Liliana Bodoc: "Lo mágico es aquello que todavía no podemos explicar"






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Apuntes – Artículos y Reportajes

Liliana Bodoc

LA SAGA DE LOS CONFINES

Los Días del Venado.

Liliana Bodoc: "Lo mágico es aquello que todavía no podemos explicar"

La autora de La saga de los confines cuenta por qué la épica fantástica es un género en alza para muchos lectores.

(Página/12) Ella intenta, como dice el poeta Juan Gelman, disparar contra la muerte, "aunque uno no dé en el blanco". Pero la escritora Liliana Bodoc sabe que, con La saga de los confines, su disparo tuvo una enorme eficacia simbólica dentro del género de la épica fantástica: imaginó un mundo, con reminiscencias de las mitologías americanas, y puso en órbita una galería de personajes inolvidables, como Misáianes, el hijo de la muerte; la vieja Kush, Dulkancellin, un guerrero soberbio que se ha ganado el odio de muchos lectores; el jorobado Drimus o Molitzmós, entre otros. Ahora que acaba de aparecer el tercer volumen de la saga, Los días del fuego, la autora, que nació en Santa Fe pero que vive en Mendoza desde los cinco años, señala que todavía está sorprendida de que alguien se haya animado a publicarla. Cuando hace cuatro años se lanzó a Buenos Aires con varias copias de Los días del venado, el primer libro de la serie, para entregar a las editoriales, la escritora cargaba con la mochila del desconocimiento absoluto, sin cartas de recomendación literarias que le pudieran abrir alguna puerta. El que se atrevió a publicarla fue Antonio Santana, editor de literatura infantil y juvenil de Norma. Así nacía el fenómeno Bodoc.

El primer libro va por la novena edición; el segundo, Los días de la sombra, confirmó la solvencia narrativa de Bodoc, que cuenta "como quien sabe guardar un secreto", según opina Pablo De Santis. La crítica no deja de elogiar la exquisitez de su escritura y ella lo agradece, pero no se marea por los comentarios. "Hago un trabajo importante para resguardarme, para no vivir detrás del éxito editorial o dependiendo de lo que digan los otros, porque me impediría disfrutar de mi vida y de mi escritura", dice.

¿Qué fue lo que tocó en los lectores con esta saga?

—Me parece que de pronto apareció un libro que iluminaba una zona que ha sido pocas veces iluminada en la literatura argentina, aunque no puedo dejar de mencionar Kalpa Imperial (de Angélica Gorodischer), una épica fantástica que además referencia la realidad actual.

¿Siempre le interesó la épica fantástica a la hora de escribir?

—Sí, porque quería contar hechos colectivos, trabajar con una propuesta de grandes masas, procurando modificar una realidad, que eso es la épica. Pero, además, me importaban los ingredientes mágicos y fantásticos. De alguna manera había una conciencia de que iba a adscribirme a un género, con un mediano conocimiento teórico de lo que significaba por haber cursado la carrera de Letras.

¿Cómo fue generando ese universo propio, más allá de la tradición que pudo tomar del género vía Tolkien?

—Trabajé intensamente con el imaginario y con un lenguaje del lugar que conozco, porque no podía apelar a otro que me fuera extraño. Me manejé con una serie de lecturas previas, que después tergiversé a la hora de hacer ficción, siguiendo el maravilloso consejo de Borges, que decía que malversar la realidad era la obligación de los escritores. Cada saga, incluso a veces cada capítulo, me obligaba a buscar específicamente algún dato de medicina, de chamanismo o de formas de comer y de bailar. Para Los días del fuego, como la problemática se trasladó a la resistencia en las Tierras Antiguas, me tuve que ir hacia la Edad Media para ver los modos de decir y de pensar de esa época.

¿Por qué las sociedades actuales tienden a rechazar el pensamiento mágico?

—Por un prejuicio cientificista, eurocéntrico y decimonónico. Además hay una mala comprensión de lo mágico, que no es lo que no existe sino lo que todavía no podemos explicar, lo cual no es lo mismo. Por eso, el ámbito de lo mágico se va corriendo: un día no podíamos explicar la viruela y hoy sí, pero hay un montón de otras cuestiones o hechos para los cuales aún carecemos de interpretaciones. Me parece que pasa por una percepción temerosa de lo mágico.

La ambigüedad que presentan los personajes, ¿fue un intento de humanizarlos?

—Sí, me interesó que la saga fuera creciendo en la ambigüedad con el planteo de la guerra, la vida interior de los personajes, sus relaciones y el entramado político, que termina resultando muy confuso y maquiavélico. Pretendo que la saga sea en algún punto un reflejo de lo que nos está pasando. En mi épica hay héroes y magos que trabajan, pero es una épica de personas comunes.

¿El motor de su escritura fue la opción por los silenciados?

—Indudablemente. Creo que un escritor tiene, de alguna manera, un objetivo que después, afortunadamente, se pierde y se olvida en el camino, porque si no acabaríamos escribiendo un panfleto. Mi objetivo fue elaborar una épica fantástica que tuviera que ver con el pueblo, con hombres simples, pobres, en donde no hubiera alguien que únicamente lo detentara todo, por más bueno o sabio que fuera. Nunca en manos de uno, siempre en manos del grupo.

¿Influyó en usted el momento histórico en el que se vive para proponer recuperar una épica colectiva?

—Sí, indudablemente. Asistimos a una exacerbación criminal del individualismo, que nos lleva a cosas tan dispares como la depresión, la anorexia o la estupidez. Quería proclamar lo colectivo como un destino, porque nadie se termina en su propia piel, porque se continúa en el otro. Si no fuera así, seríamos cucarachas.

Más información:
Publicaciones reseñadas: Los días del Venado, de Liliana Bodoc

Publicaciones reseñadas: Los días del Venado, de Liliana Bodoc

Título: Los días del Venado
Autora: Liliana Bodoc
Grupo Editorial Norma
Primera edición de noviembre de 2000. 
Octava edición del 2004.
La Saga de los Confines, de la cual Los días del Venado constituye la primera parte, es una novela de fantasía épica, ni más ni menos, que mucho de debe a otras sagas clásicas como El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, o La Saga de Terramar, de Ursula Leguin. Sin embargo, esta calificación no debe ser tomada como un hecho peyorativo; pues luego de leer la primera novela (que data del 2000 y va por la octava edición) podemos ver que se trata de una estupenda saga de fantasía épica que, a medida que avanza demuestra que puede encontrar una voz algo diferente (y mejor) que otras que pululan por el mercado.

Acaso el primero de los logros sea no renegar de ninguna de sus fuentes de inspiración: con un pie en la tradición céltica y otro en la mitología latinoamericana, Bodoc logra una amalgama consistente, que encuentra su mejor sazón en la profundidad de los personajes. Héroes, antagonistas e incluso aquellos que protagonizarán los dos volúmenes restantes de la saga, encuentran un espacio para presentarse al lector y contarle su pasado, sus ambiciones y temores, sin que ello signifique un cúmulo de extensas parrafadas inconducentes. Al arquetipo que toda fantasía épica presenta, se suma una carnadura bien dosificada, de forma que al lector no le resulta difícil seguir la psicología de los personajes y disfrutar de la coherencia de los mismos. En este punto es interesante destacar que Bodoc no escatima en cualidades, perversiones, e incluso unas cuantas crueldades, para moldear a esos personajes, lo que suma valor a la trama. Incluso los nombres elegidos, de fuerte raigambre precolombina (Dulkancellin, Piukemán, Wilkilén), le dan un tono telúrico y enriquecedor.

El segundo de los logros es el estilo. Bodoc no teme relatar fluidamente, se diría que casi oralmente, trayendo a colación con total naturalidad las acciones del pasado que ayudan a entender o revelan en el momento preciso qué es lo que pasa. Por otra parte, las descripciones no suenan artificiosas, muy por el contrario, parecen hechas a medida del clima que la autora quiere comunicar.

En el caso de Los días del Venado, sin embargo, Bodoc se atiene a los cánones de la fantasía épica, sin introducir transgresiones ni buscar la originalidad estilística. Las mayores sorpresas y gratificaciones para el lector provienen, como es de esperar, de las características de los personajes y las vueltas del argumento. Esta simpleza también es un logro, si bien la autora asegura que en los volúmenes sucesivos se va alejando de la épica fantástica tradicional.

La historia relatada en la primer novela de la saga tiene un comienzo simple. Algo llega a través del mar a las Tierras Fértiles, y (un poco al estilo de la historia de Hernán Cortés y la creencia aborigen de que los españoles descendían del dios Quetzalcoatl), no se sabe si eso que viene es bueno o malo. Por tanto, la Magia convoca a un concilio, eligiendo representantes de todas las etnias. Los mensajeros llegan incluso al pueblo huisiwilke en Los Confines, para convocar a un guerrero llamado Dulkacellin. Ese llamado afecta a su familia (la vieja Kush, los hijos e hijas del guerrero), pero a la vez deja en evidencia (al menos para el lector) el complejo entramado vital de las criaturas que viven en Los Confines, y su relación con la Magia.

En el primer volumen, el desarrollo de las acciones y los ciclos tiene cierto grado de terminación, lo cual hace que (aunque queden dos volúmenes más por leer) uno sienta que es una historia cerrada, incluso con cierta autonomía.

La edición de Norma es muy buena (con detalles de composición muy agradables), y está acompañada de un mapa elaborado por O´kif que, si bien presenta algunas discrepancias respecto de los nombres usados en el libro, es muy útil para circunscribir la acción.

En definitiva, un libro muy recomendable que excede lo que se suele llamar "literatura juvenil" y que tendrá de parabienes a los amantes de la fantasía épica.

Alejandro Alonso para Axxón y Garrafex News.

Entrevista

Liliana Bodoc

Por ©Ángela Pradelli

 La vigencia de la épica en la literatura actual 

Su primera novela, Los días del Venado publicada en el 2000 por el Grupo Editorial Norma , obtuvo ese mismo año el Premio Feria del Libro de Buenos Aires, Premio Fantasía, Lista de Honor del Premio Andersen y, recientemente, una Mención especial de The White Ravens. Este año Liliana Bodoc acaba de publicar su segunda novela, Los días de la Sombra. De esta manera la autora se confirma como una de las voces más interesantes de la literatura latinoamericana. La profundidad de sus historias se sostiene en una trama cuya prosa conmueve por la intensidad de su belleza.

  1. ¿Por qué escribir novelas de épica fantástica en el siglo XXI? Uno más bien tiende a pensar que el género estaba agotado o no iba a ser bien recibido. ¿Cómo se te ocurrió?


Creo que ningún género se agota definitivamente. A  veces se olvidan, y hasta son menospreciados; pero siempre vuelven. Vuelven renovados en las temáticas y en el lenguaje porque surgen en realidades nuevas. Sin embargo, no parece posible que lo épico y lo fantástico se aparte definitivamente de la literatura ni tampoco de la vida humana. En lo personal, elegí el género que me resulta más entrañable y más afín. Los relatos épicos son unos de mis favoritos a la hora de leer igual que a la hora de escribir.


2- Me parece muy interesante que en tus novelas los héroes muestren también un costado “flaco”. Me pregunto si al humanizarlos, no corriste también el riesgo de empequeñecer la figura del héroe. 

La pregunta me trajo a la memoria un poema de Borges en el que habla de la crucifixión de Cristo. El poema habla del miedo de Jesús, habla de sus dudas. Y por eso mismo engrandece su sacrificio. Digo esto porque pienso que ir adelante a pesar de las dudas, el temor y las propias mezquindades es cosa de los más grandes héroes.

3- Tus libros no pueden ocultar una decisión clara de cortar con lo que podríamos llamar literatura occidental. Tus novelas bebieron de fuentes latinoamericanas no sólo por sus mitos y leyendas sino también por su modo de decir. En sus páginas hay un eco de la música del Popol Vuh, y de los poetas precolombinos. ¿Cuáles son la ventajas de esa melodía que suena en tus relatos? 

En efecto, el pensamiento y la literatura de las civilizaciones precolombinas están presentes en las novelas tanto en lo formal como en lo conceptual y argumental. Intenté que la forma de narrar, el estilo
en el habla de los personajes y el ritmo de la prosa fueran coherentes con lo que se está contando. Tal vez la ventaja sea justamente la coherencia. Malo hubiese sido crear una ficción referenciada en América con
prosa de corte occidental.
4- Tus novelas no sólo son bellísimas rarezas literarias, también son rarezas de mercado, sé que rechazaron la novela en una editorial porque aseguraron que nadie iba a leerlas. Sin embargo, contra todo pronóstico creo que las dos se venden muy bien. ¿Cómo se explica el éxito de tus libros?

Tal vez se trate de que el modelo de pensamiento cientificista y eurocéntrico esté agotado para algunas personas. La magia, si está pensada con seriedad y honradez, y enraizada en la impresionante tradición del chamanismo americano, pueda proponer nuevas formas
de comprensión que nada tienen que ver con el escapismo. Por otro lado, los relatos de grandes guerras, amores, odios y traiciones en medio de la
lucha por la libertad tiene bastante que ver con lo que nos está pasando ahora mismo como continente.


5- ¿Cuál es el perfil de tus lectores?

Muchas alegrías me han dado las novelas. Pero ninguna comparable a la diversidad del perfil de sus lectores. Pibes de colegios carenciados que pudieron reconocerse en los protagonistas de las novelas,
profesores universitarios que la están dando como texto, adultos y jóvenes, amantes de los relatos épicos y personas que tenían serios prejuicios contra el género. Realmente esto es mi mejor alegría.

6- Hay una afirmación en el sentido de que los chicos y los adolescentes leen cada vez menos, ¿estás de acuerdo con eso?

No estoy de acuerdo con eso como un axioma. Creo recordar que desde siempre se ha dicho eso. Y si acaso en este país los niños (y los adultos) leen menos es porque también sonríen menos, confían menos, sueñan
menos y comen menos.

7- ¿Cuáles son tus lecturas preferidas?


Soy muy desordenada para leer. Mucha, pero mucha poesía. Siempre los clásicos. Y desde Cervantes a García Marquéz, desde Dostoievsky hasta Marechal prefiero las novelas con rasgos épicos a las novelas que tratan sobre problemáticas íntimas o privadas. Del mismo modo que prefiero a los escritores que hablan de la realidad sin hacer "realismo".

 ©Ángela Pradelli 2002

Sagrillo, Susana; (2011) : La otra voz en La saga de los confines : Un estudio sobre la trilogía de Liliana Bodoc . Mendoza, Ediunc, 209 págs.

AEEyB: La Saga de los Confines

Nuestro socio Eloy Alonso (Deinqaal) nos trae en este número un extenso estudio sobre una interesante serie de Fantasía moderna: La Saga de los Confines, de la autora Liliana Bodoc

Por Eloy Alonso

La saga de los Confines, obra de la autora novel Liliana Bodoc, cuenta una historia acontecida en una época mítica en la que la magia caminaba sobre la tierra. En aquel tiempo, La Muerte, deseosa de tener un hijo, contravino las Grandes Leyes permitiendo que el Odio Eterno se encarnara en su semilla. Ese vástago, llamado Misáianes, quiso esclavizar a toda la creación, empezando por los habitantes de las Tierras Antiguas. Muchos lo adoraron y también muchos lo combatieron en cada bosque y cada aldea; y finalmente, cuando consideró que había vencido a los que se le resistían, envió sus ejércitos a las Tierras Fértiles para extender su mandato sobre ellas. 

La historia que nos ocupa consta de tres libros. En el primer volumen se narra cómo los habitantes de las Tierras Fértiles (un continente en el que los que dominan la magia consideran al resto de las criaturas como sus iguales) reúnen un concilio formado por representantes de todos los pueblos para decidir qué hacer ante los sucesos que se avecinan: una flota de naves ha zarpado desde las Tierras Antiguas hacia sus costas y, todos los esfuerzos de los Supremos Astrónomos por conocer su identidad y sus intenciones han fracasado. De ese concilio debe surgir una decisión unánime sobre si recibirlos como antiguos amigos o prepararse para el combate. 

En el cúmulo de acontecimientos que se sucederán a partir de entonces, tendrá un gran protagonismo Dulkancellin, guerrero de los sureños husihuilkes que ha sido convocado al concilio como su representante, Cucub, el mensajero enviado por los Supremos Astrónomos para requerir la presencia del guerrero y, por supuesto, Kupuka, el anciano Brujo de la Tierra, conocido en todos los Confines. 

En esta primera entrega nos encontramos en el inicio de la guerra contra Misáianes, cuando el ejército de los sideresios es enviado a las Tierras Fértiles para tomarlas por sorpresa y aplastarlas por medio de su tecnología superior (hay que señalar aquí, que la civilización de los servidores del Odio Eterno está fuertemente inspirada en la de los conquistadores españoles, y esta similitud no es gratuita como veremos más adelante) 
Al principio de la novela se nos presenta al valeroso pueblo Husihuilke, situado al sur de las Tierras Fértiles, y a la familia de Dulkancellin, gobernada por su madre, Vieja Kush, y formada por aquél y todos sus hijos e hijas. 

Más adelante, cuando explote la guerra, tanto Dulkancellin como sus dos hijos, Thungur y Kume viajarán a tierras lejanas y participarán en los desesperados enfrentamientos contra los invasores, pasando de ser simples guerreros a convertirse en héroes. 

En el segundo libro, han pasado varios años tras la victoria del Venado y la guerra contra Misáianes continúa. Pero en esta ocasión, el mal que amenaza las Tierras Fértiles es aún más poderoso, puesto que viene acompañado de la misma Muerte. Así mismo, la traición, que ya había sembrado su semilla entre los diferentes reinos, brota con fuerza debilitando las antiguas alianzas y haciendo correr la sangre de los que podrían haberse unido en la resistencia. 

Pero también esta vez hacen su aparición los cuatro Brujos de la Tierra, (aliados de Kupuka y liderados por éste) para aconsejar, sanar y preparar a los que aún pueden ser guerreros para la contienda. 

Con el continente entero repleto de invasores sideresios y su magia destructiva haciendo mella en cosechas, animales y personas, la situación es lo suficientemente desesperada como para que el Ejército del Venado envíe una flota de barcos a las Tierras Antiguas para ayudar a los que aún resisten allí al Odio Eterno, al tiempo que los Supremos Astrónomos se retiran al Tiempo Mágico para conservar lo que queda de su civilización. 
A través de las páginas de esta segunda parte, asistiremos a las mayores crueldades cometidas por los súbditos de Misáianes, a una sangrienta guerra civil e incluso a un combate a muerte entre magos poderosos. El pueblo Husihuilke demostrará su carácter indomable en una gran batalla; presenciaremos el nacimiento de un nuevo Brujo de la Tierra, el periplo de quien es capaz de atravesar todo un continente a pie por amor, y cómo la mismísima Muerte se enfrenta a la única criatura capaz de hacer frente a su naturaleza destructora. 

Sin embargo, todavía nos queda conocer los acontecimientos ocurridos en las Tierras Antiguas durante la guerra en Los Confines y eso será lo que se nos narre en la primera parte del último volumen de la trilogía. Allí conoceremos a los artífices de la sigilosa resistencia contra Misáianes, comprenderemos su elaborado plan para alzarse contra el tirano a través de los gemelos Vara y Aro y nos dejaremos llevar por el apasionado amor de un navegante y un espíritu femenino del bosque. 

Pero Los Confines sigue siendo un territorio acorralado por los sideresios, debilitado por la traición de los Señores del Sol y por las maldiciones y rencores sembrados por los emisarios de Misáianes. El ejército del Venado, más desgastado que nunca, se verá obligado a presentar una desigual batalla contra las hordas del Hijo de la Muerte mientras todo aquello que aman está al borde de la destrucción. 
En medio de esa gran amenaza, en el reino de los Señores del Sol, la labor desempeñada por Acila Lengua Demorada, será fundamental para unir aquello que estaba enfrentado, mientras que en el sur, los cinco brujos de la tierra, se sumarán a la lucha cada uno a su manera, dando origen a gestas y a leyendas. 

La trilogía de los Confines, arranca con un capítulo a modo de prólogo, en el que se nos habla del origen y de la naturaleza del mal que amenaza con destruir la creación y al que se tendrán que enfrentar las Tierras Fértiles. 

Dicha introducción está contada en primera persona por un narrador desconocido, cuya identidad se descubrirá a lo largo de la historia y cuyo objetivo será el de relatar todo cuanto aconteció en la guerra contra Misáianes. 
La idea de introducir la voz de un contador de historias al principio de la novela resulta muy eficaz para captar la atención del lector y para resaltar el tono narrativo (de fantasía épica) que la autora pretende imprimir a su obra. Una vez conseguido esto, durante los primeros capítulos, la autora nos presenta al grupo de personajes que tendrán más peso en la trilogía: el guerrero Dulkancellin y su familia, a quienes pronto se unirá Cucub el mensajero, presentado como un personaje con una fuerte vis cómica y poco amante de las armas. 

Al inicio del libro y con la excusa de una festividad anual, la autora se detiene en presentarnos el modo de vida del pueblo husihuilke y la estructura de personalidad de los hijos de Dulkancellin 

El hecho de que ya desde el principio se dedique tanto tiempo para presentarnos a la familia husihuilke, nos dice que sus miembros van a desempeñar un papel fundamental en los sucesos venideros y es que, la mayor parte de la trama desarrollada en la Saga de los Confines está relacionada con uno u otro miembro de esta familia. 

Pero no estamos hablando aquí de una novela sencilla, sino de una historia amplia (1215 páginas en total) que transcurre durante varios años de guerra y enfrentamiento contra la oscuridad enviada por Misáianes, y por eso en ella todo cabe: Viajes, batallas épicas, conspiraciones sibilinas, traiciones, guerras civiles, duelos entre magos; pero también hay tiempo para el amor y para la esperanza, para organizar a los que aún resisten pese a todo, para los nacimientos y para ver crecer a los niños. 

Es razonable que una narración tan elaborada, disponga de un elenco de personajes sólidos y creíbles que la conduzcan a buen término y eso precisamente es lo que encontramos en esta historia; una gran variedad de caracteres definidos al detalle en función de su papel en la trama, cuyas mentes contienen claroscuros y debilidades que los hacen humanos y que consiguen que nos emocionemos con aquello que les toca vivir. Así pues, durante la larga guerra contra el Odio Eterno, vibraremos con las gestas heroicas de Dulkancellin y su hijo Thungur, nos maravillaremos ante las brujerías de los Brujos de la Tierra (personajes como Welenkin o El Masticador no tienen precio) nos sentiremos impresionados por la fuerza y la inteligencia de una princesa tartamuda y, seguramente nos recorrerá un escalofrío al pensar en la astucia y la crueldad demostradas por los sirvientes del Odio Eterno. 

En lo que respecta al argumento, a medida que vamos pasando las páginas, se hace más evidente el particular enfoque con el que la autora encauza la acción. 
En una entrevista realizada en la época de publicación de la trilogía, la propia Liliana Bodoc afirmó sin rodeos que su objetivo con esta saga era hablar de lo que supuso la conquista de los españoles para las civilizaciones precolombinas. Si bien a modo de metáfora, ya que en el mundo de fantasía que son Los Confines, existe la magia y los sideresios (reflejo de los conquistadores) en vez de un continente dividido, encuentran gentes preparadas para la lucha que no dudan en combatirles a pesar de su inferioridad numérica y tecnológica. 

Para aderezar el conjunto (no olvidemos que estamos ante una novela de aventuras épicas muy acorde con los gustos juveniles) toda la trama está salpicada de acciones heroicas, grandes batallas, persecuciones, etc, etc. Pero, al más puro estilo de Úrsula K. Leguin, la autora no coloca el acento en los enfrentamientos ni en las armas, sino en las emociones y las relaciones humanas. Así, a lo largo del conflicto, a menudo su lente se detiene para retratar el sufrimiento de la población civil (sobre todo en las hambrunas y enfermedades que recuerdan poderosamente a las sufridas por los pueblos indígenas durante la conquista de los españoles) y los horrores de la guerra, de modo que, a pesar de los adornos, el lector siempre pueda tener presente que lo que se le está contando es la historia de un genocidio. 

Pero antes de que llegue la matanza, acude el miedo, miedo ante la amenaza que supone una fuerza superior cuyo deseo es aniquilar todas las civilizaciones de los Confines (el objetivo de Misáianes no es la destrucción total, sino crear un continente de esclavos que sólo comprendan y obedezcan su modo de existir, lo cual es el colmo de la aculturación de un pueblo, y por tanto, de la destrucción de la identidad de sus miembros) 

Y, sobre todo, más allá del sentimiento, se hace mucho hincapié en cómo viven esa amenaza (y la guerra posterior) los ciudadanos más humildes y cómo ese miedo va calando en su interior, creando desconfianza, discordia e incluso escisión. (en este sentido, las reacciones de los protagonistas resultan más predecibles, al tratarse de personajes más bien arquetípicos que se mueven en el campo de la épica). 

Sin duda la mayor virtud de Liliana Bodoc es la de saber cómo aprovechar todo ese potencial dramático para que su historia nos enganche y para que no queramos perdernos lo que ocurre con sus personajes a lo largo de la trama. Y, verdaderamente lo consigue gracias a un peculiar estilo mezcla de una prosa ágil con un intenso lirismo. 

En la primera parte de la saga, el protagonista absoluto es Dulkancellin, quien se nos presenta como uno más de los muchos guerreros que habitan en los Confines. A pesar de que es conocido por su valía en el combate, a causa de una pérdida reciente, se ha convertido en un personaje taciturno cuya mayor preocupación es sacar adelante a su familia. 

En el momento en que recibe la llamada del concilio de los Supremos Astrónomos, se muestra renuente para representar en él a los suyos (entre otras cosas porque no desea abandonar su tierra ni a su familia) pero acaba accediendo por pura responsabilidad ante su deber. 

Cuando la guerra irrumpa en su vida, el guerrero utilizará todos los recursos que tiene para luchar, convirtiéndose en un héroe. 

Se puede decir que este es el patrón básico que define a los personajes principales que se nos muestran antes de que estalle la guerra) En un primer momento aparecen situados en un contexto de seguridad en el que no se espera de ellos otro deber que el de cumplir con los roles que les han sido asignados desde tiempos ancestrales (esto se observa principalmente en la familia de Dulkancellin, a la que conocemos desde los primeros capítulos) y sólo más tarde, casi siempre por evitar males mayores, entran en contacto con el mal amenazante y deciden enfrentarlo con todas sus fuerzas. 
En los primeros capítulos, la autora aprovecha para retratar a los actores de su función, con el objetivo de demostrarnos a través de toda la saga, hasta qué punto pueden evolucionar los seres corrientes bajo unas circunstancias desfavorables (la eficacia de esta técnica se ve incrementada por el hecho de que la guerra contra los sideresios abarca varios años, con lo que podemos observar cómo la familia de Dulkancellin crece y sus miembros pasan de ser niños a adolescentes o, incluso a jóvenes adultos) 

En el segundo libro, es Thungur, el hijo de Dulkancellin, quien coge el testigo de su padre como protagonista heroico, rol que desempeñará hasta el final de la historia. También Cucub, el pequeño contador de historias y poco amante de las armas, empezará a cobrar una mayor importancia en el desarrollo de la guerra, llegando a participar en los combates de manera cada vez más activa. Aparte, como ya hemos dicho, en este segundo volumen hacen su aparición los cuatro Brujos de los Confines (acompañados por un quinto brujo recién nacido) cuya misión es la de luchar con sus remedios mágicos contra la hechicería del Odio Eterno y sus devastadoras consecuencias. 

En la primera parte del tercer volumen la autora nos revela los sucesos acontecidos en las Tierras Antiguas desde la ascensión del Odio Eterno. Gracias a eso conocemos a los que han organizado la resistencia y a los gemelos Vara y Aro, cuyo destino está unido a aquellos desde su nacimiento. 

Al llegar a la segunda parte y, a medida que la acción avanza hacia el final, el lector observa que hay varios frentes que aún continúan abiertos (sobre todo los que se refieren a las Tierras Antiguas, planteados en la primera parte) Finalmente, en las últimas setenta páginas del volumen es cuando todos esas tramas y subtramas quedan cerradas, planteando al lector la pregunta de por qué eso mismo no se hizo antes y dedicándole una mayor extensión (y no se trata de una cuestión trivial, ya que, precisamente por ese apresuramiento, varios de esos hilos se resuelven de manera un tanto forzada, perdiendo en intensidad e incluso, en calidad) 

Llama la atención, que a pesar de que es la familia de Dulkancellin la que lleva la mayor parte del peso de la trama, a partir del segundo libro, y sobre todo del tercero, surgen varios personajes nuevos (cuya situación antes de la guerra se nos explica retrospectivamente, ya que cuando entran en escena, aquella ya se ha iniciado) y algunos que ya conocíamos (como los Supremos Astrónomos, Molitzmós o el mensajero Cucub) sufren una importante evolución. En cuanto a nuevas incorporaciones, cabe mencionar a los representantes de los Señores del Sol (muy parecidos a civilizaciones como la Maya o la Inca) y a los Brujos de los Confines. 
Respecto a la tercera y última entrega de la saga, hay que señalar la aparición del personaje de Acila, Lengua Demorada , la noble de los Señores del Sol, cuya intensidad dramática e importancia en la trama es tan grande que se compenetra a la perfección con Molitzmós. 

Por lo que se refiere a los villanos de la función, algunos de ellos son un tanto maniqueos (en especial, los dos generales de Misáianes, a pesar de lo cual están dibujados con esmero) No así los restantes, cuyas intrigas y demostraciones de crueldad logran granjearse las más profundas antipatías de los lectores. (tanto Drimus como Molitzmós, son dos antagonistas brillantemente construidos) 


Ante tal cúmulo de individuos, y tratándose Liliana Bodoc, de una autora novel como era cuando publicó esta saga, no hubiese sido de extrañar encontrar algún pequeño desliz en su caracterización (por ejemplo que algunos personajes no tuvieran una voz propia o que resultaran indistinguibles entre ellos). 

Nada más lejos de la realidad, ya que precisamente la destreza demostrada por la autora en cuanto a la construcción de personajes es una de las claves para que su obra funcione. Sin embargo, hay una sola excepción a esto y es el caso de un personaje femenino, al que se le da cierta importancia durante el segundo libro, y que sin embargo en el tercero aparece bastante desaprovechado. Dada la habilidad de la autora para diseñar personajes, la única explicación que se me ocurre a este fenómeno es atribuible a decisiones editoriales. 

En resumen, podemos describir la Saga de los Confines como una trilogía de aventuras épicas narrada con un ritmo ágil y cargada de referencias históricas, cuya mayor virtud es un puñado de personajes entrañables y el estilo poético de su autora, capaz de lograr imágenes de extraordinaria belleza que gustarán tanto a los amantes de la fantasía épica al estilo Tolkien, como a quienes se acerquen por primera vez al género. 

Una obra única
Obra de excelente calidad literaria, Los días del Venado inaugura la Colección Otros Mundos de Editorial Norma Infantil y Juvenil. Su autora, la argentina Liliana Bodoc, nacida en la provincia de Mendoza, incursiona por primera vez en el mundo editorial y lo hace de la mejor manera posible. Los días del Venado combina, de forma acabada, la grandeza de los relatos épicos con la delicadeza de una prosa poética y deslumbra por su contundente originalidad, por su belleza lingüística y su riqueza imaginativa.

El texto de Bodoc se inscribe en un género que podríamos llamar "épica maravillosa", a partir del relato de una saga que acontece en mundos ficcionales absolutamente autónomos y a la vez vinculados con nuestra realidad y nuestro tiempo.

Los días del Venado, que le llevó a su autora dos años de elaboración, logra narrar una historia en dos planos que se contienen el uno al otro: de los grandes sucesos macropolíticos a los grandes sucesos micropolíticos que viven los habitantes de las Tierras Fértiles. Estos, en tanto representantes del Bien, deben librar una batalla para acabar con la invasión del Mal proveniente de las Tierras Antiguas y liderada por Misáianes (etimológicamente, en la singular lengua inventada por Bodoc a partir de raíces griegas, este nombre significa "odio eterno"). Los protagonistas pertenecen a la civilización de los husihuilkes, en la que resuenan evidentes marcas de las culturas aborígenes americanas.

El guerrero Dulkancellin tiene una misión que cumplir en nombre del Bien y debe abandonar a su familia para acudir a un concilio en representación de su gente. A las aspiraciones e intenciones terrenales se unen en Los días del Venado la fuerza de la magia y del azar cósmico. El universo que habita en esta novela implica el trabajo con el detalle y una laboriosa complejidad: Bodoc ha inventado los nombres de sus criaturas, tierras y ciudades, multiplicidad de lenguas, costumbres, rituales, comidas y batallas.

Los días del Venado es la primera entrega de una serie de tres tomos en los que la autora proyecta este mundo desdelimitado y fascinante. Si bien la historia de este primer tomo tiene su autonomía y es una unidad cerrada en sí misma, su final invita a continuar con la lectura. La narración, aunque excede los confines de la vida humana, trasciende un profundo humanismo, especialmente en las enseñanzas y consejos familiares para la vida y en las metas y objetivos para las batallas.

"—El Tiempo que conocimos y amamos se ha ido sin remedio. No estamos para llorarlo, sino para pelear por el que vendrá—, dijo Dulkancellin antes del combate", escribe Bodoc al promediar la novela. Con un estilo muy personal y con la precisión y el cuidado propios de los grandes escritores, en Los días del Venado Liliana Bodoc funda un imaginario que remite a una cosmovisión del mundo precolombino americano, especialmente en la genealogía de los nombres de los personajes "positivos" de la novela, en su mayoría de origen mapuche: Dulkancellin, Wilkilén, Kume y Piukemán, entre otros.

Se equivocará quien pretenda ver en Liliana Bodoc un mero epígono del modelo tolkeniano. Con la lectura de Los días del Venado creemos estar frente a la revelación de una gran voz de la literatura para niños.

Nora Lía Sormani

(Reseña extraída de la revista La Mancha, Año 5, N° 14; Buenos Aires, mayo de 2001, con autorización de sus editores.)

La Saga de los Confines

La Saga de los Confines es el título de una colección de tres libros escritos por la autora argentina Liliana Bodoc, y cuyos títulos son Los Días del VenadoLos Días de la Sombra y Los Días del Fuego. Esta obra se inscribe en el género de la épica fantástica y se desarrolla en un mundo imaginario llamado Las Tierras Fértiles, aunque parte de la acción transcurre en las Tierras Antiguas. El eje de la saga es la lucha de los pueblos de las Tierras Fértiles contra las huestes del perverso Misaianes.

La historia

En Los Confines, el extremo sur de las Tierras Fértiles habita el pueblo de los "husihuilkes", uno de cuyos hombres más característicos es Dulkancellin, guerrero y padre de una familia numerosa. Él es convocado para representar a su pueblo en un Concilio que se reunirá en la lejana ciudad de Beleram, y en el que estarán presentes todas las civilizaciones del continente. El motivo de este concilio es decidir lo que debe hacerse ante un acontecimiento inquietante. Señales mágicas y códices antiguos hablan de la llegada de extranjeros del otro lado del mar, y hablan del perverso Misáianes, hijo de "la Muerte" y síntesis del "Odio Eterno". Cuando finalmente se produce el encuentro, la guerra llega a las Tierras Fértiles y sus habitantes deben defender no solo su tierra, sino toda la forma de vida que conocen, pues todo esto está amenazado de extinción.

[Personajes

  • El personaje principal de Los Días del Venado es Dulkancellin, guerrero de la tribu husihuilke y alma de la lucha contra los invasores.

  • Sin embargo toda su familia tiene gran protagonismo. Thungür, el mayor, también es actor central de la guerra, y figura principal en Los Días de la Sombra y Los Días del Fuego. Vieja Kush, madre de Dulkancellin, y abuela de los hijos de este, participa activamente a lo largo de toda la saga. Cucub es un personaje de una raza denominada zitzahay que aporta las dosis de humor, y que se convierte en héroe contra su voluntad.

  • También hay personajes mágicos, como el brujo Kupuka y los demás Brujos de la Tierra: el Masticador, el Ahijador, el Padrecito del PasoTres Rostros y Welenkín, los cuales luchan con sus propias armas contra los conquistadores. La magia juega una parte importante en la trama de las tres novelas.

  • La mayoría de los personajes interviene en los tres volúmenes de la Saga, aunque hay algunos que adquieren más participación en determinado momento. En Los Días del Fuego nos encontramos con muchos personajes nuevos de las Tierras Antiguas.

  • En cuanto a las fuerzas del mal, Misáianes es el personaje clave. Es encarnación del Odio Eterno e hijo de la Muerte, personajedantesco que tras sojuzgar a las Tierras Antiguas pretende hacer lo mismo con las Tierras Fértiles.

  • La Muerte tiene un papel central en Los Días de la Sombra. Ella es quien, desobedeciendo el mandato de no engendrar vida, concibe a Misáianes.

  • Otro personaje maligno es Drimus, El Doctrinador, mago que sirve a Misáianes y que enfrenta sus poderes malignos a los Brujos de la Tierra. Entrena feroces y sangrientos perros muy útiles en las batallas y para la caza de personas.

  • Los conquistadores son llamados "sideresios", colectivo que no permite saber si se trata de una raza o un gentilicio nacional. Son simples peones de Misáianes y no tienen casi protagonismo individual, aunque las descripciones que de ellos se hacen los muestran como seres embrutecidos y crueles, aunque débiles y cobardes. (Vale aclarar que en la obra se menciona que los sideresios son le conjunto de varias razas entorno al servicio a Misáianes)

]Referencias históricas y culturales

Aunque pertenece el género de la épica fantástica, la Saga de los Confines tiene paralelos con la realidad en cuanto a aspectos históricos y culturales.

  • El eje central de la obra es la invasión de Las Tierras Fértiles por parte de ejércitos llegados a través del mar desde otro continente, las Tierras Antiguas. Esto nos remite a la conquista de América llevada a cabo por ejércitos llegados desde Europa, llamado el "Viejo Mundo".

  • Las similitudes con ese hecho histórico son numerosas, tanto en la reacción de los pobladores del mundo amenazado como en las intenciones de los conquistadores. También las armas y la forma de luchar son similares, aunque son solo referencias, pues la Saga de los Confines no es una ficción de la Conquista de América, sino una historia de literatura fantástica que se nutre de elementos variados como todas las de este género.

  • La cartografía también referencia en cierto modo la forma del continente americano y también del europeo. Los lugares geográficos tienen en su mayoría nomenclatura en castellano. Los nombres de personajes son variados, y abundan los de raíz indígena, como Dulkancellin, Kush, Kupuka y Shampalwe.

  • Existen referencias a culturas precolombinas en el modo de vestir, en las relaciones entre los personajes, en la arquitectura y también en la forma de gobierno y la economía.

  • Por último, las enfermedades que llegan con la conquista y que diezman a la población nativa son otro reflejo de lo que, algunos dicen, ocurrió en América a partir de 1492.

Aspectos fantásticos

  • La Saga de los Confines es una historia de la lucha entre fuerzas del bien y del mal. No es solamente una historia de resistencia armada contra conquistadores extranjeros. Misáianes es el Mal en sí mismo y su conquista no persigue meros fines económicos ni políticos, sino que busca la aniquilación misma.

  • La magia es un elemento poderoso que se utiliza en la historia, aunque en esta Saga está condimentada con las prácticas de interpretación astrológica que conocían los pueblos originarios americanos. Los Brujos de la Tierra son capaces de movilizar a la naturaleza contra los conquistadores.

  • Uno de los Brujos de la Tierra, el Halcón Ahijador, desarrolla junto a uno de los hijos de Dulkancellin una historia paralela que es muy rica dentro del género fantástico.
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