Este es un ensayo de prognosis social ¿Pero se puede predecir el futuro? la cuestión es engañosa. No se puede, aunque sólo sea por la razón lógica de que no






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INTRODUCCION

Este es un ensayo de prognosis social ¿Pero se puede predecir el futuro? la cuestión es engañosa. No se puede, aunque sólo sea por la razón lógica de que no existe “el futuro”.Utilizar un término en este sentido es deificarlo, afirmar que semejante entidad es una realidad. La palabra futuro es un término relativo. Sólo se puede discutir sobre el futuro de algo 2. Este estudio trata sobre el futuro de las sociedades industriales avanzadas.

1 En su ensayo «Has Futurology a Future?», Robert Nisbet escribe: «La esencia de la futurología es que d futuro se apoya en el presente, lo mismo que nuestro presente se apoya en el pasado... Fundamental, a mi entender, para predecir d futuro es la suposición atractiva, pero absolutamente falaz, de que la continuidad del tiempo está emparejada con la continuidad del cambio o la continuidad de los acontecimientos» (Encounter, noviembre, 1971; cursiva en d original). Utilizando un antiguo proverbio ruso, Nisbet está derribando una puerta abierta. Ha establecido un grupo de metáforas -el futuro, el cambio, d tiempo- sin ninguna referencia al contenido o a las relaciones, de manera que se puedan crear fácilmente incongruencias entre las palabras en cuanto palabras. La consecuencia metodológica afecta a los tipos de predicción sobre las diferentes formas de fenómenos sociales. Es por lo que nunca me ha gustado ni he utilizado el término futurología; carece esencialmente de significado.

2 Se trata de una confusión corriente. Por ejemplo, se oye hablar mucho

de conciencia, o tomar conciencia. Sin embargo, como señalaba William James hace ya tiempo, no hay propiamente conciencia, sino conciencia de algo. Ver «The Stream of Consclousness», capítulo 2 de PsycoofiJiy: The Brieter Course

,(Nueva York, 1961; publicado originalmente en 1892).

La prognosis difiere de la predicción, y aunque la distinción es arbitraria, conviene que la establezcamos desde ahora. Habitualmente las predicciones se refieren a acontecimientos- quien ganará una elección, si un país irá o no a la guerra, quién vencerá en ella, la condición de una invención-, es decir, se centran sobre decisiones. Pero en cuanto tales predicciones, aunque posibles no pueden ser formalizadas o sometidas a reglas. La predicción de los acontecimientos es inherentemente difícil. Los acontecimientos son la intersección de vectores sociales (intereses, fuerzas, presiones y cosas semejantes). Aun cuando de alguna manera se puede determinar la fuerza de esos vectores individualmente, se necesitaría una “física social” para predecir los puntos de cruce donde se combinan las decisiones y las fuerzas no sólo para producir el acontecimiento sino, lo que es más importante, su éxito. La predicción, por lo tanto (y la Kremilinologia es un buen ejemplo) está en función en alto grado de un conocimiento y servicio detallado de las interioridades que producen de una amplia imbricación con la situación.

La prognosis es posible donde se dan regularidades y recurrencias de los fenómenos (estas son raras) o donde se dan tendencias cuya dirección, si no la trayectoria exacta, se puede dibujar en series temporales estadísticas o formularse como tendencias históricas persistentes. Sin embargo, se trata siempre necesariamente de probabilidades y de un conjunto de proyecciones posibles. Pero las limitaciones de la prognosis son también evidentes. Cuanto más se avanza en el tiempo con una serie de prognosis, mayor es el margen de error, puesto que el abanico de las proyecciones se extiende. Y, lo que es más importante en los puntos cruciales esas tendencias están sometidas a la elección (y de manera creciente en las sociedades modernas se producen intervenciones conscientes de los hombres con poder), y la decisión de acelerar, desviar o anular las tendencias es una intervención política que puede crear un punto de inflexión en la historia de un país o de una institución.

También cabe plantearlo de manera diferente: la prognosis es posible sólo donde se puede presumir un alto grado de racionalidad por parte de los hombres que influyen en los acontecimientos ,reflejado en el reconocimiento de los costos y limitaciones, la aceptación o definición general de las reglas del juego, el acuerdo de seguir estas reglas y la buena disposición para ser consecuentes Así, hasta cuando se producen conflictos, cabe mediatizar la situación con arreglos y cambalaches, si se sabe que los proyectos de cada partido aceptan los costos y las prioridades. Pero en muchas situaciones humanas -y de manera particular en las políticas- están en juego privilegios y prejuicios, y el grado de racionalidad y consecuencia es bajo.

¿Para qué sirve, entonces la prognosis? Aunque no se puedan predecir los resultados, se pueden especificar las restricciones, o los limites, dentro de los cuales serán efectivas las decisiones políticas.

Dados deseos de los hombres de controlar su historia, la prognosis supone una conquista distintiva en la autoconsciencia social.

Hay muchos modos diferentes e prognosis. La prognosis social difiere de otros modos en su fin y en sus técnicas. La distinción más importante consiste en que las variables sociológicas son habitualmente variables independientes, o exógenas, que afectan a la conducta de las otras variables. Y aun teniendo un mayor alcance -y potencialmente un poder superior, comparado con los otros modos de prognosis- son las menos precisas.

Una rápida mirada a los otros modos de prognosis ilustrará lo que está en juego.

La prognosis tecnológica trata de los tipos de cambios o permutaciones y combinaciones de factores dentro de las clases de los acontecimientos. Así como no se pueden predecir los acontecimientos, tampoco se pueden predecir los inventos concretos; sin embargo, se pueden pronosticar los próximos pasos necesarios de una sucesión de cambios dentro de un sistema cerrado. Así es posible proyectar curvas de velocidad -un factor importante en el transporte desde los jet a las velocidades supersónicas; se puede utilizar la memoria de un computador, extrapolar los próximos niveles de potencia y ajustarlos dentro de «curvas envolventes» 3. Tales proyecciones son posibles porque la tecnología tiene parámetros finitos que están definidos limitaciones físicas. Así la velocidad máxima de vuelo sin salir de la Tierra es de 16.000 millas a la hora; las velocidades más altas ponen al móvil en órbita. Por su parte, la velocidad del computador está limitada por las unidades de transmisión: originalmente tubos de vacío, luego transistores, ahora circuitos integrados. Teóricamente se puede .especificar el tipo de materiales (nueva resistencias de tensión o ligereza) o los procedimientos (por ejemplo, la miniatuarcación) necesarios para alcanzar el próximo nivel de velocidad o capacidad que se desea. Entonces se buscan esos materiales o procedimientos, aunque en este momento el problema es ya de carácter económico: se trata de averiguar el costo de investigación, la valoración de las posibles ganancias, las cantidades ya intervenidas en la tecnología existente, el campo de mercado para nuevos productos y otros temas similares, y todo ello transciende al sistema tecnológico.

La prognosis demográfica -las estadísticas de población son el fundamento de muchos análisis económicos y sociales- es una curiosa mezcla de indeterminación y de un sistema cerrado modificado. La cantidad de niños nacidos en un período de tiempo depende de las fluctuaciones de los precios, los cambios en las condiciones económicas y cosas semejantes. Pero una vez que ha nacido una cantidad dada, podemos predecir a partir de las tablas de cálculo, con un alto grado de probabilidad, el número de los que sobrevivirán y el porcentaje de disminución de la cohorte en un período de tiempo. A partir de ello se puede hacer una estimación de las necesidades sociales como la educación, la higiene, etc. Pero las decisiones originales son indeterminadas y sociológicas.

Hay tres tipos de prognosis económica. La primera es el simple estudio de mercado, basado en datos sobre los ingresos, la distribución por edades, las formaciones familiares y el cálculo anticipado de las necesidades, que las empresas utilizan para prever la demanda del consumidor, el tipo de productos que deben fabricar y la aceptación de los nuevos productos. El segundo, y más estandarizado, es la creación de series temporales de macro variables -índices de precios al por mayor y al por menor, output industrial, productividad agrícola, porcentajes de desempleo y un centenar de otras partidas- que sirven como indicadores de la actividad de los negocios y que se combinan para hacer pronósticos sobre la situación de la economía. El tercero, y más sofisticado, es el modelo econométrico que, para definir la interacción real de las variables claves en d sistema, intenta simular la realidad del sistema económico como un todo. De nuevo hay limitaciones. Los estudios de mercado están sujetos a los errores usuales de discrepancia entre las actitudes y la conducta de los individuos, y todavía mucho más cuando existe un alto nivel de ingresos discrecionales, puesto que un individuo de la guerra, a la pérdida de mano de obra y a una revolución en la tecnología agrícola derivada de los nuevos fertilizantes. La producción por hombre-hora casi se cuadruplicaba en las décadas de 1940 y 1950, Y al mismo tiempo se producía una amplia reducci6n en el número de empresas agrícolas y una gran emigración a las ciudades después de la guerra 4. El modelo econométrico tiene la virtud de ser un sistema cerrado, pero sus parámetros finitos se establecen por medio del análisis, y no por leyes físicas. Sus dificultades, por lo tanto, provienen tanto de la identificación como de las variables significativas y del orden exacto en que interactúan como de que se pueda simular los flujos económicos reales. El modelo Brookings, que hace prognosis trimestralmente, completado en 1965, contiene más de 300 ecuaciones y variables end6genas y más de lo0 variables exógenas, a pesar de lo cual los autores concluyen que «después de examinar el sistema de ecuaciones compuestas, el lector entenderá claramente que la tarea de construir un modelo econométrico trimestral de gran escala de la economía de los Estados Unidos sólo ha comenzado» 5.

La predicción política es la más indeterminada de todas. En algunas sociedades ciertos factores tienen un alto grado de estabilidad.

Así, puedo predecir (con un alto grado de certeza) que en 1976,1980 y 1984 habrá elecciones presidenciales en los Estados Unidos, o que cada cinco años habrá al menos una elección parlamentaria en Gran Bretaña, lo que no representa una gran hazaña, ya que no se pueden hacer predicciones semejantes acerca de muchos países.

(¿Acaso se puede determinar la estabilidad política de Italia, la de Africa o la de América latina?) Por medio de las encuestas de opinión se pueden hacer prognosis sobre los acontecimientos políticos en las democracias estables. Pero las decisiones políticas más importantes envuelven situaciones conflictivas en las que los personajes claves ejecutan cálculos imprecisos o arriesgados 6. Un teórico de

4 El ejemplo procede de Kenneth Boulding, «Expecting the Unexpected:

The Uncertain Future of Knowledge and TeChnology», en Prospective Changes

los juegos podrá ordenar el conjunto de las elecciones, pero sólo una información específica sobre los motivos permitirá decir qué elección habrá de tomarse. Y el punto hasta el cual se lleven las decisiones políticas cruciales dependerá de las cualidades del líder y de su fuerza de voluntad; y estos aspectos de la personalidad no

son fácilmente, es esencialmente en situaciones de crisis. A

Hay también tres tipos de prognosis social: la extrapolación de las tendencias sociales, la identificación de las “claves” históricas que se traducen en nuevas palancas del cambio social y los cambios proyectados en el entramado social.

El más común, especialmente para prognosis de pequeño alcance es la proyección de indicadores sociales: porcentajes de criminalidad, amplitud del sistema de educación, datos sobre salud y mortalidad, migraci6n y otros parecidos. Pero tales datos ofrecen serios inconvenientes. En primer lugar, es difícil reunir muchos de los indicadores de manera significativa. ¿Qué significa, por ejemplo, afirmar que la «delincuencia» está aumentando? Las «tasas de delincuencia» utilizadas por el FBI mezclan asesinatos, violaciones, asaltos, robos, robos de coches, etc., pero esas cifras no son homogéneas

y no admiten una misma escala. Se puede tomar un kilo de patatas y un kilo de automóvil y convertirnos a una escala métrica común de coste en dólares, y se pueden comparar diferentes tipos de compras con un índice de precios de consumo. ¿Pero cómo se puede construir una escala común para la delincuencia, o un índice general de salud, o de extensión de la educación? En segundo lugar, hasta cuando tenemos escalas sin ninguna ambigüedad, los períodos de tiempo entre los datos son muy cortos y no sabemos en qué- medida son significativos algunos cambios (por ejemplo, el descenso en la edad del matrimonio que comenzó a mediados de los años cincuenta parece haberse detenido hacia 1970, y luego haberse invertido. Lo mismo sucede con las cifras de divorcios: ¿aumenta el número, o están simplemente nivelándose las tasas?) En tercer lugar, desconocemos lo que se refiere al qué y como. De manera general, sabemos que la segregación residencial de las razas y de las clases ensancha la disparidad de las competencias educacionales; que la cantidad y carácter de la educación afecta a la elección de trabajo y a la movilidad social en la sociedad; que hay correlacionales entre fuerte emigración y las cifras de criminalidad. Pero no tenemos un “modelo” de la sociedad análogo al modelo de la economía, y carecemos por eso mismo de precisión al relacionar entre sí las tasas de cambio social.

Los cambios en las valoraciones y el surgimiento de nuevos procedimientos sociales anuncian cambios sociales importantes cuyo impulso podrá registrarse de un modo general a lo largo de toda una etapa histórica. La democracia en América de Tocqueville publicada en 1835, es una obra influyente que todavía hoy parece fresca debido a que identificó una de las principales fuerzas “irresistibles” que transformaba la organización y estructura organizativa de la sociedad, pero también vio que ese cambio, que ha revolucionado la vida de trabajo y las relaciones sociales de muchas personas de la sociedad, formaba parte de un proceso más penetrante de racionalización de toda la vida en la sociedad moderna.

En los últimos ciento cincuenta años, las tensiones sociales de la sociedad occidental han sido dirigidas por esos impulsos contradictorios hacia la igualdad y la burocracia, que han actuado simultáneamente en la estructura política y social de la sociedad industrial. Oteando las próximas décadas, se percibe que el deseo de mayor participación en la toma de decisión de las organizaciones que controlan la vida de los individuos (escuelas ,hospitales ,negocios) y las demandas técnicas crecientes de conocimiento(profesionalización, meritocracia) constituyen los ejes de los conflictos sociales del futuro. Pero la identificación de las “claves” históricas es engañosa por completo .Actualmente está de moda entre muchas tendencias o nuevos movimientos sociales anunciar portentos que no pueden realizarse o que son prontamente borrados (puesto que los cambios en las modas intelectuales son frecuentemente más rápidos que en otros campos). No hay, sin embargo, ninguna seguridad de que las nuevas ideas, valores o procesos sean puntos decisivos genuinos en la historia social. Al no servir semejante planteamiento -o al menos al estar prevenidos contra su sobreestimación-, nos volvemos hacia los cambios en el entramado social.

El entramado social representa la estructura de las instituciones más importantes que ordenan la vida de los individuos en una sociedad, la distribución de las personas según su trabajo, la educación de los jóvenes, la regulación del conflicto y otras cuestiones semejantes. El cambio de una sociedad rural a otra urbana, de una economía agraria a otra industrial, de un estado político federal a otro centralizado son cambios importantes en el entramado social. Como éste es estructural, los cambios resultan invariablemente ascendentes y difíciles de invertir. Por la misma razón se pueden identificar más fácilmente. Pero tales cambios en el entramado son en gran escala y no nos permiten especificar los detalles exactos de una serie futura de medidas sociales. Cuando tales cambios están en marcha, no nos permiten predecir el futuro, pero sí identificar una “agenda de cuestiones” que la sociedad tendrá que enfrentar y resolver. Es esa agenda la que se puede pronosticar.
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