Culturas precolombinas






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CULTURAS PRECOLOMBINAS


AMÉRICA ANTES DE LA CONQUISTA
LOS ORÍGENES:
A partir del 10.000 a.C. diferentes oleadas de pobladores ocuparon el continente americano. Las primeras provenían de Asia, penetraron por el Estrecho de Bering y se desplazaron por el litoral del Océano Pacífico hasta el extremo sur. Eran nómades, cazadores y recolectores, y poseían rasgos típicos de la cultura del Paleolítico.

Alrededor del 3.000 a.C., esos primeros pobladores recibieron el impacto de nuevas oleadas provenientes de la Polinesia que se desplazaron por vía marítima a través de las islas del Pacífico. Es probable también la hipótesis de la existencia de grupos oriundos de Indochina, Indonesia y Melanesia. Ciertos rasgos orientales frecuentes en las figuras representadas en vasijas elaboradas por los indígenas americanos. Los integrantes de esta segunda oleada poseían elementos de la cultura neolítica; eran agricultores sedentarios, construyeron ciudades y poseían una compleja organización sociopolítica.
AMÉRICA PRECOLOMBINA
Los españoles que arribaron a América a partir del viaje colombino se encontraron en un territorio poblado por grupos de diversa trama cultural. En la región antillana, los taínos y los cribes vivían en pleno Paleolítico, dedicados a la pesca, la caza y la recolección y organizados en forma tribal.

En Mesoamérica y la región andina de América del Sur, se desarrollaron las “grandes culturas” - inca, azteca y maya- que siguieron la tradición cultural de los pueblos más antiguos. En el extremo sur, agricultores sedentarios y cazadores nómades se dividieron el espacio. La reacción ante la conquista española fue diferente en uno y en otros. Las grandes culturas sucumbieron rápidamente. Minaron su resistencia las profundas rivalidades internas, las alianzas parciales con el invasor, la dependencia de su jefe y la tal vinculación con los valles que habitaban. Las culturas se resistieron largamente.
RASGOS COMUNES
La economía se centraba en la agricultura. Los incas, principales exponentes de esta actividad, construyeron, en sus valles, andenes de cultivo, terrazas y canales de riego artificial. La tierra era propiedad del estado y se explotaba comunalmente. El núcleo básico de la sociedad estaba conformado por unidades territoriales y parentales. Los aztecas lo llamaban calpulli y los incas ayllu.

La pirámide social era rígida y jerarquizada. Nobles sacerdotes, guerreros, funcionarios, artesanos, comerciantes, campesinos, y esclavos se dividían tareas y privilegios. La organización del estado adoptó la forma de Confederación o Imperio. Los aztecas organizaron una confederación de ciudades - Tenochtitlán- Texcoco- Tlacopan- gobernada por un emperador de Carácter electivo y vitalicio. Los incas estructuraron un imperio, unido bajo el poder absoluto del Inca (heredero del sol). Practicaban el politeísmo. Adoraban dioses antropozoomórficos, de la naturaleza y espirituales. Los aztecas poseían un complicado ritual que incluía sacrificios humanos.

Construyeron grandes ciudades. Los mayas eximios, arquitectos levantaron allí pirámides escalonadas, templos y altares en piedra. Trazaron rutas y caminos. El imperio Inca estaba atravesado por dos caminos de norte a sur que partían desde el Perú hasta Chile y la Argentina. Medían el tiempo y registraban sucesos. Los aztecas poseían un calendario que dividía el año en 18 meses de 20 días cada uno. Los incas tenían un sistema de registro muy desarrollado - el quipu- donde constaban estadísticas de población, de producción, y también hechos trascendentes (guerras, fechas religiosas, etc.). La conquista española interrumpió el proceso de la escritura. Muchos fueron los códices destruidos.
LAS CULTURAS DEL SUR: UNA POSIBLE CARACTERIZACIÓN
Según la actividad económica los pobladores pueden clasificarse en pueblos de economía parasitaria- cazadores, recolectores, pescadores- y pueblos de economía simbiótica- agricultores inferiores y superiores. Entre los primeros es se encuentran los pesadores y recolectores de Tierra del Fuego, los cazadores de guanacos de la Patagonia y los cazadores-recolectores del Chaco y de la Mesopotamia y los que utilizaban andenes de cultivo y canales de riego en la región Noroeste. Estos últimos desarrollaron la cerámica, la metalurgia y construyeron pueblos fortificados llamados pucarás.
LOS PRIMEROS LIBROS
En la actualidad se cuestiona el concepto de literatura en relación con los pueblos indígenas americanos. Solamente el pueblo maya poseyó una escritura jeroglífica de carácter gráfico, que hasta la fecha no ha podido ser descifrada en su totalidad. Los únicos que podían escribir, leer e interpretar eran los integrantes de la clase sacerdotal y algunos representantes de la nobleza. Los textos que compusieron fueron esculpidos en piedra modelado en estucos o pintados en murales, cerámicas o “libreos” (formados por tiras plegadas de papel hecho a partir de la corteza interior de un árbol). Muchos de estos valiosos códices se perdieron al ser destruidos o quemados en el siglo XVI. Los pocos que llegaron al siglo XX han pasado por el tamiz de la cultura europea como ocurrió en el Popol-Vuh, el libro sagrado de los mayas.
LA TRANSMISIÓN DE LOS TEXTOS
El nombre de los autores de lo primeros textos se ha perdido con una sola excepción: “el príncipe-poeta” de los aztecas, Nahualcóyolt (1402-14752). Más difundida que la transición escrita fue la oral. El anciano sacerdote sabio repetía los relatos hasta nuestros días. La india maya Rigoberta Menchú (nóbel de la paz 1992) cuenta en su autobiografía cómo los niños de su pueblo aprenden de los mayores los relatos míticos sobre los orígenes de la humanidad. Entre los aztecas la memorización y la repetición fueron facilitadas por papeles pintados que representaban escenas fundamentales de lo que se quería contar. En un primer momento de la conquista se destruyeron documentos que prohibieron las repeticiones orales. A fin de conservarlos, los indígenas enterraron códices y dibujos y se ocuparon de la memorización.

Luego a partir de la segunda mitad del siglo XVI, los misioneros comprendieron la importancia de conocer los mitos que debía enfrentar la fe cristiana. Entonces escribieron los textos indígenas en la lengua original, pero con caracteres latinos. Más tarde los tradujo al castellano. En relación con estos hechos, se destacó la labor desarrollada por los mestizos bilingües, y por algunos sacerdotes, como el padre Jiménez (traductor del Popol- Vuh a comienzo del siglo XVIII).
CONTENIDOS
Relato de las sucesivas creaciones y destrucciones del mundo del hombre realizadas por los dioses. Descripción de una “Edad de Oro”, llena de perfecciones, a la que se opone una vida presente precaria y dificultosa. Descripción de los atributos y vestimentas de los dioses y narración de aventuras protagonizadas por los principales héroes. Cantos de alabanza a los dioses; oraciones en las que se pide por las buenas cosechas y la victoria en la guerra. El tiempo es concebido como repetición y no como una línea continua; por lo tanto el futuro no reserva sorpresas y puede ser predicho, de allí la importancia de las profecías y los presagios. Normas para la organización de la vida comunitaria, épocas de siembra, guerras, matrimonios, etc., y para la realización de ceremonias religiosas. Expresión de sentimientos ante la brevedad de la vida humana, frente al destino del hombre después de la muerte. El individuo no vale como tal sino como integrante de la comunidad y en sus relaciones con la naturaleza.
LOS TEXTOS INDÍGENAS Y EL SIGLO XX
Los investigadores y los creadores del siglo XX se sintieron atraídos por las culturas de nuestros antepasados indios. Han querido por lo tanto, poner en circulación nuevamente valiosos textos desconocidos u olvidados por el hombre blanco. Importantes escritores por ejemplo Pablo Neruda en Canto General, Miguel Ángel Asturias en Hombres de Maíz y Hernesto Cabral en Homenaje a los indios americanos.
OTRAS CULTURAS: Además de la cultura de los mayas, aztecas y los incas, la llegada del hombre europeo a América existían otros pueblos cuyas lenguas, tradiciones, rituales y mitos - en fin, su cultura- ha perdurado hasta el siglo XX.
TAÍNOS Y CARIBES
Los taínos habitaron la región de las Antillas. Los españoles encontraron tribus caribes en las pequeñas Antillas. De los taínos (a los que Colón describió como mansos, generosos, de formas armónicas, inocentes...) sobrevivió un importante caudal léxico que enriqueció la lengua española en el siglo XVI. Su imagen impresionó a los intelectuales europeos del Renacimiento, quienes creyeron ver en ellos la felicidad de una vida sin pecados, en medio de una naturaleza paradisíaca.

A los pocos años de su encuentro con los españoles, según el testimonio del Padre Bartolomé de las Casas, no quedaba ninguno de ellos vivo en las islas de las Antillas. Pablo Neruda resumiría poéticamente estos hechos: “Los hijos de la arcilla vieron rota / su sonrisa, golpeada/ su frágil estatura de venados/ y aun en la muerte no entendían”. Tampoco pudieron sobrevivir a la conquista los belicosos caribes. Su recuerdo quedó unido a una imagen de animalidad y antropofagia. “Caribe” significa “caníbal”. En su tragedia “La Tempestad” (1612) Shakespeare, basándose tal vez sobre los comentarios hechos por el ensayista francés Montaigne acerca de los caníbales, creó e inmortalizó al personaje de Calibán (anagrama de Caníbal). Este personaje le dice a su civilizador, Próspero: “Me enseñaste el lenguaje y de ello obtengo/ el saber maldecir. ¡La plaga/ caiga en ti, por habérmelo enseñado!”. Los pensadores y creadores latinoamericanos del siglo XX han asignado a Calibán distintos valores simbólicos.
LOS INCAS
Los incas no poseyeron una escritura silábica ni jeroglífica, pero hacían anotaciones en los quipus o hilos con nudos, que sirvieron para realizar registros de cantidades y cuentas. Dice el Inca Garcilaso de la Vega: “Hacían los nudos en hilos de diversos colores... Por los colores sacaban lo que se contenía en aquel hilo”... Hubo una rica literatura oral compuesta por los amautas (filósofos) y por los harauecos (poetas). Los primeros según el informe de Garcilaso, compusieron “comedias” y “tragedias” que representaban delante de los reyes y de la nobleza, durante los días y fiestas solemnes. Las tragedias trataban sobre hechos militares y sobre las victorias de los reyes. Los temas de las comedias eran la agricultura y los sucesos familiares. En poesía compusieron versos amorosos y transmitieron los hechos del pasado, Parece que también compusieron fábulas de contenidos moralizadores. En la actualidad se discute la existencia de estas obras.
LOS TEXTOS QUE SE HAN CONSERVADO
Hasta nosotros han llegado, por transmisión oral (recogida por algunos sacerdotes e historiadores), mitos e himnos religiosos que manifiestan la creencia en un único Dios. Algunas tradiciones referidas a importantes héroes de la comunidad sólo se registraron por escrito en el siglo XVIII. Cuando José Gabriel Condorcanqui, gobernaba Perú con el nombre de Túpac Amaru, se representó por primera vez la obra de teatro Ollantay, compuesta en quechua. El argumento fue tomado por su autor (el padre Antonio Valdez, tal vez un mestizo bilingüe) de una leyenda popular de origen prehispánico. A pesar de estar escrita en quechua, se relaciona más con la temática del teatro del siglo de oro español, que con una pieza teatral indígena.
LA LENGUA QUECHUA
Esta lengua pasó por etapas de censura y de revalorización. Un hecho importante que se observa en los territorios habitados por los descendientes de los incas es el bilingüismo. El castellano y el quechua se relacionaron desde los primeros momentos de la conquista; la literatura ha dejado testimonios de estas relaciones. El castellano ocupó el lugar de la lengua dominadora, en tanto que el quechua sufrió los avatares y las transformaciones propias de una lengua perteneciente a un pueblo dominado.

En el siglo XX destacados narradores y poetas han trabajado en sus textos la situación de bilingüismo. Un ejemplo de esto aparece en Manchay Puytu, de Néstor Taboada Terán “qenamanmin tukuchisaj waqaynywan waqanapaj...” (Convertido en quena por mis manos ha de llorar mis propias lágrimas).
LOS AZTECAS
En la actualidad se conservan dieciocho códices con imágenes pintadas sobre papel de amate o pieles de venado o de jaguar, pertenecientes a la época prehispánica de las culturas náhuatl y mixteca.

La mayoría de ellos están guardados en bibliotecas o instituciones europeas y sólo unos pocos se conservan en México. No se puede precisar la fecha de su composición, pero el más antiguo parece provenir del año mil después de Cristo. Los indígenas se apresuraron a rehacer sus manuscritos cuando éstos fueron destruidos, para no olvidar la historia de su nación. Utilizaron la escritura latina que habían aprendido de los misioneros, para reproducir sus tradiciones, sus mitos, cantares, las genealogías de sus gobernantes y también, para contar su trágica versión sobre la conquista de los españoles. Durante los primeros años de la conquista, Cortés encontró algunos de estos códices y los envió a Europa, donde fueron considerados como verdaderos tesoros por los humanistas del Renacimiento. Casi de inmediato, comenzó la destrucción sistemática de estos documentos, pues se los acusó de poseer contenidos demoníacos. Incluso se organizaron durante el siglo XVI, autos de fe en los que eran quemados, junto con los indígenas que los habían guardado.
CONSERVACIÓN DE LOS CÓDICES
Algunos sacerdotes se preocuparon por la conservación de los códices. Fray Bernardino de Sahagún (1499-1590) registró los relatos de informantes indios en lengua náhuatl. Así lo recuerda Miguel Ángel Asturias: “Un fraile carilargo... cejas pobladas en arco amplio hasta las sienes, nariz ganchuda, poco mentón, ojos muy abiertos, está rodeado en Tepepulco, por los años 1558 y 1560 de doce ancianos algo así como los doce apóstoles de la poesía indígena, y recoge de los labios de estos hombres viejos, ayudado por jóvenes que copiaban al pie de las pinturas los Cantares de los Dioses...”

LAS CASAS DEL CANTO
Según tradiciones y leyendas, los poetas indígenas se reunían para componer la poesía que se cantaban las llamadas “Casas del canto”. Allí se reunían los distintos artesanos, los músicos, los danzarines y los poetas. La poesía nacida en medio de estos ambientes expresa en un lenguaje cifrado del que muy poco ha podido ser traducido. La base de estos textos era la “palabra disfrazada”. La fórmula ininteligible para los no iniciados. Del México precortesiano proviene el único nombre de un poeta cuyas poesías han llegado hasta nosotros: Nezahualcóyotl 1402-1472, rey de Texcoco. Sus poemas fueron puestos por escritos en el siglo XVI. Los temas de sus poesías tienen para los lectores del siglo XX. Un atractivo muy particular, pues expresan vivencias y sentimientos propios, también del hombre contemporáneo: la fugacidad de la existencia del hombre sobre la Tierra, la necesidad de disfrutar del instante presente y la angustia e incertidumbre antes de la muerte inevitable.
LOS MAYAS
En los libros del Chilam Balam (la palabra chilam significa “sacerdote”) se transcribieron las profecías con respecto a la llegada de los españoles. Como estos textos se pusieron por escrito con caracteres latinos en el siglo XVI, resulta dudoso su carácter profético. El más conocido de estos textos es el Chilam Balam de Chumayel (Chumayel es el lugar donde fueron encontrados). La copia que ha llegado hasta nuestros días pertenece al siglo XVIII.
Realiza un cuadro comparativo entre las características de la escritura, manifestaciones literarias y temáticas desarrolladas por las principales grandes culturas precolombinas. Elabora un afiche de manera grupal para exponer en la clase.
El tiempo
El tiempo de los mayas nació y tuvo nombre cuando no existía el cielo ni había despertado todavía la tierra.

Los días partieron del oriente y se echaron a caminar.

El primer día sacó de sus entrañas al cielo y a la tierra.

El segundo día hizo la escalera por donde baja la lluvia.

Obras del tercero fueron los ciclos de la mar y de la tierra y la muchedumbre de las cosas.

Por voluntad del cuarto día, la tierra y el cielo se inclinaron y pudieron encontrarse.

El quinto día decidió que todos trabajaran.

Del sexto salió la primera luz.

En los lugares donde no había nada, el séptimo día puso tierra. El octavo clavó en la tierra sus manos y sus pies.

El noveno día creó los mundos inferiores. El décimo día destinó los mundos inferiores a quienes tienen veneno en el alma.

Dentro del sol, el undécimo día modeló la piedra y el árbol.

Fue el duodécimo quien hizo el viento. Sopló viento y lo llamó espíritu, porque no había muerte dentro de él.

El décimotercer día mojó la tierra y con barro amasó un cuerpo como el nuestro.

Así se recuerda en Yucatán.

Eduardo Galeano. Memoria del fuego. Los nacimientos.
EL POPOL-VUH

Relato de lo que todavía era silencio, vi­bración, fermentación.

Vibraba, espasmaba, palpitaba;

es decir cuando el cielo estaba vacío.

FRAGMENTO 1

Esta primera palabra es la primera expresión; no había gente, ni animal, pájaro, pez, cangrejo, árbol, piedra, hoyo, barranco, pajón, bosque; solamente estaba el cielo. No se veía la tierra en ninguna parte, solamente el mar es­taba represado; el cielo, todo quieto; nada había de eso que es cosa, toda era absorción, nada se movía; recién acabá­base de hacer el cielo, tampoco había nada levantado. Solamente el agua es­taba represada, el mar estaba tendido, represado.

No había eso que es objeto; todo era formación, todo vibraba en la oscuridad, en noche.

El Arquitecto, El Formador, El Infinito, El Oculta Serpiente, El Creado, El varón Creado, estaba en el agua despejada, ahí estaban, estaban ocultos entre el limo, entre el verdor, de lo cual vino el nombre de Ocultador de Serpiente, grandes sabios, grandes pen­sadores se originaron. Así es pues que el cielo estaba etéreo, pero estaba el espí­ritu del cielo, he aquí su nombre: "Doble Mirada”, le dicen.

Vino y habló entonces aquí con el que viene del infinito. El Ocultador de Ser­piente aquí en la oscuridad, de noche. Habló con él del Infinito, Ocultador de Serpiente, se hablaron, pensaron y meditaron; se juntaron y se pusieron de acuerdo en pensamientos y palabras; se quisieron y se amaron bajo esta claridad. De una vez pensaron crear la humanidad y su subsistencia; crearon el árbol y el bejuco, la subsistencia de la vida y de la humanidad; esto fue en la oscuridad, en la noche por el Espíritu del Cielo lla­mado "Un Pie", "Rayo Un Pie" el pri­mero, el segundo era "Meñique Rayo", el tercero era "Verdadero Rayo". Así que eran tres los espíritus del Cielo; llegaron a donde el "Venido del Infinito”; “Oculta Serpiente", se ideó desde entonces la clara existencia:

-¿Cuándo se ha de crear? ¿Se ha de aclarar? Sea quien sea el buscador de la existencia, que se origine, no seáis lentos porque el agua no se quita, no desocupa; que aparezca la Tierra; que se tienda sola; dijo entonces:

-¡Creáos! ¡Aclaráos Cielo, Tierra! ¿Acaso no ha de ser el lugar de invocación, de contemplación de nuestros cons­truidos, de nuestros formados? ¡Originaos gente construida, gente for­mada!- así dijeron.

De una vez apareció la Tierra por ellos, solamente por su palabra se hizo la Creación, al momento apareció la Tierra.

¡Tierra!- dijeron. De una vez se creó, apareció como nube, como neblina fue su aparición. Aquí fue cuando surgió, salieron las montañas dentro del agua; verdaderas grandes montañas resulta­ron; sólo por su signo, por su virtud se hizo la creación de las montañas, de las costas; de una vez aparecieron con sus cipresales, sus pinares, así fue el aspecto.

Se puso feliz el Oculta Serpiente.

-Estuvo bien que haya venido tú, Espíritu del Cielo, tú Un Pie, mejor dicho, tú "Meñique Rayo", "Verdadero Rayo"; estuvo magnífica nuestra obra, nuestra formación- dijeron. Primero se crearon las montañas, costa; luego se ideó el cauce de los ríos, de una vez co­rrieron, parecían piernas entre las mon­tañas, de una vez existieron los ríos, apa­recieron las grandes montañas. Así fue como apareció la Tierra, así fue creada por el Espíritu del Cielo, Espíritu de la Tierra, así se decía.

Primero idearon el lugar del Cielo, asimismo el terraplén entre el agua. Así fue la Creación, idearon, meditaron la perfección de su obra.

De una vez idearon los animales de las montañas, los guardianes de las selvas, los moradores de las montañas; venados, pájaros, tigres, leones, serpientes: cascabel, cantí, bejuquillo. Dijo el Cre­ado, Varón Creado:

-¿Acaso sólo es soledad? ¿Es bueno que haya silencio bajo los árboles y beju­cos?

-Es bueno que haya guardianes -dijeron.

Entonces idearon, mejor dicho plati­caron y al momento aparecieron venados, pájaros.

Les regalaron sus casas al venado, al pájaro.

-Tú bestia, en los cauces, en los barrancos dormiréis; permaneceréis entre el pajón, en el llano; en la selva procrea­réis, tendréis cuatro patas, serán vuestro sostén -les dijeron. Se dispusieron las moradas de los pequeños y grandes pá­jaros.

-Vosotros sois pájaros: sobre árbo­les, sobre bejucos viviréis y haréis vues­tros nidos; ahí procrearéis, os multiplica­réis en las ramas de los árboles, en las ramas de los bejucos -les dijeron a las bestias y a los pájaros.

Luego todos tomaron sus extremidades sus lechos e hicieron sus tareas.

Así dispuso el Creado, el Varón Cre­ado que fueran los lechos de los anima­les de la tierra; lo hicieron bien todos, bestias y pájaros.

El Arquitecto, el Formador, el Cre­ado, el Varón Creado les dijo enseguida a las bestias y a los pájaros:

-Hablad, llamadme!, no estéis en­cogidos, ambulando, no oláis nada más, cada uno, cada grupo, cada manada ha­blad diferente -les dijo a los venados, a los pájaros, a los tigres, a los leones y culebras.

-Decid ahora mis nombres, invo­cadme, soy vuestra madre, vuestro dueño; hablad pues a Un Pie, Ultimo Rayo, Verdadero Rayo, al Espíritu del Cielo, al Espíritu de la Tierra, al Arqui­tecto, Formador, Creado, Varón Creado.

-Hablad, llamadnos, invocadnos -les dijeron.

Pero no hablaron bien como la gente sólo tonteaban, cacareaban, sólo gritaban; cómo iban a ser buenas sus hablas; cada uno gritaba diferente. Al instante los oyó el Arquitecto, Formador.

-No hablaron bien- dijeron entre sí-; debía decir nuestros nombres. Para eso somos sus constructores, sus formadores- dijeron entre sí el Creado, Varón Creado.

Y les dijeron:

Os cambiaremos porque no fuisteis buenos, no hablasteis. Así que cambia­mos nuestro parecer. Vuestro zacate, vuestro grano, vuestro lecho, vuestro deambular, vuestro destino es el ba­rranco, la selva, porque no fue buena vuestra invocación, no nos llamasteis. Todavía se contempla que habrá invoca­dores, los haremos grandes.

Tomarán vuestro servicio; vuestras carnes serán comidas, es vuestro destino. De manera pues, servíos -les dijeron.

Así advirtieron a los pequeños animales y a los grandes animales que hay sobre la tierra. Lucharon otra vez, probaron otra vez, invocaron otra vez. Pero oyeron sus hablas y no sirvió. Es­taba definitivamente hecha así.

Así fue como les ganaron sus carnes, sirvieron para comer; mataron a los animales que estaban sobre la tierra.

Este es el principio de la creación

de la gente, cuando se buscó la naturaleza de su cuerpo.

FRAGMENTO 2

Dijeron entonces Creado, Varón Cre­ado, Arquitecto, Formador, Tepeu, Oculta Serpiente:

-Ya llegó el amanecer, que se haga bien la construcción, que se revele el buscador de la existencia, la descenden­cia pura, los verdaderos hijos; que se levante la gente, habitantes de la superficie de la Tierra- dijeron. Muy animados vinieron, pensaron en la oscuridad, du­rante la noche fue cuando buscaron, palparon mejor dicho; pensaron, meditaron aquí como resultado salió la idea verdadera creación hallaron; madurarán lo que había que emplear para el cuerpo de la gente; aclaró en seguida pero no alumbraban el Sol, la Luna y la estrellas sobre el Constructor, Formador.

De Pan Pashil Pan Kayalá vino la mazorca amarilla y blanca. Estos son los nombres de los animales que trajeron el alimento: gato de monte, coyote, chokoyo y cuervo, cuatro fueron las anima­les que dieron a ellos la noticia de las mazorca amarillas y blanca, de allá de Pan Pahil vinieron y enseñaron el camino de Pashil; así fue como hallaron el alimento, lo que emplearon para el cuerpo de la gente construida, de la gente formada; la sangre fue líquida, la sangre de la gente, maíz empleó el Cre­ado, Varón Creado. Se pusieron contentos porque hallaron muy buena mon­taña llena de buen alimento, rica en maíz amarillo y blanco; rica en patashe cacao, había abundancia de zapote, anona, jocote, nance, matazano, miel es­taba llena de alimentos la tierra que se llama Pan Pashil, Pan Kayalá, producía todo alimento, pequeño y gran alimento, pequeño cultivo y gran cultivo cuyo camino lo enseñaron los animales. Se molieron pues las mazorcas amarillas y blancas, nueve pasadas hizo Shmukané; se empleó alimento con agua-chival para el esqueleto y músculos de la gente cuando lo dispusieron el Creado, Varón Creado, Tepeu, Oculta Serpiente, como les decían. Luego tomaron en cuenta la construcción y formación de nuestra primera madre y padre, era de maíz amarillo y blanco el cuerpo, de alimento eran las piernas y brazos de la gente, de nuestros primeros padres; eran cuatro las gentes construidas, de sólo alimento eran sus cuerpos.

Estos son los nombres de las primeras gentes que se construyeron y se forma­ron: el primer hombre fue Hiom Ki Tze, el segundo fue Blom Akab, el tercero Maj U Kutaj y el cuarto fue Ik BIom; es­tos son los nombres de nuestros prime­ros padres y madres. Sólo les decían Construido, Formado; no tenían madre ni padre, sólo a ellos mencionamos, porque no nacieron de mujer sino que fueron creados por el Arquitecto, Formador, Creado, Varón Creado. Sólo por milagro, por prodigio fue la construcción y formación por el Arquitecto, Formado, Creado, Varón Creado, Tepeu, Oculta Serpiente.

Se reprodujeron como gentes; se hi­cieron gentes, hablaron, platicaron, mira­ron, oyeron, caminaron, tocaron; eran muy buenas gentes, de rostros escogi­dos, sus semejantes; tenían respiraron, miraron, mejor dicho, lejos llegó su visión, mucho miraron, mucho supieron, todo lo que está debajo del cielo. Al momento observaban, examinaban lo del cielo y la tierra, no había obstáculo para ellos, no tenían que caminar primero cuando querían ver lo de abajo del cielo, desde un mismo lugar miraban todo. Mucha fue la sabiduría que tenían; su mirada atravesaba los árboles, piedras, lagos, mares, montañas, costa. En ver­dad eran gentes sagradas Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj, Ik Blom.

En seguida fueron preguntados por el Arquitecto, el Formador.

-¿Cómo sentís vuestra existencia? ¿Miráis? ¿Oís? ¿Es buena vuestra habla, vuestra marcha? Mirad ahora, ved lo que está bajo del cielo. ¿Se ven las monta­ñas y costas? Haced esfuerzos -les dijeron.

Terminaron de ver todo lo que está debajo del cielo. Dieron las gracias al Arquitecto, Formador:

-En verdad que dos veces gracias, tres veces gracias por habernos hecho gentes, nos establecimos, nos reprodu­cimos, hablamos, oímos, meditamos, nos movemos, nos sentimos, sabemos de lo que está lejos, de lo que está cerca; ¿acaso no vemos lo grande y pequeño del cielo y la tierra? Muchas gracias pues a vosotros, nos hicimos gentes, construidos, formados. Vosotros originasteis, tú nuestra abuela, tú nuestro abuelo- dijeron.

De una vez agradecieron su cons­trucción, su formación; terminaron de saber todo: cúspide del cielo, lados del cielo, el interior del cielo y de la tierra. Pero no le pareció bien al Arquitecto Formador.

-No está bueno lo que dijeron nues­tros construidos, nuestros, nuestros formadores porque supieron todo, lo grande, lo pequeño- dijeron.

De manera que volvieron a pensar, El Creado, Varón Creado:

-¿Qué les haremos ahora para que miren solamente cerca, para que miren poca superficie de la tierra? Porque no está bueno lo que dicen. ¡Acaso no son sólo construidos, formados sus nombres? ¿Acaso han de ser ellos como dio­ses? ¿Y si no procrean, cuando salga el Sol? Los limitaremos, que sean pocos sus deseos: porque no está bueno, así lo sen­timos. ¿Acaso van a igualar sus hechos con nosotros, de que llegue lejos su sabi­duría y todo lo miren? -se dijeron El Espíritu del Cielo, Un Pie, Ultimo Rayo, Verdadero Rayo, El Infinito, Oculta Serpiente, Creado, Varón Creado, Shpiya­kok, Shmukané, Arquitecto, Formador, les decían.

Trataron de enmendar sus construcciones y formaciones, para lo cual es Espíritu del Cielo solamente les empañó el globo de los ojos, quedaron algo cie­gas, como si se hubiese echado vaho sobre la luna de un espejo; les cegó el globo de los ojos, ya sólo de cerca miraron, ya sólo veían el sitio donde estaban. Así fue como les quitaron la sabiduría a los cuatro primeros hombres, y así fue la construcción y formación de nuestros primeros abuelos, primeros padres, por el Espíritu del Cielo, Espíritu de la Tierra.

En seguida nacieron sus compañeras, es decir, se originaron sus mujeres, sólo "Dos Miradas" lo ideó, fue como en un sueño cuando la tomaron. En verdad que eran bellas mujeres las que amanecieron con Risa de León, León Madruga­dor, Mal U Kutaj, León de la Luna. Ya tenían mujer cuando despertaron. Rá­pido se pusieron felices sus corazones a causa de sus compañeras.

Estos son los nombres de sus muje­res: Kajá Paluná, la mujer de Risa de León; Chomijá, la del León Madrugador; Casa de Gorrión, la mujer de Maj U Ku­taj; y Kikishajá la de León de la Luna. Estos son los nombres de la señoras que aparecieron, fueron procesadoras de gente, pequeños nobles, grandes nobles. Eran pues nuestros primeros ancestros los Ki-chés.

Muchísimos fueron los dignos, los del cielo. Ya no eran sólo cuatro, porque eran cuatro las mujeres de la gente Ki­ché; ya tenían diferentes nombres cada uno cuando procrearon allá en el Oriente bastantes nombres resultaron de la gente Tepeu, Olomán, Kejaj y Kenek; Ajau- era el nombre de esta gente allá en el Oriente donde se multiplicaron, de aquí que se sabe el origen de los Tamub, de los Ilokab.

De un mismo lugar salieron de allá del Oriente Risa de León, abuelo del pa­dre de las nueve grandes casas en línea de Kaukib; León Madrugador abuelo del padre de las nueve grandes casas en línea de Nimiaibab; Maj U Kutaj, abuelo del padre de las cuatro grandes en línea de Ajau Ki-ché. Tres familias de pueblos existieron, no se ha olvidado el nombre del abuelo del padre de los Kirul allá en el Oriente.

También de allá vinieron los Tamub, y los Tlokab con nuestras trece tribus, trece palacios: los Rabinaleb; los Kakchi­keles; los de la Gasa de Pájaros, los de Casa Blanca; los Lamakib; los Oculta Serpiente; los de Casa de Temascal; los de Casa de Flechas; los de Casa de Es­trellas; los Aj Kib Ja; los de Casa de Lan­zas; los Casa de León Canchajeleb; los Lazo de León. Estas eran las cabezas de nuestras tribus que les decimos, sola­mente relatamos las principales, porque fueron muchas las que se originaron de cada grupo de pueblos, no pudimos es­cribir sus nombres, sólo los que se mul­tiplicaron allá en el Oriente, mucha gente originaron al multiplicarse.

POSIBLES INTERPRETACIONES
El Popol-Vuh es considerado como un relato en clave de las distintas etapas vividas por el pueblo maya. Por ejemplo, los cuatro intentos que realizan los dioses para crear a los seres que deberán alabarlos han sido interpretados de la siguiente manera: la primera vez, crean animales que no son capaces de pronunciar los nombres divinos, y por lo tanto, se los condena (primeros asentamientos indígenas en la Península de Yucatán).

La segunda vez, se crean hombres de barro que hablan sin sensatez y que son destruidos (segundo asentamiento).

La tercera vez, se crean hombres de madera, sin sangre y sin sabiduría que no alaban a los dioses y que, por lo tanto, también son destruidos (tercer asentamiento).

Finalmente se crea al hombre definitivo que es alimentado con maíz, cuyo cultivo marcaría el surgimiento definitivo del pueblo maya.
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