2. 2 formas de explotación de la tierra






descargar 66.59 Kb.
título2. 2 formas de explotación de la tierra
fecha de publicación20.07.2015
tamaño66.59 Kb.
tipoDocumentos
e.exam-10.com > Economía > Documentos
ANTROPOLOGÍA CULTURAL CAMPESINO

La vida del campesino gira en torno a la tendencia y explotación de la tierra, originándose varias categorías de campesinos.

1- CATEGORÍAS DE CAMPESINOS

Campesinos arrendatarios y apoderados: Reciben una pequeña porción de terreno de manos del terrateniente y la cultivan a cambio de pagar un arriendo en plata o en trabajo en la hacienda.

Pequeños Propietarios: Cultivan su pequeña parcela con productos para su manutención y en el tiempo libre se alquilan como peones en las haciendas vecinas.

Lectores Mixtos: Cultivan su propia parcela y trabajan en la hacienda, también pueden cultivar la tierra de otro y repartirse la cosecha (compañía).

Campesinos de empresas comunitarias: Entre varios campesinos trabajan un terreno dado por titulación de la reforma agraria y producen productos para comercializarlos (arroz, panela, maíz, papa, etc)

2. EL CAMPESINO Y SUS MIGRACIONES

El campesino presenta dos formas de migración

2.1 MIGRACIÓN INTERNA

Esta migración se ha dado por motivos de violencia (desplazados) para buscar mejores condiciones de vida (tierras fértiles) y se canaliza hacia áreas de colonización, amazonía, etc; hacia ciudades capitales y como trabajadores errantes, estos últimos conocidos también como andariegos, se emplean por periodos en las haciendas y luego migran hacia otro sitio donde haya cosecha (recolectores de café).

2.2 FORMAS DE EXPLOTACIÓN DE LA TIERRA

El campesino Colombiano ha explotado la tierra en forma extensiva e intensiva.

Agricultura Extensiva: Se realiza en pequeños predios y compromete la mano de obra de todo el núcleo familiar, se utiliza una técnica rudimentaria y los excedentes para comercializar son pocos. La horticultura es el ejemplo más concreto de agricultura extensiva (cultivo de hortaliza).

Agricultura Intensiva: Se realiza utilizando técnicas modernas de cultivo (arado, abono, Fumigaciones, etc) Utiliza mano de obra familiar y trabajadores asalariados, produce excedentes suficientes para comercializar y de esta manera mejora la calidad de vida del campesino.

Los departamentos de Boyacá y Nariño, son ejemplos de la agricultura extensiva y el Valle, La Costa; Tolima de agricultura Intensiva.

3. MANIFESTACIONES SOCIO - CULTURALES DEL CAMPESINO

El campesino Colombiano basa sus manifestaciones socio-culturales en la familia, en lo social y en lo ideológico.

3.1 ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES FAMILIARES

La familia campesina presenta 3 formas de constitución que son:

a) Familiar Nuclear: Organizada alrededor del padre, la madre y los hijos. Sus valores éticos se basan en la unión consagrada por el matrimonio católico; es una familia tradicionalista y conservadora.

b) Familia Compuesta: Formada por un grupo concreto de familias nucleares, unidas por un cónyuge común (un padre y varias esposas e hijos) este tipo de familia se da mucho en la Costa.

c) Familia Extensa: Se compone de dos o más parientes relacionados linealmente (tíos, primos, hermanos, etc)

Las familias campesinas establecen funciones claras para sus miembros; funciones económicas, cuidado de los ancianos, cuidado y educación de los hijos.

4. ASPECTOS SOCIALES DEL CAMPESINO

Las relaciones de poder o subordinación están dadas por los favores que alguien más poderoso pueda ofrecer a cambio de lealtad, obediencia.

Los caciques de pueblo fomentan su poder en este tipo de relación; brindan protección, ayuda económica, a cambio de obediencia.

De lo anterior práctica se ha originado el clientelismo, algo nefasto para nuestras instituciones políticas y económicas.

En algunos departamentos, los campesinos se han asociado fundando cooperativas y grupos asociativos que les permite comercializar sus productos y acceder a créditos, logrando de esta manera independencia política y económica.

5. ORDEN IDEOLÓGICO DEL CAMPESINO

La vida del campesino gira entorno a dos constantes ideológicas, la religión y la Medicina popular.

En la religión, el catolicismo es el que más arraigo ha tenido producto de la evangelización realizada por los misioneros españoles, pero el desencanto social lleva a la búsqueda de otras opciones religiosas como son las diferentes sectas, evangélicas, sectas mesiánicas, mormones, etc, que promueven una mejor vida y recompensa celestial.

5.1 MEDICINA POPULAR

El campesino es muy escéptico sobre los poderes de la medicina científica y recurre con gran frecuencia a los curanderos, hierbateros, parteras, terapeuta religioso, adivinadores, etc, lo hace por tradición, para abaratar costos y por ignorancia.

Es interesante la comparación entre lo urbano y lo rural, ya que muchas de las costumbres y manifestaciones culturales de la ciudad, son trasplantadas a ella por los emigrantes campesinos.

Colombia es un país de contrastes tanto en su entorno físico (variedad de relieve, hidrografía, clima, etc) como en sus manifestaciones culturales (folclor, mitos, leyendas, comidas, leguaje, etc) lo que hace de ella un campo abonado para los conflictos sociales.

LA FAMILIA COMO CELULA BASICA DE PRODUCCIÓN, REPRODUCCIÓN DEL SECTOR CAMPESINO

El ser humano a diferencia de los animales es el ser más desvalido en sus primeros años de vida, su lento desarrollo hace que necesite cuidados especiales en la infancia, los que le son proporcionados especialmente por la familia.

En la mayoría de las sociedades, la familia y los vínculos de parentesco suponen la posibilidad de agrupamiento que es en muchos casos la única posibilidad de organización social.

En toda sociedad la familia cumple una serie de funciones básicas lo cual le da su carácter de universalidad. La función principal es la de reproducción: Tener hijos, pero esta reproducción no es solo biológica, de seres humanos sino también de seres sociales, función esta que se realiza en el seno de la familia, a través de la socialización y el aprendizaje.

La familia Colombiana enseña de acuerdo a su entorno social, cultural y geográfico, dándose de esta manera una diversidad cultural.

Primordialmente la familia campesina de la mayoría de regiones Colombianas es una unidad económica de producción y consumo, en la que suele establecer una división interna del trabajo. Esta división esta basada en el sexo y en la edad de los miembros de la familia.

La composición de las familias campesinas presenta diferentes formas; aunque la familia conyugal, formada por una pareja y sus hijos es considerada en nuestro medio como la unidad básica de la sociedad (familia nuclear) a diferencia de las familias urbanas en las que se encuentran entre otras formas: Una madre con sus hijos, un padre y sus múltiples mujeres e hijos o una madre con varios maridos e hijos, las familias campesinas son más tradicionalistas y conservadoras, prevaleciendo la unión conyugal como la base de la sociedad.

CAMPESINADO Y

POBLACIÓN RURAL
La población que vive hoy en los campos de Colombia

representa el 31% de la población total. Si a ella se le agregan los

habitantes que viven en las pequeñas cabeceras municipales (menores de

10 mil habitantes), la población rural alcanza el 38%.

En el país, la población rural creció a lo largo del siglo veinte,

duplicándose entre 1938 y 1993, a pesar de la alta intensidad de la

migración de los campos hacia las ciudades. El hecho es que buena

parte las nuevas generaciones se queda en los campos aunque son más

las personas que salen hacia las ciudades. Esta tendencia se mantuvo

hasta 1993, año del último censo, a pesar de que desde 1988

aproximadamente se viene presentando un acelerado proceso migratorio

suscitado por el desplazamiento forzado.

MOVIMIENTOS

En el cuadro 4 puede observarse que la población en el campo

creció en el último período intercensal (1985 - 1993) a una tasa

significativamente positiva (0,93% anual). Sin embargo, un cálculo muy

aproximado hecho por nosotros con las cifras sobre desplazamiento nos

indica que muy posiblemente hoy se tenga un número de habitantes en

los campos (resto municipal) ligeramente inferior al de 1993. Es

decir, tendríamos por primera vez en la historia reciente del país una

disminución de la población en el campo, situación que obedecería al

conflicto armado.

Traslados en el mismo campo

En la formación de nuestra sociedad rural se ha presentado una

importante migración intrarrural. Personas y familias se trasladan de

una zona a otra pasando muchas veces por centros urbanos en donde

residen algún tiempo antes de volver a vincularse al campo. Las zonas

de colonización reciente reciben gran parte de estos migrantes.

El principal factor de movilización de población entre 1950 y 1965

fue la llamada Violencia1. Entre 1965 y 1985 (aproximadamente), este

movimiento se suscitó por la búsqueda de oportunidades económicas que

hacían los campesinos –especialmente los andinos–, costreñidos por la

inflexibilidad de la frontera agrícola que es a su vez una

consecuencia de la concentración de la propiedad de la tierra y de su

contrapartida, la minifundización de ciertas áreas

De 1988 a hoy, los movimientos poblacionales entre zonas rurales

se han suscitado fundamentalmente por el desplazamiento forzado, con

lo que se han presentado traslados hacia afuera de las zonas de

colonización reciente y en el interior de estas zonas. La base

económica para la recepción de migrantes en las zonas de colonización

reciente ha sido principalmente la producción cocalera y, en segundo

término, la amapolera. Es por esta razón que la región amazónica –

orinocense, en donde se produce la mayor parte de la coca, presenta la

mayor tasa de crecimiento poblacional rural frente a las otras grandes

regiones. Según Fajardo y Mondragón [1997, 84]2, 60 de los 73

municipios colombianos con mayor tasa de crecimiento poblacional entre

1985 y 1993 tenían cultivos proscritos y en el 90% de los municipios

de reciente colonización hay ese tipo de cultivos.

En el cuadro 5 puede observarse el panorama de la distribución de

la población colombiana entre urbana y rural por regiones, según el

último censo. Debe tenerse en cuenta que en la primera columna

(“Participación de la población rural”) se incluye la población en

cabeceras municipales de menos de 10.000 habitantes y la población que

los censos clasifican como “resto”, es decir, que vive por fuera de

las cabeceras municipales. En la segunda columna se toma solamente la

población del “resto” municipal.

El crecimiento de la población rural, sin embargo, no se presenta

exclusivamente en las zonas de colonización reciente. Los datos

censales revelan, en efecto, que ciertos municipios que no pertenecen

a las áreas de colonización o de expansión de la frontera agrícola

tienen tasas de crecimiento positivas. En estos casos, hasta donde

conocemos, se trata de municipios en los que los campesinos no están

sometidos a condiciones extremadamente desfavorables para acceder a la

tierra ni han vivido el desplazamiento violento. Por ello han podido

estabilizarse como productores agropecuarios.

Un análisis de lo que ocurre con la población rural de la Región

Andina confirma esa tendencia al crecimiento. La población rural,

contabilizada como los habitantes del resto municipal y de las

cabeceras menores de 10.000 habitantes, muestra una tendencia positiva

del crecimiento, con una tasa de 0,7% anual para el período 1993 –

20003

EMPLEO RURAL

Es claro que los hogares rurales no trabajan exclusivamente en la

agricultura, sino que combinan diversas actividades, llevadas a cabo

en sus propias parcelas o por fuera de ellas, en el campo mismo, o en

las cabeceras municipales. Por esta razón, las actividades no

agropecuarias en el medio rural tienen un peso creciente, pero es

indudable que la economía en este medio depende de la producción

agraria, dentro de la cual el campesinado tiene una participación muy

importante.

Según las Encuestas de Hogares Rurales, el 56% del empleo rural

era agropecuario en 1997, mientras que en la industria se ocupaba al

6,4% de los habitantes y en los servicios y demás actividades

terciarias, el 33%. Años atrás, en 1988, la proporción del empleo

agropecuario era más alta: 61%4. Esta disminución entre 1988 y 1997

condujo a especular sobre un cambio estructural de la economía rural,

caracterizado por la pérdida de importancia de las actividades

agropecuarias y el surgimiento con fuerza de algunas nuevas

actividades. Esto se ha presentado como una de las características

centrales de la denominada nueva ruralidad.

No se trata de desconocer la importancia de ciertos aportes de

esta concepción, como la muy justa exaltación de la relación a través

del medio ambiente de la actividad rural y urbana, o la importancia de

la combinación de múltiples estrategias de reproducción de los hogares

rurales. Sin embargo, la idea del arribo de una nueva ruralidad al

país, como un cambio estructural significativo, en el que la actividad

agropecuaria pierde importancia frente a otras actividades económicas,

parece surgir de un traslado mecánico a nuestro medio de las

corrientes académicas europeas en boga y no se ajusta muy bien al caso

colombiano, por al menos tres razones:

  1. La caída porcentual del empleo agropecuario en la economía rural

se debe a la crisis de una gran parte de los cultivos

(especialmente el café y los transitorios-capitalistas) y al paso

consecuente de un gran número de personas a actividades informales

precarias. No se trata del surgimiento de posibilidades

interesantes de carácter industrial (pequeña industria rural) o de

nuevos servicios que prestaría el campo a la sociedad en su

conjunto (venta de servicios ambientales, turismo y ecoturismo,

etcétera) y que elevarían el nivel de vida de la población rural.

Es decir, no parece estar surgiendo una nueva ruralidad en la que

se abra un abanico de nuevas oportunidades para el campo, que haga

pasar a un segundo plano a la agricultura. La caída del empleo

agrícola es más bien el resultado de una prolongada crisis

agropecuaria cuya superación podría, eventualmente, revertir estas

tendencias. Un indicador que apoya esta opinión es la tendencia

decreciente del empleo manufacturero en el sector rural, que

disminuyó en 10% entre 1988 y 1997, mientras que el empleo

agrícola decreció en 8%.

  1. En nuestro país, el grueso de las actividades de los centros

urbanos pequeños (cabeceras municipales con menos de 10 mil o 20

mil habitantes) se sustenta en la dinámica de la actividad

agropecuaria. A partir de esta actividad, se forma la mayor parte

de encadenamientos económicos.

Se ha observado que la producción agropecuaria constituye una

fuente de ingresos para buena parte de los hogares que viven en las

cabeceras municipales. Están, de un lado, los jornaleros agrícolas,

que en ocasiones forman asentamientos relativamente populosos, como

ocurre en las zonas cafeteras. De otra parte, hay personas que viven

en los pueblos y que tienen sus negocios agropecuarios: fincas

administradas por terceros, lotes de cultivo o ganado, administradas

bajo diversas formas de asociación (datos del municipio de Fómeque, en

Torres 2001b).

Campesinado, mercado y cambio técnico

A PROPÓSITO DE PREJUICIOS

Alrededor de la economía campesina se ha formado un

imaginario que no corresponde a su realidad. La concepción

convencional y predominante de nuestro productor familiar rural poco o

nada se basa en una juiciosa observación, sino en un traslado mecánico

de textos del marxismo, de la economía neoclásica y de la economía

neoinstitucional, así como de las directrices analíticas que aparecen

en los textos de los organismos internacionales.

Las caracterizaciones que a menudo se hacen de los campesinos

suelen apegarse a tales esquemas teóricos y, a veces, a prejuicios

ideológicos que las alejan, al menos en el caso colombiano, de las

particularidades de nuestros productores rurales _ _. Nuestra realidad

es precisamente la de un campesinado inmensamente heterogéneo y, en

términos generales, orgánicamente articulado a la economía del país.

Muchos autores han establecido una generalización a menudo

compartida por el grueso público, por los políticos y por buena parte

de las instituciones encargadas de fijar las pautas o de desarrollar los programas de desarrollo rural. Se dice y se acepta que el campesino es un productor tradicional que produce sobre todo para su propia subsistencia y solamente algunos pocos excedentes para el mercado. Se afirma también que su forma de producir es arcaica y que esto obedece a su marginamiento y quizás a su incapacidad para introducir cambios tecnológicos.

El campesinado colombiano tiene importantes diferencias con el de

países como Perú, Bolivia, Guatemala, entre varios otros de

Latinoamérica en los que sus sociedades indígenas tienen un gran peso

demográfico. En nuestro país, la mayor parte de las comunidades

campesinas son de reciente formación (siglos diecinueve y veinte) y

han surgido y se han consolidado en buena medida en medio de sus

luchas por integrarse al mercado: lucha contra las trabas de las

haciendas republicanas de la Región Andina y de los latifundios

costeños, lucha por fundarse como colonos para sacar sus productos

(café, panela, cerdos, plátano, fríjol, maíz, papa, coca) al mercado,

lucha para construir la carretera que facilite la circulación de

bienes y servicios. Son luchas que han hecho del campesinado un

protagonista de la construcción y economía del mercado colombiano7.

En Colombia predomina, en consecuencia, un campesinado integrado

al mercado, que ha introducido intensos cambios en sus sistemas

productivos para adaptarse a la creciente y cambiante demanda de

productos agropecuarios. Esa demanda es tanto nacional (todo tipo de

alimentos), como internacional (tabaco, café, marihuana, coca,

amapola, algunos frutales). Es claro, entonces que la preconcepción de

un campesinado tradicional, arcaico y refractario al cambio dista

mucho de la verdadera realidad.

A partir de la década del setenta, los campesinos introdujeron

cambios técnicos basados en la oferta de la Revolución Verde. Un

resultado de este proceso es que los sistemas de producción familiares

incorporan en grados diversos la tecnología agroquímica.

Excepcionalmente, hay productores que conservan sistemas de producción

tradicionales que se califican como orgánicos y está surgiendo un

sector de nuevos agricultores, con un peso marginal en la producción,

que viene implementando sistemas de esta naturaleza, retomando

prácticas tradicionales y aplicando nuevos conceptos promovidos por

algunas organizaciones no gubernamentales y otras gubernamentales como

Pronatta.

Se dice también que los campesinos no tienen capacidad de

acumulación8. Las evidencias muestran lo contrario. En el caso

colombiano, la acumulación de capital de algunos campesinos ha sido

una de las fuentes de formación del empresariado agrícola. En ciertos

contextos productivos, los campesinos logran tener éxito y transitan

de su condición como productores familiares a la de empresarios

capitalistas, sobre la base de la ampliación paulatina de sus

cultivos. Un ejemplo notorio es el de los productores de papa y

cebolla en el altiplano cundiboyacense [Raymond 1990], que han formado

enormes capitales. Otro es el de una zona de actividad hortícola

típicamente campesina del oriente de Cundinamarca, donde se detectó la

formación de un nuevo empresariado cuya acumulación se origina en esa

actividad [Forero y otros 2001].

Igualmente, muchos antiguos campesinos cafeteros se fueron

convirtiendo a lo largo de los años 70 y 80 en empresarios

capitalistas. Ahora bien, buena parte de la producción cafetera se

capitalizó por medio de inversiones procedentes de sectores urbanos o

surgió de la acumulación de grandes hacendados que no eran propiamente

productores familiares [Rojas 1982]. Este ejemplo ilustra que la

acumulación de capital procedente de la empresa familiar rural no es

la única fuente de formación del empresariado capitalista colombiano;ni la principal.
Pero valga la pena anotar que en los casos en los que los

capitales provienen de los campesinos se tiende a conformar una

economía rural estratificada en donde conviven funcionalmente

empresarios y pequeños productores [Forero 1999], por medio de una

compleja red de interrelaciones que conforman una especie de

‘ecosistema económico – empresarial con sinergias mutualistas y

competitivas’, para hacer una analogía con la ecología.

Por el contrario, la economía capitalista, formada a través de la

conversión de latifundios o haciendas, caso de la producción azucarera

o bananera, tiende a excluir a los campesinos como productores y

muchas veces ha supuesto su desplazamiento.
Las reales explicaciones

Volvamos a la idea expresada atrás: el actual desplazamiento de

los campesinos no se debe (sino quizás en forma muy excepcional) a la

disputa del espacio económico productivo de los empresarios

capitalistas agrícolas -y agroindustriales- con los productores

familiares. La explicación está en otra parte:

• En el monopolio del poder y de la propiedad territorial en torno a

intereses relacionados con la dinámica del control militar y

político (paramilitar, guerrillero, narcotraficante).

• En el interés de poseer la tierra como activo inmobiliario,

asociado a la expectativa de obtener dividendos de localización

alrededor de grandes obras de infraestructura (carreteras,

represas, puertos
Estas formas de control de la tierra y de su sustracción de la

esfera económica como activo productivo gravitan tanto sobre las

condiciones empresariales de capitalistas como sobre las condiciones

de los campesinos.

Se suele afirmar que la economía campesina produce solamente

bienes alimentarios de consumo directo. Sin embargo, muchos ejemplos

muestran que los campesinos a lo largo de la historia han tenido la

capacidad y la versatilidad para alimentar todo tipo de mercados.

Piénsese en los productores de tabaco y fique, para comenzar por el

siglo diecisiete; o en los de base de coca y látex de amapola, para

pasar al siglo veintiuno, y en los cafeteros a largo de los últimos

130 o 150 añose

Añadir el documento a tu blog o sitio web

similar:

2. 2 formas de explotación de la tierra iconDía Internacional contra la Trata de Personas y la Explotación de...

2. 2 formas de explotación de la tierra iconDía Internacional contra la Trata de Personas y la Explotación de...

2. 2 formas de explotación de la tierra iconAplicación en las técnicas conocidas como son: Adobe, Tapia pisada,...

2. 2 formas de explotación de la tierra iconLa Doctrina Búdica de la Tierra Pura
«de la Tierra Pura» constituye, sin duda, una de las formas más vivas del Budismo del Gran Vehículo (Mahâyâna)

2. 2 formas de explotación de la tierra iconEn el proceso histórico latinoamericano y en el de la nación boliviana...

2. 2 formas de explotación de la tierra iconOrden Ministerial por la que se acuerda como fecha de cese definitivo...

2. 2 formas de explotación de la tierra iconDos formas de conocimiento, formas de entender el mundo

2. 2 formas de explotación de la tierra iconNacen bajo distintas formas de organización y formas de gobierno...

2. 2 formas de explotación de la tierra iconLa Explotación Minera en Chiapas

2. 2 formas de explotación de la tierra iconLa Explotación Minera en Chiapas




Economía


© 2015
contactos
e.exam-10.com