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fecha de publicación26.05.2015
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TEORÍAS SOBRE EL MERCADO DE TRABAJO

INTRODUCCIÓN A LA ECONOMIA




ALMUDENA IBAÑEZ GARCIA

ALBA IZQUIERDO BENITO

ESTELA ANDRÉS IGEA

JOSE DAVID PADILLA

MIRIAM JIMÉNEZ BLASCO



INDICE

  1. TEORIA NEOCLÁSICA………………………………… Pág. 1

    1. Teoría neoclásica del empleo………Pág. 2




  1. TEORIA KEYNESIANA……………………………….. Pág. 3 Y 4




  1. TEORIA DE SALARIOS……………………. Pág. 4 Y 5




  1. TEORIA INSIDER OUTSIDER………………. Pág. 6 y 7




  1. TEORIA DMP……………………………………………. Pág. 8


Bibliografía

http://aporrea.org/actualidad

http://www.el país.com

www.economías.com
CABRERA, Andrés y LLUCH, Enrique, Economía 1º Bachillerato, Madrid, Editorial SM, 2008.

Wonnacott, Paul y Ronald y Hill, Mc Graw, Economía, cuarta edición.

TEORIA NEOCLÁSICA

La escuela neoclásica apareció oficialmente en 1870 con grandes obras de William Stanley Jevons, Carl Menger y León Walras. La mayoría de los economistas actuales tiene una manera de pensar basada en la escuela neoclásica. Para conocer el enfoque neoclásico hay que conocer a Adam Smith, en quien se encuentra el origen de esta teoría. La economía neoclásica tenía como objetivos saber por qué unas economías crecen y otras se estancan, cómo se distribuye el producto nacional bruto entre las clases sociales, y como les afecta al bienestar de cada grupo.

Esta teoría defiende la idea de la “mano invisible” propuesta por Adam Smith, que propone que el mercado, que se basa en una competencia perfecta, no necesita la intervención del Estado gracias a que los hombres somos lo suficientemente racionales para saber cómo manejar esta situación y saber lo que nos conviene. Este mercado de competencia perfecta está compuesto por unos empresarios que su objetivo es la maximización de las ganancias, y unos consumidores cuyo objetivo es maximizar la utilidad de los bienes que compra, según sus gustos y preferencias. En 1776 Adam Smith escribió “la riqueza de la naciones” la cual se basa en que el crecimiento económico tiene sus pilares en el bienestar social, que se potencia a través de la división del trabajo, entendida como la especialización de tareas que esto provoca una reducción de costes de producción.

El desarrollo de la economía neoclásica no es posible sin la introducción de la utilidad subjetiva, que significa que cada individuo utiliza sus ingresos en aquellos bienes que les produzca mayor utilidad, de aquí nace la idea de utilidad marginal que es la utilidad que proporciona una última unidad consumida de un bien. En el mercado se intenta conseguir una optimización de la utilidad marginal y del producto marginal en forma de oferta y demanda, de esta manera se asegura que cada factor de producción se coloca allí donde produce la mayor utilidad y cada b9en es consumido por aquellas personas que les proporciona mayor utilidad.

Con respecto a la macroeconómica la escuela neoclásica defiende un gran número de mercados reducidos. Estos mercados son: el de bienes y servicios, el de trabajo, el de dinero y el de bonos. Los rasgos más típicos de estos mercados son que los precios y los salarios son flexibles, lo que permite que estos estén siempre en equilibrio, y todo el mundo conoce el verdadero valor de su dinero. De aquí podemos sacar dos conclusiones: el pleno empleo de los recursos productivos, no hay trabajadores desempleados; o por lo menos no hay trabajadores involuntariamente desempleados durante largos periodos de tiempo. Por otra parte el dinero resulta ser natural, es decir, que se sigue produciendo lo mismo y todo el mundo sigue disfrutando lo mismo, aunque el precio se duplique.

TEORIA NEOCLASICA DEL CRECIEMIENTO


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A partir de los años 50 aparecieron los primeros modelos de crecimiento, cuyas características son: modelo agregado con tres mercados como mucho, estos mercados se ajustan a través de los precios, hay pleno empleo y no hay exceso de capacidad, determinan de que depende la tasa de crecimiento y el ritmo de crecimiento de la población y el avance tecnológico.

TEORIA NEOCLASICA DEL EMPLEO

El equilibrio del mercado provoca que se produzca un pleno empleo, por ello existe un volumen de trabajo constante. Nunca hay paro, el desempleo que pueda existir es de carácter friccional que se refiere a aquellos trabajadores que abandonan su trabajo para buscar un trabajo mejor, aunque para ello tenga que cambiar de empresa, sector; o voluntario es aquel que los trabajadores no aceptan porque no están de acuerdo con el salario que les pagan. Y si hubiera paro se debería a una intervención del Estado en el libre juego de las fuerzas del mercado.

Por tanto a la empresa les interesa contratar a sus trabajadores, de acuerdo con lo que defiende la ley de Say porque la oferta crea su propia demanda, es decir que la demanda no puede existir sin haber oferta. Esta teoría defiende que al bienestar se llegará estimulando la producción y no el consumo como se creía antes. Adam Smith sugiere esta ley porque al sacar un producto al mercado esta ya tenía su venta garantiza por el hecho de que había un mecanismo que hacía que no hubiera sobreproducción o desempleo de recursos.

Pigou, economista neoclásico, desarrolla en la “Teoría del empleo” que el nivel de ocupación en el trabajo y el salario real es inversamente proporcional, quiere decir, que al aumentar el salario real, menor será el nivel de ocupación.


W/p

L

D1

O1

TRABAJO

SALARIO REAL



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TEORÍA KEYNESIANA
JOHN MAYNARD KEYNES (1883-1946)

Durante la Gran Depresión de los años treinta, la “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero” de Keynes, representó un ataque a “La riqueza de las naciones” de Adam Smith, que defendía la economía clásica. Keynes aceptó que las empresas podían hacer el trabajo de producir los bienes específicos que la gente desea. Pero los economistas clásicos estaban bastante equivocados creyendo que las fuerzas de mercado podrían solucionar el problema del desempleo. Pero según Keynes, el desempleo puede persistir indefinidamente, a no ser que el gobierno reconozca sus responsabilidades y adopte programas de obras públicas y otras políticas dirigidas a proporcionar empleo. El trabajo de Keynes inspiró una nueva actividad de los gobiernos dirigida al pleno empleo.

Keynes nació en 1883 en una familia burguesa en Cambridge (Inglaterra). Sus dotes intelectuales se hicieron evidentes muy pronto; a los seis años intentó descubrir cómo funcionaba su cerebro. Más tarde, como estudiante, su brillantez se hizo evidente a sus profesores, incluido Alfred Marshall (económico británico). A los 28 años, se convirtió en director del “Economic Journal”, puesto que mantuvo durante la mayor parte de su vida. Se convirtió en profesor del “King´s College” de Cambridge y en un astuto inversionista. Keynes atrajo la atención del público, por primera vez, cuando dimitió de la Delegación británica en la conferencia de paz del final de la Primera Guerra Mundial.

A mediados de los años treinta, la crisis mundial era el mayor problema económico, y la “Teoría general” de Keynes fue esperada con afán. Cuando esta se publicó, en 1936, no decepcionó a sus lectores. Cambió tanto las actitudes respecto a la función del gobierno que los historiadores hablan de la “revolución keynesiana”.
TEORÍA KEYNESIANA

Antes de la Gran Depresión muchos economistas consideraban que el desempleo era un problema pasajero y menor, asociado con las fluctuaciones de la economía. La larga depresión de los treinta quebró su confianza y proporcionó los fundamentos para una nueva teoría del desempleo que fue presentada por John Maynard Keynes. Su obra principal, “La teoría general del empleo, el interés y el dinero”, atacó la visión clásica dominante. Keynes ofreció tres proposiciones esenciales:

- Existencia de desempleo en la economía de mercado. Al contrario que los economistas clásicos, Keynes discutió que una economía de mercado podría no tener una fuerte tendencia a moverse hacia el pleno empleo. Una economía de mercado podría mantenerse en una situación de desequilibrio con desempleo masivo (llamada “equilibrio con desempleo”). Además, si la economía alcanzaba temporalmente el nivel de pleno empleo, podría ser muy inestable y caer en una depresión. En definitiva, Keynes dijo que la economía de mercado tenía dos defectos básicos:

· Podría llegar a una depresión persistente, como la de los años treinta.

· Podría ser altamente inestable, de modo que si se alcanzaba el nivel de pleno empleo, esta situación feliz podría durar poco.


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- El origen del desempleo. Keynes sostuvo que el desempleo masivo era el resultado de una demanda agregada insuficiente, con poco gasto en bienes y servicios.

- El remedio al desempleo. Para remediar el desempleo, se debería aumentar la demanda agregada. La mejor forma de hacerlo, según Keynes, es mediante un incremento en el gasto del Estado.

Keynes supuso que los salarios son rígidos hacia abajo, porque los trabajadores están sujetos a una “ilusión monetaria”, es decir, que su comportamiento está más relacionado con el salario monetario que con el salario real. Los trabajadores rechazan reducciones de sus salarios monetarios, pero aceptarían reducir sus salarios reales. Si aceptaran una disminución de sus salarios monetarios, aumentaría el empleo. Sin embargo, Keynes argumentaba que los precios podrían no permanecer constantes frente a los salarios decrecientes, porque unas rentas salariales decrecientes significan una caída de la demanda de bienes y de sus precios. De este modo, unos precios más bajos quieren decir que los salarios reales podrían no disminuir, y que el empleo no aumentaría. Por lo tanto, los ajustes monetarios de las tasas salariales no resultan eficaces para el desempleo.

Este fue el mensaje principal de la política económica de la Teoría general de Keynes: El Estado tiene la capacidad de controlar la demanda agregada asegurando una prosperidad continuada. Se desechó la visión clásica de que las fuerzas del mercado resolverían el problema del desempleo, y que el Estado debería limitar estrictamente sus intervenciones en la economía. Keynes fue especialmente intolerante con los economistas clásicos, los que argumentaban que en el largo plazo las fuerzas del mercado restablecerían el pleno empleo. Keynes, ante estos argumentos, replicó que “a largo plazo todos estaremos muertos”.

John Keynes mantuvo su postura de que el Estado debería aumentar la demanda agregada y resolver así el problema del desempleo de los años treinta. Su libro, de gran éxito, figura junto a “La riqueza de las naciones” de Adam Smith y “El capital” de Karl Marx, como uno de los libros de economía más influyentes jamás escritos. “La teoría general” originó un cambio drástico en la concepción de la economía. Con su aparición en 1936, se inicio la “revolución keynesiana”.

Para justificar sus tres proposiciones, Keynes propuso un nuevo armazón teórico, incluyendo un enfoque de la demanda y oferta agregadas completamente distinto al de los economistas clásicos.
TEORIA DEL SALARIO

Cuando hablamos de salarios de eficiencia nos referimos al salario por encima de la tasa de mercado.

La hipótesis del salario de eficiencia argumenta que los salarios, están determinados por más cosas que la oferta y la demanda, señala el incentivo de los jefes de las empresas de pagar a sus empleados salarios mayores que el promedio del mercado, para incrementar su productividad o eficiencia económica.


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En el modelo de salarios de eficiencia, el origen del desequilibrio se encuentra en un problema de acceso a la información: los jefes no pueden conocer con exactitud el esfuerzo realizado por los trabajadores en su trabajo y, en especial si realizan el esfuerzo máximo, es decir, se trata de incentivar para conseguir mayor rendimiento ya que no se sabe si el trabajador lo hace al 100%.

Con el objetivo de incitarlos a realizar un esfuerzo máximo, el jefe va a pagar al trabajador un poco más de lo que él puede esperar en otra empresa, (el poner el salario más elevado que el salario de mercado es a lo que definimos, salario de eficiencia) el trabajador tendrá gran interés por realizar el máximo esfuerzo de manera que pueda permanecer en la empresa que le paga más salario.

Según esta teoría, la tasa de salario mantiene una relación creciente con la productividad del empleado. No obstante, si los otros jefes de otras empresas, utilizan la misma estrategia, todos los salarios van a ser aumentados, esto tendrá como consecuencia la disminución de la demanda sobre el mercado laboral, porque el trabajo será más costoso y los jefes tenderán menos a contratar.

Existen teorías sobre porqué las empresas pagan salarios de eficiencia; una de ellas es la de minimizar la rotación de los trabajadores, al pagar salarios de eficiencia, el incentivo de los asalariados para renunciar y buscar empleos en otra parte es minimizada, esta estrategia tiene sentido debido a que a menudo es costoso entrenar nuevos trabajadores. Otra teoría sería la de la selección adversa, si el desempeño laboral depende de la habilidad de los trabajadores y los trabajadores difieren uno de otro en estos términos, las empresas con salarios más altos atraerán a trabajadores más capaces, un salario de eficiencia significaría entonces, que el jefe puede escoger entre distintos solicitantes para obtener el mejor posible, tendrá atracción de trabajadores más cualificados.

A continuación comento una diferencia entre la teoría de los salarios eficientes y la teoría insider-outsider.

En la teoría del salario eficiente, la fuente del desempleo es la información imperfecta, que tiene la firma, respecto de la productividad de sus empleados. En la teoría del insider-outsider, la fuente del desempleo se encuentra en el costo explicito de rotación del trabajo y en la habilidad que tienen los trabajadores ya consolidados (insiders) para ejercer influencia sobre sus salarios, sin considerar los intereses de los empleados novatos ni a los trabajadores sin empleo (outsiders).


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Esta gráfica representa a los salarios eficientes y su respectiva disminución de la demanda.

TEORIA INSIDER-OUTSIDER

La teoría insider-outsider estudia las razones que explican el establecimiento y permanencia en el tiempo de salarios reales superiores al nivel de equilibrio.

Este modelo opone los insiders, asalariado con un contrato estable, y los outsiders, desempleados.

Para la teoría insider-outsider el desempleo es involuntario, resultado de la discriminación que sufren los parados en el mercado de trabajo y que les impide acceder a un puesto de trabajo en condiciones similares, principalmente salariales, a las que disfrutan los trabajadores en activo.

Para la teoría insider-outsider, la clave de la marginación laboral sufrida por los desempleados se halla en el comportamiento adoptado por los trabajadores ocupados en los procesos de fijación salarial. De acuerdo con esta teoría, los trabajadores ocupados (insiders) ejercen un poder de mercado en los procesos de fijación salarial que les permite elevar sus salarios por encima del salario de vaciado de mercado (el correspondiente con su nivel de productividad) sin que ello implique la pérdida de su puesto de trabajo y su sustitución por otro trabajador cuya remuneración sí se corresponda con el salario de equilibrio. La existencia de costes de rotación laboral, entendiendo como tales los costes derivados de una sustitución de un trabajador ocupado por un trabajador procedente del desempleo, hace que las empresas renuncien a despedir a trabajadores en activo sustituyéndolos por otros trabajadores procedentes del desempleo cuya retribución se corresponda con el salario de equilibrio. La razón es que aunque los nuevos trabajadores percibieran salarios inferiores a los trabajadores a los que sustituyen, los costes de rotación laboral resultarían superiores al potencial beneficio derivado de la diferencia entre los salarios de ambos trabajadores.

La existencia de costes de rotación laboral implica que los procesos de fijación salarial quedan disociados, al menos parcialmente, de la situación general del mercado de trabajo y de los potenciales desequilibrios que en él se generen ya que los trabajadores ocupados (insiders) ejercerían el poder de mercado derivado de los costes de rotación exclusivamente en su propio beneficio, sin considerar los intereses y el bienestar de los trabajadores desempleados, cuya situación y bienestar mejorarían si dispusieran de un puesto de trabajo aunque percibieran un salario inferior al de los trabajadores previamente ocupados.

La teoría insider-outsider plantea una nueva fuente de segmentación al considerar una tercera categoría de trabajadores: los «entrantes», o sea, trabajadores que, procedentes del desempleo, acaban de acceder a un puesto de trabajo en una empresa con la perspectiva de acceder a la situación de insiders, pero cuya actual posición laboral no se asocia con costes elevados de rotación laboral, lo que resulta en un menor poder de mercado para los entrantes en relación con los insiders.


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El esquema de funcionamiento del mercado de trabajo sería: dentro de las empresas existiría un grupo de trabajadores protegidos de la amenaza de despido (los insiders) cuyos salarios se establecen con cierta independencia de los desequilibrios existentes en el mercado de trabajo. Fuera de las empresas se encontrarían los desempleados, quienes no perciben ingresos salariales, y cuya capacidad de negociación y de influencia en los procesos de negociación salarial sería nula. Los trabajadores parados entrarían en las empresas ocupando la posición de «entrantes», pudiendo algunos de ellos en el futuro acceder a la categoría de insiders. Los flujos normales entre las empresas y el desempleo serían: los parados accederían a un puesto de trabajo convirtiéndose inicialmente en entrantes; con el paso del tiempo algunos de estos entrantes adquirirían la condición de insiders. Por otra parte, tanto los insiders como los entrantes pueden perder su puesto de trabajo convirtiéndose en parados.

grafica insiders-outsiders

El resultado final es que cuanto más elevada sea la movilidad o rotación laboral entre las tres categorías de trabajadores, o sea, cuanto mayor sea la probabilidad para un trabajador perteneciente a una categoría de pasar a otra, más cercano será el salario real vigente en la economía al salario de vaciado de mercado. Por lo tanto, cuanto más bajo sean los costes de rotación laboral menor será la tasa de desempleo en una economía y más sensible será la evolución de los salarios reales ante la existencia de desequilibrios en el mercado de trabajo.

Cuanto más reducidos sean los costes de despido, los costes de contratación y formación y el salario de reserva, más próximos serán los salarios de los trabajadores (insiders y entrantes) al salario de equilibrio y, por lo tanto, menor será el tamaño del desempleo en una economía.

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MODELO DMP O DE BÚSQUEDA DE EMPLEO

El modelo DMP o teoría de búsqueda de empleo nace de la mano de Peter DiamondDale Mortensen y Christopher Pissarides. Los cuales recibieron el premio Nobel de Economía de 2010.

Esta teoría analiza las fricciones del mercado, tiene en cuenta la dificultad de encontrar un comprador potencial, el gasto en tiempo y dinero que necesitamos para buscar un empleo, pero se centra en cómo puede existir una alta tasa de desempleo con numerosas vacantes sin cubrir y como puede afectar esto a la economía de los países. Esta fricciones provoca que los trabajadores estén parados y tengan dificultad en encontrar un puesto de trabajo, lo que produce una bajada de los ingresos, y puestos de trabajo no cubiertos, que esto tiene un efecto negativo en las empresas.

El modelo DMP permite conocer como se encuentra la situación en ese mercado, sabiendo los salarios, el tipo de interés de despido, la duración media de las épocas de desempleo y el número de puestos a disposición.

Con esta teoría se aprecia como la oferta y la demanda pueden verse afectadas por diversas variables como son los subsidios de desempleo, los salarios o los costes de contratación y despido en el desempleo.

Lo que pretendía estos tres economistas era poder explicar los problemas microeconómicos, el consumo de las familias y el mercado inmobiliario, en esta situación de crisis que se está viviendo en estos momentos.

Para entender esta teoría de una manera matemática establecieron una fórmula que representa que el porcentaje del desempleo depende del porcentaje de destrucción del empleo. De esta fórmula se puede deducir que a mayor número de vacantes en el mercado por trabajador desempleado, mayor facilidad de encontrar trabajo.

A partir de esta fórmula se puede elaborar una grafica del porcentaje de desempleo respecto del porcentaje de trabajos sin cubrir. De aquí nace la curva de Beveridge, en la cual se puede analizar el mercado laboral donde se relaciona la tasa de desempleo y el porcentaje de plazas sin cubrir.


Paro %

Empleo sin cubrir %




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