La epístola de Santiago Lección 5 1| de noviembre de 2014 El amor y la Ley






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títuloLa epístola de Santiago Lección 5 1| de noviembre de 2014 El amor y la Ley
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COMENTARIOS DE LA LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
IV Trimestre de 2014

La epístola de Santiago




Lección 5

1| de noviembre de 2014


El amor y la Ley


Prof. Sikberto Renaldo Marks
Versículo para Memorizar: Porque juicio sin misericordia se hará con aquél que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2:13).
Introducción
Tal como sucede en nuestros días, los asaltantes de los tiempos de Jesús no solo asaltaban, sino también en muchas ocasiones mataban. Por poca cosa hoy recibimos disparos, y muchos mueren, otros quedan inválidos, y los que sobreviven no se liberan fácilmente del trauma emocional resultante.
Un judío del pueblo de Dios había sido asaltado en un camino del interior. Los criminales, por alguna razón, le pegaron tan fuerte que lo consideraron muerto, y se fueron, dejándolo a su propia suerte, o sea que allí mismo iba a ser comido por los animales. Más tarde, acertó a pasar por allí un sacerdote, que observó la escena. Era de esperar que el maestro de la ley de amor tomara algún recaudo, pero nada sucedió. Pasó por allí como si no hubiera visto nada, tal vez arrepintiéndose de haber mirado. Apresurando el paso, se retiró. Dejó allí tirado a su compatriota, seguramente un desconocido. Sólo diferenciándose de que él no había herido al hombre, actuó como los asaltantes: lo despreció y se fue, dejándolo agonizante.
Un tiempo más tarde, pasó por el mismo camino un levita. Estas personas tenían como función velar por los rituales, cantar y apoyar las ceremonias. Era, por lo tanto, alguien importante en la religión judía, habiendo recibido esas tareas por mandato divino. Pero hizo lo mismo que el sacerdote. Como los criminales, dejó a aquél hombre herido abandonado a su propia suerte.
Si lo pensamos bien, el sacerdote y el levita fueron peores que los criminales. No habían herido al hombre, ni le habían robado, pero los criminales actuaron de ese modo seguramente porque pensaron que habían matado al hombre. El sacerdote y el levita, sin embargo, habían notado que todavía vivía. Lo mismo notó un samaritano, quien fue el tercero que acertó a pasar por allí luego del asalto. Esta persona se detuvo, averiguó lo que había pasado, y tomó recaudos. Se ocupó de los primeros auxilios para las heridas del hombre, lo reanimó lo más posible, lo colocó sobre su cabalgadura y lo llevó a un mesón, el más cercano, tomando las providencias para que lo cuidaran, incluso pagando los gastos. Y más aún: al regresar, pasaría por allí para ver cómo estaría recuperándose, y pagaría por lo que faltara.
Sabemos qué clase de persona eran el sacerdote y el levita, pero, ¿y el samaritano? No integraba el pueblo de Dios, era considerado como un enemigo, un inferior, alguien que no merecía la más mínima consideración. Era una persona de un pueblo despreciado por los judíos.
¿Quién sería ese samaritano hoy? Tal vez sea un gitano, o quizá un integrante de la orden de los masones, quienes frecuentemente hacen el bien a la sociedad. Mi familia y yo fuimos socorridos por un abogado masón. En una causa perdida, se esforzó durante dos años y nos libró de un gran perjuicio. Y al final de todo, cobró el veinte por ciento del valor que se le debía. Conozco otras personas que hacen el bien, casi gratuitamente. En otra ocasión, nos prestó unos servicios sin cobrarnos. Esta persona es un buen samaritano de nuestros días.
Prestemos atención a este hecho: los samaritanos de aquellos tiempos, tal como en los días de hoy, no son personas despreciables. Son personas a las que muchas veces las consideramos diferentes y las despreciamos. Sin embargo, estas personas tienen un buen corazón y actúan tal como, o mejor incluso, que muchos cristianos de la actualidad.
¿Qué nos enseña esto? Algunas cosas. Tal vez debamos aprender mucho de las personas que no son de nuestra fe. Enseña también que tenemos los principios y las orientaciones, pero además tenemos que practicar lo que sabemos. Enseña que debemos hacer el bien, sin interesar a quién se lo hagamos. Enseña que Jesús fue misericordioso con las persona, tal como nosotros lo debemos ser.
El hombre vestido de oro
Santiago habló acerca de la ética de privilegiar a las personas más importantes, desde el punto de vista humano. En aquellos tiempos, había costumbres que formaban parte del comportamiento social. Cuando se reunían para alguna fiesta, o para alguna ceremonia, una reunión de culto, para cualquier motivo en los que se reunieran, los más ricos, los más afamados o importantes, recibían los lugares más honrosos. A su vez, los más pobres, los más humildes o de menor influencia, los cuales –por ejemplo– no ejercían una función que les otorgara cierto estatus, se les daban lugares secundarios. En muchas ocasiones, debían permanecer parados en un rincón, o incluso sentados en el suelo.
En cualquier salón siempre hay lugares asignados como los mejores para asistir, escuchar o ver lo que se está presentando. También hay lugares inadecuados. La costumbre, aun hoy, es asignar los lugares más cómodos a los que se destacan de algún modo, y los lugares inadecuados, a los personajes secundarios. Actualmente eso funciona también en el estacionamiento de los automóviles, a la entrada de la iglesia, así como en los asientos. Felices aquellas iglesias que no hacen distinción entre los más destacados y los más humildes. Lo más importante hoy es recibir a todos los que ingresan en la iglesia, especialmente a las visitas, y más aún, a las visitas no adventistas. Pero, cuidado, no hay que cometer excesos abrumadores.
Durante dos años y medio, tuve una experiencia real, la de frecuentar una iglesia en otra ciudad. Todos los sábados y los domingos por la noche aparecía como una visita no adventista, aunque siempre llevaba la Biblia. Los miércoles a la noche no podía asistir. A lo largo de ese tiempo, siempre recibí, gentilmente, el trato de visita, y ni siquiera en una oportunidad alguien me preguntó si estaba interesado en la iglesia. Al final, concluí mi curso en aquél lugar y volví a mi ciudad. Habré quedado como alguien que desistió de asistir a aquella iglesia.
En estos tiempos, muchos aparecen atraídos por la Radio y TV Nuevo Tiempo. Vienen a la iglesia en busca de algo, especialmente de lo que se promociona: una buena recepción. Pues bien, días atrás, mi hija y su marido fueron a otra iglesia e hicieron la misma prueba. Entraron, asistieron, y se fueron, y nadie les prestó atención. Peor aún, hubo una pelea pública entre dos miembros, líderes locales, de una forma que pareció que eso era normal en ese lugar. ¿Qué hubiera pasado si hubieran sido interesados de Nuevo Tiempo? ¿Habrían vuelto otra vez?
Tal vez nuestro problema hoy no sea tanto seleccionar los mejores lugares, sino –en el terreno de las relaciones humanas– brindar con empatía un mejor trato a quien entra por primera vez en nuestras iglesias. En esto, en muchos lugares estamos fallando bastante. Nuestros líderes pastores, no están demasiado atentos a este detalle, y generalmente no hay preparación en las iglesias para ello. Desde el área en la que me especializo, las Ciencias de la Administración, puedo afirmar que las organizaciones son lo que sus líderes hacen de ellas. Debo añadir que un ex colega de la universidad, fue atraído hacia el adventismo por el excelente trato brindado por la recepción, al pisar por primera vez una de nuestras iglesias. Santiago nos dejó el principio, y nosotros debemos saber utilizarlo con sabiduría. El principio es tratar bien a todas las personas, sin distinguir privilegios.
Lucha de clases
La lucha de clases es una característica del mundo de pecado en el que vivimos. Los más poderosos y más ricos siempre han conseguido favores mejores para sí mismos que los pobres. Esto no quiere decir que no hay ricos correctos. En nuestra iglesia conozco a varias personas que poseen un gran capital, mucho dinero, y son excelentes cristianos, contribuyen al financiamiento de la iglesia. Son personas bendecidas por Dios, y son humildes de corazón. Desde los tiempos de Cristo que tales personas existen y han contribuido sosteniendo la obra de Cristo, de los discípulos y de la iglesia. Hubo y hay hombres y mujeres así.
Sin embargo, esa no es exactamente la regla. Generalmente, los ricos desean privilegios. Y les gusta ser tratados de manera privilegiada, piensan que son merecedores de ello. Hay personas que les gusta estar con ellos, para adularlos. En tiempos de Jesús, eran tratados como si hubieran sido personas superiores, cuando –no obstante– su presencia debilitaba el poder de la iglesia. Hoy, la iglesia es perjudicada cuando somos parciales, y tratamos a la gente de algunas clases sociales mejor que a otras. Los pobres, en general –aunque también hay excepciones– tienen más fe. Necesitan de ella para sobrevivir. Pocos pobres tienen seguro de vida, un plan de salud ventajoso y una buena perspectiva jubilatoria. Viven en casas sencillas, donde no siempre existen las mínimas comodidades para una vida digna. Como soy un observador, siempre he percibido que ellos le atribuyen todo a Dios. Cualquier problema, oran a Dios, y siempre cuentan con la expectativa de ser escuchados, y confían más que los ricos. Entonces, ¿a quién valoramos más, a los que tienen posesiones, pero menos fe, o en aquellos que tienen pocas posesiones, pero más fe? En definitiva, ¿con qué poder concluiremos la obra en esta tierra, con los recursos del dinero o con el poder del Espíritu Santo?

Amar al prójimo
Hace poco escuché una entrevista a uno de los candidatos a la presidencia de Brasil. Y una vez más quedé decepcionado, pues no vi un programa de gobierno en el cual pudiera confiar, sólo promesas. Entonces decidía salir y hacer una caminata, meditando sólo en la sencilla Ley de Dios, los Diez Mandamientos, los cuales pueden ser resumidos en sólo dos, y que se originan en un único principio, el del amor. Parece simple, y continuando la meditación no encontró modo por el que ese principio, en caso de ser aplicado, no pueda resolver todos los problemas existentes. El Dios del complejo universo creado, todo lo hizo y todo lo sustente a través del único principio del amor. Cuando todos se aman, así como Dios amó primero, es evidente que toda la burocracia y los tratados legales del mundo se vuelven obsoletos. Pero si no hay amor, tal como actualmente se ve, ni miles de cárceles pueden resolver los problemas.
Somos el pueblo que debe, más que enseñar, demostrar la practicidad y la efectividad de la eficacia del amor. En nuestros hogares debe primar el amor. En la iglesia debemos tratarnos con amor. En el trabajo, debemos ser ejemplos de amor al prójimo. En la sociedad en la que convivimos, debemos exhalar amor práctico. Así el mundo creerá en nosotros, y tendremos el poder del Espíritu Santo.
“Si desean hallar felicidad y paz en todo lo que hacen, deben hacerlo todo en relación con la gloria de Dios. Si pretenden tener paz en sus corazones, deben procurar fervientemente imitar la vida de Cristo. Entonces no habrá necesidad de fingir alegría, ni de buscar el placer en la indulgencia del orgullo ni en las frivolidades del mundo. Experimentarán una paz y una felicidad en el bien hacer, que nunca hallarán en la realización del mal”.
“Jesús tomó sobre sí la naturaleza humana y pasó por la infancia, la niñez y la juventud, con el fin de aprender como simpatizar con todos, y dejar así un ejemplo para todos los niños y jóvenes. El conoce las tentaciones y debilidades de los niños. En su amor, ha abierto una fuente de placer y alegría para el alma que confía en él. Al esforzarse por honrar a Cristo e imitar su ejemplo, los niños y jóvenes pueden ser verdaderamente felices. De ese modo pueden sentir que su responsabilidad colabora con Jesucristo en el gran plan de salvar a las almas”
“Si los jóvenes comprendieran la responsabilidad que tienen ante Dios, se elevarían por encima de todo lo que es bajo, egoísta e impuro. Para ellos la vida estaría llena de significado. Comprenderían que tienen un motivo grande y glorioso por el cual vivir. Esto ejercerá sobre los jóvenes una influencia que los hará empeñosos, alegres y fuertes bajo todas las cargas, desalientos y dificultades de la vida, tal como fue su Modelo divino. La conciencia de que están empeñados en la realización de aquello que Dios puede aprobar, los fortalecerá en sus esfuerzos, y al imitar al Modelo podrán, como él, crecer en sabiduría y en favor para con Dios y los hombres” (The Youth’s Instructor, septiembre de 1873; citado en Exaltad a Jesús, p. 85).

Toda la Ley
En Brasil, mi país, según diversos estudios, durante las dos últimas décadas, se han creado alrededor de 1150 leyes y decretos por día. 1 En todo Brasil, existen más de 181 mil leyes. 2 Si fuera por la cantidad de leyes, este debería ser el país de las maravillas, con seguridad, sin corrupción, con igualdad social, de prosperidad económica y social. La cantidad de leyes que tenemos, en realidad generan una confusión legal, un embrollo que jamás puede funcionar, es imposible. En realidad, cada vez tenemos más problemas: la juventud se hunde en las drogas, la economía empeora, hay una elite de corruptos, recursos públicos mal empleados, la violencia que se sale de control. Somos uno de los países del mundo con mayor cantidad de leyes, pero que en general no son obedecidas. Tenemos leyes, pero no tenemos educación ni una cultura de buenas relaciones.
Algunas leyes brasileras son verdaderos absurdos. Por ejemplo: “Ley Municipal 1840/95 – Municipio de Barra dos Garças, estado de Mato Grosso – 5 de septiembre de 1995”. El entonces intendente de esa ciudad de 55 mil habitantes creó una reserva para el aterrizaje de OVNIs de 5 hectáreas en la sierra del Roncador, tradicional reducto de los fanáticos de los platos voladores. Para desgracia de los extraterrestres, el “ovnipuerto” todavía no ha salido del papel. 3
En Brasil existe una “ley seca”, desde 2008. Es una ley buena que no está siendo obedecida como debiera, puesto que tiene que ver con la vida de las personas. “La cantidad de personas que conducen después de consumo abusivo de alcohol, sin embargo, ha vuelto a subir, aunque todavía es inferior a los porcentajes existentes antes de la vigencia de la ley. Pasó del 2.1 % en 2007 (antes de la promulgación de la “ley seca”) a 1.4 % en 2008 (año de la promulgación de la ley). Y ha aumentado a 1.7 % en 2009, según datos del Vigitel, encuesta telefónica del Ministerio de Salud que monitorea los factores de riesgo para enfermedades y atentados a la salud de la población”. 4 Esta ley es buena, tiene muy buenas intenciones, pero no es valorada. Por otro lado, si las personas se amaran unas a otras, esta ley no haría falta, pues nadie bebería alcohol sabiendo que se perjudica a sí mismo, y que puede con ello matar a alguien más.
¿Y qué es la Ley de Dios? Un conjunto de diez reglas, resumidas en un único principio, el amor. Es simple de entender toda esta cuestión de la Ley: todo es cuestión de relacionamiento entre personas inteligentes. Obviamente, si somos inteligentes, si pensamos, si razonamos, entonces tenemos que ser capaces de evaluar cómo nos relacionamos unos con otros, y si esa relación es constructiva o destructiva, si promovemos la felicidad de los demás, o si los impactamos traumáticamente.
El principio de la Ley de Dios, que garantiza el funcionamiento de todo, es la relación de las criaturas inteligentes con Dios, y como derivado de esto, la relación entre las personas. Si nos relacionamos bien unos con otros, si nos amamos, si queremos el bien de nuestros semejantes, ¿por qué tendríamos que disponer 181 mil leyes? Si nos odiamos, ¿para qué sirven tantas leyes? ¡Para nada!
¡Cuánto extrañamos el futuro! ¿Cuándo iremos al país que tenga una sola Ley, la cual todos obedecerán, por la cual viviremos por la eternidad, sin preocupación alguna? Debemos aprender a obedecer esa Ley, íntegramente, aquí en este mundo.
Juzgados por la Ley
Con seguridad, seremos juzgados. Muchos de los que ya han muerto, han sido juzgados. Todos serán juzgados por la Ley. No puede haber juicio sin leyes. Además, sin ley no hay actos condenables, aunque pueda haber actos malos, que den como consecuencia cosas malas. Habiendo una ley que oriente cómo hay que comportarse, esa ley debe ser utilizada para juzgar, en caso de un comportamiento incoherente con esa ley. Por esa razón la Biblia dice que muchos serán juzgados por la ley de su conciencia. La Ley de Dios debe conducir a la conciencia, la que, a su vez, identifica lo que es correcto de lo incorrecto. Pero muchas personas en este mundo no conocen la Ley de Dios, aunque tienen en sus mentes principios éticos que la siguen. Son fieles a esos principios, por lo que son personas que, en caso de descubrir la Ley de Dios, la adoptarían, siendo que la entienden en coherencia con lo que ya saben. Estas personas, como dice en Romanos, serán juzgadas por Dios, según los principios de su conciencia. Por eso es importante que seamos coherentes con nosotros mismos, es decir, que sigamos aquello que creamos que es correcto. Pero también debemos ser coherentes con el descubrimiento de algo incorrecto en nuestra vida, y cambiar de actitud.
Seremos juzgados por la Ley de la libertad, según Santiago, el hermano de Jesús. ¿Y qué viene a ser esa Ley de libertad? Esto es interesante, y ya lo hemos estudiado antes. La Ley de libertad tiene dos momentos de liberación: uno antes del pecado, el otro, después. Antes del pecado, esta Ley busca proteger a las personas de cometer pecado, por lo que mantiene a las personas libres de justicia y muerte. Antes de pecar, quien sólo obedece la Ley está libre de sufrimiento y muerte. Pero en el caso de este planeta, en caso de que existe el pecado, la Ley de la libertad todavía tiene un camino para la liberación de la muerte. Al decirle al pecador que su destino es la muerte, le hace saber que Jesús murió por él, y que anhela perdonarlo a través de la gracia. Entonces, en este sentido, la Ley de Dios es la Ley de la libertad. Si la persona acepta la gracia de Jesús, será perdonada, y aquellos que obedezcan la Ley, volverán a estar nuevamente bajo el amparo de la Ley.
Resumen y aplicación del estudio


  1. Síntesis de los principales puntos de la lección




    1. ¿Cuál es el principal enfoque?


Una de las grandes cuestiones es el equilibrio entre el amor y la justicia. Cuando sólo se enfatiza el amor, nos volvemos liberales, de la clase “todo se puede”. Cuando enfatizamos más fuertemente la justicia, tenemos la tendencia de condenar a la mayoría de los que nos rodean, siendo que no se amoldan a nuestros conceptos de lo que es correcto o incorrecto. Pero en el equilibro del amor y la justicia, actuaremos tal como Jesús actuó.
La tendencia actual en la iglesia, es un énfasis resaltado en el amor. Vemos a una Iglesia Adventista cada vez más liberal, especialmente en estos últimos años. En el afán de atraer personas para Cristo, y de bautizarlas lo más rápido posible, se enseña muy poco, y menos aún, se corrige. Entonces traemos a la iglesia personas que allí se perderán.
Jesús fue equilibrado en la justicia y el amor. A la mujer adúltera que llevaron para ser apedreada, pero que se arrepintió de su modo de vida, Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Todo estaba resuelto. A los poderosos del Templo, que lucraban con los sacrificios, los puso a correr con un chicote de varias cuerdas.


    1. ¿Cuáles son los tópicos relevantes?


Lo que Jesús espera de nosotros es que en todos los lugares en los que estemos, seamos considerados personas honestas, correctas, buenas, que se relacionen con los demás, misericordiosos, que no se enfrasquen en peleas, y que siempre busquen soluciones sabias.


    1. ¿Has descubierto otros puntos que podrías añadir?

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  1. ¿Qué cosas importantes podemos aprender de esta lección?


La Ley de Dios es la Ley del amor. Cuando es infringida, debe condenar. Pero, antes de condenar, la propia Ley nos recuerda que existe la gracia del Salvador del mundo. Si lo deseamos, podremos ser perdonados y ser salvados de la muerte. Es, en una palabra, el principio de la misericordia. Debemos ser misericordiosos con los demás. Es lo mismo que amar a los demás como a nosotros mismos.


  1. ¿Qué aspectos puedo agregar a partir de mi estudio?

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  1. ¿Qué medidas debemos tomar a partir de este estudio?


Debemos procurar ser cada vez más semejantes a Jesús. Pero, para eso, debemos aprender cómo era Jesús, cuando como ser humano estuvo aquí, en nuestra tierra. Leer muy bien los evangelios, meditando en su lectura.


  1. ¿Qué es lo bueno en mi vida que me propongo a reforzar y lo malo para cambiar?

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  1. Comentario de Elena G. de White


“Sobre Cristo como substituto y garante nuestro fue puesta la iniquidad de todos nosotros. Fue contado por transgresor, a fin de que pudiese redimirnos de la condenación de la ley. La culpabilidad de cada descendiente de Adán abrumó su corazón. La ira de Dios contra el pecado, la terrible manifestación de su desagrado por causa de la iniquidad, llenó de consternación el alma de su Hijo. Toda su vida, Cristo había estado proclamando a un mundo caído las buenas nuevas de la misericordia y el amor perdonador del Padre. Su tema era la salvación aun del principal de los pecadores. Pero en estos momentos, sintiendo el terrible peso de la culpabilidad que lleva, no puede ver el rostro reconciliador del Padre. Al sentir el Salvador que de él se retraía el semblante divino en esta hora de suprema angustia, atravesó su corazón un pesar que nunca podrá comprender plenamente el hombre. Tan grande fue esa agonía que apenas le dejaba sentir el dolor físico” (El Deseado de todas las gentes, p. 701).


  1. Conclusión general


Amar a las personas significa obrar con justicia, manteniendo siempre el buen sentido entre lo que debe hacerse para que una persona sea salva del mundo, y qué más debe hacerse para que no vuelva al mundo, luego de que haya aceptado ser salva.


  1. ¿Cuál es el punto más relevante al que llegué mediante este estudio?

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Prof. Sikberto R. Marks
Traducción:

Rolando Chuquimia
RECURSOS ESCUELA SABÁTICA ©

recursos.escuelasabatica@gmail.com

1 http://veja.abril.com.br/blog/reinaldo/geral/atencao-leitores-eles-criam-1150-leis-por-dia-para-infernizar-a-nossa-vida-e-nos-tornar-mais-improdutivos-menos-felizes-mais-pobres-e-menos-inteligentes/

2 http://www.istoe.com.br/reportagens/3144_O+BRASIL+DAS+181+MIL+LEIS

4 http://espaco-vital.jusbrasil.com.br/noticias/2244952/conheca-os-numeros-dos-resultados-da-lei-seca

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