Trabajo y género en la producción doméstica. (Encarnación Aguilar Criado)(elo)






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títuloTrabajo y género en la producción doméstica. (Encarnación Aguilar Criado)(elo)
fecha de publicación26.05.2015
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LAS BORDADORAS DE MANTONES DE MANILA DE SEVILLA.

Trabajo y género en la producción doméstica. (Encarnación Aguilar Criado)(elo)

Los estudios más recientes se han dedicado a la interrelación entre la esfera social de la producción y la de la reproducción. En este texto, la autora se dedicó a investigar sobre el proceso de trabajo específico de la producción domestica, donde interactúan tres ejes centrales: el proceso de trabajo, el género y la construcción de ideología.

En los procesos de trabajo, existen tareas asociadas a los hombres, normalmente relacionadas con el esfuerzo físico, y tareas asociadas a las mujeres relacionadas con la destreza, habilidad y paciencia. De tal manera que se crea una identidad femenina o masculina mediante una selección efectiva de aquellos elementos culturales que se consideran socialmente como los más adecuados para cada sexo.

El trabajo de las mujeres. Elementos teóricos.

En todas las sociedades se distinguen dos acciones: producir y reproducir. En un principio estas acciones competen a todos los miembros de la sociedad, pero culturalmente han sido separadas de forma general que la producción es cosa de hombres y la reproducción es cosa de mujeres. Esta separación revierte en los espacios sociales: producción unida a la esfera pública y reproducción a la espera privada. Toda esta división no es más que una construcción social.

En muchas sociedades, sobre todo capitalistas, la esfera domestica de la reproducción está desvalorizada por la falta de valor de cambio que posee estas actividades. Esta desvalorización también se produce debido a la naturalización que se hace de las destrezas y conocimientos necesarios para realizar las actividades de reproducción. Esta naturalización suele darse dentro de la familia. Además el trabajo doméstico es considerado como no trabajo.

Por tanto, el mercado de trabajo está sexuado. Pero no solo es el género provocador se desigualdades sociales y por consiguiente laborales, también lo son la clase y la etnia. Estos tres son los principios clasificatorios los que terminan por segmentar a los trabajadores dentro de la estructura laboral.

La incorporación de la mujer al mercado laboral se ha realizado en unas condiciones laborales y en unos sectores que han reforzado su posición social. Este hecho explica que las mujeres ingresen en la producción extradoméstica mediante la economía sumergida.

Bordar es cosa de mujeres”(marta)

Bordar está considerado como un tipo de artesanía, y como tal forma parte de la pequeña producción doméstica por tres razones: esta conceptualizado socialmente como femenino, es un trabajo a domicilio y se caracteriza por la flexibilidad laboral.

El estudio de las bordadoras puede resultar representativo. Además se puede articular en un marco teórico más amplio: la articulación entre la producción doméstica y el modo de producción capitalista.

Bordar: una actividad entre la artesanía y la economía sumergida.

El trabajo del bordado está conceptualizado como una artesanía, al tiempo que su producción se encuadra actualmente en ese difuso universo de la economía sumergida. Remite a dos niveles distintos de análisis: el primero, a las características técnicas de su producción, el segundo a la situación laboral y fiscal de la misma. Su pertenencia a la artesanía parte en principio, del carácter manual y creativo que caracteriza su proceso técnico de ejecución. El bordado como tantas otras artesanías, se organiza como proceso de trabajo a domicilio, dotado de una lógica productiva que se sitúa en el margen mismo de la legalidad laboral actualmente existente.

  1. Las artesanías rurales: entre la tradición y la modernidad.(vanesa)

El bordado pertenece a la artesanía rural. Se habla de ruralidad porque la producción se desarrolla separadamente del centro de distribución, situado en núcleos urbanos. Se habla de artesanía al referirse a una actividad residual e históricamente superada por el avance del industrialismo. La actividad artesana se caracteriza por:

La utilización de una fuerza de trabajo manual como una de las características de fabricación, dotando de singularidad al objeto creado.

La producción al margen de la industrialización, conservando un viso de tradicionalidad, ruralidad o exotismo.

Su finalidad estética, a pesar de estar apartado de la categoría de arte por su carácter repetitivo y no creativo.

Entorno a la artesanía existe una idea preconcebida: la supervivencia del pasado. Esta supervivencia se enmarca en el contexto del capitalismo. Lo verdaderamente importante ha sido la adaptación de estas formas de producción al sistema capitalista. El fenómeno de intensificación del capitalismo, la progresiva internacionalización de la producción y la modificación de los mercados de trabajo ha supuesto la desaparición de muchas de las actividades artesanas o la transformación de las condiciones especificas baja las que se desarrollan.

Hay dos contextos socioeconómicos desde donde analizar esta cuestión: las zonas rurales (fenómeno de mercantilización de la identidad indígena) y las zonas de capitalismo avanzado (superviven por su forma de organización domestica).

ECONOMÍA SUMERGIDA.

Si ha existido tema profusamente estudiado en la última década ha sido precisamente el de la economía sumergida. En realidad todos los autores coinciden en señalar, no tanto lo reciente de este fenómeno, como su intensificación en las últimas décadas, consecuencia de la nueva dinámica de acumulación de capital en los países más desarrollados.

También denominada economía irregular, paralela, encubierta, subterránea u oculta, la economía sumergida es aquella parte de la actividad económica que discurre al margen de los registros, las estadísticas y los controles oficiales. O, más concretamente, por oposición al concepto de economía formal o regular, el conjunto de todas aquellas actividades económicas que debiendo formar parte del producto interior bruto (PIB) no se incluyen en su cómputo, por no figurar inscritas en los registros oficiales. Los empresarios que la practican lo hacen, aprovechándose de una situación económica de desempleo con el propósito deliberado de eludir el pago de impuestos y de las cuotas de la Seguridad Social, así como para evitar tener que dar cumplimiento a la normativa legal que afecta al desarrollo de su actividad.

Aunque la economía informal se ha asociado frecuentemente a países en desarrollo y economías emergentes, todos los sistemas económicos, sin excepción, participan de ella.

Las características y composición del mercado de trabajo la hacen posible, esto se ve en: las formas y modalidades de incorporación de la mano de obra a la misma, las condiciones laborales de mano de obra, las determinaciones estructurales económicas que la propician, la relación existente entre economía formal y economía informal, y los sectores en los que preferentemente se ha implantado este tipo de organización.

Lo que estamos queriendo señalar es que son las condiciones de desajuste entre el costo de la mano de obra y el beneficio del capital las que conducen de forma inexorable a que determinados procesos de trabajo adquieran la forma de economía sumergida. La aparición de la economía sumergida es un hecho histórico, determinado por el desarrollo del capital, que, ante el incremento de la demanda laboral, es incapaz de asegurar los mínimos necesarios para su reproducción.

La economía sumergida solo describe el lado donde se sitúa la producción: en el nivel de la legalidad o control del Estado o en el de la ilegalidad, oculta al mismo. Solo aparece en aquellos contextos donde existe la acción formalizadora del Estado en materia laboral y fiscal, porque es a partir de este momento cuando se establece la línea de flotación entre la parte de la economía que permanece emergente y la que se encuentra sumergida.

La economía sumergida es otro de los resultados del proceso de acumulación de capital, supone una condición indispensable para su reproducción.

Las artesanías como forma de la producción doméstica pasaron a convertirse en época de la manufactura en trabajo a domicilio y se combinó con la existencia de talleres. Se encuadran dentro de la economía sumergida, solo es porque la fuerza de la legislación laboral las ha situado en ese espacio, en una posición que, por otro lado, sólo ocupa en los países del capitalismo avanzado, y no en los países menos desarrollados, donde si utilizáramos los mismos parámetros para medir la línea de separación entre un tipo y otro de economía, nos encontraríamos una cuestión nada sorprendente para los expertos: que la mayor parte de su producción es sumergida.

El trabajo a domicilio es quizás la forma más representativa de organización a este lado de la economía. Viene a representar la readaptación de unas actividades domésticas en actividades plenamente productivas de cara al mercado. Y son además muchas mujeres de estas unidades domésticas las que encuentran una salida laboral apropiada en una actividad que les permite trabajar en sus casas y aportar ingresos a la vez que cubrir sus obligaciones familiares. La evolución de este fenómeno no reside sólo en su importancia en los países desarrollados a nivel global, sino en su progresiva feminización.

La estructuración de este tipo de economía encuentra su lógica de funcionamiento en la utilización rentable de elementos propios de los grupos domésticos, y de forma amplia en las relaciones sociales propias del universo local. Utilización por parte de la conversión del espacio familiar en escenario productivo, el aprovechamiento de valores y jerarquía propios de las relaciones familiares y vecinales, que al dotarse de funcionalidad económica se convierten en relaciones laborales.

También podemos ver la economía sumergida en el sector agrario. Es cierto que determinadas y recientes acciones sociales del Estado han facilitado la expansión de este tipo de trabajo. Nos referimos a la cobertura económica y social que supone la existencia misma del Seguro Desempleo Agrario. Esta medida, ampliamente expandida en zonas de desempleo estructural como el sector agrario andaluz, proporciona otro elemento para explicar la alta presencia de población rural en el mundo de la economía sumergida . Si a ello se le une el carácter cíclico de del trabajo agrícola, donde se suceden los períodos de alta demanda de empleo a los de baja, entenderemos porque muchos trabajadores prefieren completar el resto de su ciclo laboral anual con las rentas percibidas mediante trabajos sumergidos. En este caso, las estrategias empresariales coinciden con las de los obreros: éstos porque rehúsan a ser dados de alta a efectos laborales, condición que les supondría perder la percepción de la prestación social del desempleo; aquellos por que ahorran costo de mano de obra.

Otro punto importante es la característica de invisibilidad del trabajo sumergido es un aspecto que dificulta no sólo su control, sino su propia cuantificación a niveles de análisis concreto. Las mismas denominaciones de sumergidas, ilegal, trabajo negro resultan contradictorias cuando todo el mundo conoce tanto su existencia y sabe ubicar con exactitud los lugares donde se desarrollan dichas actividades. Constituye una actividad escondida, pero en parte conocida y permitida por vecinos y autoridades competentes, y desde luego por el Estado, quien a su vez ha dictado leyes que la condenan, sin que sea factible, ni mucho menos conveniente, su desaparición o conversión hasta los limites de lo legal.

En conclusión, podemos decir que la economía sumergida se encuentra en plano auge. Mientras nuevas alternativas no aparezcan en el panorama laboral, la economía sumergida seguirá siendo la única salida para parte de determinados sectores de la población.

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