Resumen La armonía humana permite encaminar a una nueva relación cultural basada en la construcción de una sociedad en donde lo espiritual, humano y cósmico se vinculen a la libertad, modo de vida y autonomía del pueblo indígena, un elemento clave para lograr el diálogo entre las culturas, para que






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títuloResumen La armonía humana permite encaminar a una nueva relación cultural basada en la construcción de una sociedad en donde lo espiritual, humano y cósmico se vinculen a la libertad, modo de vida y autonomía del pueblo indígena, un elemento clave para lograr el diálogo entre las culturas, para que
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fecha de publicación12.08.2015
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Pérdida del rol y estatus del anciano indígena

Manuel Bolom Pale1


Resumen
La armonía humana permite encaminar a una nueva relación cultural basada en la construcción de una sociedad en donde lo espiritual, humano y cósmico se vinculen a la libertad, modo de vida y autonomía del pueblo indígena, un elemento clave para lograr el diálogo entre las culturas, para que siga prevaleciendo el rol de los ancianos, guiándonos en el seno familiar, social y comunal; así como, generar el lekil kuxlejal (la buena vida), trasmitir los conocimientos indígenas y fortalecer el ch’ulel a las nuevas generaciones aminorando la transculturación.
Palabras clave: rol – anciano – ch’ulel – indígena –transculturación
Summary
The human harmony allows to direct to a new cultural relationship, base don the construction of to society, faced on spirit, human and cosmic link for freedom, life styleand autonomy of indigenous population. This is an key element to achieve an dialogue has between cultures, in order to go on the dominant paper of the ancients, take care of them in the bosom of the family, in the social and communal context. As it creates the lekil kuxlejal (the good life), transmit the indigenous knowledge and stregthen the Ch’ulel to the new generations reducing the cross-cultural issue.
Key words: Paper – elder – ch'ulel – indigent – cross-cultural.
El ser anciano dentro de la comunidad tsotsil de Jocosic
En este ensayo pretendo mostrar cómo el desarrollo social y la conducta humana actual respecto al ser anciano, no son logros del presente:
“el desarrollo social ha sido considerado en términos de cambio, evolución, progreso o modernización. Y así visto, el desarrollo es simplemente el ascenso gradual y necesario normalmente representado por los países industrializados. Las sociedades se desarrollan a través de la acumulación de cambios que varían en su grado, pero no en su esencia ni en su secuencia” (Jackson, T. y N. Marks 1996. Pags. 65).

Es incluso, no son dignos a imitar, sino que se apoyan en el conocimiento de hechos pasados. El conocimiento lo constituye una progresión de ideas y acciones que se conjuntan y han sido transmitidas de generación en generación. Así como todos convivimos, participamos, trabajamos y nos organizamos dentro de un marco psicosociocultural, independientemente de la sociedad que se trate, hay sin embargo algo que nos preocupa respecto a la pérdida del rol y estatus en el anciano indígena especialmente desde la experiencia en Jocosic, comunidad tsotsil de los Altos de Chiapas, México. Considero que preocupa quizá no solo a nosotros como indígenas, también a muchos estudiosos de la gerontología y la psicología, y a los ancianos en general. Este cambio cultural es lo que en este escrito se quiere evidenciar.

En toda sociedad humana existe un lógico transitar de la historia, es decir, no podemos obviar las diferentes etapas de la vida como ley de la naturaleza, pero cada grupo social, cada grupo cultural es diferente en cuanto a la manifestación y la importancia que viven. Así, por mencionar en los niños, al principio no hay una carga de responsabilidad, sin embargo en ocasiones se les asigna algunas actividades propias de su edad, ya sea ayudar a su padre o madre, darles agua a los animales o ir a espantar los pájaros de la milpa. En cuanto a las mujeres jóvenes aprenden a bordar, a preparar la comida, etcétera, y los hombres salen a trabajar, a traer leña, entre otras actividades. Ahora los adultos tienen otra responsabilidad mucho mayor, el hombre adulto es quien encabeza la organización del trabajo de la milpa y al mismo tiempo el es la autoridad de su esposa y de sus hijos; ahora, las mujeres adultas, sus actividades u responsabilidades están en el huerto familiar –medio de aprendizaje de los hijos–, y en la casa, ya que es la dueña del hogar, yajval na Los ancianos tiene otra responsabilidad que antecede al resto, y que a lo largo de este ensayo desarrollaremos. Consideramos que hay otros elementos que no se han atendido, por lo que implica trabajo arduo que den a conocer los sucesos de la vida cotidiana y de los hechos culturales que están en amenaza por la transculturación u otros factores que permean a las comunidades indígenas. Ya que las personas mayores, o ancianos, juegan un papel trascendente en todas las sociedades desde tiempos remotos gracias a ellos hemos caminado, vivido y desarrollado como cultura y como sociedad, precisamente, no podemos dejar de lado la vida de los ancianos y mucho menos abandonarlos.

Donde el hábito de la buena comunicación tiende a fortalecerse, surgen el respeto y la confianza mutua del joven y el anciano; pero cuando filtran ideas no acordes con la cultura y se llega a la tergiversación en una comunidad es cuando se rompen esas formas de vida, esas costumbres que desde tantos años se han conservado y que en un momento llevan a desvanecer los lazos colectivos. Es por eso que a continuación vertemos una interrogante ¿Qué se entiende por ser anciano dentro de la comunidad de Jocosic o de los huistecos?
El ch’ulel y el ser anciano
Para poder entender este planteamiento, qué se entiende por ser anciano en la comunidad de Jocosic, o entre los tsotsiles mayas en general, en primer término es necesario abordar elementos que tratan la cosmogonía maya tsotsil en la relación hombre-naturaleza, hombre-animal, hombre-universo, aunque de alguna forma es complicado abordar el tema en este tiempo, por los efectos mismos de la transculturación. No obstante es necesario acercarnos con los conocimientos que tenemos a nuestro alcance.
ESQUEMA 1





Ser anciano sabio o filósofo






En la cosmovisión maya tsotsil, todos los seres vivos, incluyendo el universo u osil balumil también tienen ch’ulel y en ese sentido merecen respeto Los tsotsiles, sin descartar a los tseltales pues comparten algunos registros comunes, al mundo lo conciben como un todo, así lo expresa Jacinto Arias (1991) pags.25: «el mundo es un todo y [a] ese todo se le llama cielo y tierra, en cada uno de estos elementos existen niveles, es decir, un cielo interno, una tierra interna, y a la vez sus contrapartes, así como otros cielos y otras tierras, al mismo tiempo se componen de dos niveles, uno visible otro invisible»

Ya que el mundo indígena es vasto y complejo, dentro de la comunicación encontramos el ch’ulel de la naturaleza, esto es: el bosque, las cuevas, las flores, el sonido de un animal, un graznido, su cambio de color o el hacer vibrar la superficie que pisa, el canto de los gallos, entre otros. Todo esto emite un mensaje que está relacionado con la naturaleza y el hombre, es decir, nada está muerto, hasta las piedras inmóviles tienen vida y una función dentro de la existencia, por ello, algunos son lugares sagrados, como un ojo de agua, a parte de que les provee de un preciado liquido también existe un guardián que lo protege.

El ser humano es más complejo de definir en su ch’ulel porque este no es visible, no es palpable, no es un objeto o cosa alguna que se nos asemeje, o sea, no es tangible. Los ancianos dicen que cuando llegamos a la tierra no se nos revela el conocer de la existencia, sino que es un proceso que el individuo va adquiriendo conforme madura.

Lo que aquí queremos evidenciar es que el ch’ulel tiene un sentido particular dentro de las comunidades indígenas y no debemos confundirlo con «el alma» como algunos autores han mencionado. Queremos decir que el alma es más de sentido cristiano o religioso. Para muchos «alma» es la parte inmaterial o espiritual de un ser humano que sobrevive al perecer el cuerpo físico; en cambio, para estas comunidades indígenas, morir es un principio del aprendizaje del más allá, es por eso que el ch’ulel es como el proceso de constitución de un sujeto, así como también la condición de la experiencia del ser anciano, pero ¿cuándo adquiere el individuo su ch’ulel? En realidad el ch’ulel no nace con el individuo, lo que sí nace con él es su vayijel, o sea, su «animal compañero».

Como ya comentamos, algunos antropólogos y la religión católica han manipulado el concepto o la palabra ch’ulel y se han dicho que es «espíritu o alma», pero, entonces ¿será que el ch’ulel es espíritu? Según la región, también algunos antropólogos dicen que el ch’ulel es espíritu, quizá porque fue la única palabra en español con que la pudo relacionar, porque el niño cuando nace no tiene conciencia, se asemeja a un animalito. Las madres por lo regular comentan: «a to no ox xi an mujuk’ to xchulel», no hay conciencia; lo que nos indica que se adquiere conforme crece el sujeto y no debe uno confundirlo con el espíritu o el alma.

Pedro Pitarch (1996) habla sobre el ch’ulel de los tseltales de Cancuc. Afirma que el chu’lel es alma, en lo que es claro el proceso de transculturación. Ahora, si hablamos del tsotsil, prácticamente el ch’ulel tiene que ver con el desarrollo cognoscitivo, por el desarrollo de las capacidades del ser, ya que de recién nacido hasta un año prácticamente no tiene ch’ulel, es como un animalito que anda pataleando, aunque si asociamos esto con algunos teóricos de la psicología del desarrollo (Piaget, 1969), principalmente de las etapas del desarrollo del niño, podemos pensar que en el mundo indígena existe otro proceso de desarrollo, nada más que no se ha sacado a la luz. La madre de un niño indígena de tres o cuatro años dice: «chul-xa tal xch’ulel», le está llegando su ch’ulel, debido a que está empezando a reconocer algunas cosas. A partir de ahí empieza a identificar a su papá, su mamá, su tío, etc., prácticamente todo lo que está a su alrededor, entonces, el ch’ulel es conciencia para las personas, y si es conciencia quiere decir que a partir de cinco, seis años empieza a evolucionar y a desarrollarse junto con su ch’ulel, porque el ser humano está en constante cambio.

Cuando el niño ya está de buen tamaño, de diez a doce años, es cuando dicen «oyxa xch’ulel», ya tiene un poco más de conciencia o conocimiento; y de los trece a catorce años es cuando que ya tiene conciencia de sus actos, ulxa xch’ulel. Por ejemplo, cuando alguien está dormido dicen batem xch’ulel ti vayel, no se encuentra conciente en ese momento, vive inconciente por el sueño; pero en un borracho solo está perdido su corazón, ch’ayem yo’nton, pero si yace borracho y duerme, entonces está perdido su corazón y su ch’ulel.

Entonces, el ch’ulel se madura junto con el individuo hasta llegar a ser un hombre con un ch’ulel muy fuerte, quiere decir con una conciencia muy fuerte, pero puede llegar a tener su ch’ulel sin madurar, por ejemplo, en las comunidades es muy común la expresión: «molot xa mu xa vaibe sjam smelol», ya estás viejo y todavía no entiendes ni comprendes el ordenamiento de la vida y de las cosas.

Cabe aclarar también que existe otra etapa donde los hombres dicen: «mu’yuk xul xch’ulel», parece niño, no maduro; lo que nos indica que nunca llegó a madurar su conciencia —es donde entran en juego los niveles de conciencia e inteligencia—, por eso en las comunidades es también común decir, «bak’into xul xch’ulel», falta que llegue su conciencia. En este tipo de expresiones observamos que prácticamente son palabras clave.

De acuerdo con lo anterior, puede llegar el ch’ulel pero no por ello conocer y saber, lo que constituye la siguiente etapa: ¿Qué es ser un sabio? Ser sabio es alcanzar la cúspide del conocimiento, que implica enseñar y orientar; eso es lo que lleva consigo el ser sabio dentro del conocer el «sjam smelol» de la vida. Donde sjam viene de la raíz jamel, abrir, inclusive lo comparan con el uk’um, río, que es tan amplio; y el smelol es el orden de la vida, la explicación misma. Entonces el individuo, al tener su ch’ulel completo, puede llegar a abrir su visión ante el orden y la explicación de la vida, eso solo lo logran los sabios ancianos.

Pero ¿cómo se logra el sjam smelol? En primera instancia es desempeñando cargos o servicios para la comunidad, así va madurando, se va formando. La gran mayoría de las personas puede llegar a tener su ch’ulel pero no sabe o no llegamos a saber lo que es el sjam smelol; el que llega al sjam smelol se vuelve filósofo de la vida y de la comunidad, es el que ya razona, el que dialoga sin titubear es él quien empieza a explicarse y a preguntarse muchas cosas, por lo que ya tiene ante sus ojos el orden de la existencia.

Cuando comentan: «muto xul lek a ch’ulel», se quiere expresar que todavía no ha llegado bien la conciencia, en otras palabras, se da a entender que no toma en serio las cosas, quiere decir que no hay un desarrollo mental en cuanto a la decisión de la vida, lo que muestra que no existe un desarrollo del ch’ulel.

Cabe aclarar que no solo los ancianos sino incluso algunos jóvenes también pueden llegar a tener el conocimiento indiscutible de la vida, a esos jóvenes la comunidad los denomina «jsolel sp’ijil». ¿Qué significa jsolel sp’ijil?, jsolel es traducido como mucho, no medible; y en lo que respecta a sp’ijil significa inteligencia o saber, capacidad de saber de las cosas. Ahora cabe preguntarnos ¿cuál es la diferencia entre jsolel sp’ijil y sjam smelol? La diferencia radica que el primero es alto grado de conocimiento pero en una sola cosa: la especialización, y en cuanto al sjam smelol es un conocimiento amplio de la vida.

En tiempos pasados los ancianos, los que tienen el sjam smelol y como complemento jsolel sp’ijil, eran las personas más apreciadas en la vida, los más sabios de los sabios.

En la actualidad se puede decir que los que poseen jsolel sp’ijil son aquellas personas que mantienen cierto vínculo con la otra parte de la relación cultural, que viene siendo la occidental. Prácticamente se reconoce de alguna manera por la capacidad intelectual que tienen los jóvenes que han estudiado en el sistema educativo, sin ser muy común en la comunidad, por ello son tomados como el nexo con la sociedad occidental.

Ahora bien, ya existían los jsolel sp’ijil en el mundo maya, representados por las personas que estudiaban los astros, las matemáticas, esas personas venían siendo el equivalente a nuestros científicos —a grandes rasgos se puede decir así—; y el anciano, que conoce el sjam smelol, es el que abre lo verídico, lo verdadero, lo indicado, también se puede decir que es filósofo, reflexiona sobre la vida, tiene la capacidad de guiar, de orientar a los otros en la existencia.

Entonces, en los ancianos indígenas el rol que juegan es de guías, en el seno familiar, social y comunal. Dentro del plano social la función del ser anciano es ser generador del talel kuxlejal, cultura; dentro del plano existencial el materialismo no es relevante, además es el transmisor de una serie de conocimientos acerca de la vida. Por estas razones son personajes que hay que valorar y recuperar, lo que se está perdiendo actualmente, y darles por ello el respeto que merecen.

El tema del respeto es otro punto importantísimo, el respeto no solo como tal, su sentido va más allá del mismo término, entonces ¿qué es el respeto hacia un anciano? El respeto hacia un anciano es ser tomado en cuenta como persona, en el seno de la comunidad, en cuanto a las decisiones importantes, en la familia misma y ser útil para la comunidad. No solo respetar por el respeto convencional, por ejemplo, no consiste en que como anciano no te mando ha trabajar, te doy tu comida, o quiero que descanses porque ya no puedes, entonces déjalo, yo lo hago, déjalo que lo hagan los demás, no te metas en esos asuntos… pero eso no es respeto para el anciano de la comunidad; el respeto implica el servir de la comunidad, seguir siendo o constituirse como el eje de la vida de la comunidad, porque la experiencia es invaluable. Es ahí donde el guiador de la existencia o el sabio entra en juego, entra en juego el ich’el ta muk’ en un sentido biológico, psicológico, y social cultural; donde el conocimiento se hace patente, entre otros elementos sociales.

Cabe señalar que en algunas comunidades, cada vez más, los ancianos no son tomados en cuenta, da lo mismo decir «pinche viejo», restarle importancia o despreciarlo, que pochan mol o k’a mol, ya que los jóvenes consideran a los ancianos como un estorbo. Sin embargo, los ancianos conocen y saben por la experiencia que tienen, y a partir de ahí adquieren el estatus dentro de la comunidad como guías o consejeros de los jóvenes, además del papel que tienen que cuidar como transmisores del conocimiento.

Sabemos que se han muerto muchos curanderos o iloles y no queda nada de lo que ellos conocían, prácticamente se fueron con el conocimiento al descanso —todo ser humano tiene que morir por la ley de la vida—. Otra actividad donde se descubre la importancia de ser anciano es dentro de los rezos indígenas, que manifiestan que el ser anciano implica algo más profundo que solo la edad, es algo más allá de ser viejo o anciano y no servir para nada, sino que se plantea el querer o el deseo de llegar a ser anciano, ser respetado, llegar a ser útil en el plano de la trascendencia, de ahí cambia mucho la filosofía de vida.

Actualmente en el mundo occidental, desde mi punto de vista, parece que no quieren llegar a ser viejo, inclusive existen científicos que se encargan de investigar alguna medicina para no llegar a ser anciano, lo que podría indicar una negación misma de la existencia. En el mundo indígena, todavía existe conciencia clara de la vida, como ya se mencionó. En los discursos ceremoniales es una expresión clara cuando dicen que «somos como una planta, somos como un bejuco, no somos una piedra o como un fierro», esto nos indica que el maya tsotsil tiene una conciencia clara acerca del ciclo de vida, la no negación de la existencia de los demás. Se puede decir de manera general que dentro de la comunidad indígena se cultiva la dignidad, pero ¿qué es la dignidad en el mundo indígena?, es aceptarse como tal, como ser humano, aceptar la muerte, tener respeto hacia las cosas y a todo lo que les rodea; en la comunidad es apreciable cuando dicen «jelav xa ti abile echun uk chi malubxa», que indica o quiere decir que los años pasan y la vida misma pasa… chjelavxa ti kuxlejale, entonces podemos decir que la dignidad es la aceptación de la vida natural, sin ninguna alteración, y algo más; también se pude equiparar la vida como un día, análogamente con el recorrido que hace el sol. Se camina por varias fases etéreas, como dice Laureano Reyes (2002) pags. 85, el sol comienza su recorrido con la
1. luz del alba;

2. (le sigue la fase que) despide la noche;

3. se produce el alumbramiento;

4. el sol empieza a calentar el nuevo día;

5. se inicia el ascenso;

6. el sol asciende sin control;

7. en su recorrido llega a su plenitud, el cenit;

8. continúa la plenitud del sol preparando el umbral o la tarde;

9. se inicia lentamente el descenso;

10. acelera su paso dando continuación al avance de la tarde;

11. finalmente se encorva anunciando que se avecina el inminente

ocultamiento; esta última etapa es considerada como la muerte.
El anciano es conciente de su vida cuando dice «po’otxa kux k’elo me abaik akotolik», indica que está a punto de ir a descansar y ahí cuidan entre todos; «mu skotoluk k’ak’al cha k’elik», dice que no toda la vida va a estar vigilándonos. Ambas frases son claras expresiones de los ancianos cuando sienten que la vida ya se les está terminando, es decir, se acerca la muerte. Es como un descanso, pero también un aprendizaje dentro del transitar del otro mundo, dentro del yut balumil. Los ancianos sabios dicen que reciben un llamamiento hacia la otra vida, la vida que conocían y que desconocen en su vida actual, a final de cuentas es la conclusión de un principio de la vida anterior, ya que los habitantes de la comunidad cuando alguien muere emplean la frase «baxa skux», que significa: ya se fue a descansar.

Asimismo, todos los ancianos que han ocupado los cargos más importantes constituyen el grupo de los moletik, es decir, el grupo de ancianos. A primera vista el orden de rango que se establece entre los moletik depende de: el rango de edad y del número y tipo de cargos políticos, religiosos, de curandería o ceremoniales desempeñados.

Por lo general, en el contexto indígena la edad no se sabe con exactitud, ya que no es importante para los habitantes de la comunidad, la edad es secundaria, lo que sí se toma en cuenta es la constitución o la esencia misma de la persona y la madurez de la conciencia —el ch’ulel fuerte—, ello indica que el anciano obtiene un estatus por el orden de las ideas que tiene, por ejemplo, cuando los moletik se reúnen para hacer alguna ceremonia ritual o tratar asuntos de gravedad le dan mayor respeto a la persona que se distingue por su avanzada edad en sus rasgos físicos, además, por la manera que tenga esta persona de dirigirse para hablar con los otros, por lo tanto, es un ejemplo para la gente presente en ese momento.
LA CONCEPCIÓN ESTRUCTURAL DE VIDA ENTRE LOS TSOTSILES DE JOCOSIC

ESQUEMA 2




Ts’unubil (semilla)

Vok’el o Anel (nacimiento)

(niño pequeño) Olol kerem olol tseb (niña pequeña)

(niño en desarrollo) Ch’iom kerem Chi’om tseb( niña en desarrollo)

(niño hombre) Kerem vinik Tsebal ants (niña mujer)

(hombre en plenitud) Vinik Tseb (niña en plenitud)

(hombre maduro) Yijil vinik Yijil ants (mujer madura)

(proceso de vejez) Mol vinik Me’el ants (proceso de vejez)

(vejez) Mol .Me’el (vejez)

(anciana madura) Yijil mol Yijil me’el (anciana madura)

Yaya’il (jtatatik) .Me’meil (jme’metik)

Clímax de vejez

El esquema que se muestra es el ciclo de vida, el cual se aborda desde la etapa temprana con la finalidad de entender los procesos de crecimiento y maduración, aunque solo nos centraremos en la parte de la ancianidad, que es el objetivo de nuestro trabajo y que corresponde a las últimas etapas de la existencia natural.

Al analizar este cuadro podemos darnos cuenta que la estructura y la forma de llegar a ser anciano o anciana de una comunidad es seguir estos pasos, también de que cada etapa existe con su respectiva pareja, a excepción de las dos primeras, ts’unubil y vok’el o anel, semilla y germinación, no son par ya que no tienen género. ¿Qué nos quiere decir eso? Algo que nos indica en primer lugar ts’unubil tiene que ver con las relaciones coitales, y vok’el determina cuando el ser nace.

A partir de todo esto, podemos darnos cuenta de la importancia y los modos de vida y jerarquía en la vida de los tsotsiles de Jocosic. Si llegaran ha desvanecerse o fallecieran ciertos enunciados y prácticas estaríamos hablando de la pérdida de la identidad social e ideológica de la comunidad. En este proceso son los ancianos los que serían afectados, del mismo modo la generación venidera sufrirá dichas consecuencias. Ello nos indica que los jóvenes y niños deben preocuparse más que los propios ancianos, ya que son el futuro de su comunidad.

Los ancianos por lo regular se expresan de manera más clara cuando dicen: «a tuk xana’ kusi sk’an avo’nton chapas muxa jevtauk o uni xbaxa kux mu skotoluk k’ak’al li oyun ti balamili», se entiende que el papel del anciano es ser educador en la vida, y si el joven no obedece queda en su responsabilidad; por eso dice el anciano: «tú sabes lo que quiere tu corazón, de lo que hagas, porque yo estoy a punto de ir a descansar, no toda la vida te voy a decir lo que vas a ser, no voy a estar toda la vida aquí en la tierra dialogando». Al hablar de diálogo se refiere a la comunidad, a la comunidad que da pauta al diálogo dentro de un mundo filosófico. Es decir, en la comunidad se presentan los ancianos como una comunidad de sujetos dedicados a la búsqueda de la verdad entendida como ideas y como búsqueda de coherencia entre el pensamiento correcto y la actuación. Los ancianos tienen la capacidad de comunicarse, de saber dialogar y saber escuchar, y se caracterizan por compartir los valores e ideas como una actitud concreta, de respeto hacia los demás.

El diálogo es el sustento de la comunidad, lo que permite el cuestionamiento y la reflexión de sus problemáticas. El anciano es el que cuestiona, el que estimula a participar. Para lograr hacer todo esto, los habitantes lo ven como algo normal, ya que tienen el hábito de la escucha y la reflexión, aquí entra en juego la filosofía del anciano y la concordancia entre sentir, pensar y actuar dentro de la comunidad, que posteriormente nos conduce al cierre adecuado o conclusión del diálogo.

Sabemos y somos concientes de que dentro de la comunidad el diálogo es fundamental y todo se lleva a la discusión de cierta forma sistematizada y estructurada, ya que parte de un tema particular que contribuye a generar ideas dentro de la comunidad, en ello los ancianos juegan un papel fundamental; queremos aclarar que los ancianos no tienen lo que llaman los occidentales «una verdad absoluta», la razón ellos mismos la manifiestan de esta manera: «Estamos reunidos con el fin de poder darle solución a este problema, ya que sin ustedes yo no puedo pensar y no puedo resolverlo, pero como estamos reunidos, estamos para arreglar este problema y poder vivir bien —en armonía— y así nuestros corazones estén contentos con todos nosotros». Por eso decimos que reconocen sus debilidades y no existe la noción de poseer la verdad absoluta de parte del anciano, sino que se lleva al diálogo, todos en conjunto, pues sin los demás no se arregla nada, por eso mismo es fundamental la formación de un círculo completo para el diálogo.

Todo lo que aquí estamos diciendo pareciera como una receta, pero en realidad no lo es, sino que es un pedacito de la existencia o la forma de vida de los tsotsiles de Jocosic. Donde la relación de los individuos se da en un plano de libertad y de acción, donde son posibles las dinámicas sociales y culturales.
Indígena y transculturación
Las prácticas jurídicas, los sistemas normativos tradicionales de autoridad y de gobierno —mandar obedeciendo— y los mecanismos de resolución de conflictos, se dan a través del diálogo de manera inteligente, y de manera específica permiten una conciliación entre los integrantes de la comunidad. Es por ello que podemos observar que las reuniones son de largas horas, «la toma de acuerdos», como dicen las personas de Jocosic: «se tiene que cansarse para que se puedan quedar tranquilos nuestros corazones, los de todos», y esa tranquilidad se logra mediante el diálogo —medio de expresión del sentir de la comunidad— de transformar en hechos lo que se dice —existe concordancia entre lo que se dice y se hace—, se construye mediante el nosotros, esto es, entra en juego la relación de todos y no la exclusiva individualidad.

Consideramos que a las comunidades indígenas no se les ha escuchado sus palabras y la expresión de lo que demandan, lo adecuado sería que se tomaran en cuenta como sujetos con derecho público. A nuestro juicio podemos decir que muchas de las políticas públicas de herencia occidental aún vigentes, violentan de diversas maneras el patrimonio y las formas de vida de las comunidades indígenas. Es lamentable mencionarlo, pero es una realidad, las leyes que hacen las instituciones todavía no reconocen cabalmente la diversidad cultural y su organización colectiva.

Desde hace siglos, las comunidades indígenas han sido como un objeto, un botín para una invasión que busca desaparecer las historias que tanto tiempo se han conservado y que de un momento se les quiere arrebatar, ese acto se puede decir que es inhumano, porque las formas de vida son vastas, diversas, solo por mencionar algunas: sus prácticas místicas, su lengua, su cultura, su imaginación muy particular, su idea del mundo y su identidad, todo esto es lo que a los indígenas les hace diferentes de los occidentales. En la comunidad, el sujeto se desarrolla integralmente dentro de un mundo colectivo.

No obstante, a los sujetos de una comunidad se les ha catalogado o estereotipado como no educados, carentes de escucha, cuando en realidad otros son los que no saben cómo introducirse dentro de la polémica de una comunidad, por eso mismo hacen este juicio peyorativo, guiados por lo que ven en un momento determinado, sin darse cuenta del más allá de la realidad propia existente, porque a partir de la pérdida del rol y estatus del anciano indígena se generan cambios, cambios que conducen a la pérdida de los valores, de los conocimientos y de la multiculturalidad e ideología muy particular de los pueblos. En este punto queremos destacar que la transculturación afecta a todo individuo, es decir, conlleva como factor la pérdida del rol y estatus del anciano indígena, mismo que conduce a los cambios de percepción de los jóvenes. Nos podemos dar cuenta que durante el proceso de desarrollo de nuestro trabajo se responde, se comprueba, nuestra hipótesis planteada.

Por otro lado, la multiplicidad de ideas, conceptos y las posibilidades de innovación detectadas en todo este proceso de la investigación son muy amplias. Nos dimos cuenta que a partir de estos puntos es donde se genera un determinado conocimiento sobre la vida, principalmente como esfera colectiva y social dentro del marco de referencia, por el uso adecuado del discurso —lenguaje— y por ser dialógico —individuo y comunidad—. La prevalencia de esta compleja concepción cultural dentro de las comunidades indígenas es de suma importancia. Es además un espacio donde se desarrolla el mundo de ideas y conocimientos en que están inmersos, lo que no podemos aprobar es que los ancianos se estén dejando rezagados, abandonados, si tan solo se le valorara su conocimiento sería posible llegar a enriquecer no solo la ciencia, sino también la propia vida de los sujetos y de la comunidad.

Los conocimientos que se generan en los pueblos indígenas son válidos para todo el mundo, además considero acertado decir que es un digno ejemplo a seguir, no solo por sus conocimientos, sino por la forma de vivenciar el conocimiento que se genera dentro de lo cotidiano.

El acervo cultural hasta la fecha está siendo desplazado por otros agentes de cambio, esto no parece adecuado. El fenómeno se incrementa por los acontecimientos sociales que se están dando en la actualidad, principalmente los de expansión del orden occidental, quizá nos parece un poco repetitiva esta frase pero consideramos que es importante remarcarla con el fin de saber qué hacer con ella. Sabemos que la transculturación se está manifestando en las comunidades indígenas, no se puede negar ese efecto que nos invade. Los conflictos que se dan en las «sociedades avanzadas» solo se problematizan y no se atienden, solo se genera la llamada «tecnologización», y con ello se arrasa con todo. Lo problemático es cuando los occidentales viven engañándose a sí mismos. Los llamados «grupos modernos» les venden a nuestras comunidades una supuesta felicidad que no existe, carente de un sustento real. Lo observamos en sus ancianos, por ejemplo. Al anciano occidental, cuando llega a una determinada edad, algunos familiares le refugian en un asilo donde se mecaniza su vida y se deja en el abandono emocional y comunitario, es ahí donde estriba un efecto negativo de su modo cultural, porque no existe una atención a los mayores como es debido y tampoco son un modelo a imitar.

Lo que es discutible parece que no es solo el materialismo de esta vida, sino la falta de libertad y la represión que encubre, eso es lo más grave que se da. Su productividad destruye el libre desarrollo de las necesidades y facultades humanas, su paz se mantiene mediante la constante amenaza de guerras físicas y guerras psicológicas. Así lo expresa Herbert Marcuse (1969) cuando menciona que en nuestros días existe una nueva forma de controlar, una ausencia de libertad cómoda, suave, razonable y democrática, señal del progreso técnico que prevalece en la civilización avanzada. Hay que pensar dos veces en qué sociedad queremos vivir.

Aunque realmente en ambas formas culturales, comunidades indígena y occidental, pueden acumular argumentos en favor y en contra de estas posiciones, así lo que nosotros queremos decir es que debemos darnos cuenta y concientizarnos un poco de estas consecuencias en nuestros ancianos y en nuestro futuro como jóvenes, para que no nos ataque la enfermedad del futurismo y seamos presa de la transculturación y de las ideas falsas y superficiales que recaen sobre los sujetos.

Cada vez más estamos cediendo el paso en este tema, como lo han cedido la mayoría de los hablantes hispanos, pues en efecto aparece esta lengua y cultura como un pulverizador; desgarra las creencias, desata los lazos tradicionales y deshace la solidaridad de las comunidades. Destruidos, los individuos son abandonados a su soledad, enfrentados con sus necesidades propias, en la jungla de las ciudades, y como resultado de estos granos de multitud se reúnen en mezclas inestables y violentas. Forman una especie de bomba que tiende a explotar en el vacío de la sociedad ya despojada de sus conocimientos y de sus valores; una bomba cuya potencia explosiva lo domina todo. Mientras que algunas antiguas creencias se tambalean y desaparecen porque las columnas de nuestros valores se diluyen, la acción de la colectividad es un medio para construir un conocimiento social. Todo es posible, y esperamos que esas colectividades sean el síntoma de otras nuevas de la humanidad, de una reflexión venida de abajo que se logre mediante el respeto y la convivencia, que son dos de los ejes en que se mantiene y se manifiesta la colectividad. Es por eso que a partir de que «el anciano habla» generalmente todos los demás tienen que aprende a escuchar con respeto. No solo el respetar lo que se haga sino la manifestación de ese llamado respeto tiene que estar relacionada con los actos y las palabras. El anciano es similar al estatus de «principal», término que denota respeto público, reconocimiento de los servicios prestados que asigna al anciano la categoría de consejero. Molina Cruz (1992) nos dice que el anciano, al jugar el rol de principal del pueblo, impone una conducta cuidadosa, su posición lo convierte en ejemplo: un principal no golpea a su mujer, ni anda borracho en la calle, ni eleva la voz al hablar.

Un anciano debe ser respetado al punto de que se le concede el paso en el camino, se le dirige la palabra solo si él pregunta, se le cede el lugar de honor en todas partes. En el ámbito familiar esta posición de superioridad se refleja en todas las actitudes de los demás miembros de la familia y se manifiesta en cada momento. Los ancianos son los jefes indiscutibles de su extensa familia que incluye hijos, nueras, nietos, etcétera. Tienen derecho a ser mantenido por sus hijos y a participar en la educación de todos sus descendientes.

En el ámbito de la comunidad, son las gentes de edad quienes dirigen la vida religiosa, esto es importante porque abarca gran parte de la vida social del grupo. Por otro lado, aquel hombre viejo que conserva buena memoria y aprendió los rezos de uso común, se convierte en personaje importante del pueblo. Conservar la memoria es un atributo muy preciado de los viejos pues les permite guardar y transmitir los hechos del pasado, fenómeno particularmente necesario para la vida de los grupos que carecen de registros escritos; los secretos de la tecnología, la historia, la magia y la religión están en su mente. Las gentes de edad llegan a una condición de privilegio gracias a su memoria. Es cada medio ambiente psicosociocultural el que está presente en cada individuo, en forma de valores, creencias, percepciones y conciencia determina en gran medida el pensamiento humano, donde genera ideas y actitudes diferentes. Asimismo la ancianidad es considerada como una etapa de la vida donde hay mucha experiencia y aprecio, mismos que, nos comenta Laureano Reyes (2002), determinan que en los ancianos sea donde se deposita una gran riqueza cultural, el conocimiento ancestral, que deben ser revalorados, para lo cual han de superarse frases como «los ancianos no tiene nada nuevo que enseñarnos», expresión a todas luces errónea, pues en realidad los ancianos son los que nos tienen que enseñar muchas cosas esenciales de la vida, ya que ellos tienen la experiencia y el saber.

Como menciona Elena Sotelo (1996), los mayas poseían un conocimiento superior a cualquier otra sociedad de su tiempo y contexto —no queremos manifestar que el conocimiento maya sea lo mejor o lo peor sino que sólo queremos evidenciar cómo lo ven otros autores, en este caso Sotelo (1996) manifiesta un juicio subjetivo de valor—, tenían conocimiento de las matemáticas, astronomía, geometría, medicina tradicional... Entonces no podemos ignorar nuestra cultura, el conocimiento está enterrado, nos corresponde desenterrarlo para que pueda florecer de nuevo.

Algunos ancianos son evaluados de acuerdo con las reglas de la cultura, el rol que han desempeñado y su conjunto de comportamiento para ver si se pudiera asignárseles otra actividad. Hernández Díaz (1997) pag.55, argumenta que los ancianos indígenas de San Andrés Larráinzar son los que conservan la esencia de su cultura, prácticamente es «sentirse bien con todo el alma al saber que son los hombres verdaderos de su aldea», puesto que recogen el aroma del suelo y de las flores que lo hacen parte de su existencia, porque sienten esa energía que emana de la tierra. El perfume de las flores y el follaje del campo los estimula a desarrollar más sus aptitudes, de ahí se declaran «seres que aman el sitio donde han nacido, y son partícipes de la naturaleza».

El anciano indígena a través de su cultura y los elementos naturales percibe la sustancia que interioriza en su vida, y enseguida la exterioriza tomando a la cultura como medio para manifestar lo que sabe, dirigiéndose a los seres sobrenaturales que habitan en la naturaleza misma con el fin de pedirles necesidades como la riqueza, el lugar de construcción de su pequeña casa, etcétera.

Frank Cancian (1990) menciona en sus investigaciones que todos los ancianos de otro pueblo indígena en Los Altos de Chiapas, de Zinacantán, están exentos del pago de impuestos de cualquier clase, pero no tienen poder político o religioso formal y tampoco existe ningún grupo organizado de ancianos, sin embargo todos ellos son respetados por sus servicios, y a casi todos se les consulta para que aconsejen la realización de un ritual.

En los curanderos la forma de reclutamiento es la siguiente: se enteran a partir de una serie de sueños en los que se les aparecen las deidades nativas que viven en las entrañas de las montañas, una vez que han tenido esos sueños se les cuenta a un curandero anciano para que los interprete, si en la interpretación se rebela que el sueño es real obtiene la función de curandero, en caso contrario se morirá. Ya que los curanderos reciben la clase de respeto más distinguido por su participación en la vida pública, algunos solo dentro de la comunidad y otros, los más importantes, son conocidos por todo el pueblo debido a su facultad omnipotente, el poder de comunicarse con los dioses nativos y el don de curar las enfermedades, a partir de esto gozan de estatus social —queremos aclarar que no todos los ancianos o curanderos, solo ocurre si cumplen los lineamientos que mencionamos al principio de este trabajo.

En muchas ocasiones, el anciano es el que tiene que desempeñar el papel de consejero, para que las ceremonias salgan bien de acuerdo con las normas de la comunidad. También los consejeros son los que tienen que viajar a las montañas sagradas para rogar a los dioses que el cargo sea bendecido y para pedir perdón por las fallas del desempeño. En las últimas referencias bibliográficas comentadas de investigaciones sobre pueblos mayas antiguos y aún presentes, vemos reflejada claramente la importancia del anciano como consejero ritual, orador, danzante y representante del rol social.

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