253.200

Carga fabril aplicada (126.710 horas a $ 2) $ 253.420

Sobreaplicada (saldo acreedor) $ 220


Interpretación de las variaciones de la carga fabril: Para repasar y resumir el efecto de las variaciones de la carga fabril en la ilustración anterior, debe notarse que:

  1. Debido a alguna de las siguientes razones (trabajadores inexpertos o supervisión ineficiente, materiales de mala calidad, afluencia ineficiente del trabajo o estándares impropios) 710 horas más que el estándar exigido fueron usadas en la fabricación, a una tarifa salarial predeterminada de $ 2 por hora, indicando una medida de ineficiencia que cuesta $ 1.420

  2. La carga fabril cuesta $ 3.200 más de lo que había en el presupuesto para ella. Esto es también desfavorable.

  3. Sin embargo, la fábrica trabajó 1.710 más de lo que estaba presupuestado para este período. Ordinariamente, esto sería un factor favorable, excepto por el hecho de que, de este número de horas, 710 fueron debidas a ineficiencias en la producción según se indicó en 1. Las 1.000 horas restantes indican producción adicional no prevista al comienzo del período.

El efecto neto de estas tres variaciones puede ser tabulado como sigue:

CUADRO B
Ineficiencia en la fabricación $ 1.420

Exceso de costos de carga fabril $ 3.200

Total de variaciones desfavorables $ 4.620

Producción en exceso (favorable) $ 3.420

Variaciones de la carga fabril netas, desfavorables $ 1.200


Hasta aquí la exposición de Neuner. Veamos ahora las imperdonables inconsistencias.
Destacamos que formulamos las siguientes consideraciones sin abandonar el criterio del costeo completo. Más adelante, ofreceremos nuestro punto de vista en torno a la validez de este criterio.
En primer lugar, Neuner determina un desvío favorable total de $ 220 (ver CUADRO A), pero, al interpretarlos, curiosamente llega a un total desfavorable de $ 1.200 (ver CUADRO B).
En consecuencia ¿a cuánto asciende el desvío? ¿la empresa “absorbió” más costos que los reales en $ 220? ¿o los costos reales fueron $ 1.200 más que los “absorbidos”? En otras palabras ¿Se produjo una “sobreabsorción” de $ 220, o una “subabsorción” de $ 1.200?
El error del autor consiste en no distinguir las 1.000 horas trabajadas en más de manera eficiente (es decir, produciendo) de las 710 trabajadas en más, pero de manera ineficiente (es decir, sin producir).
Al tomar como eficientes las 710 horas ineficientes, se tiene una incorrecta aplicación a la producción en proceso de:
710 horas X $ 2 = $ 1.420
lo cual transforma un desvío favorable de $ 220 en uno desfavorable de $ 1.200 (1.420 – 220 = 1.200).
Asumiendo que el cálculo hecho en el CUADRO A fue un desliz del autor, detengámonos a analizar el CUADRO B.
La ineficiencia en la fabricación de $ 1.420 es correcta, según lo explicado recientemente.
El llamado “Exceso de costos” de $ 3.200 configura nuevamente un error de concepto. Esta cifra surge de una consideración conjunta e indiscriminada de los costos fijos y los variables. No pueden ser comparados los costos variables presupuestados con los reales, si no se tiene en cuenta el comportamiento del nivel de actividad.
La comparación correcta es:
Para fabricar lo realmente fabricado se habrían requerido 126.000 hs

Como el costo variable standard de una hora es $ 0,80

Se tendría que haber incurrido en costos variables por $ 100.800

Pero los costos variables reales fueron $ 103.200

Por lo que se ha experimentado un desvío desfavorable de $ 2.400
Pero donde el dislate llega a la cima, es cuando se afirma:
Producción en exceso (favorable) $ 3.420”.
A esta cifra el autor la obtiene de:

Costos reales: 126.710 horas X $ 2 = $ 253.420

Costos presupuestados: 125.000 horas X $ 2 = $ 250.000

Desvío ¿favorable? ¿producción en exceso? $ 3.420

Está muy claro que no se trata de producción en exceso, sino de trabajo en exceso. Y no se alude en absoluto a que parte de ese trabajo en exceso (710 horas) fue totalmente inútil, es decir, trabajo ineficiente.
De las precedentes reflexiones pueden ser extraídas las conclusiones siguientes:
1) El análisis de los desvíos no puede hacerse sin considerar la producción, en términos efectivos reales. En otras palabras, constituye un grave error conceptual tomar las horas (sean horas hombre u horas máquina) como parámetro para “absorber” la carga fabril. Siempre es imprescindible adoptar para ese fin una unidad que mida la eficiencia, no una unidad que mida el tiempo trabajado.


    • Así, en un caso de producción simple (un solo tipo de producto, o varios productos con características homogéneas tales que el caso pueda ser asimilado a un solo tipo de producto), la base para la aplicación de la carga fabril deberá ser la cantidad de productos elaborados.




    • En el caso de producción múltiple, la base también debe ser la cantidad de productos fabricados. En este tipo de situaciones, se vuelve necesario seleccionar un producto como representativo del promedio y reexpresar toda la producción en términos de unidades del producto seleccionado.




    • Para el caso de producciones o actividades totalmente heterogéneas (trabajos por órdenes en un taller de reparaciones de automotores, por ejemplo), o sea, cuando no fuera posible seleccionar un producto tipo, se debe recurrir a la moneda como elemento homogeneizador, tomando como base de aplicación de la carga fabril, al nivel de facturación.


2) Los costos fijos deben ser analizados en su cuantía periódica total, comparando el total presupuestado con el total real. Cualquier vinculación de los costos fijos con el nivel de actividad hace perder de vista las causas reales de su devengamiento.
3) Los costos variables deben ser analizados atendiendo a su vinculación con el nivel de actividad. No deben ser comparados los montos absolutos presupuestados con los montos absolutos reales. El procedimiento correcto es aquél que compara los costos unitarios presupuestados multiplicados por la producción real, con los costos realmente incurridos.



  1. Otro caso paradigmático.


La pertinacia observada en la interpretación de que la actividad “absorbe” costos fijos, ha llevado a muchos autores (no nos animamos, aunque nos sentimos tentados a decir “todos”) especialistas en Costos a aplicar los costos de las actividades de recepción, inspección, almacenaje, etc. de materiales sobre el costo de éstos.
Nos estamos refiriendo a la práctica que se conoce como “aplicación de los costos de manipuleo de materiales”, que consiste en “absorber” estos costos por las materias primas y materiales ingresados al almacén.
El procedimiento aludido consiste en:


  1. Presupuestar los costos que serán devengados en el período por las actividades de recibir, inspeccionar, almacenar, custodiar, etc.




  1. Presupuestar los costos (valor de factura del proveedor) de los materiales que se prevé ingresar en el período.




  1. Determinar el “coeficiente de aplicación” a través del cociente: A / B.




  1. En oportunidad de cada ingreso de materiales, multiplicar su valor por el coeficiente hallado en C, para absorber los costos de manipuleo de materiales, y sumar la cifra obtenida al precio de compra de los materiales


A través de este mecanismo, los valores con los cuales quedan registrados los materiales en el inventario, contendrán su precio de costo más una cuota en concepto de “absorción” de los costos señalados en A.
Ejemplo:
Costos presupuestados de manipuleo de materiales 15.000
Valor presupuestado de materiales a ingresar 100.000
15.000

Coeficiente de aplicación: ------------- = 0,15

100.000
Ingreso real de materiales 120.000
Costos aplicados de manipuleo de materiales: 0,15 X 120.000 = 18.000
Valor con el cual son registrados los materiales en stock 138.000

El empleo de este temperamento, aunque compatible con el criterio de costeo completo, adolece del defecto de “variabilizar” costos que, en su inmensa mayoría, son costos fijos.
En efecto, los costos de recepción. Inspección, almacenaje, etc. de materiales están constituidos fundamentalmente por los salarios de los empleados, alquileres o impuestos sobre inmuebles, amortizaciones de equipos, energía para iluminación, calefacción o refrigeración, etc. Los pocos costos variables (la mayor parte de las veces, insignificantes) pueden ser: la impresión de formularios, la contratación de “changarines” para descarga, el consumo de algunos productos químicos para control de calidad, etc.
Por otra parte, en los costos variables señalados, la variabilidad no está en función del valor de los materiales ingresados.
Por consiguiente, los valores con que se encuentran registrados los materiales en existencia contienen cuotas de costos fijos, transformados artificialmente en variables.
Esto tiene particular importancia a la hora de determinar el Punto de Equilibrio, en cuya fórmula aparece, en carácter de costo variable, el costo de los materiales insumidos en la actividad. La cantidad de equilibrio así determinada será manifiestamente errónea, toda vez que, frente a una modificación en el nivel de actividad, los costos fijos “variabilizados” por aplicación del criterio señalado, no experimentarán cambio alguno.



  1. La correcta interpretación de los hechos económicos.


Como apuntamos al comienzo de este trabajo, el criterio de “absorber” costos fijos a través de la producción (o, generalizando, de la actividad), apunta a transmitir la idea de que las cosas (bienes o servicios) tienen un costo completo, imagen rechazada por el criterio de costeo variable, por considerar que tal forma de percibir el hecho productivo es abiertamente divergente con la verdadera naturaleza de los hechos económicos.
Los costos fijos, como fue planteado desde su origen por el costeo variable, son costos que dependen exclusivamente del transcurso del tiempo y no del nivel de actividad. Por consiguiente, los costos fijos no son costos de la actividad y, por ello, no son costos de las cosas (bienes o servicios) generadas por esa actividad.
El objetivo de la actividad económica consiste en generar “contribuciones marginales”, con la finalidad de cubrir los costos fijos que sea necesario afrontar para mantener dicha actividad en marcha y, una vez cubiertos, dar lugar al beneficio.
La única manera válida de controlar los costos fijos es comparar, en su magnitud total, los presupuestados con los reales. Detectados los desvíos, no hay que preocuparse en vincularlos con el nivel de actividad (como erróneamente se hace “absorbiéndolos” con la actividad), sino buscar las razones por las cuales su devengamiento se ha apartado del presupuesto.
De nada sirve determinar sub o sobreabsorciones, desde el momento en que la actividad nada tiene que ver con la magnitud de los costos fijos. Lo que debe intentarse es encontrar la causa genuina que ha dado origen a los desvíos (que no es el nivel de actividad pues, si lo fuera, serían costos variables y no fijos). Deberá tratarse de determinar las razones por las cuales se ha gastado más energía en calefaccionar las oficinas administrativas, o por qué han sido más elevadas las partidas de retribuciones de los gerentes, o a qué se debe el aumento del alquiler de los inmuebles, etc.
Dentro del ámbito del costeo completo, el análisis correcto de los desvíos es el que hace Neuner en el CUADRO B, con la salvedad de que donde dice “Producción en exceso” debe decir “Trabajo en exceso”.
Si observamos el asunto desde la óptica del costeo variable, los desvíos son analizados como sigue:

Costos fijos
Costos fijos reales $ 150.000

Costos fijos presupuestados $ 150.000

Desvío en costos fijos $ --.—


Costos variables



Unidades realmente producidas 126.000

Tasa de costos variables por unidad $ 0,80

Horas trabajadas en exceso $ 100.800

Costos variables reales $ 103.200

Desvío en costos variables (desfavorable) $ 2.400
Sobre estos $ 2.400 debe ejercerse el control, buscando detectar si ha habido un mayor consumo físico de factores de la producción, un aumento del precio de dichos factores, o ambas cosas conjuntamente.
Los desvíos encontrados en el CUADRO B no ofrecen al empresario una información útil, no sólo por la confusión de conceptos en que se ha incurrido, sino por ignorar la separación de los costos variables y fijos.
Si bien muchos especialistas lúcidos ya estarán aplicando el temperamento sostenido en este trabajo en su actividad profesional, parece insensato que sigamos enseñando a nuestros alumnos criterios de interpretación de la realidad económica manifiestamente alejados de la verdadera naturaleza de los hechos.

BIBLIOGRAFÍA


DEMONTE, Norberto Gabriel, El costeo variable y el costeo por absorción en un caso real de toma de decisiones, Revista Costos y Gestión Nº 46, Editorial La Ley, Buenos Aires, diciembre de 2002.
NEUNER, John J. W. Contabilidad de Costos, principios y práctica, Ediciones Macchi, Buenos Aires 1977, p. 656/58.

YARDIN, Amaro y Rodríguez Jáuregui, Hugo, "El resultado periódico y el principio de valuación al costo. Reflexiones sobre un tema polémico". Revista de Contabi­li­dad y Administra­ción Nro. 49. Buenos Aires, 1981.
YARDIN, Amaro, "La valuación al costo y la toma de decisiones" Anales del III Congreso Internacional de Costos y I Congreso Nacional de la Asociación Española de Contabilidad Directiva (ACODI). Madrid, 1993.

INDICE

RESUMEN .........................................................................................3


  1. Introducción. .................................................................................4




  1. El concepto de absorción............................................................ 6




  1. Análisis de un ejemplo..................................................................7




  1. Otro caso paradigmático.............................................................13




  1. La correcta interpretación de los hechos económicos. ..............15


Bibliografía................................................................................. ......17



1 YARDIN, Amaro y Rodríguez Jáuregui, Hugo, "El resultado periódico y el principio de valuación al costo. Reflexiones sobre un tema polémico". Revista de Contabi­li­dad y Administra­ción Nro. 49. Buenos Aires, 1981. - YARDIN, Amaro, "La valuación al costo y la toma de decisiones" Anales del III Congreso Internacional de Costos y I Congreso Nacional de la Asociación Española de Contabilidad Directiva (ACODI). Madrid, 1993.

2 DEMONTE, Norberto Gabriel, El costeo variable y el costeo por absorción en un caso real de toma de decisiones, Revista Costos y Gestión Nº 46, Editorial La Ley, Buenos Aires, diciembre de 2002.

3 NEUNER, John J. W. Contabilidad de Costos, principios y práctica, Ediciones Macchi, Buenos Aires 1977, p. 656/58.

4 Este dato no es suministrado explícitamente por Neuner, pero sí implícitamente en el texto, cuando alude a las horas que fueron necesarias para la producción y a las que fueron producto de la ineficiencia.


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