Aspectos conflictivos de las cláusulas de incremento y revisión salarial con arreglo al ipc






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Estudio General 31/2010





Aspectos conflictivos de las cláusulas de incremento y revisión salarial con arreglo al IPC:

Cuestiones prácticas y doctrina judicial




Gabinete Estudios Jurídicos CC.OO.
Septiembre 2010

Sumario:
I. Cláusulas de garantía salarial: Tipología de convenios.

II. La interpretación y aplicación del convenio colectivo: Incremento de retribuciones basado en el IPC real e incrementos “a cuenta”.

1.- La naturaleza de las cantidades abonadas “a cuenta” y de las cláusulas de revisión salarial con arreglo al IPC real.

2.- Los efectos sobre el incremento salarial y la revisión con arreglo al IPC rea.: La imposibilidad de revisar a la baja el salario percibido como consecuencia de la aplicación de la cláusula de revisión salarial.

3.- La doctrina judicial.

a) La doctrina que excluye la posibilidad de descuentos a los trabajadores por las cantidades abonadas a cuenta en exceso:

b) La doctrina judicial que admite el reintegro de los salarios abonados a cuenta por encima del incremento con arreglo al IPC real.

4.- Efectos sobre el salario de años sucesivos.

5.- Conclusiones.

III. La supuesta falta de previsión del IPC.por el Gobierno .

1. El IPC previsto y la negociación colectiva.

2. El parámetro de referencia: La previsión de IPC por el Gobierno.

3. La cuantificación de la previsión de IPC para 2009.

4. Los primeros pronunciamientos de la doctrina judicial.

IV. La doctrina del Tribunal Supremo.

1. El problema de la supuesta falta de previsión oficial de IPC.

2. Los problemas de la revisión del salario con arreglo al IPC real.

V. Conclusiones.

Anexo: Doctrina de los Tribunales Superiores de Justicia sobre revisión salarial e IPC.

  1. Cláusulas de garantía salarial: Tipología de convenios.




En el Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva de 2007, suscrito por las Organizaciones empresariales y sindicales más representativas (BOE núm. 48, de 24 de febrero de 2007) prorrogado durante el año 2008, se recogió el criterio de que la negociación salarial debe tomar como primera referencia el objetivo o previsión de inflación del Gobierno, fijado para el año 2007 en el 2 por ciento, aunque admite que puede haber incrementos superiores a la inflación prevista dentro de los límites derivados del incremento de la productividad.
Pero también es consciente de que entre sus objetivos se encuentra la mejora del poder adquisitivo de sus salarios, al decir que (Capt. IV, Criterios en materia salarial): “la negociación salarial debe tener en cuenta los criterios propuestos para apoyar el mantenimiento o, en su caso, el crecimiento del empleo en las empresas, favoreciendo sus inversiones productivas, y para sostener la mejora del poder adquisitivo de los salarios sobre el que, en buena medida, se soporta el crecimiento económico y del empleo a través del aumento del consumo”.
La instrumentación efectiva del incremento de retribuciones se complementa en el citado AENC con la incorporación de una cláusula de revisión salarial, que garantice a los trabajadores un incremento de retribuciones acorde, en todo caso, al que experimente de manera efectiva la variación del índice de precios al consumo (IPC). Asi se establece que “Los convenios colectivos así negociados incorporarán una cláusula de revisión salarial, sin que ello trunque el objetivo de moderación salarial. A tal fin, tomarán como referencia el objetivo o previsión de inflación, el IPC real y el incremento salarial pactado en el convenio colectivo.”
Sobre esta base, en numerosos convenios colectivos se ha venido generalizando una práctica negocial por la cual, en la fijación del salario para el año 2008, o más en concreto, del incremento salarial para ese año, se aplicará el IPC real de ese año, sobre todos o algunos de los conceptos económicos. Esto supone que la aplicación de la subida salarial que tiene que llevarse a cabo sólo se conoce una vez concluido el año, a la vista de los datos económicos ofrecidos por la estadística oficial. También se contempla en tales convenios que a lo largo del año 2008 se abonará o entregaran cantidades que se califican “a cuenta”, consistente en un determinado porcentaje de subida con efectos inmediatos y que suele fijarse de forma habitual con referencia al IPC previsto para ese año, o una pequeña corrección, casi siempre al alza sobre dicha previsión1. Dicho porcentaje “a cuenta” se ha venido cifrando una amplia variedad de cifras, que van desde el 2% y hasta incluso incrementos superiores al 4%.
Sin embargo, la poco menos que imprevisible evolución de la economía española ha determinado que el IPC real para el año 2008 sea del 1,4%, es decir, inferior al objetivo de inflación previsto, y sobre todo, inferior a las cifras que se venían manejando sobre la evolución de la inflación a lo largo del año, que pocos meses antes de la conclusión de ese ejercicio, se recogían cifras alrededor del 5%.
Esto ha generado un problema práctico de primera magnitud a la hora de aplicar las cláusulas de los convenios colectivos que implican una revisión salarial con arreglo al IPC real, que se queda por debajo del incremento que inicialmente se había fijado como cantidades a cuenta durante 2008. En concreto, estamos ante un doble género de problemas en relación con la fijación del salario, tanto del año 2008 como también del año 2009, pero que están interconectados entre sí.
1.- Por una parte, habrá que determinar que efectos pueda tener en la fijación del salario correspondiente al año 2008, una vez que el IPC real que era objeto de garantía ha resultado inferior a las cantidades inicialmente pactadas y que se han venido abonado a los trabajadores. Esto supone determinar si el salario de los trabajadores que han venido percibiendo tiene que ser objeto de revisión “a la baja”, es decir, en un importe inferior al que se ha venido abonando durante ese año, de modo que los trabajadores serían deudores frente al empresario por la diferencia entre el incremento de retribuciones y el IPC real.
2.- De otro lado, habrá que determinar que salario se ha de tomar en consideración para fijar las retribuciones del año 2009, según se trate del salario real y efectivo que han venido percibiendo los trabajadores derivado de aplicar el incremento de cantidades previstas por el convenio a cuenta, o bien la cantidad resultante de aplicar el incremento consiste en el IPC real. En este ultimo caso, la subida para el año 2009 se aplicaría sobre una base inferior al salario real percibido durante 2008, lo que podría determinar que el incremento efectivo sea muy reducido, inexistente, o incluso una minoración del salario efectivo.
Realmente ni la doctrina ni la práctica judicial2 han abordado de forma específica la dinámica de las cláusulas de revisión salarial, más allá de señalar la conveniencia de su inclusión como mecanismo de garantía del poder adquisitivo de los salarios, y que de su virtualidad puede afectar tanto a la revisión ulterior del salario del año en curso, como en la fijación del salario del siguiente ejercicio.
Sin embargo, estamos ante una materia en la que se ponen en juego los intereses más básicos para la empresa y sobre todo para los trabajadores, ya que de la lectura y alcance que se haga de estas cláusulas se va a determinar tanto el salario de un conjunto amplísimo de trabajadores durante el año 2009, así como el salario que de forma “efectiva” han de haber percibir durante el año 2008.
Pues bien, a fin de determinar los efectos que ha de tener la subida del IPC real sobre los convenios colectivos3, lo primero que resulta necesario clarificar es la tipología de convenios que plantean dudas interpretativas sobre la forma de instrumentar los efectos que pueda tener la aplicación de la cláusula de revisión salarial basada en dicho IPC real para calcular los salarios de 2008.
Los elementos que tienen en común los convenios colectivos en los que puede ser particularmente conflictiva la aplicación de la cláusula de revisión salarial basada en el IPC real son dos:
- En primer lugar, contemplan como subida salarial para el año 2008 la aplicación del IPC real. Ahora bien, esto se puede instrumentar desde muy diversas perspectivas y con alcance concreto que puede haber detallado el propio convenio o no, lo que exige un análisis individualizado de cada regulación. En unos casos la alusión al IPC real no plantea problemas algunos, como por ejemplo, cuando se hace para reconocer una paga adicional en el caso de que sea superior a los incrementos a cuenta, pero en otros puede ser más conflictivo determinar su alcance. A tal fin recogemos las principales opciones que han manejado los convenios en la forma de instrumentar el incremento salarial basado en el IPC real y el alcance práctico que pueda tener cada una de ellas.
- Y en segundo lugar, se trata de convenios que contemplan el abono de incremento “a cuenta”, que han resultado superiores al IPC real.
De esta forma, podemos hacer el siguiente esquema sobre la tipología de convenios:
1) Que el convenio regule los efectos de la revisión salarial, lo que se puede hacer a su vez de dos formas:
1.1) Estableciendo que la revisión sólo que operará a modo de paga adicional si el IPC real es superior a las cantidades a cuenta (Caso 1)

1.2) Estableciendo que la revisión opera, tanto en el caso de que el IPC real sea superior, como en el caso de que sea inferior al incremento a cuenta abonado durante 2008. (Caso 2)
2) Y también puede suceder que el convenio contemple la aplicación del IPC real, pero no detalle de ninguna forma como ha de operar dicha cláusula. (Caso 3)
Con arreglo a ello, tenemos las siguientes posibilidades de regulación, en relación con las cuales valoramos el alcance que pueda tener la aplicación del IPC real.
Caso 1: En primer lugar, se encuentran los convenios que han previsto para 2008 un incremento de retribuciones con arreglo al IPC real de ese año 2008, pero que, además, han detallado la forma en que opera dicha cláusula, en el sentido de que la misma significa que en el caso de que el IPC real sea superior al incremento a cuenta abonado, la empresa tendrá que abonar la diferencia que resulte a favor de los trabajadores, normalmente en una paga una vez conocido el IPC real.
Dado que el convenio sólo contempla la posibilidad de que la aplicación del IPC real suponga, a lo sumo, una paga adicional para los trabajadores en caso de que sea superior, pero sin prever ningún efecto concreto en el caso de que el IPC real sea inferior, un criterio interpretativo sistemático del convenio permite concluir que el propio convenio está descartando que la aplicación del IPC real tenga otro efecto distinto que el de una cláusula de garantía de poder adquisitivo para los trabajadores. De esta forma, sólo se activaría dicha cláusula si el IPC es superior a las cantidades ya satisfechas, por lo que ante el IPC real de 1,4%, no tendría efecto alguno.
En tales casos, los negociadores están descartando que la cláusula de revisión con arreglo al IPC real pueda determinar o una revisión de los salarios a la baja, o que los salarios se revisen retroactivamente con una cantidad inferior a la inicialmente abonada.
En este sentido, cabe citar el criterio recogido por la Audiencia Nacional en Sentencia de 10 de Julio de 2009, Proc. 63/09, (caso Onda Cero). Establecía el convenio para el año 2008 que se abonaría el IPC previsto para tal ejercicio y que “A la finalización del ejercicio 2008 y, una vez conocido el IPC real de dicho ejerciese procederá al abono con efectos de 1 de enero de 2008, de la diferencia resultante entre el IPC real y el IPC previsto”. Por otra parte, a la hora de regular el incremento para el año 2009, se decía que “Para el año 2009 las Tablas de partida contendrán la regulación descrita en el anterior apartado a la que se sumará el IPC previsto para tal ejercicio”, y se concluía en una regularización una vez conocido el IPC real mediante el abono de la diferencia.
Sobre esta base, la postura de la empresa fue la de considerar, por una parte, que dado que el IPC previsto en el 2008 fue del 2% y el IPC real del 1,4%, había una diferencia del 0,6%, de modo que dirigió escrito a la plantilla en el que sostenía que se ha producido un exceso de pago de un 0,6%, el cual no se descontaría directamente de la nómina, sino que se consideraría como anticipo a cuenta de futuros incrementos retributivos y lo descuenta del incremento de retribución para 2009. La postura de la empresa era considerar que había un cobro indebido que compensaría con futuras subidas, lo que rechaza la representación sindical por entender que según el convenio, la revisión sólo operaba si generaba diferencias a favor de los trabajadores, pero no en contra. La Audiencia Nacional considera que el convenio ofrece “un texto claro y conciso. El art. 3 del Código Civil establece la literalidad como primer criterio hermenéutico cuando dispone que las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras”. Rechaza la interpretación ofrecida por al empresa al considerar que no estaba en el texto del convenio, el cual sólo contempla la regularización si el IPC real es superior al previsto, pero no a la inversa. Según la sentencia, al decir el convenio que una vez conocido el IPC real se procederá al abono de la diferencia resultante, es una redacción “suficientemente clara para excluir la posibilidad de descontar la diferencia”. Tampoco da valor a un texto de un acuerdo suscrito durante la negociación, del que se podría deducir la posibilidad de descuento, por entender que lo decisivo es la regulación definitiva del convenio, que es la que recoge la voluntad definitiva de las partes, y al no trasladar esa previsión al convenio es indicio claro de su voluntad. De esta forma concluye en que la empresa no tiene ningún derecho dimanante de la diferencia entre el IPC real y el previsto, y no puede descontar el 0,6% de futuros incrementos salariales.

Caso 2: Otro grupo de convenios colectivos son aquellos en los que al incorporar el incremento con arreglo al IPC real, regulan la forma en que puede operar en dos sentidos posibles: a) Como garantía para los trabajadores tanto en el caso de que el IPC real sea superior al incremento abonado a cuenta, b) O como sistema de revisión del salario también en el caso de que el IPC real sea inferior.
En tales casos, parece insoslayable concluir que los negociadores han previsto que la cláusula de revisión salarial se aplique no sólo en el caso de que de lugar a incrementos salariales para los trabajadores, sino incluso en el caso de que de lugar a una reducción del salario sobre el incremento inicialmente abonado. De esta forma, el IPC real inferior a las cantidades a cuenta puede generar la regularización de los salarios. Pero esto no descarta que puedan existir diversas opciones interpretativas de como instrumentar esa regularización. Podemos señalar dos formas posible de hacer efectiva la regulación cuando el IPC real es inferior a los incrementos a cuenta:
a.- En una primera interpretación, podría considerarse que la regularización tenga efectos retroactivos, es decir, comprende también al salario abonado durante el año 2008, lo que podría generar que los trabajadores hubieran percibido cantidades “indebidas” que deban compensar o reintegrar a la empresa,
b.- Otra opción interpretativa es considerar que dicha regularización no tiene efectos retroactivos, es decir, sus efectos sólo operan a la hora de fijar el importe del salario que se ha de tomar en cuenta para la confección de las tablas salariales del año 2009, pero no afecta a los salarios que ya han devengado los trabajadores durante 2008.
Habrá que determinar por tanto si esa regularización tiene o no efectos retroactivos.
Caso 3: También es relativamente frecuente en las prácticas negociales, que los convenios se hayan limitado a fijar la aplicación del IPC real de 2008, pero sin detallar de forma concreta como ha de operar dicha cláusula de revisión salarial, y por tanto sin especificar que la revisión tenga lugar tanto en el caso de que el IPC real sea superior o inferior a los incrementos abonados a cuenta.
Al dejarse de regular como opera de forma concreta la aplicación del IPC real, se cuestiona si en realidad es una cláusula de garantía para los trabajadores en caso de que el IPC real tenga tal grado de desviación al alza sobre las previsiones de los negociadores que hagan necesario completar el salario inicialmente reconocido, que sólo puede actuar en su beneficio, o por el contrario, es una forma indirecta de fijar el salario, de modo que al margen de lo que ha venido percibiendo “a cuenta”, el salario al que se tiene derecho es el resultante de aplicar el IPC real y no el incremento previsto por los negociadores.
Por tanto, los problemas interpretativos que venimos describiendo afecta a los convenios colectivos en los que, en la letra de su articulado, hubiera previsto la aplicación del IPC real del año 2008 en alguno de los siguientes términos:
- O bien no han contemplado como se ha de aplicar la regularización del salario en ningún caso, y por tanto tampoco si el IPC real es inferior a los incrementos que se han aplicado de manera efectiva durante 2008. Aquí cabe cuestionar si se tiene que llevar a cabo, o no, la regularización, y en caso de que se admitiera, si tiene efectos retroactivos al salario del 2008, o si sólo opera a efectos de fijar el salario de 2009.
- O bien han contemplado expresamente la regularización de los salarios con arreglo al IPC real, tanto en el caso de que sea superior como inferior al incremento aplicado durante todo el año 2008. Aquí parece evidente que la regularización tiene que llevarse a cabo, pero hay que determinar si tiene efectos retroactivos para el salario que se ha cobrado durante el 2008, o si sólo afecta a la fijación del salario durante el año 2009.
Como segundo elemento característico de tales convenios, además de lo anterior, se trata de convenios en los que al fijar el salario que se ha venido abonando durante el año 2008, califican que el incremento que se aplica sobre el salario precedente tiene la consideración de “a cuenta”.
En resumen, la cuestión de como afecta el incremento se retribuciones previsto con arreglo al IPC real de 2008 afecta a los convenios que, en primer lugar, han fijado que el salario para el año 2008 se hará actualizando el anterior con arreglo al IPC real, y que hasta que se conozca ese dato (una vez concluido el ejercicio), se abonarán determinadas cantidades a cuenta.
Esto plantea la duda interpretativa, que es el centro de la controversia que estamos analizando, de cual sea el significado que haya que darle a tales términos de los convenios.

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