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Historia de España 2º Bach. guernica.jpg I.I.T. Salvador Dalí




RESUMENES DE LOS

TEMAS LARGOS

S. XIX Y XX

DE HISTORIA DE

2º BACHILLERATO.

(En más o menos unas 80 líneas que se piden en la P.A.U.)



13. TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS Y CAMBIOS SOCIALES EN EL SIGLO XIX Y PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX

13.1. Transformaciones económicas, proceso de desamortización y cambios agrarios. Las peculiaridades de la incorporación de España a la Revolución Industrial. Modernización de las infraestructuras: el impacto del ferrocarril.

El escaso desarrollo del sector agrario provoca el retraso industrial de España. Las desamortizaciones sirvieron para consolidar la propiedad agrícola. Los cambios técnicos son lentos y predomina el ciclo antiguo caracterizado por malas cosechas y hambrunas. A finales de siglo, la España rural experimenta unos cambios importantes debido a una mejora del mercado nacional y del sistema de explotación. Se difunden el maíz y la patata.

La actividad que podía contribuir a la industrialización era la agricultura, pero era imprescindible:

-La reforma de la propiedad: cuya herramienta fue la desamortización de Godoy, Mendizábal y Madoz que consolidó la estructura latifundista.

-Las innovaciones técnicas: el crecimiento agrícola se basó en el aumento de la superficie cultivada de trigo, olivo, vid y leguminosas. Aumentó la especialización regional: maíz y patata en el norte, viñedo y cultivos intensivos en la costa mediterránea y cereal en el resto. A finales del siglo tuvo lugar una crisis que aumentó el proteccionismo aduanero. La emigración a las ciudades provocó una reconversión del sector.

La ley de minas de 1868 facilitó la llegada de capitales extranjeros para la explotación, constituyendo un tercio de las exportaciones españolas. Alrededor de las minas aparecieron industrias y redes de ferrocarriles, hubo enclaves aislados. El carbón se concentraba en Asturias y León, y era escaso, caro y de mala calidad.

A finales del siglo la economía es agrícola e incapaz de competir en el mercado internacional. Industrias: 1) Industria textil. La industria moderna es la industria textil catalana. Las técnicas de producción se van a mecanizar aumentando la producción al menor coste. 2) Industria siderúrgica. Importante la minería y las fuentes de energía ya que se pasó del uso de energías primarias a la energía del carbón. Hay tres tipos de carbón: lignito, hulla (Asturias) y antracita. Hay minas de carbón en la zona Málaga-marbellí y en la zona leonesa de Sabero que va a tener los primeros altos hornos de la siderurgia. La consolidación de la siderurgia fue en el País Vasco. 3) Urbanismo. Durante el S. XIX la población urbana crece en las ciudades industrializadas. En éstas se establecen programas de ensanches urbanísticos. En 1860 se llevan a cabo los ensanches de Madrid (Castro) y Barcelona (Cerdá). 4) Comercio. Antes del S. XIX el comercio era ultramarino pero esto cambió con la independencia de las colonias. En la primera mitad del siglo se comercia con productos agrícolas y en la segunda con carbón, algodón... 5) Durante el reinado de Isabel II se desarrolló el ferrocarril, que supuso una revolución por su velocidad y su capacidad de carga. El primer ferrocarril fue la ruta Barcelona-Mataró (1848) y luego Madrid-Aranjuez (1851). La red es radial por la concepción centralista del estado cuyo centro es Madrid.

El Comercio exterior: exportaba materias primas y productos semielaborados. Existió un déficit comercial y las medidas adoptadas fueron proteccionistas. El librecambio se impuso en algunos periodos.

La financiación: el desarrollo industrial necesitaba un sistema financiero estable pero la mayor preocupación del Estado fue obtener ingresos ejerciendo un dirigismo sobre el sector bancario ligado a la construcción ferroviaria. Experimentó periodos de expansión y contracción. Financiaron las compañías ferroviarias y la deuda pública del Estado; el Banco de Barcelona, Santander y Bilbao. En 1875 el Banco de España obtuvo el monopolio de emisión de moneda y estas entidades pasaron a ser de crédito comercial y financiación industrial. El capital nacional y extranjero invirtió en la hacienda estatal favoreciendo las inversiones.

En 1900 España seguía siendo un país agrario. Diversos factores dificultaron el crecimiento industrial: la concentración geográfica de la industria, la dependencia tecnológica exterior y la debilidad del mercado interior.

El primer tercio del siglo XX fue en España una época de crecimiento económico. Sectores:

Primario

-La situación agrícola: Una plaga de filoxera atacó los viñedos de Francia que compró vinos españoles pero a España también le afectó la plaga. A comienzos del s. XX, se modernizó el arado, aumentaron las superficies de cultivo, las ventas por la Primera Guerra Mundial y se construyeron embalses que aumentaron la producción. Creció la gente dedicada a la industria y decreció la dedicada al campo. El cereal fue el más extendido. La remolacha azucarera, los cítricos y los productos hortofrutícolas destinados al comercio exterior.

-Ganadería: se incremento su producción y la de sus derivados (lácteos) gracias a las mejoras del transporte y la refrigeración.

Secundario

Aumentó la producción minera y siderúrgica. Se desarrollaron los sectores eléctrico y químico. Permanecieron los desequilibrios regionales, siendo País Vasco (metalúrgica, eléctrica, naval, química y siderúrgica) y Cataluña (textil, metálicas, química y eléctrica) las más industrializadas. España se convirtió en un país industrializado: Naval: Maura promovió una modernización y en 1920 comenzaron a introducirse los motores diésel. Industria alimentaria: conoció un desarrollo espectacular, relacionadas con los productos mediterráneos. Industria química: localizada en Cataluña y Cantabria, producían fertilizantes. Industria automovilística: el automóvil se impone después de La Primera Guerra Mundial. Industria Siderúrgica: el principal foco son los altos hornos en Vizcaya. Industria textil: al perderse las colonias se hundió pero se recupero gracias a La Primera Guerra Mundial. Minería: existe una decadencia, excepto la hulla asturiana.

Terciario

El comercio

El proteccionismo arancelario dificultó la integración en el comercio mundial y favoreció el aislamiento económico. La crisis de 1929 reforzó las medidas proteccionistas y la prohibición de intercambiar algunos productos con el exterior. La balanza comercial siguió siendo deficitaria: predominaban las exportaciones de la agricultura mediterránea y las importaciones de maquinaria.

El capitalismo financiero. La banca:

La importancia del Banco de España es escasa. Se produjo una concentración de capital en unos pocos bancos privados, que financiaban la industria y reforzando los oligopolios industriales. Las cajas de ahorros se asociaron en la Confederación Española de la Caja de Ahorros (CECA) y tuvieron un gran impulso debido a la desconfianza de los trabajadores en los bancos privados.

Transportes:

Se construyen nuevas líneas de ferrocarril, buena parte del material ferroviario ya hacía tiempo que no se modernizaba. Aumentaron las carreteras y los automóviles.

Comunicaciones:

Muy vinculadas al despegue industrial. Se produjeron innovaciones como el teletipo. El Estado concedió el monopolio de la red de teléfonos a la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), asociada a una empresa estadounidense, esto provocó el despliegue definitivo de este servicio. La radio tuvo gran éxito y la red telegráfica se extendió.

13.2. Transformaciones sociales. Crecimiento demográfico. De la sociedad estamental a la sociedad de clases. Génesis y desarrollo del movimiento obrero en España.

Durante el S. XIX Europa se encuentra en el ciclo de transición demográfica, por países que han llevado a cabo su revolución industrial. España, sin embargo, durante el S. XIX sigue siendo un país eminentemente agrícola ya que proporciona trabajo a dos tercios de la población. En la Restauración se produjo una desaceleración en el crecimiento demográfico y a finales de siglo España sigue siendo un país preindustrial. Sin embargo se puede ver una España dividida en dos zonas: la España de la periferia donde se encuentran las zonas más industrializadas, y la España interior, atrasada económicamente y que se dedica a la agricultura. También en este siglo comienza a haber una migración interna y externa (movilidad espacial) por la escasez de oportunidades que se tienen en el campo. Así se inicia el desarrollo de las ciudades por su creciente industrialización. En el último cuarto de siglo se iniciará la transición demográfica, que durará hasta 1930.

En el ámbito social se produjo una honda transformación ya que se pasó de una sociedad estamental a una sociedad de clases que se organiza según el grado de poder. Así, durante la primera mitad del S. XIX se intenta desmantelar la sociedad estamental por medio de leyes constitucionales y la implantación de una sociedad liberal y progresista, y a partir de la segunda mitad del siglo se intenta configurar la nueva sociedad conforme a los principios de igualdad y libertad. Esta nueva articulación social no fue igual para todos y así se ve que hay un grupo muy perjudicado, formado por los campesinos y el bajo clero y otro grupo muy favorecido formado por la alta nobleza y la burguesía. Aparece una nueva clase social: el proletariado que dependía de su trabajo y del sueldo, y como ganaba poco se encontraba en una situación difícil. Durante este período se consolida una sociedad basada en la economía del mercado. Las transformaciones fueron más evidentes en la ciudad.

El limitado proceso industrial en España explica que el número de obreros fuese escaso, además estaba concentrado en las zonas más industriales. Por otro lado, hasta 1840 no comienza la verdadera industrialización. Con este proceso de crecimiento industrial el sindicalismo comienza a tener auge en ciertos sectores, a pesar de la oposición de empresarios y gobierno.

En España, el desarrollo del movimiento obrero se produjo en tres etapas que giraron en torno al Sexenio Democrático: 1) Las primeras décadas. Antes de la Revolución de 1868, aparecieron en España las primeras protestas espontáneas de obreros industriales, canalizadas a través del ludismo. Este movimiento destruía las máquinas, que simbolizaban los nuevos métodos de producción y acarreaban la pérdida de puestos de trabajo. Los sucesos más graves tuvieron lugar en Cataluña, más industrializada. A partir de 1840, la protesta de los obreros catalanes derivó hacia la creación de agrupaciones que los protegieran, como la Asociación de Protección Mutua de Tejedores de Algodón (1840), un sindicato apolítico. Los obreros industriales se inclinaron por los demócratas y republicanos, que reivindicaban la libertad de asociación y medidas legislativas protectoras de los trabajadores. 2) El Sexenio Democrático. Durante esta etapa se evidenció la desconfianza de los trabajadores hacia la democracia y la república. Como consecuencia, los obreros emplearon dos vías para reivindicar sus derechos: la acción directa (realización de huelgas, creación de sindicatos o sociedades de resistencia...) y la acción política (presión hacia las autoridades mediante elección de actos multitudinarios...) A través de ambas vías, los trabajadores pretendían mejorar sus condiciones de vida, pero también promover una revolución política y un cambio social profundo. Los anarquistas eligieron la primera vía, es decir, la acción directa, mientras que los socialistas, inclinados hacia el marxismo, combinaron ambas, aunque prefirieron la segunda. La división entre anarquistas y socialistas tuvo lugar en el ámbito internacional y se produjo en el seno de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), que llegó a España a través de Giuseppe Fanelli, partidario de Bakunin. Junto a él surgieron los primeros líderes obreros del país, como Anselmo Lorenzo, influido por el anarquismo. En 1870, los bakunistas crearon la Federación Regional Española (FRE), la sección española de la AIT, que en 1873, contaba con numerosos afiliados (entre 30.000 y 40.000) repartidos en su mayoría por Andalucía, Valencia y Cataluña. La FRE fue bastante moderada en su actuación y se distinguió por ser apolítica y mostrar una indiferencia total hacia las elecciones. El anarquismo fue una fuerza muy popular entre los obreros industriales de las regiones mediterráneas y entre los jornaleros andaluces. El anarquismo andaluz prefirió las teorías de Kropotkin, un anarquista que promovía el reparto de tierras, frente a Bakunin, partidario del colectivismo.

Un pequeño grupo de obreros de Madrid, expulsados de la FRE (1872) liderado por Pablo Iglesias y siguiendo las tesis marxistas defendidas por P. Lafargue, creó una célula de inspiración marxista, la Sociedad General del Arte de Imprimir. 3) Después del Sexenio Democrático. En 1874, la FRE fue prohibida y en 1876 la AIT se disolvió. En 1881, la antigua FRE resurgió con el nombre de Federación de Trabajadores de la Región Española (FRE), en la que muy pronto las organizaciones andaluzas, partidarias de la acción violenta directa, adquirieron enorme influencia frente a los representantes de las asociaciones catalanas. En este contexto surgió la Mano Negra que organizó atentados y fue objeto de una durísima represión gubernamental. La persecución contra esta sociedad secreta y la división interna entre las organizaciones anarquistas condujeron a la extinción de la FTRE (1888).

En Madrid, el núcleo marxista de trabajadores formó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879 y empleó la asociación de tipógrafos fundada por P. Iglesias para crear un sindicato afín, la Unión General de Trabajadores (UGT) en 1888. El PSOE rechazó toda colaboración con los partidos políticos burgueses y su influencia sobre la opinión pública se limitaba a la organización de manifestaciones pacíficas, cada primero de Mayo desde 1890. La UGT, por su parte, se nutrió de obreros cualificados y urbanos que, a su vez, formaban parte de las sociedades de oficio. La UGT era una entidad independiente pero subordinada al PSOE, con la que compartía dirigentes. Madrid se convirtió en el centro del movimiento obrero de signo socialista.

A partir de 1900 España inició la transición al ciclo demográfico moderno, caracterizado por un pronunciado descenso de la mortalidad, especialmente la infantil. Las causas fueron, sobre todo, la mejora general de la calidad de vida de la población. La natalidad también disminuyó de forma sostenida, aunque más levemente. Junto a la emigración interior del campo a las ciudades, que llevo a una creciente urbanización del país con el 50% de la población urbana en 1930, destaca la emigración hacia el exterior, con más de un millón de españoles que partieron hacia América Latina.

La sociedad española siguió siendo, a lo largo de este periodo, una sociedad marcada por grandes diferencias de riqueza entre los diversos grupos sociales. Los grupos ligados a la industria y a las finanzas tuvieron un peso creciente en las clases altas y se fueron integrando en la vieja oligarquía dominante. Las clases medias experimentan un aumento significativo en este primer tercio del siglo XX. Estas clases medias, a veces golpeadas por dificultades económicas, fueron girando hacia posturas políticas de oposición al régimen de la Restauración.

Dos fenómenos destacan en lo referente a las clases populares: el crecimiento numérico de las clase obrera, cada vez más organizada en torno a los sindicatos CNT y UGT, y la pervivencia de una amplia masa de jornaleros sin tierra en el sur del país, en una situación social desesperada que les llevará hacia posturas políticas cada vez más radicales.

13.3. Transformaciones culturales. Cambio de las mentalidades. La educación y la prensa.

En 1875 se inicia la Restauración con el reinado de Alfonso XII y en 1902 se inicia el reinado de su hijo Alfonso XIII tras la regencia de su madre María Cristina.

Durante estos años la evolución de la sociedad viene marcada por el ascenso de la burguesía y el mantenimiento de una estructura dual, en la que existen numerosos contrastes entre las élites socioeconómicas (grandes empresarios, banqueros, aristócratas) que representan aproximadamente un 10% de toda la población. Por otro lado están las masas trabajadoras formadas por campesinos, jornaleros y obreros industriales que se van haciendo más numerosos en las grandes ciudades. A lo largo de la Restauración van a ir creciendo las clases medias, muy heterogéneas (profesiones liberales: médicos, notarios, funcionarios, etc…), van a crecer fundamentalmente en las ciudades, núcleos en los que se van a ir produciendo los cambios de mentalidad. Por ejemplo en la familia, que pasa a tener un modelo nuclear iniciándose una tendencia a reducir el número de hijos.

En lo que se refiere a las clases altas, existe aún una gran atracción por la posesión de títulos nobiliarios. Durante el reinado de Alfonso XII y Alfonso XIII, el número de nobles se duplica (Urquijo, Güel, Ibarra…). Otro de los aspectos en los que se notan cambios incipientes es en el papel de la mujer en la sociedad. A finales del siglo XIX surge el feminismo que reclama para la mujer su independencia económica y la defensa de derechos políticos (sufragio). En España fue un movimiento escaso, de tipo más intelectual, impulsado por mujeres de clases altas.

En cuanto a la educación fue una de las preocupaciones de los gobiernos de la Restauración y del llamado movimiento regeneracionista, uno de cuyos líderes fue Joaquín Costa que reivindicaba la necesidad de “escuelas”. La realidad española se caracterizaba por un elevado analfabetismo y una débil escolarización primaria, la enseñanza secundaria era muy minoritaria, los gobiernos de la Restauración apoyaron los centros eclesiásticos que son los que tuvieron más peso en este tramo de enseñanza. Con el nacimiento del movimiento obrero van a surgir iniciativas propias para la alfabetización de las masas proletarias. Los socialistas fundaron las “Casas del Pueblo” donde enseñaban a leer, escribir y eran una alternativa cultural a los casinos y ateneos burgueses.

Los anarquistas fundaron en Barcelona la escuela moderna, con la iniciativa de Ferrer Guardia. Y en cuanto a la enseñanza universitaria, era muy minoritaria (sólo había once universidades). En esta época comienza a verse la Universidad como foco de conflictos. Los gobiernos de la Restauración atacaron frecuentemente la libertad de cátedra en 1876. Cánovas dictó la expulsión de la universidad de Madrid de un grupo de catedráticos, que deciden fundar la ILE (Institución Libre de Enseñanza) a la que perteneció por ejemplo Santiago Ramón y Cajal. Sus promotores fueron Salmerón, Gumersindo Azcárate y Giner de los Ríos.

Esta institución fue un núcleo de renovación científica y filosófica. Sus bases pedagógicas se basaron en la doctrina del Krausismo partidaria de la enseñanza mixta y laica. Dentro de la ILE estudiaron algunos personajes, luego políticos de la II República. (Hay que ampliar un poco con los apuntes)




J. Borgio Curso 2012-13

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