El realismo mágico y los estragos de la Revolución Mexicana reflejados en obra






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Orozco-Aburto


María Orozco-Aburto

Advisor: Dr. Gómez, Dr. Urioste

15 de mayo del 2013

WLC 400

El realismo mágico y los estragos de la Revolución Mexicana reflejados en obra Pedro Páramo por Juan Rulfo

La literatura latinoamericana más que encerrar un sin fin de historias ficticias también encierra una gran habilidad para poder narrar hechos históricos de una manera muy peculiar. La literatura latinoamericana se vale de la creación de historias ficticias para presentar hechos verídicos los cuales causaron grandes repercusiones en la sociedad latinoamericana. Es tal el caso del escritor mexicano Juan Rulfo, quien a través de su novela Pedro Páramo se vale de un ambiente dominado por el realismo mágico para así reflejar los estragos vividos por el pueblo mexicano a causa de la Revolución Mexicana de 1910.

Pedro Páramo es una corta novela publicada en el año 1955 y escrita por el reconocido escritor mexicano, Juan Rulfo. Esta novela es considerada una obra maestra no sólo de la literatura mexicana en particular sino de toda Latinoamérica en general. Jorge Luis Borges por ejemplo ha dicho, “Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura” (Rulfo 267). Esta novela es muy significativa ya que logra introducir una nueva narrativa en México. De una manera magistral, la publicación de Pedro Páramo logra introducir el uso del realismo mágico en la literatura de éste país.

Pedro Páramo tiene un narrador omnisciente el cual junto con el personaje de Juan Preciado, nos narra esta majestuosa obra. La novela tiene infinidad de personajes pero los más importantes en cuanto al desarrollo del argumento son Pedro Páramo, Juan Preciado y Dolores Preciado. El argumento de esta novela se inicia con la muerte de Dolores Preciado, madre de Juan Preciado. Al morir, Dolores pidió a su hijo que le prometiera que iría a Comala en busca de su padre Pedro Páramo para exigirle lo que le pertenecía. Es así como Juan Preciado se aventura a ir en busca de su padre. Cuando estaba ya cerca de llegar a Comala se topó con un arriero quien lo ayudó a llegar hasta Comala y quien también resultó ser hijo de Pedro Páramo. El arriero se llamaba Abundio y le dijo a Juan que al llegar a Comala fuera en busca de doña Eduviges. Así lo hizo Juan, pues al estar en el pueblo fue inmediatamente en busca de doña Eduviges quien le dijo que su madre ese mismo día le había dicho que él iría a Comala. Después de estar con doña Eduviges, Juan se da cuenta que ella estaba muerta y es así como terminó yendo a la casa de Damiana Cisneros quien le cuenta acerca de las fechorías de Miguel Páramo, único hijo del cual Pedro Páramo se hizo cargo a pesar de que desconociera del todo su origen. Pero al igual que doña Eduviges, Damiana también era solo un alma en pena que vagaba por Comala. Después, Juan se refugia con una pareja de hermanos que vivían en una relación incestuosa pero al percatarse de que ellos también solo eran unas almas en pena, Juan también muere de un ataque de miedo al darse cuenta que Comala era un pueblo únicamente habitado por almas en pena.

Ya dentro del ataúd, Juan comparte el espacio con Dorotea quien le ayuda a descifrar el murmullo de los demás difuntos y es así que Juan se da cuenta que su padre Pedro Páramo tenía todo el poder sobre los habitantes de Comala. Mediante los murmullos que se escuchaban desde las otras tumbas, Juan descubrió que su padre tuvo un único gran amor, Susana. Pero ésta nunca pudo superar el gran amor que le había tenido a su primer marido y por eso nunca pudo corresponder a Pedro Páramo. Otra de las cosas que Juan descubrió es que también el padre Rentería, párroco del pueblo, ponía las órdenes de Pedro Páramo antes que las órdenes de Dios. Mediante el murmullo de las almas en pena en Comala, Juan descubre todo acerca de la vida de su padre y de la vida de los habitantes de Comala. Finalmente la novela concluye con el último murmullo el cual señala que Pedro Páramo fue asesinado por su hijo Abundio ya que éste se negó a ayudarlo con el entierro de su esposa. Abundio acuchilló a Pedro Páramo por su indisposición a ayudarlo y es así como termina la vida de Pedro Páramo y Comala.

La estructura de esta novela presenta una gran complejidad ya que no está dividida en capítulos sino más bien en setenta breves secuencias que se ven entrelazadas en diversas historias tanto de Juan Preciado como de Pedro Páramo. Como podemos ver el argumento presentado es un tanto complejo debido a que hay un quiebre del tiempo cronológico en la narración, en la narración nada es presente, pasado o futuro sino que es todos los tiempos a la vez lo cual podemos llamar un tiempo irreal cuyo fenómeno es propio de la obra de Rulfo. El uso del tiempo irreal inmediatamente nos indica acerca del uso del realismo mágico en las obras de Rulfo. Según Dolores Solveig Hinson, debido a que todo lo que sucede en esta novela tiene características irreales tales como que los muertos hablan, es que nos damos cuenta que esta obra alude al uso del realismo mágico, un movimiento literario sin una definición concreta pero cuyos adherentes combinan la representación realista de una sociedad con lo mágico o sobrenatural.

Ya que conocemos la trama de la novela, es importante conocer un poco acerca de la vida de Rulfo puesto que su vida de una manera u otra se ve reflejada en sus obras. Rulfo es un escritor mexicano nacido en el año 1918 en Sayula, Jalisco. De acuerdo con Silvia Lorente-Murphy, Rulfo vivió su niñez en un pueblo llamado San Gabriel junto a sus abuelos. San Gabriel era una comunidad próspera desde el siglo XVII pero ésta deterioró a partir de la Revolución mexicana (1910-1921). Como resultado, Rulfo crece en una región empobrecida con muy pocos recursos. Más adelante, en 1921, su padre es asesinado a causa de la Guerra de los Cristeros y poco después su madre fallece quedando huérfano e internado en un orfelinato. Es importante comprender el origen y las vivencias del escritor ya que según Lorente Murphy, tener en cuenta sus experiencias personales es indispensable para poder valorar la obra del autor ya que se vale de sus vivencias para la narración de sus historias, “la trágica niñez vivida por Rulfo hace que éste derrame tanto dolor en sus obras” (7). Pero así como es indispensable conocer un poco acerca de la vida de este escritor, también es de suma importancia tener conocimiento previo acerca de la Revolución mexicana pues “Antes de dar comienzo al análisis de la obra de Rulfo, es necesario aclarar que, en nuestra opinión, este autor no puede ser comprendido en todo su profundidad si no se le coloca en el marco histórico de la Revolución mexicana” (Lorente-Murphy 16). Es por esto que es importante comprender el contexto histórico de la Revolución mexicana para así más adelante poder analizar cómo es que ésta se ve reflejada en la obra de Rulfo.

La Revolución mexicana surgió en el año 1910, exactamente un siglo después de que México se independizara de España. Las causas de esta revolución fueron el disgusto del pueblo mexicano ante el porfiriato. El porfiriato fue un periodo en la historia de México en el cual Porfirio Díaz permaneció en poder absoluto por treinta y cinco años. A pesar de que durante su dictadura México tuvo un gran crecimiento económico, el país se encontraba dividido en varias clases sociales donde la clase campesina era la menos beneficiada. Lo que era peor aún es que la alta sociedad era la única que se enriquecía con el trabajo de los campesinos y de los obreros quienes formaban la mayoría de la población. La clase rica disfrutaba de gran poder a costa de la opresión de la mayoría del pueblo mexicano. Debido a todas estas injusticias fue que surgió la revolución, según Germán Mendoza en su artículo “La revolución mexicana”,

La Revolución mexicana fue un evento importantísimo, donde se buscaba libertad de poder asistir a la escuela, de ganar un sueldo, de poder expresarse, trabajar y tener con qué darle de comer a tu familia. Libertad de no seguir siendo el oprimido, el pobre y engañado de México.

Debido a que el pueblo mexicano se encontraba cansado del abuso de poder y de no tener tierra que cosechar, fue que surgió la revolución cuyo propósito de acuerdo a Lucas Panaia “es instaurar la práctica demócrata, terminar con el caciquismo y el fraude, establecer la libertad del sufragio y fijar la anti-reelección presidencial” (9). Desafortunadamente, a pesar de esta gran lucha por la igualdad y el mejor trato a los campesinos, la revolución no trajo grandes cambios. Como Mendoza bien lo comenta, los influyentes o ricos hicieron sus alianzas para no perder sus privilegios, los mexicanos tuvieron acceso a los servicios básicos pero en general la historia poco cambio: “Los pobres siguieron pobres y los ricos conservaron su poder” (1). Por consecuencia la revolución fue “una acción fallida que nunca se concretó aunque históricamente haya que darle por concluida” (Lorente-Murphy 21). Por lo tanto no se puede decir que la revolución haya concretado pues aunque haya habido un cambio en la estructura del gobierno poniendo fin a la dictadura de Díaz, el trato hacia el pueblo mexicano poco cambió.

Ahora que entendemos el contexto histórico y el argumento de Pedro Páramo, es momento de adentrarnos en la obra y ver cómo es que la Revolución mexicana se hace presente para así más adelante analizar cuáles fueron los estragos que el pueblo mexicano enfrentó luego de la revolución. En un punto de la novela, la revolución es presentada de una manera muy explícita. Pedro Páramo al enfrentarse con ésta lucha decide cooperar con los revolucionarios para prevenir que le saqueen su hacienda. Pero cuando los revolucionarios regresan en busca de más ayuda y le cuentan del encuentro que tuvieron con los villistas, Pedro les dice, “¿Y por qué no te juntas con ellos? Ya te he dicho que hay que estar con el que vaya ganando”. De esta manera Rulfo presenta la revolución de una manera muy explícita pero más que presentarla también la denuncia. Según Lorente –Murphy, con este diálogo, Rulfo denuncia el juego sangriento al que se prestaron los mexicanos. Aunque al inicio de la revolución se comenzó a luchar por un país más justo, pocos años más tarde se luchaba sin bandera nada más que “pos porque otros lo han hecho también” y sirviendo sin darse cuenta a los intereses de unos pocos oportunistas tales como Pedro Páramo (85). “Rulfo, con enorme economía de palabras, lleva a cabo la más dura denuncia al desquiciamiento de la revolución mexicana” (Lorente-Murphy 86).

Otro episodio en la novela en el cual la revolución se hace presente de una manera muy explícita es cuando Tilcuate va en busca de Pedro Páramo para decirle que los revolucionarios habían matado a don Fulgor y que iban tras de sus tierras. Pedro Páramo reacciona diciéndole a Tilcuate que lleve a los revolucionarios con él para llegar a un arreglo. Cuando los revolucionarios llegan a la Media Luna, Pedro les ofrece comer chocolate y tortilla logrando así saciar su hambre. Mientras éstos comen, Pedro los examina y los estudia, usa el título de “patrones” para referirse a ellos por primera vez, “Patrones, ¿en qué más puedo servirlos? Cuando los revolucionarios le dicen que están hartos de la opresión por parte del gobierno, Pedro le pregunta, “¿Cuánto necesitan para hacer su revolución? Tal vez yo pueda ayudarlos.” (Rulfo 97). Como podemos ver, Pedro Páramo es condescendiente y reduce el levantamiento revolucionario a un berrinche puesto que marca mucha distancia al mencionar “su revolución”. Este diálogo entre los revolucionarios y Pedro Páramo nos demuestra que la estructura jerárquica del poder no fue afectada por la furia de la revolución, el periodo revolucionario se desarrolló sin afectar al latifundio. Según Lucas Panaia “Pedro Páramo capitalizó el movimiento revolucionario para asegurar sus bienes” (99).

También en este episodio, los revolucionarios son ridiculizados por sus respuestas. Cuando Pedro Páramo les cuestiona el por qué se han levantado en armas ellos contestan, “Pos porque otros lo han hecho también. ¿No lo sabe usté? Aguárdenos tantito a que nos lleguen instrucciones y entonces le averiguaremos las causa. Por lo pronto ya estamos aquí” (Rulfo 97). Con sus respuestas nuevamente manifiestan que se han levantado en armas sólo por imitación porque otros lo hicieron también. Es de esta manera que la revolución se refleja de una manera muy explícita en la novela; sin embargo, también se hace presente de una manera menos obvia pero igualmente significativa.

La Revolución mexicana se convirtió en una lucha que irrumpió en el día a día del mexicano, la realidad que se vivía estaba dominada por la desesperanza. Aunque con la Revolución el pueblo mexicano buscaba mejorar su vida, podemos ver en Pedro Páramo que aun después de que esta lucha concluyera, la vida del mexicano poco cambió creando así un ambiente nebuloso. Por ejemplo, cuando Juan Preciado está dentro del ataúd junto a Dorotea ésta le enfatiza, “El cielo para mi, Juan Preciado, está aquí donde estoy ahora” (Rulfo, 70). La muerte era percibida como un lugar paradisiaco donde se podía escapar de la situación que enfrentaba el país mexicano. Como podemos ver, era preferible estar muerto y vivir en un mundo mágico, que enfrentar la cruda realidad que asediaba al mexicano.

A continuación se presentarán varios ejemplos de cómo la Revolución se hace presenta a lo largo de Pedro Páramo de una manera muy implícita. De acuerdo con Panaia, “Pedro Páramo denuncia el avasallamiento del latifundio, la ausencia de una reforma agraria genuina así como de un proyecto productivo”. Es importante recalcar que la revolución se hace presente de una manera implícita ya que “lo que sucede es que en esta novela el autor no guía en absoluto al lector, sino que lo obliga a cooperar en la tarea de construcción de la obra, lo obliga a “crear” la historia a partir de los fragmentos que le ofrece” (Lorente Murphy 71). Es por eso que para la comprensión de esta obra es de suma importancia tener una clara compresión del contexto histórico de México puesto que esto ayuda al lector a ser “cómplice” del autor para así poder concluir qué es lo que la obra nos intenta presentar. También se debe entender que la forma implícita de la obra se presenta a través del realismo mágico en cuya técnica se rompen los nexos lógicos y se altera o se abandona la lógica sintáctica.

Ahora analizaremos los estragos de la Revolución mexicana y de qué manera se hacen presente en Pedro Páramo. Uno de los estragos más notables de la Revolución mexicana fue el de la muerte. Pero en ésta obra se muestra una muerte no solo física sino más bien una muerte de esperanza. Muerte de soñar con un México más justo donde no exista el oprimido y donde no exista un cacique tal como Pedro Páramo que usa su poder para la desventaja del pueblo. Es justamente la muerte, “la perspectiva desde cual Rulfo muestra las personas y los hechos de su mundo novelesco” Teniendo como efecto “una novela que descarta los límites entre la vida y la muerte, provee necesariamente al lector de un panorama mucho más amplio, mucho más rico de realidad” (Lorente Murphy 69).Rulfo se vale de la muerte para presentar una crítica social acerca del ambiente de desesperanza que predominó en la sociedad mexicana luego de la revolución.

Desde un inicio la muerte se desarrolla rápidamente en Pedro Páramo cuando Juan Preciado llega a Comala. Al llegar Juan se asombra de que Comala no sea el paraíso que le describió su madre y que sea más bien un lugar infernal, lleno de murmullos de ultratumba, sin aire y con un calor insoportable. Juan mismo muere de horror y asfixia y la historia de Pedro Páramo le es contada casi toda después de muerto por almas en pena. Esta técnica de la muerte que Rulfo usó es clave para poder comprender que él se valió del realismo mágico para el desarrollo de esta novela ya que las almas en pena son las que narran la historia mediante sus recuerdos. Por lo tanto, esta técnica es perteneciente al realismo mágico.

La desolación es otro de los estragos que se vivió luego de la revolución. Con la muerte de la mujer que Pedro más amó, Susana San Juan, el pueblo no le rindió luto a la difunta; todo lo contrario, parecía que ellos celebraban mientras que Pedro sufría su pena. Por esta razón, Pedro enfureció y juró vengarse del pueblo cruzándose de brazos y dejándolo morir, y en efecto, Cómala un pueblo de valles fértiles, un verdadero paraíso, se convierte en ruinas sin la ayuda de Pedro Páramo, “Juro vengarse de Comala: Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre. Y así lo hizo” (Rulfo 116). El abandono de Pedro Páramo hacia Comala lo podemos comparar con el abandono que también sufría el pueblo mexicano ante el gobierno; a pesar de que México tuviera tierras fértiles no había una buena ejecución de trabajo para hacer prosperar al país y ante el abandono del gobierno los campesinos no tenían los recursos para ellos poder hacer prosperar las tierras.

Otro de los estragos de la revolución fue la búsqueda de la identidad. Al inicio Juan Preciado busca a su padre y a su origen en lugar igualmente desconocido, Comala. Juan Preciado que va a Comala en busca de su padre representa al mexicano en busca de su identidad. Al igual que Juan, el mexicano desconoce su origen debido al abandono en que lo han dejado, “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera” (Rulfo 13). Al respecto Lorente-Murphy comenta que la búsqueda de identidad y de los orígenes no significa sólo la búsqueda de la identidad personal, sino también, y esto es lo más importante, la búsqueda de la identidad nacional o cultural (70). Tomando este dato en consideración nos damos cuenta que Juan Preciado funciona como un símbolo del mexicano de pos revolución, “confundido, rastreando sus orígenes y en situación de terror por la soledad de su vida y el horror que este encuentro le depara; horror que la historia ha dejado tras de sí” (Lorente-Murphy 79). El mexicano se sentía abandonado a su suerte, el gobierno los condenó a un profundo sentimiento de soledad.

La Revolución mexicana no sólo dejo miles de muertos sino también centenares de huérfanos. La estructura feudal y el caciquismo, tal como se ven en Pedro Páramo multiplicó la población con hijos ilegítimos los cuales rara vez eran reconocidos. Esto lo podemos ver reflejado en Pedro Páramo cuando Juan Preciado encuentra a Abundio al comienzo de la novela y le menciona que es hijo de Pedro Páramo, a lo cual Abundio responde, “Yo también soy hijo de Pedro Páramo” a lo que poco después agrega “el caso es que nuestras madres nos malparieron en un petate aunque éramos hijos de Pedro Páramo” (Rulfo 12). De acuerdo con Hinson “El caciquismo, la vida nómada y el despoblamiento del campo, entre otros factores dieron el relieve a un tema poderoso que abunda en la obra narrativa de Rulfo: la ausencia del padre” (14). Ante esta situación también podemos ver en esta novela la necesidad de encontrar nuevamente el afecto negado del padre pues originalmente ese fue el propósito de Juan Preciado; ir en busca de su padre para cobrarle lo que por derecho le debe tal como su madre Dolores Preciado se lo pidió, “Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio… El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro” (Rulfo 9). La importancia de esto es la falta de patria, la falta del padre simbólicamente nos lleva a nuevamente darnos cuenta acerca del abandono del país para con su pueblo.

La noción de la realidad en la que el mexicano vivía era causa de una gran desesperanza teniendo como resultado la pérdida de ganas de seguir luchando. El que Juan Preciado muera de horror al darse cuenta de su realidad puede compararse de igual manera con el mexicano quien al darse cuenta de su situación ante esta revolución, muere de desesperanza. Tal como Lorente Murphy lo menciona, “el horror de Juan Preciado es el horror del hombre mexicano enfrentado a su historia y a los “murmullos”, nada más que murmullos, pero que pueden lograr enloquecer al hombre consiente, bien pueden ser protestas tímidas, acalladas, del pueblo ante un sistema opresivo y devastador “(83). A pesar de que se pensaba que la Revolución erradicaría el avasallamiento que se vivía por parte del latifundismo, las cosas poco cambiaron teniendo como resultado la desesperanza y el desaliento en la vida del mexicano.

Finalmente, otro estrago la Revolución mexicana fue la emigración hacia otras ciudades del país mexicano pero sobre todo hasta los Estados Unidos. Hubo un gran despoblamiento del campo, varios campesinos se dispersaron hacia las ciudades principales como a la Ciudad de México o Guadalajara pero también hacia la frontera con los Estados Unidos donde se esperaba una mejor vida. Doña Eduviges le cuenta a Juan Preciado, “Tengo la casa toda entilichada. La escogieron para guardar sus muebles los que se fueron, y nadie ha regresado por ellos” (Rulfo 15). La novela nos refleja un pueblo que fue abandonado y cuyos habitantes no piensan en volver pues se fueron en busca de lo que se les negaba en Comala. De acuerdo a Douglas Monroy, las estadísticas demuestran que en el lapso de 1910 al 1940 más de un millón y medio de mexicanos emigraron hacia los Estados Unidos comprobando así que la Revolución mexicana causó que muchos mexicanos emigraran a otros lugares en busca de una mejor vida la cual se les negaba en su patria. Ante el abandono y la desesperanza muchos mexicanos no vieron otra salida más que la de emigrar. Estos fueron las diversas maneras en las que la revolución mexicana impactó al pueblo mexicano y que se hacen presentes en Pedro Páramo, pero no podemos concluir sin antes ver como las secuelas de la Revolución se desarrollaron en un ambiente mágico-realista.

El realismo mágico es de suma importancia para la literatura Hispanoamérica, éste género literario se dio a conocer durante uno de los periodos más importantes de la literatura latinoamericana mejor conocido como el Boom. De acuerdo con Solveig Hinson, desde la época colonial hasta mediados del siglo XIX la narrativa hispanoamericana era un reflejo de la narrativa de occidente, no existía una literatura propia de Latinoamérica y como tal había necesidad de una narrativa propia (32). El Boom fue un fenómeno literario que surgió entre los años 1960 y 1970. Algunos de los precursores que forjaron esta nueva narrativa fueron Arturo Uslar Pietri, Elena Garro, Alejo Carpentier y Juan Rulfo entre otros. Con el Boom se intentaba crear un nuevo estilo narrativo en el cual se quería mostrar de una forma directa y concisa, la realidad social de América Latina. Algunas de las características del Boom son la integración de lo real y lo fantástico reflejados en el realismo mágico, la renovación de las técnicas narrativas como el lenguaje y la enfatización de la infelicidad del hombre en la sociedad contemporánea. Por consecuente, el realismo mágico es de suma importancia para la narrativa latinoamericana ya que fue un elemento esencial en la creación de una narrativa propia.

El término del realismo mágico fue usado por primera vez en el año 1925 por el crítico de arte Franz Roh. De acuerdo a la investigación de Alicia Llarena, Roh uso este término para describir el realismo extrañista de la pintura post expresionista alemana. Aunque este término haya aparecido originalmente en Europa, no fue hasta el año 1948 que se aplicó por primera vez en la literatura hispanoamericana por el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri. Con respecto al realismo mágico Uslar Pietri comentó,

Lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación poética o una negación poética de la realidad. Lo que a falta de otra palabra podría llamarse un realismo mágico (Larena 24).

Como Pietri bien lo menciona, el realismo mágico es una fusión de lo real junto con lo mágico. Aunque se han proporcionado varias definiciones del realismo mágico; hasta el día de hoy, nadie ha logrado proporcionar una definición unánimemente aceptada. A pesar de esto, como Uslar Pietri lo menciona, el nombre se refiere modernamente a aquellos escritos en los que la realidad objetiva se confunde con lo mágico y maravilloso, creando un ambiente extraño, vago e irreal, algo parecido a los sueños. El realismo mágico, según Hinson, representa una reelaboración artística de la realidad y una visión poética del mundo, “en el realismo mágico no hay irrupción: lo sobrenatural forma parte de lo cotidiano ya que lo irracional es la norma” (30). Por lo tanto uno de los objetivos del realismo mágico es captar el misterio que se oculta tras la realidad.

No podemos hablar del realismo mágico sin mencionar al escritor cubano, Alejo Carpentier. Aunque Carpentier sea un exponente de lo real maravilloso y no del fenómeno del realismo mágico, es importante mencionarlo debido a que “Carpentier da comienzo a la versión etnológica del realismo mágico”. En 1949, Carpentier usó el término “lo real maravilloso” para describir el ambiente mágico de ciertas partes de América Latina donde la cultura tiene fuertes raíces indígenas o africanas. De acuerdo con Carpentier, la fuente de riqueza en el continente americano se origina en la riqueza del mestizaje de razas y culturas indígenas, africanas y europeas. Es por eso que al Carpentier hacer referencia al elemento étnico “da comienzo a la versión etnológica del realismo mágico” pues lo étnico es un elemento muy importante en el desarrollo del realismo mágico. Otros escritores que son asociados con el realismo mágico son Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, Isabel Allende y claro no podía faltar el mexicano Juan Rulfo (Hinson 2).

Las dos publicaciones de Rulfo, El llano en llamas y Pedro Páramo son contadas desde una perspectiva mágico-realista. Los ambientes son mágicos, los personajes aparecen como seres desolados, y llenos de angustia, y los desenlaces son nebulosos. En Pedro Páramo podemos ver claramente el uso del realismo mágico ya que de acuerdo a C. Enrique Pupo-W Alker “Rulfo nos pone frente a un ambiente fantasmal por el que rondan seres sin un carácter claramente inteligible. Son figuras situadas más allá del tiempo, de la historia, y hasta de la vida misma” (194).

Aunque la mayoría del los críticos literarios están de acuerdo de que Pedro Páramo es una novela perteneciente al realismo mágico, hay algunos que se oponen. El destacado historiador y crítico mexicano, Carlos Monsiváis tenazmente niega el realismo mágico de Rulfo. De acuerdo a Monsiváis,

¿Cómo se aplican a la obra rulfiana el “realismo mágico” o el “realismo fantástico” o “lo real maravilloso”? Nada maravilloso puede darse en planicies calcinadas, en pueblos afantasmados por la pobreza y la emigración, en almas en escombros. ¿Qué tiene que ver aquí la “magia”, término que indica deslumbramiento y azoro, que sugiere maestría y jubilo, que delata entretenimiento? pero no es “fantástico” el escamoteo de hechos y gentes, porque persisten, ácidos y terribles, los sucesos devastadores (Monsiváis 3).

Según Monsiváis de acuerdo con el ambiente que se desarrolla en las obras de Rulfo su obra no encaja con las características del realismo mágico, el ambiente calcinado no corresponde con lo fantástico de las obras mágico realistas. Aunque Monsiváis se oponga, Erik Camayd-Freixas se opone a Monsiváis argumentando que la obra de Rulfo bien puede encajar en el ciclo del realismo mágico si se toma en consideración los principios que identifican este género literario los cuales son el punto de vista primitivo, la convención transculturada y la alegoría histórica. Según Camayd-Freixas estos tres elementos se ven claramente reflejados en la obra rulfiana y por lo tanto la obra de Rulfo es perteneciente al realismo mágico. A pesar del argumento que Monsiváis presenta, la obra rulfiana es claramente perteneciente al realismo mágico ya que su obra es dominada por varios elementos mágico realistas. Por ejemplo, algunos elementos mágico-realistas que se hacen presente en Pedro Páramo son el quiebre del tiempo lineal, la dualidad entre la vida y la muerte, las almas en pena y el simbolismo entre muchos otros. Por consecuencia no podemos argumentar que la obra rulfiana no sea perteneciente al realismo mágico.

A veces es difícil percibir el uso del realismo mágico ya que todo pareciere una realidad. Pedro Páramo lleva al extremo la ruptura con la construcción realista: la narración cuestiona la disposición lógica causal de la historia, al extender una rotunda alteración temporal y un demoledor quiebre de la linealidad cronológica (Panaia 14). Según Hinson,

La novela presenta muchas características mágico-realistas ya que narra la vida de un pueblo fantasma, abandonado: Comala, donde todos los personajes están muertos, y, por lo mismo, sus voces fluyen libremente desde el pasado, son los constreñimientos de tiempo, espacio e identidad que rigen el mundo de los vivos, el nuestro (208).

Al inicio de la novela es difícil descifrar que los personajes ya están muertos. Con el desarrollo de la novela, el lector junto con Juan Preciado poco a poco va descubriendo que todos los personajes que parecen hablar en vida en realidad están contando sus vidas desde la ultratumba. Estos muertos restituyen a los derrotados algo de la autonomía que perdieron en el atropello del latifundio y en el movimiento revolucionario. Es decir, el estar muerto les da la libertad de expresar sus demandas en contra del caciquismo, demandas que no pudieron hacer en vida debido a la subyugación en la cual vivían. Por consecuente, Juan Preciado nos trasmite Comala desde un modo fantasmal y nos hace participes de visiones físicas que remiten a la incertidumbre y la naturalidad mágico realista: “Al cruzar la calle vi una señora envuelta en su rebozo que desapareció como si no existiera” (Juan Rulfo 71). En realidad esta señora ya no existía era solamente su alma en pena que andaba rondando por el pueblo desolado de Comala. Comala es un pueblo devastado por el abandono en que lo dejaron y está marcado por ecos, huellas, crujidos y reminiscencias fantasmales del pasado. Los ecos de la novela poco a poco van ocupando el lugar de la voz y las conversaciones humanas.

Un aspecto mágico-realista que también se presenta en la novela es el tiempo y el espacio. La narración no sigue un desarrollo consecutivo, tiene dos historias y dos tiempos los cuales se encuentran entrelazados en el relato. La primera historia que se narra es la de Juan Preciado sobre su viaje a Comala, él va en busca de su padre a quien nunca conoció pero a quien conocerá a través de los ecos de los difuntos que habitan Comala. De acuerdo con Camayd-Frexias, esta historia se desarrolla en un tiempo perfectamente lineal desde un presente narrativo, “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre un tal Pedro Páramo” (Rulfo12). La segunda es la historia de Pedro Páramo que es también la historia de todos los habitantes de Comala pues sus ecos son los que hacen la historia posible.

Es un relato concluso, cerrado en el pasado narrativo de la memoria, y presentado de manera fragmentaria y acrónica en las voces de una multitud de personajes, como recuerdos de ultratumba que van entrecortando la narración de Juan Preciado hasta convertirse en el argumento central de la novela (210).

A medida que se entrecruzan las historias de Juan Preciado y la de Pedro Páramo, el tiempo cronológico que se venía desarrollando con la búsqueda de Juan Preciado se desvanece tomando el dominio la historia de Pedro Páramo. La historia de Pedro Páramo se desarrolla mediante los recuerdos de las almas en pena de Comala teniendo como resultado un retroceso en el tiempo narrativo y la pérdida de un tiempo cronológico. Según Carisa Ann Trap, “el tiempo/ no tiempo es un elemento constante en la novela ya que al estar muertos todos los personajes, Rulfo elimina el tiempo de la narración” (14). En la novela no puede haber presente ni futuro puesto que los personajes son inexistentes. La eliminación del tiempo narrativo es un elemento muy significativo para el realismo mágico pues es justamente la eliminación del tiempo que contribuye a la creación de un ambiente irreal.

Otro aspecto mágico-realista que se hace presente es la extrañeza y la incertidumbre. Al llegar Juan Preciado a Comala, se encuentra con Eduviges Dyada quien, al recibirlo, le dice a Juan que ya lo esperaba pues horas antes su madre le había avisado que él llegaría, “Ella me avisó que usted vendría. Y hoy precisamente. Que llegaría hoy. ¿Quién? ¿Mi madre? Sí. Ella. Yo no supe que pensar. Ni ella me dejó en qué pensar” (Rulfo 15). Aunque la madre de Juan, Dolores, ya había muerto hacía siete días, Eduviges le aseguró a Juan que su madre Dolores Preciado le había avisado ese mismo día de que él iría. Ante esta explicación ilógica y llena de extrañeza Juan no busca explicaciones creando así un ambiente lleno del realismo mágico. Lógicamente uno cuestionaría este acontecimiento puesto que es inconcebible comprender cómo es que un muerto puede venir a dar un aviso pero Juan preciado no analiza, no muestra signos de asombro, de sobresalto, en ningún momento él intenta analizar la situación. Ante esta acontecimiento Carlos Blanco Aguinaga advirtió que esa falta de evaluación lógica es un “gesto que obliga al lector a suplir la falta de información con la interpretación personal” (Llarena 110). Es ante esta situación que el lector se convierte, como ya mencioné, en “cómplice” de los personajes y de los acontecimientos de la novela.

El simbolismo es otro aspecto mágico realista que claramente se ve reflejado en Pedro Páramo. Es importante descifrar que algo tan sencillo como el nombre de Pedro Páramo tiene un gran significado en relación con el ambiente en el que se desarrolla la novela. Al respecto, Diegel menciono en su artículo, “Pedro Páramo, cuyo nombre simboliza la sequedad emocional del mundo de Comala, ha convertido una frustración amorosa en una fuerza de autodestrucción y de violencia que extiende al pueblo, que lleva a la ruina”. Pedro Páramo más que representar una persona también representa el abandono y la opresión que dominaba en todo Comala. Pedro Páramo simboliza o presenta una figura altamente conocida en la literatura hispanoamericana. Se trata de la presentación del tirano, cruel, sádico, que maneja a su voluntad a todo un pueblo y cuyo poder se asienta a medida que se apodera de los bienes de los demás. “Como quien dice toda la tierra que se puede abarcar con la mirada. Y es de él todo ese terrenal” (Rulfo 12). Los habitantes de Comala no poseían nada, todo pertenecía al patrón Pedro Páramo. Las peculiares características de Pedro Páramo nos permiten llegar a la conclusión que la figura histórica de tras de éste personaje es Porfirio Díaz pues al igual que Pedro Páramo, éste dictador simbolizaba la sequedad emocional de la sociedad mexicana.

El comentario anterior de Diegel nos induce a descifrar el simbolismo o significado individual de las palabras Páramo y Pedro. La palabra páramo, según la Real Academia Española, está definida como terreno yermo, raso, desabrigado, lugar sumamente frío y desamparado. Esta definición de lo que inicialmente sólo parecía ser el apellido del protagonista de la novela tiene mucho que revelar. La definición de Páramo tiene una gran conexión con el pueblo Comala. Tal como la definición lo indica, Comala era un pueblo yermo pues en éste no había habitantes más que las almas en pena de aquellos que alguna vez habían habitado este pueblo. También era un lugar desabrigado ya que en vida Pedro Páramo tenía a los habitantes de Comala desabrigados, él representaba una dictadura ya que en el pueblo solo se hacia lo que él quería. El dominaba en todo el pueblo dejando así a todos los habitantes desamparados tal como lo hizo con su hijo Abundio cuando éste le pidió ayuda y él se la negó. Pedro Páramo sólo estaba interesado en proteger sus intereses dejando así desabrigados a todo el pueblo de Comala.

Igualmente, es importante descifrar el simbolismo del nombre de Pedro. De acurdo a Morales Ladron “Pedro significa piedra” (155), algo fuerte e indestructible. Según A Dictionary of Symbols, para la iglesia católica Pedro simboliza aquel que instaló la iglesia católica. También, simboliza el pescador de hombres en el cual el pez se convierte en el símbolo de Cristo. El simbolismo que este nombre mantiene con el Pedro protagonista de esta novela, es que Pedro al igual que el discípulo era un pescador de los habitantes de Comala. Pedro representaba el “pescador de hombres” que debían de hacer lo que él les mandase. Aunque Pedro parecía ser indestructible al final es asesinado por su hijo Abundio. El hecho que Pedro Páramo culmina con la muerte de su protagonista nos lleva a la conclusión de que ésta muerte simboliza la caída de poder de Porfirio Díaz.

Por lo tanto, Pedro Páramo tiene una función primordial en el desarrollo de la novela. Simboliza piedra, desolación y desamparo; su figura encarna a una figura constante en la historia de la literatura hispanoamericana el cual es el cacique y el tirano. Pedro Páramo es un cacique rural que después de haber dispuesto de vidas y haciendas en Comala permite la desintegración del pueblo y de sus habitantes. Juan Rulfo comentó acerca de la creación de este tan significativo personaje,

Quise presentar un cacique, que es una cosa característica de México. Porque allá existe un caciquismo tanto de tipo regional como estatal. Esto hace que se produzca una cosa curiosa: la estabilidad política del país tiene mucho que ver con el caciquismo, pues cada cacique domina cierta región que el Estado deja en sus manos Pedro Páramo es un cacique, que predomina en cierta región de un país: de México concretamente ( Hansin 213 ).

El contexto histórico que se vivía en esta época en México, nos lleva a concluir que Pedro Páramo si bien puede representar a Porfirio Díaz también representa los latifundios que despojaban a los campesinos de sus tierras.

Otra palabra que merece ser descifrada en cuanto al simbolismo que representa es Comala. Tal como Marisol Morales Ladron lo indica, “El nombre de Comala presenta un significado simbólico, ya que Rulfo juega con el sentido de comal, recipiente de barro donde se preparan las tortillas a la brasa, para erigir un ámbito calcinada, y una tierra árida connotada asimismo por el nombre y el apellido que da título a la obra (155)”. Cuando Abundio hace referencia a Comala dice, “Aquello esta sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno” (Rulfo 11), dándole así a Comala un ambiente infernal dominado por la muerte y la calcinación.

Otro elemente mágico- realista es la dualidad entre la vida y la muerte. Juan Preciado llega vivo a Comala y al estar allí es dominado por los ecos y murmullos de las almas en pena, pero con el desarrollo de la novela él también muere. De hecho desde su ataúd y por consecuente desde la ultratumba está narrando lo que vivió en Comala. Las voces que se escuchan en Comala sugieren la existencia de la vida mientras que las almas en pena son las que manifiestan la presencia de la muerte. Con respecto a la dualidad entre la vida y la muerte Octavio Paz explica en El laberinto de la soledad que de acurdo con las tradiciones precolombinas,

La oposición entre muerte y vida no era tan absoluta como para nosotros. La vida se prolonga en la muerte. Y a la inversa. La muerte no era el fin natural de la vida sino fase de un ciclo infinito. Vida y muerte y resurrección eran estadios de un proceso cósmico que se repetía insaciable (49).

Esta explicación nos ayuda a comprender la relación entre la vida y la muerte en Pedro Páramo ya que según esta explicación “la vida se prolonga en la muerta” lo cual vemos manifestado en los muertos de Comala. Desde un inicio ya Juan Preciado estaba muerto, desde su tumba el recordaba todos los acontecimiento vividos en Comala prolongando así la vida mediante la muerte.

Como hemos mencionado, la muerte es un elemento que domina de inicio a fin de la novela. Aunque ya todos los personajes están muertos, éstos logran cobrar vida al convertirse en almas en pena. Desde el comienzo cuando Juan está por llegar a Comala y se encuentra con Abundio nos damos cuenta de que Abundio era ya un alma en pena vagando por los alrededores del pueblo. Cuando Juan le explica a doña Eduviges que Abundio le ayudó a dar con ella, ella le dice, “No debe ser él. Además, Abundio ya murió. Debe haber muerto seguramente. ¿Te das cuenta? Así que no puede ser él” (Rulfo 21). Es mediante esta conversación con Eduviges, quien también ya está muerta, que el lector logra percatarse de que los personajes que parecen estar vivos, en realidad ya han muerto, simplemente son almas en penas que andan vagando. Las almas en pena son muy importantes en la cultura mexicana, especialmente en la tradición del día de muertos. Con respecto a las almas en pena Rulfo comentó,

Aquí en los pueblos de México existe la idea de que las ánimas en pena visitan a los vivos. En los caminos todavía hoy, donde hay un muerto la gente arroja una piedra sobre la sepultura; esa piedra equivale a un Padre Nuestro para la salvación del ánima del difunto. En la novela todos están muertos ya que desde que Juan Preciado llega al pueblo con el arriero está muerto. La historia del pueblo se la cuentan los habitantes muertos, así el pueblo vuelve a vivir una vez más (Leal 279).

Mediante las almas en pena, Rulfo logra hacer que sus personajes cobren vida permitiéndoles así contar la vida que se vivió en Comala. Como podemos ver Rulfo se valió de aspectos étnicos de la cultura mexicana para crear un ambiente de dualidad entre la vida y la muerte los cuales son elementos que crean un ambiente completamente mágico-realista a lo largo de toda la novela.

En Pedro Páramo, Juan Rulfo logra transportarnos a un mundo mágico-realista donde los recuerdos cobran vida para así lamentar y hasta cierto punto denunciar el abandono en que se dejó al pueblo mexicano luego de la revolución. Aunque con la Revolución mexicana se buscaba poner fin a varios problemas sociales tales como al caciquismo, Pedro Páramo nos demuestra que las cosas poco cambiaron y que la revolución logró impactar a la sociedad mexicana de una manera negativa. A través del realismo mágico, más que darnos una descripción de lo sucedido en México luego de la revolución, Rulfo logra darnos una imagen: la imagen del mexicano dominado por la confusión y opresión a la que lo habían condenado. Es fascinante descubrir como la literatura latinoamericana tiene el potencial para llevarnos más allá de una novela ficticia. La literatura latinoamericana logra transportarnos de una manera mágica a la historia de nuestros países.

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