Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ?






descargar 96.72 Kb.
títuloCapitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ?
página1/3
fecha de publicación27.07.2016
tamaño96.72 Kb.
tipoDocumentos
e.exam-10.com > Economía > Documentos
  1   2   3
CAPITULO UNO: ¿Por qué caminemos con carismas ? 

  Vamos a intentar explicar porqué nos pareció adecuada la palabra “caminemos”.  En primer lugar “caminar” significa movimiento, actividad, da idea de avanzar, de encontrarse con nuevos desafíos  (y de tener que resolverlos).  Caminar es lo contrario a quedarse quieto, inmóvil, paralizado, es  ponerse en marcha,  es mirar hacia adelante.

 En segundo lugar “caminar” da idea de tener un destino, una meta, se camina hacia algo o hacia alguien, no se trata solo de tener un punto de partida, sino también un punto de llegada.  Caminar es tener un hacia donde ir que nos pide y  hasta nos exige estar preparados para el viaje.

 Todo aquél que  quiere conocer una nueva ruta o recorrer una carretera desconocida necesita un mapa o una persona que lo guíe, y de ser posible ambos. En nuestro caso la situación es clara, nuestra meta es llegar al Padre, nuestro camino es Jesucristo, y el Espíritu Santo es nuestro guía.   

  Nadie sale a la carretera y se queda toda la vida de pié, quieto , mirando  la primera señal o cartel indicador que encuentra, eso sería tonto, pero sin embargo hay personas que recibieron un carisma y se quedaron allí, petrificados, parqueados, atornillados, contemplándose a si mismos  y  pensando: ¡ya debo ser Santo porque he recibido un carisma!   por más pequeño que sea,  y para  peor lo andan diciendo a todo el mundo.

  Estas actitudes (en las que se cae por  falta de formación adecuada)  no hacen crecer ni a la persona que ha recibido el carisma,  ni a la comunidad, que va a quedar sin el carisma que Dios le regaló y además va a tener un problema nuevo.

  Es el camino de carismas el único camino?

  Esta pregunta es bastante común en la gente que recién está comenzando. Decir que el Espíritu Santo tiene  un solo camino para todas las personas de todo el mundo  y de todos los tiempos, sería un error teológico y además una falta de sentido común.

  El  Espíritu Santo es Dios, por lo tanto tiene infinitos caminos para todos. Su creatividad no tiene límites y más aun cuando se trata de que tu y yo aceptemos en nuestro corazón a Jesús , te garantizo que El no ahorra esfuerzos y está dispuesto a probar todos los medios posibles para que alcancemos la salvación.

  Pero a pesar de no ser el único camino San Pablo en el cap 12 de la 1ra Carta a los Corintios, habla de los carismas, de su conveniencia y de los servicios que prestan a la comunidad. El mismo los explica, los alienta y los recomienda.

 Algunos hermanos se acercan  y me preguntan: ¿Qué es caminar con carismas?

Y yo les contesto: caminar con carismas es una docilidad especial al Espíritu Santo, es un dejarse conducir por El en todo y tiempo en toda circunstancia, es permitir que El nos lleve de su mano, es una actitud de receptividad a lo que el Espíritu quiere hacer con nosotros, en nosotros y a través nuestro.

  Antes de seguir vamos a pedirle al Espíritu Santo que nos de esa docilidad para escuchar su voz, para valorar sus enseñanzas  y para aceptar el proyecto del Padre sobre nosotros, nuestras casas y nuestras familias:

 Bendito seas Señor, Bendito seas, danos docilidad Señor, danos docilidad para que podamos seguir tus caminos, toca nuestro corazón, queremos ser arcilla blanda entre tus manos, si Señor, queremos dejarnos modelar por tu Espíritu, derrama Señor tu Santo Espíritu para que toque nuestro corazón Señor, que nos haga dóciles, que nos haga disponibles Señor, queremos ser una vasija vacía para Ti, para que tu puedas llenarla como tu quieras, cuando tu quieras Señor.

  Bendito seas Señor, nos ofrecemos a Ti,  abrimos nuestro corazón, abrimos nuestras manos Señor,   te abrimos todas nuestras vidas Señor,   llénanos de Ti,   llénanos de tu Amor,   llénanos Señor.

 Tu que nos escuchas,  que estas escuchando este cassette: no dejes de orar con nosotros,  pídele  al  Espíritu. Santo que te llene de su luz, que derrame en ti su unción poderosa. 

  Llénanos Señor a nosotros,   a quienes  nos escuchan,  llena Señor nuestras casas y nuestras familias, llena todos nuestros días y toda nuestra vida, llénanos de ti Señor,   llénanos.  Gloria, Gloria a ti Señor, bendito seas, abrimos hoy nuestro corazón, nos disponemos, nos entregamos  para que tu Santa presencia obre en nosotros. Amén

CAMINEMOS CON CARISMAS     

P. CLAUDIO  DANIEL  OLSZANSKI. ARGENTINA 1998          
CAPITULO DOS: CARISMAS, AMOR  Y  SERVICIO

CARISMAS Y AMOR:

   Una pregunta muy común entre la gente que comienza a participar de la renovación es esta: ¿Hay algo más importante que los carismas?

  Yo les contesto: ciertamente que sí  y  San Pablo lo aclara muy bien en la 1º Carta a los Corintios capítulo 13 versículos 1-3; allí nos dice lo siguiente: Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe, aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe como para trasladar montañas, si no tengo amor nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor de nada serviría. El amor no pasará jamás va a decir en el ves. 8, las profecías acabarán, el don de lengua terminará, la ciencia desaparecerá, pero el amor no pasará.

  Pero el mismo San Pablo que nos habla tan maravillosamente del amor nos recomienda en 1 Cor. 14,1 “Procuren alcanzar ese amor  y aspiren también a los dones espirituales”.   Vemos claro entonces que no se trata de amor o carismas, carismas o amor, por el contrario se trata de: “amor  y carismas”.

  Podemos afirmar entonces sin temor a equivocarnos que caminar con carismas es: “caminar  en el amor”. 

CARISMAS Y SERVICIO:

  Vayamos al Evangelio de San Lucas Capítulo 10 versículos 25 y siguientes.  Allí  dialogan  Jesús y un doctor de la ley sobre la vida eterna, el maestro pregunta para ponerlo a prueba:

¿Que debo hacer para ganar la vida eterna?

Jesús dice: ¿Qué está escrito en la Ley?

El doctor  le responde:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu y al prójimo como a ti mismo”.

  Parece que la respuesta estaba clara, sin embargo el maestro quiso justificar su intervención, por lo que vuelve a preguntar: “¿Y quién es mi prójimo?”                                                              

  Una pregunta importante: ¿Quién es mi prójimo? Cuantas veces nosotros tenemos que hacernos esa pregunta  ¿quién es mi prójimo?

  Todos conocemos la respuesta: Jesús tomó la palabra y contó la siguiente parábola: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, en el camino lo asaltaron y lo despojaron de todo y lo dejaron allí, tendido, mal herido. Pasaron por ese lugar un sacerdote, un levita y luego un  samaritano (los samaritanos vale la aclaración no se llevaban nada bien con los judíos).Tanto el sacerdote como el levita lo vieron al pasar pero igual siguieron su camino. El  samaritano en cambio al verlo se conmovió, acercándose vendó sus heridas, y las cubrió con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue diciéndole: ”Cuídalo y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver”.

  Ni el sacerdote ni el levita, (que seguramente tenían el grupo de oración, o alguna otra actividad “muy importante” que hacer) se detuvieron, sin embargo el samaritano, se con-movió, se movió-con  esa situación, se solidarizó con el herido y venciendo sus propios odios, lo cargó en su  montura y llevándolo a un albergue dejó dinero para que lo cuidaran hasta su regreso.

  Prestemos atención a esto: el samaritano (de quien el evangelio no menciona su nombre), no solamente oró por el herido,  sino que lo cargó en su propia montura y dejó  dinero para su cuidado. Ni el sacerdote  ni el levita se conmovieron por el herido, sino el samaritano. El relato no nos da su nombre  con la esperanza de que sean el tuyo y el mío los que dejando de lado toda discriminación se dediquen a ayudar a los hermanos. Entonces yo pregunto: ¿Quién fue el más carismático de los tres? Cada uno puede responder desde lo profundo de su corazón.

  Amigos: el servicio al prójimo no es un agregado a la vida cristiana, es parte inseparable de ella. Nos dice el apóstol  Juan en su primera carta en el capítulo 2 versículo 9: “El que no ama a su hermano está todavía en tinieblas” y en el capítulo 3 vers. 18 “No amemos solamente  con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad” y luego nos advierte en el capítulo 4 vers. 20: “El que dice: ‘Amo a Dios’ y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ve si no ama a su hermano a quien ve? . El que ama a Dios debe también amar a su hermano”. El servicio no es un favor especial que le hacemos al hermano, el servicio al prójimo es servir al mismo Jesucristo.

 Amar es servir, al pobre, al enfermo, al que está solo, al desamparado, al preso, al huérfano, a la viuda, a los que no tienen que comer o no tienen ropa que ponerse, en fin, a todos  los necesitados,  los carismas son ayudas que  el Espíritu Santo nos da para servir mejor al  hermano y edificar la comunidad.

  Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en Nº 1503  que el mismo Jesús en su compasión, de compadecer (padecer-con , solidarizarse con , sufrir con, hacerse uno), el mismo Jesús se compadeció de la humanidad y El en su compasión a todos los que sufren llega hasta a  identificarse con ellos,  por eso nos dice  Mt.25,35  en primera persona: « Estuve enfermo y me visitasteis , tuve hambre  y   me dieron de comer, tuve sed  y me dieron de beber, estaba de paso y me alojaron, desnudo y me vistieron, preso y me vinieron a ver».

  Los “Carismas” no son otra cosa que “dones de servicio”, no son ni pueden ser fines en sí mismos, ni siquiera “gracias para el crecimiento personal”, ya lo hemos dicho, los carismas son herramientas para edificar el Cuerpo de Cristo. El mejor “don” al que podemos aspirar es sin lugar a dudas el de servir a nuestros hermanos, especialmente a los más pobres, a los enfermos, a los marginados, a los discriminados por cualquier motivo.

 Otra vez: no se trata aquí de “carismas o servicio” sino  de “carismas y servicio”, los carismas existen para servir más y mejor.  En realidad el modo más frecuente que tiene el Señor de derramar un carisma es la necesidad que se presenta mientras estamos sirviendo al hermano.

  Recuerdo dos hechos: cierta vez en medio de una oración de sanación una señora cayó al suelo con convulsiones, un grupo de servidores y yo mismo nos acercamos a ella para ayudarla ya que se tomaba con fuerza su vientre y tenía gestos de profundo dolor, mientras orábamos por ella el Señor me dio esta palabra: “brujería”, al orar por liberación de toda atadura por brujería la mujer se calmó y  luego de una profunda confesión volvió la paz a su vida.   

  Más adelante ella misma contaría que buscando prosperidad había recurrido a la brujería y que allí había bebido cierto brebaje lo que le hizo sentir durante la oración un ardor intenso en su estómago, a pesar de que ya habían transcurrido varios años. Gracias a esa “palabra de conocimiento” pudimos ayudar a la señora en el área específica donde estaba el daño. Es Señor derramó ese carisma en el momento justo, ni antes ni después. Si no hubiésemos prestado dicho servicio seguramente el Señor no lo habría concedido.

  Otro ejemplo: hace ya de esto quince años, en un barrio humilde se realizó una fiesta para el día del niño, había preparados 10 litros de chocolate porque se esperaban alrededor de 50 niños, terminado un  pequeño espectáculo se sirvió el chocolate, allí nos empezamos a dar cuenta que había más de 100 chicos, así que decidimos dar un poco menos a cada uno y solo una vez, mientras pedíamos al Señor que ningún niño se fuera con hambre. Fue grato descubrir que habiendo terminado de servir a todos había aún chocolate, así que pudimos volver a dar a quienes lo pedían. Al mismo tiempo los niños mayores  fueron a buscar a sus hermanitos de modo que  volvimos a servir una y otra vez, y para terminar vinieron madres con botellas que llevaron hasta 1 litro cada una. El Señor una vez más derramó su providencia mientras servíamos a los hermanos.

  Entonces hemos avanzado un paso más. Ya sabemos que caminar con carismas, necesariamente es caminar sirviendo a los demás.                                    

  Vamos a pedirle hoy al Señor que tengamos esa misma capacidad de amar y de servir a nuestros hermanos.

  Bendito seas Señor, Bendito seas en este día, en esta tarde, derrama Señor tu poder sobre nosotros, danos vida nueva para que podamos amar al prójimo como tú nos has enseñado. Señor arranca de nuestro corazón todo egoísmo, arranca todo individualismo, quita Señor de nuestra vida  todo aquello que impide que podamos reconocerte en el prójimo.

  Bendito seas Señor, queremos verte en el rostro de nuestros hermanos, queremos verte Señor en el rostro de los mas pobres, queremos verte Señor en los ojos del que necesita, queremos verte en la  mirada del que sufre Señor, queremos reconocer tu rostro en los marginados, en los discriminados,  y en todos nuestros hermanos.

  Bendito y Alabado seas Señor, haz que nuestro corazón sea como el del samaritano, danos  Señor esta capacidad de conmovernos ante el sufrimiento y el dolor de los demás.

  Gloria, Gloria a Ti Señor. Bendito  seas, Bendito seas Señor, Te alabamos  y te bendecimos en nuestros hermanos, te alabamos  y te bendecimos en el servicio que nosotros podemos prestarte en ellos.

  Te alabamos Señor, bendito seas, bendito seas en todos las personas que nos están escuchando en este momento Señor. Bendito seas en sus casas. Bendito seas en sus familias Señor, toca también su corazón, tócales el corazón, ¡derrama ahora tu Espíritu Santo!

  Gloria. Gloria a Ti Señor, danos el carisma de tener siempre a los demás por más dignos, para que sin discriminar a nadie podamos servirte en todos.  Así cuando llegue el día de tu reino, tu  nos puedas mirar y nosotros podamos mirarte a los ojos  Señor  y así escuchar tu palabra que con ternura nos dice, « estuve enfermo y me visitaste, estuve preso y me viniste a ver , estuve desnudo y me vestiste, estaba de paso y me alojaste, tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber » queremos Señor ese día escuchar las palabras de tu boca « Vengan benditos de mi Padre al lugar que les he preparado».

  Bendito seas Señor,  danos amor al hermano, quita en nosotros todo espíritu  de egoísmo,  todo espíritu de soberbia, quema Señor toda la paja que hay en nuestro corazón para que solamente haya buen trigo Señor.                                                    

  Queremos estar maduros para la cosecha Señor, queremos estar maduros para que Tu seas quien venga  a llevarse los frutos de nuestro corazón, frutos de amor y de servicio a nuestros hermanos. Amén Señor. Amén.  

CAMINEMOS CON CARISMAS
P. CLAUDIO  DANIEL  OLSZANSKI. ARGENTINA 1998
CAPITULO TRES: DONES Y CARISMAS

  Hasta aquí hemos hablado de la conveniencia de caminar con carismas y de la relación que existe entre los carismas, el amor  y el servicio.

  Daremos ahora un paso más, vamos a profundizar: que  son “dones”  y  que son “carismas”  y cual es la riqueza que ellos aportan a la vida de la comunidad.     

  Todo lo que Dios nos ha dado es  don,  más no todos los dones son iguales. Tocar con excelencia  un instrumento musical, la guitarra, el piano, la flauta  y  ser  llamado a la vida consagrada, ambos son dones. Sin embargo a simple vista hay una jerarquía entre ellos, así distinguimos: dones (con minúscula)  y Dones (con mayúscula)   dones de la naturaleza humana y Dones de la Gracia.

  La salud física, la salud psicológica, los sentidos (nuestra vista, oído, gusto, tacto, olfato), incluso la inteligencia  y la voluntad de realizar cosas son dones de la naturaleza.

  Pero también hay  otros dones de los que somos revestidos, son dones que sobrepasan nuestra  naturaleza. A estos Dones (con mayúscula) sobreañadidos a nuestra  naturaleza los llamamos “GRACIA”.

  Por esta  “Gracia” (pura gratuidad) nos  hacemos hijos de Dios,  nos incorporamos al Cuerpo Místico de Cristo y nos convertimos en Templos del  Espíritu  Santo.

   Volvamos un poco al Catecismo de la Iglesia Católica, en el Nº 2003 nos dice: la Gracia es ante todo y principalmente Don, regalo del Espíritu Santo, para  justificarnos  y santificarnos. La gracia comprende también los dones que el Espíritu Santo nos da para asociarnos a su obra y hacernos capaces de colaborar en la salvación de los otros y en el crecimiento del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia.  Estas son las gracias sacramentales, dones propios de los distintos sacramentos: Bautismo, Eucaristía  y  Confirmación (sacramentos de la iniciación),  Sacerdocio y Matrimonio  (sacramentos de la madurez), y Reconciliación y  Unción de los enfermos  (que nos devuelven la salud y la gracia).

  La gracia comprende también los dones que el Espíritu Santo nos da para asociarnos a su obra y hacernos capaces de colaborar en la salvación de los otros y en el crecimiento del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia.  Estas son las gracias sacramentales, dones propios de los distintos sacramentos: Bautismo, Eucaristía  y  Confirmación (sacramentos de la iniciación),  Sacerdocio y Matrimonio  (sacramentos de la madurez), y Reconciliación y  Unción de los enfermos  (que nos devuelven la salud y la gracia).

  Nos dice también el Catecismo que además de estas Gracias  (con mayúscula), hay también otras gracias especiales  llamadas “carismas”  (según la palabra griega que usa San Pablo y cuyo significado es: favor, don gratuito, beneficio).   Estas gracias están al servicio de la  edificación la Iglesia  y  pueden tener a veces carácter extraordinario: como el don de milagros o el don de lenguas.

  Dicho de un modo más sencillo: los carismas son gracias especiales que Dios derrama para la edificación de la iglesia.                                                                       

   Teniendo esto en claro volvamos ahora al Nuevo Catecismo. Allí leemos en el  Nº  951: “El Espíritu Santo  reparte gracias especiales entre los fieles para la edificación de la Iglesia”. Y además que: “a cada uno se le otorga una manifestación del Espíritu para el provecho común”  (1Co 12,7).  Este párrafo dice cosas importantísimas, veamos:

Primero: Que es el  Espíritu Santo quien personalmente derrama los carismas, según su propio parecer.  No es el párroco, ni el Obispo, ni el pastor de la comunidad,  sino el mismo Espíritu Santo.

Segundo: Que esas gracias especiales son distribuidas entre los fieles. Por fieles debemos entender aquí: sacerdotes y laicos,   hombres y mujeres,   jóvenes y niños.  El Espíritu Santo se derrama en todos, en ese sentido todos somos carismáticos  y toda la iglesia es carismática. Esto es bueno  tenerlo siempre presente.

Tercero: Que los carismas son para la edificación de la Iglesia. Se trata de “Dones de servicio”, “gracias especiales” de Dios, ordenadas, no directamente para nuestro crecimiento  sino ante todo, para el servicio de los demás.  Son a la vez  Don y Tarea.

Cuarto: Que a cada uno se le otorga  una manifestación del Espíritu para el provecho común.  Prestemos atención a esto: dice “a cada uno” y no “solo a algunos”. Cada uno debe discernir que carisma tiene y como ponerlo al servicio de los demás. Recordemos la parábola de los talentos en la cual se llama “servidor malo y perezoso” a quien recibió un talento y no lo hizo producir  (Mt 25,14 ss). Es tan difícil que alguien haya recibido todos los talentos como encontrar a alguien que no haya recibido ninguno...

  Algunas veces me han preguntado: ¿Cuántos carismas hay?

 Y yo contesto: si los carismas son gracias especiales para la edificación de la Iglesia, ha de haber innumerables carismas, ya que hay innumerables maneras  de contribuir al bien común. Cada modo de servir al hermano es un carisma. Cada cual tendrá un carisma, uno el carisma de escuchar, otro el carisma de la palabra, otro el carisma de visitar,  otro tendrá el carisma orar por los enfermos, otro el de profetizar, otro el de enseñar.... Todo lo que edifique el cuerpo de Cristo es carisma. San Pablo mismo hace una pequeña lista en  1 Cor 12.

  Vamos hacer ahora nuestra acción de gracias reconociendo los dones que el Señor ya ha derramado en nuestra vida

   Bendito  seas Señor,  Bendito y alabado seas, te alabamos  y te bendecimos  a Ti  Señor que has derramado en nuestra vida dones  y carismas.                            

    A Ti Señor que nos has dado manos capaces de acariciar y de bendecir,  a Ti  Señor  que  nos  has dado  ojos  para  ver  las necesidades de nuestros hermanos y oídos para escuchar el clamor de los más pobres, a ti Señor te alabamos  y te bendecimos en nuestros pies que nos llevan  donde está quien nos necesita.

    Bendito seas Señor  en nuestro corazón capaz de emocionarse y de sentir tu presencia entre nosotros, en nuestras familias y en nuestras comunidades.

   Te alabamos Señor, por habernos llamado a la vida cristiana, por todas las gracias recibidas, por  nuestro bautismo, por cada eucaristía, por cada reconciliación, Bendito seas, por nuestros mayores que nos iniciaron en el camino de la fe.

  Bendito seas en el pan de la palabra que nos das con generosidad, en el pan de la alegría que nos llega desde tu corazón y en el pan de la mesa que recibimos de tu providencia.

  Bendito y alabado seas Señor. Bendito seas porque podemos trabajar y ganar nuestro sustento. Bendito seas en la salud de cada día. Bendito seas porque podemos servirte en los demás. Bendito y alabado seas Señor.

  Bendito y alabado seas en los talentos que hemos recibido, no dejes de recordarnos que son “Don y Tarea”; que nunca los enterremos Señor, que demos siempre fruto abundante para ti y para nuestros hermanos.

  Gloria, Gloria a Ti Señor.  Bendito  seas  por  todo lo que  ya has derramado en  nosotros y  por todo lo que nos darás aún. Bendito seas Señor. Amén.
  1   2   3

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconContenidos conceptuales (primera parte)
«¿Qué comeremos en el invierno?»; «¿Qué beberemos en las épocas de sequía?»; «¿Con qué nos vestiremos?»; «¿Dónde habitaremos por...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconContenidos conceptuales (primera parte)
«¿Qué comeremos en el invierno?»; «¿Qué beberemos en las épocas de sequía?»; «¿Con qué nos vestiremos?»; «¿Dónde habitaremos por...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? icon2002 La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo...
«Vaya con cuidado porque son locos de remate». Llego a las doce en punto. Se abrió paso con su andar ligero por entre las mesas de...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconQuiero saber porqué finjo, te pregunto por qué finjo y no sabés qué...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconA ¿Qué representa para el poeta el río Duero y el discurrir de sus...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconEn qué períodos se divide la historia de Roma? ¿En qué siglos se desarrolló cada uno?

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconMario Cifuentes, un septuagenario de enigmático pasado, pero que...
«¿Por qué ahora? ¿Después de tanto tiempo? ¿Y por qué recordar todo el horror? Me he pasado la vida tratando de olvidarlo.»

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconLa vida no es la que uno vivió
«Vaya con cuidado porque son locos de remate». Llego a las doce en punto. Se abrió paso con su andar ligero por entre las mesas de...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? iconLa vida no es la que uno vivió
«Vaya con cuidado porque son locos de remate». Llego a las doce en punto. Se abrió paso con su andar ligero por entre las mesas de...

Capitulo uno: ¿Por qué caminemos con carismas ? icon¿Qué pasará con pdvsa? por Alexander Guerrero




Economía


© 2015
contactos
e.exam-10.com