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PEDAGOGÍA

POR
RAMÓN I. CARDOZO

EX DIRECTOR DE LA ESCUELA NORMAL DE VILLARRICA

Y EX PROFESOR DE PEDAGOGÍA EN LA MISMA

SÓLO EN TI CONFÍA

DESARROLLO DEL PROGRAMA OFICIAL

CORRESPONDIENTE AL PRIMER CURSO

1926

APUNTES DE PEDAGOGÍA

I

La Lección

Lección (de lectio, lectionis, latín), dice el léxico, es instrucción o conjunto de conocimientos teóricos o prácticos que, en cada vez, da a los discípulos el maestro de una ciencia, arte, oficio o habilidad.

Generalmente se toma como su sinónimo el vocablo clase, y así se dice, indistintamente, lección o clase. Sin embargo, la sinonimia no es absoluta. El mismo léxico define la palabra clase diciendo (del latín classis) que es la lección que da el maestro cada día. La lección se refiere al conjunto de conocimientos, y la clase, al acto o momento de dar el maestro la lección. El primer vocablo se refiere a la cantidad y el segundo, al tiempo. Así, por ejemplo: Un maestro da lección estando en clase y no da clase “estando en lección”.

Preparación de la lección – Ningún catedrático, profesor o maestro dará la lección sin haberla preparado; es decir, sin pensar en lo que debe enseñar, porque de lo contrario, su enseñanza, por más práctico e ilustrado que sea el maestro, resultará vaga y sin finalidad determinada.

Es necesario consultar libros y revistas para refrescar la mente, así como pensar en la extensión y manera de coordinar las ideas de modo que ellas puedan ser presentadas gradual y sistemáticamente. El primer trabajo se llama preparación científica; el segundo, pedagógica. La científica se adquiere en los libros: la pedagógica, con la reflexión y la aplicación de las reglas del arte de enseñar. Mediante la una se sabe lo que se ha de enseñar; mediante la otra, la manera de enseñar.

También ellas se llaman preparación general y especial respectivamente.

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Por ejemplo, Mañana daré una lección de historia en VI grado sobre el feudalismo. Mi preparación científica consistirá en conocer el origen, desenvolvimiento, caracteres y época del hecho histórico conocido por feudalismo, lo que obtendré leyendo libros de historia. Por más conocimientos que yo tenga del tema, por haberlo estudiado, necesitaré hacer una revisión para refrescar mi mente, única forma de dominar el asunto.

La preparación pedagógica la haré calculando la extensión que debo dar a la lección en relación al tiempo disponible, extrayendo del conjunto de mis conocimientos los puntos fundamentales; trazando el plan a qué sujetarme en la enseñanza, indicando los pasos sucesivos que seguiré, el método, procedimientos, etc.

Plan y bosquejo. – No son más que frutos de la preparación pedagógica. Una vez que el maestro haya pensado en la clase, formulará el plan y luego, el bosquejo.

A – Plan es la ordenación de las partes de que debe constar una lección, así como la indicación de los métodos, procedimientos e ilustraciones que serán empleados en ella.

Todo plan debe constar de dos partes principales: la primera, de referencia, y la segunda, de determinación de los pasos.

En la primera se indicarán:

1. Materia

2. Tema

3. Grado

4. Método general

5. Método especial

6. Procedimiento general

7. Ilustraciones
inmediato

8. Objetos
mediato

En la segunda parte, los tres momentos de la lección:
1. Introducción

2. Desarrollo

3. Resumen
---7---

La mayoría de las lecciones se comienza con una ligera recordación de ideas conocidas y relacionadas con el tema por desarrollar para arrancar de allí la nueva. Es bueno que las lecciones tengan introducción para que se enlacen los conocimientos en la mente del niño y para procederse de lo conocido a lo desconocido, condiciones importantes en el proceso mental. Cuando no se asocian los conocimientos, la operación de sintetización es difícil, las ideas no se coordinan en la mente y se produce entorpecimiento en la elaboración de los conocimientos.

Los ejercicios empleados en la introducción deben durar el mínimo posible de tiempo (breves), de 3`a 4`, para no absorber ningún minuto correspondiente al desarrollo; despertar interés y predisponer favorablemente el espíritu de la clase para la recepción de los nuevos conocimientos (interesantes) y relacionarse con el tema de la lección para servir de base a la asociación de las ideas nuevas con las conocidas (básicos).

Esta parte no es indispensable; hay algunas lecciones en las que se puede entrar directamente en el desarrollo.

Este primer momento es llamado por algunos principio (Torres), y por otros, preámbulo, introducción, etc.

El desarrollo es la segunda parte o momento de la lección, donde se enseña el tema. En él se hace constar los diversos ejercicios graduados necesarios para producir en la mente una impresión clara de la “cosa nueva”. Es la parte esencial de la lección en la que se educan las aptitudes mentales sistemática e intensamente.

Don José María Torres lo llamó medio.

Dura de 15`a 20`, según el tiempo total destinado a la clase y consta más o menos de los siguientes pasos:

1.º Presentación del objeto de la lección;

2.º Intuición (observación, análisis, síntesis);

3.º Generalización (abstracción y generalización);

4.º Denominación, y

5.º Aplicación.

El número de tópicos varía según: la materia, el grado, el tiempo disponible y la habilidad del maestro.

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El resumen es la parte final de la lección. En él se hace una ligera repetición de lo enseñado para grabar mejor en la mente los conocimientos suministrados, para ordenar definitivamente las ideas o para examinar a la clase. Consta, por lo tanto, de dos clases de tópicos: de repetición y de examen.

Torres llamó a esta parte fin, y otro, recapitulación.

El resumen puede hacerse en dos momentos distintos: durante el mismo desarrollo, de trecho en trecho (resumen parcial), y al final de la clase o lección (resumen general). El primer género es más ventajoso porque la lección tiene siempre resumen por más que la hora sorprenda al practicante durante el desarrollo. Pero el segundo tiene, a su vez, la ventaja de que se presta mejor para la ordenación de las ideas.

Plan de una lección

Primera parte

Materia. – Lectura – escritura.

Tema. – La palabra mano.

Grado. – Primer grado.

Método general. – Sintético.

Método especial. – Ecléctico.

Procedimiento general. – Inductivo.

Ilustraciones. – Real (la mano), pictóricas (dibujos) y verbales (ejemplos).

Inmediato. – Conocimiento del tema.

Objetos Mediato. – Cultivo de la memoria visiva,

auditiva y muscular.

Segunda parte

Introducción. – I. Lectura y escritura de la palabra mama (recordación). – II. Análisis de la misma palabra (recordación). – III. Ejercicios de lectura y escritura de los elementos de la misma (enlace).

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Desarrollo. – I. Presentación del objeto mano. – II. Conversación sobre el objeto (análisis; intuición). – III. Pronunciación clara de la palabra mano (ejercicio oncológico). – IV. Escritura de la palabra mano (ejerc. gráfico). – V. Lectura y escritura de la palabra mano (ejercicios de fijación y de aplicación).

Escritura. – I. Lectura de la palabra mano en carteles, pizarrones, hojas sueltas, etc. (ejerc. de fijación). – II. Escritura al dictado (examen).

B. – Bosquejo de una lección es el mismo plan desarrollado por medio de preguntas y respuestas. Debe constar, por consiguiente, de las mismas partes y ajustarse estrictamente a los diversos pasos del plan.

Los tópicos serán analizados mediante preguntas hasta una buena sistematización, y los complejos, subdivididos para vencer las dificultades. Las preguntas contenidas en el interrogatorio deben ir ordenadas y coordinadas de modo que las respuestas reconstruyan el todo o la idea enseñada.

Los novicios suelen perder el hilo del interrogatorio por una afasia de origen emotivo o por una respuesta inesperada de la clase. Entonces, en vez de suspender la elaboración mental por el desconcierto producido, deben intercalar inmediatamente, una pregunta improvisada para volver el pensamiento al camino de donde se apartara.

Hé aquí un modelo.

Bosquejo de la misma lección de lectura.

Primera parte

Materia. – Lectura – escritura.

Tema. – La palabra “mano”.

Grado. – Primer grado.

Método general. – Sintético.

Método especial. – Ecléctico.

Procedimiento general. – Inductivo.

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Ilustraciones. – Real (la mano), pictóricas (dibujos) y verbales (ejemplos).

Inmediato. – Aprendizaje de la escritura y

lectura de la palabra “mano”

Objetos Mediato. – Cultivo de la memoria visiva,

auditiva y muscular.

Segunda parte

Introducción. – Maestro. – Escriban en el pizarrón la palabra mama.

Niños. – (Salen y escriben)

– Lean las palabras escritas en el pizarrón, carteles, etc.
(Leen en coro o individualmente las palabras “mama” señaladas por el maestro)

– Escriban las sílabas separadas

– Lean la segunda sílaba.
Desarrollo. – (Presentando la mano). – ¿Qué es esto?

– Esa es la mano.

– (Señalando el dibujo) ¿Y esto?

– Es la representación de la mano.

– Van a atender cómo pronuncio la palabra mano (la pronuncia con claridad). Van a pronunciarla igualmente.

– Pronuncian en la forma indicada.

– Atención. Voy a escribir la palabra “mano”. (El maestro la escribe con lentitud, recalcando ex profeso el movimiento de la mano y diciendo simultáneamente el nombre). ¿Cómo se lee esta palabra que acabo de escribir?

– Se lee “mano”.
(Se generaliza la lectura)

– Escriban en sus cuadernos la palabra “mano” y salgan (el maestro los designará) a hacerlo en el pizarrón.

– Lean en los carteles, hojas sueltas, etc.
Resumen. – Lean todas las palabras escritas en el pizarrón. (El maestro irá designando a los niños).

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– Las cosas están escritas en el cartel

– Estas que escribo.

– Saquen los cuadernos y escriban las palabras mama, mano, etc.
Resumen de una buena lección. – Para que una lección sea buena, es decir, pedagógica, debe reunir, según Patroscoiu, los siguientes requisitos didácticos, además de otros ya enumerados y por enunciarlos en el curso de los estudios:

1.º La lección o enseñanza debe ser adoptada a la capacidad mental de la clase.

2.º Debe ser animada e interesante.

3.º Debe ser instructiva y educativa.

4.º Debe ser intensa.

1.º El maestro debe enseñar según el grado a que pertenecen los alumnos, empleando lenguaje sencillo en los inferiores, y más selecto en los superiores. De la misma manera, los conocimientos deben ser relacionados con el desarrollo de la mente infantil. Así como sería impropio enseñar ideas elevadas en primer grado, también lo será dar conocimientos correspondientes a las clases ínfimas, a los alumnos de sexto grado.

2.º La animación de una clase depende del interés que el maestro consigue despertar en ella. Así, se observa en los niños la curiosidad de conocer lo nuevo, el deseo de contestar las preguntas del maestro. Cuando una clase no es interesante se vuelve fastidiosa. Los niños no prestan atención al trabajo docente.

Se obtiene la atención de la clase explotando el interés de ella.

El interés y la animación dependen del mismo profesor: de su preparación, habilidad, prestigio y simpatía. Maestro que enseña de todo corazón, con el alma, consigue indefectiblemente transmitir a sus alumnos igual entusiasmo. ¿Cuántas

lecciones buenas, dadas con ciencia, resultan inútiles por la indiferencia y frialdad del educador!

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La animación de la clase depende, así mismo, de las buenas ilustraciones y de la metodización de la enseñanza.

La animación de la clase debe nacer espontáneamente, sin imposición. La espontaneidad es la mejor prueba de que hay placer en la clase. El placer es factor biológico indispensable para la realización de los actos de la vida.

3.º En cada lección se debe instruir y educar. Instruir quiere decir suministrar conocimientos; educar, ejercitar, desarrollar, cultivar las aptitudes.

Por ejemplo, en Aritmética, instruiré dando a conocer cómo se efectúa la operación de sumar; educaré enseñando a resolver problemas de sumar, dando habilidad para hacer, ejercitando la memoria, el juicio y el raciocinio.

La gran deficiencia común de nuestras escuelas es el descuido de la educación y, por consiguiente, la preponderancia de la instrucción: la mayoría de los maestros se contenta con la mente infantil de definiciones y reglas sin preocuparse de las ejercitaciones. Se olvidan de aquel precepto tan antiguo: la mente del niño no es una bolsa que llenar sino un hogar que calentar.

4.º Un aguacero es una lluvia torrencial, intempestiva, que deposita en la superficie de la tierra gran cantidad de agua que corre formando raudales. Esta lluvia extensa no penetra mayormente en el interior de la tierra. No la beneficia suficientemente.

En cambio, una lluvia fina, despaciosa, beneficia a la masa terrestre penetrando en su interior. Es intensiva.

Una lección extensa, que abarca muchos puntos en poco tiempo, es superficial, no es aprovechada en debida forma por los niños. Cuando el maestro inexperto se propone enseñar muchos puntos a la vez, se ve obligado a pasar de un tema a otro rápidamente, sin producir impresión duradera, intensa, en la mente de los niños. Mientras si se esmera en dar poco pero bien, haciendo penetrar su

enseñanza hasta el alma de la clase, los conocimientos son asimilados y bien grabados.

II

LAS ILUSTRACIONES

La pedagogía moderna reconoce la personalidad del niño cuya independencia respeta. En ese sentido el maestro debe hacer que el niño sea agente de su propia educación. Le presentará objetos para someterlos a la acción de sus sentidos a fin de que el niño descubra las verdades, las compruebe y reciba enseñanza correcta.

Los objetos presentados para dar una lección se llaman ilustraciones. O, en otros términos: ilustraciones son los medios materiales y orales empleados por el maestro para hacer que su enseñanza resulte concreta e interesante.

El pedagogo moravo, Juan Amos Komenski, llamado por otro nombre Comenio, fue el primero en usarlas en su libro Orbis Pictus (El Mundo en figuras) (1592-1671).

Con el empleo de las ilustraciones no se hace otra cosa que seguir el ejemplo de la Naturaleza que presenta los objetos a la observación del hombre. Además, las ilustraciones facilitan la enseñanza, pues el aprendizaje se vuelve interesante y lleno de atractivos, así como las ideas son formadas de un modo luminoso mediante el claro despertar de la conciencia. Las clases abstractas, desprovistas de ilustraciones, ya son relegadas al dominio de maestros rutinarios, inconscientes y perezosos.

Si nos propusiéramos enseñar un término geográfico cualquiera, como ser laguna, podríamos mostrar al niño el objeto mismo, o presentarle un buen dibujo

en colores, o simplemente, darle ejemplos verbales de modo que se forme la idea mediante la palabra hablada.

En los tres casos habríamos empleado ilustraciones distintas: en el primero, una real; en el segundo, una pictórica, y en el tercero, una verbal.

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Las ilustraciones reales u objetivas, como también se las denomina, pueden ser naturales o artificiales. Son del primer grupo los objetos mismos de la naturaleza, como una fruta, un caballo, una laguna, una piedra, etc.; y del segundo, los fabricados por el hombre, como una silla, mesa, libro, etc. En el grupo de las ilustraciones reales están incluidas las plásticas, o sean las representaciones hechas de cuerpos plásticos, como la arcilla, yeso, cera, etc.

Las ilustraciones reales son las más abundantes, baratas y mejores. Están siempre al alcance del maestro diligente, a quien, para recogerlas del gran almacén de la Naturaleza, le bastará extender la mano o dar un paso.

El maestro puede, en compañía de los alumnos, salir a excursiones donde podrá recoger colecciones variadas de mamíferos, aves, reptiles, peces, moluscos, madera, semillas, piedras con los que formará el Museo Escolar.

Las ilustraciones pictóricas o gráficas son dibujos y pinturas de las cosas. Tales son los cuadros, fotografías, carteles, dibujos en el tablero, etc. Se las emplea con doble fin: para graduar la enseñanza yendo de lo concreto a lo menos concreto, de las cosas mismas a sus representaciones, y para suplir la falta de las reales.

Así, si quisiéramos enseñar algo del animal camello, ¿cómo podríamos presentar el mismo si no se tiene en la localidad ningún jardín zoológico en cuya colección figure el camello? Forzosamente tendríamos que recurrir a la representación.

Las ilustraciones verbales son la palabra misma empleada en forma de cuentos, fábulas, ejemplos, etc. Se las usa con los mismos o idénticos fines que las pictóricas: para graduar la enseñanza yendo de lo concreto (las cosas reales) a

lo menos concreto (los ejemplos); para suplir la falta de las ilustraciones reales y pictóricas.

No hay que confundirlas con el empleo de “simples palabras” como generalmente se hace. Son los ejemplos, las anécdotas, los cuentos, etc.

Se las emplea solas cuando la idea no es posible objetivarla, como las nociones abstractas de la ciencia o ciertas má-

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ximas morales. Decimos ciertas máximas morales porque la mayor parte de ellas pueden ser representadas dramáticamente u objetivadas por medio de cuadros.

Bien dice Patrascoiu: “Ilustrar un concepto no es lo mismo que explicar y viceversa”. Muchos maestros – aun profesores de enseñanza secundaria o normal – confunden en la práctica ambos términos.

Tomemos la máxima: Ama a tus padres. Podemos presentarla al niño en dos formas: diciéndole que eso quiere decir que hay que querer, estimar, respetar a nuestros padres por ser mandato de la Moral, o bien poniendo el siguiente ejemplo: “El niño Juan, estaba en Asunción estudiando en el Colegio, mandaba siempre al padre su cariñoso recuerdo en cada oportunidad. Un día supo la enfermedad del padre; se afligió sobremanera, hasta el punto de obtener permiso para venir en el primer tren a estar al lado del padre y prestarle su solícito cuidado. El niño Juan amaba a su padre”.

Como se ve en el primer caso, se ha explicado, y en el segundo, ilustrado. La explicación es abstracta; la ilustración (ejemplificación), concreta. El niño comprende mejor los conceptos ilustrados que explicados.

El empleo de las ilustraciones está sujeto a las siguientes reglas establecidas por los distintos autores didácticos:

1.ª Las cosas antes que su representación. – Es decir, se debe preferir siempre emplear las cosas mismas a sus simples representaciones. Cuando se enseña la idea de aves daráse preferencia a una gallina, por ejemplo, que a un dibujo de la misma.

2.ª Lo real antes que su imitación. – Esta regla establece el orden de empleo de las ilustraciones: se presentará primero la real, por ser más concreta, y

después, la pictórica, menos concreta. Primero la gallina misma; después, el dibujo, tomando el ejemplo anterior.

3.ª La ilustración debe ser grande, completa y clara. – Presentar ejemplares diminutivos es como si no se los presentara, pues no servirán para la observación. Deben ser suficiente-

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mente visibles, de tamaño natural, porque también hay que tener presente que las ilustraciones (pictóricas) de tamaño exagerado, provocan a risa.

Deben contener todas las partes. Así, para enseñar la idea de aves no se presentará un ala sola, ni unos picos, ni unas plumas sueltas sino el animal completo para la intuición sintética.

El dibujo debe ser suficientemente claro para despertar la conciencia exacta de las cosas. Se evitará presentar mamarrachos que no sirven sino para causar risa y depravar el gusto estético.

4.ª Debe ocupar un lugar conveniente. – Ni muy cerca de la clase ni muy lejos de ella; ni muy alto ni muy bajo. Estará en un lugar en donde pueda ser vista con facilidad, sin esfuerzo visual, por todos los niños de la clase.

5.ª Las ilustraciones deben asegurar la atención del asunto. – Deben contener los elementos propios para llamar la atención sobre la idea que se quiere enseñar o la característica de la noción por enseñar. Si queremos enseñar la idea de mamíferos, por ejemplo, inútil sería presentar un animal macho, puesto que carece de los elementos necesarios (el órgano mamario y la cría) para servir de base a la intuición.

6.ª Las ilustraciones deben ejercitar los cinco sentidos. – Es costumbre antipedagógica ejercitar sólo el sentido de la vista haciendo únicamente ver la ilustración presentada. De este modo no se cumple con las leyes pedagógicas de ejercitación sinérgica y se desarrolla más un sentido a expensas de los demás.

La naturaleza, en su sabiduría, ha dotado al hombre de cinco sentidos de los cuales necesita para la realización de los actos biológicos que constituyen la vida animal y social; por lo tanto, no hay por qué dejar inactivos, sin preparación los demás, fuera del de la vista. Sin temor de ningún género hay que hacer tocar, oler, gustar, oír y ver para que se desarrollen armónicamente los sentidos. Hay que tener presente: los sentidos son las ventanas del alma por donde penetra la

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luz. ¿Qué cantidad de luz se hará infiltrar en el alma del niño si se dejara abierta únicamente una ventana, la vista? (1)

7.ª La variedad es un descanso y el abuso de ella, un fastidio. – Cuando vemos u oímos constantemente una sola cosa, cansa la monotonía; mientras que la variedad de impresiones nos interesa, atrae al espíritu para contemplarla. Así es en una lección. Cuando el maestro no emplea sino una sola ilustración, fastidia; pero si varía, atrae y entusiasma. La novedad despierta siempre curiosidad.

Pero no hay que abusar de ellas. Cuando se presenta una cantidad excesiva, el niño puede reconcentrar su atención sobre el punto determinado y no asegura la atención de la clase.

8.ª Debe usarse oportunamente. – Es decir, emplear en el momento preciso, cuando se va a tratar de la idea por enseñar, y no después.

9.ª Debe consultar el estetismo. – Las ilustraciones deben ser artísticas y o grotescas: estas clases de ilustraciones más bien mueven a risa y corrompen el gusto.

(1) “Cuando más órganos de los sentidos empleamos para investigar la naturaleza o las cualidades de un objeto, más exacto es el conocimiento que tenemos de ese objeto”. – (Pestalozzi. – “Cómo educa Gertrudis a sus hijos”, pág. 120).
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